jueves, 12 de marzo de 2026

VOTAR: PREGUNTAS RETÓRICAS

 

 

VOTAR: PREGUNTAS RETÓRICAS

En un sistema democrático como este en el que vivimos, cada cierto tiempo somos convocados a las urnas para revalidar o para cambiar los gobiernos y sus propuestas. Nunca son demasiadas las veces si lo hacemos con serenidad, con campañas propositivas y sin descalificaciones e insultos varios. Este es el momento en el que se juntan todas las variables que inclinan la papeleta en un sentido o en otro, o que la alejan de la urna con la abstención.

Me formulo, y me atrevo a formular, algunas preguntas antes de tomar una decisión:

1.- ¿Favorece la higiene democrática el cambio de orientación política cada cierto tiempo?

2.- ¿Cómo se puede presentar un partido sin una ideología más o menos determinada en la que se incluya de manera manifiesta la búsqueda del bien común?

3.- ¿No es lógico pensar que, cuando no hay ideología, solo quedan los intereses?

4.- ¿No resulta evidente que quien más intereses defiende es quien más elementos y posesiones tiene para defender? ¿Quiénes son estos?

5.- Si los que menos posesiones tienen también piensan solo en sus intereses personales; ¿no resulta elemental pensar que, a la larga, están allanando el camino para los más poderosos? Los que tal practican suelen ser calificados con el sintagma de esclavos agradecidos.

6.- ¿No parece normal hacer un balance de lo realizado por el gobierno saliente, sobre todo después de varias décadas de estancia en el poder?

7.- ¿No hay una historia detrás que pone al descubierto lo que defiende cada formación política? ¿O todo es descubrir mediterráneos en 15 días de campaña?

8.- ¿Acaso no es fundamental entender que unos defienden más dosis de respuestas sociales y públicas y otros defienden más las respuestas privadas: sanidad, educación, cohesión social, mirada ecológica, desarrollo sostenible, ordenación del territorio, transportes...?

9.- ¿No tenemos derecho a mirar a las personas, como cabezas visibles de los proyectos, y fijarnos en sus cualidades y en sus defectos: formación, coherencia, desarrollo vital, intereses particulares, manifestaciones públicas, aportaciones en ideas a la comunidad...?

10.- ¿No tenemos el derecho a soñar un futuro mejor, más justo, más cohesionado y participativo?

Se me acumulan los elementos que conforman la reflexión antes de depositar la papeleta. Con este decálogo me conformo: no es poca cosa. Lo demás es decisión de cada uno.

 Aunque no se ha nombrado a ningún partido, es fácil suponer que no estoy pensando en ninguno de los que se sitúan en la derecha. El voto siempre es secreto, pero esta vez me doy el gustazo de hacerlo público: mi papeleta tendrá el nombre de PSOE. Siempre por aproximación, como formula menos mala y dispuesto cada dia a pedir a los que resulten elegidos mejoras y progreso en favor de los más necesitados. Pero ya digo, la decisión es personal.

Vamos a ello. Que no nos equivoquemos.

lunes, 9 de marzo de 2026

OCHO DE MARZO

 

OCHO DE MARZO

Ocho de marzo. Día de la mujer. Manifestaciones, eslóganes, declaraciones: nadie quiere quedarse al margen por si lo señalan. Muchísimas variables que considerar (no *a considerar, coño). Yo sigo sin entender alguna de ellas; hasta el punto de que me parece que se vuelven contra aquello que se quiere conseguir.

Pero una cosa es un aspecto parcial y otra el fondo general en el que se asienta el movimiento. Lo he escrito muchas veces: la historia de la mujer, en conjunto, es para echarse a llorar y hasta para salir a la calle con un grito ensordecedor. Tampoco la del hombre es para reír a carcajadas.

Pero que nadie crea que este mediterráneo se ha descubierto en estos últimos años; porque esa misma historia, tan deprimente en lo que a igualdad de género se refiere, está moteado de mujeres que también salieron a su manera a la calle y fueron pioneras de estas aspiraciones. Y, sobre todo, lo hicieron en unas condiciones absolutamente más dificultosas que las que existen ahora mismo en los países de occidente.

Un par de breves muestras contrapuestas. La primera dibuja el desprecio hacia el género masculino, incluso por aquellos teóricamente mejor preparados en su formación. Se trata de Séneca en sus Consolaciones a Marcia. La segunda suma unas cuantas frases de Lisístrata, aquella comedia de Aristófanes en la que las mujeres mostraban sin tapujos su iniciativa, su ingenio, su realidad y hasta su poder sexual, ante una guerra que, como todas, no es más que muestra de insensatez, de sinrazón, de fracaso y de imbecilidad

Son ejemplos deliberadamente tomados del mundo clásico, tan lejano en el tiempo, pero tan de actualidad ahora mismo. Podíamos haber hecho lo mismo con ejemplos de mujeres españolas que jalonan nuestra historia y que tuvieron pocos reparos en mostrar su opinión y en ejercer su poder.

