lunes, 6 de abril de 2026

RESURREXIT

 RESURREXIT

«Cuando pasa el Nazareno / de la túnica morada / con la frente ensangrentada, / la mirada del Dios bueno /y la soga al cuello atada...».

Son los primeros versos de un poema muy popular del poeta salmantino y extremeño Gabriel y Galán, autor también muy popular en otros tiempos y cargado de emoción en sus versos más que de otras cualidades.

Procesiones, cristos, vírgenes, capuchones, silencios, fervores, vacíos racionales, caravanas, luces, sombras, naturaleza, primavera...

Semana Santa en los primeros días de la nueva estación. Se funden la luz y la idea religiosa de la salvación. Resurrexit. Sin ella, nada en la religión cristiana tiene sentido. Con ella tal vez tampoco.

La sociedad sigue vistiendo a sus dioses según su conveniencia y según sus deseos. El dolor puede mover a compasión, y la compasión lleva acaso al recogimiento y a la aceptación de lo que imaginamos detrás de aquello que representamos. Los dioses son creaciones de los seres humanos, los necesitan por razones muy diversas: consuelo, esperanza, justificaciones varias... Quién soy yo para eliminar de una persona estos sueños, que, por el hecho de serlos y de repetirlos, acaso se conviertan en sus realidades.

A mí me queda la libertad de interpretarlas y de intentar comprenderlas. Son tantas y tan diversas, que me resulta casi imposible hacerlo. Los elementos paganos se funden con los religiosos y todos juntos forman una realidad compleja que viene a representar todo un arco iris de ideas, de deseos, de manifestaciones... Pocas veces el mundo es una representación tan amplia y llamativa; pocas veces se mezclan los colores y las sensaciones como lo hacen en eso que llamamos Semana Santa.

Casi siempre aprovecho cualquiera de estos días para leer algún EvangelIo. Esta vez le tocó el turno al de Lucas, el evangelista que más se detiene en la descripción de los milagros. Añado a ello la visita a alguna procesión, mis paseos por el campo y mi proximidad a la naturaleza, la corta presencia de mis seres más queridos, y siempre la lectura, que no ceja. El mundo es muy amplio; sus gentes, también. Yo solo soy un tipo raro que no entiende casi nada del misterio de la vida y del milagro de la misma. Sobre todo al ver cómo la vivimos.

Por detrás de los elementos naturales está la explosión de la luz, está la primavera, está la nueva realidad de lo que ha de ser claridad durante los próximos meses. Tras las procesiones y otros actos religiosos están los dioses. Y ahora los dioses parece que juegan en la playa y andan distraídos con lo que los seres humanos siguen perpetrando en su nombre. La sangre del Calvario parece haberse desbordado por medio mundo y tanto Yahvé como Jesús Dios y Alá no nos invitan a torrijas, sino a bombas de racimo. A todos el dolor nos viene dado sobre todo por los crímenes que nos sirven día a día en nuestras casas.

Más que resurrección lo que vemos es cómo se acumulan la muerte y los desastres. No sé qué pensarán estas tres formas de un solo dios. Mejor sería que de verdad resucitaran y, en su poder, proclamaran el estado de paz y el amor como forma de vida, en vez de defender los guantazos y la fuerza bruta como arma de guerra.

De nuevo las palabras del poeta

«¡Cantar de la tierra mía, / que echa flores / al Jesús de la agonía, / y es la fe de mis mayores! / ¡Oh, no eres tú mi cantar! / ¡No puedo cantar ni quiero / a ese Jesús del madero, / sino al que anduvo en el mar!».

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