Vamos con los ejemplos:

Séneca en sus Consolaciones:

«Si no te supiera, Marcia, tan alejada de la debilidad del carácter femenino como de sus demás defectos, y que tus costumbres se tienen como un ejemplo antiguo, no me atrevería a enfrentarme a tu dolor, en el que incluso los hombres de buen grado se estancan y languidecen, ni habría esperado, en una ocasión desaconsejable, ante un juez tan desfavorable, frente a una acusación tan desagradable, poder conseguir que absolvieras a tu suerte».

Las mujeres en Lisístrata, de Aristófanes:

«Si nos dejarais dirigir la ciudad como dirigimos el hogar, todo iría mejor: no malgastaríamos recursos y mantendríamos la paz».

«Si los hombres no pueden controlar su deseo, entonces nosotras podemos controlar la guerra.».

«Somos nosotras quienes llevamos la carga cuando los hombres dilapidan el dinero en guerras».

«Si los hombres no pueden dejar de pelear, nosotras sí podemos unirnos».

Mucho hecho. Mucho por hacer. Mucha mejora en la explicación. No exclusión, sino complicidad e inclusión. Más estudiar y descubrir las raíces y los principios, que son los más sólidos y duraderos, y los que explican y pueden ayudar más y mejor a mejorar cualquier situación diaria.

Y, siempre, igualdad entre las personas, tan solo y sobre todo, por el hecho de serlo.

jueves, 5 de marzo de 2026

NO WAR

 

NO WAR

Suenan vientos de guerra en una sinfonía desafinada, estridente e inagotable. El tiempo pasa y todo se repite: la fuerza frente a la razón, el dueño sobre el siervo, el esclavo que quiere ser digno y el esclavo agradecido, el que ve solo intereses propios y el que levanta la mirada por encima de su ombligo y la proyecta en el futuro.

Hace ahora exactamente veintitrés años (cuánto tiempo), escribía mi colaboración en el desaparecido periódico El Adelanto. Tiene fecha de domingo, 18 de febrero de 2003. La guerra de Irak. Otros gobernantes diferentes en España (a cada uno lo suyo, que las posturas son ahora en el Gobierno de España totalmente diferentes a aquellas serviles y egoístas del presidente de entonces), Otros similares en USA. Solo voy a cambiar el nombre de Irak por el de Irán; el resto lo repito literalmente. El fondo, y casi las formas, siguen siendo los mismos.

NO WAR:

¿Cómo suspender el ánimo ante esta marea humana, que mira horrorizada las consecuencias de una guerra llamada preventiva? ¿Cómo intentar ser neutral sin saber muy bien qué significa eso cuando aprietan los miedos y el corazón se encoge? ¿Por qué no intentar ser radical, si esto significa algo así como acercarse a las raíces de las cosas?

No me atrevo a decir demasiadas cosas, por mi relativismo congénito, pero algunas sí, y no debo dejarlas en el fondo del fango. Uno tiene la impresión de que el ser humano ya no vale como ser humano sino como algo colocado en unas circunstancias, y son estas circunstancias las que imponen el valor de ese ser. De este modo, no hay guerras a secas, sino guerras pongamos justas o injustas, largas o cortas, sofisticadas o chapuceras, y en este plan. Uno venía tradicionalmente dando mucha importancia a los ambientes en los que se producen los hechos porque pensaba que los condicionaban y los explicaban.

Pero lo había hecho siempre pensando en que solo desde esos contextos justos era desde donde se podía desarrollar con armonía la capacidad humana, de todo ser humano, por el hecho de serlo, sin más. Ahora todo se hunde y se somete a una moral dictada desde el poder omnímodo del gigante occidental y de sus fieles canes lamedores (y eso que ellos dicen que ladramos nosotros).

No tengo muchas dudas a la hora de alinearme con una configuración de valores entre los que observo en Occidente y en Oriente. Me tapo la nariz con frecuencia, pero elijo lo que me parece menos malo. Y esto es Occidente.

Pero reniego de muchas cosas: reniego del te mato por si acaso; hago ascos a la zafiedad de presentar una guerra como salvaguarda de no sé qué valores cuando lo que realmente importa es el petróleo y las cuentas de dividendos de las grandes compañías (casi todas en manos USA); estoy hasta el gorro de que el tío Sam me dicte casi todo, y, si es  a través de la coca-cola y del cine de Hollywood, ya ni te cuento; sospecho que en Irán los dividendos ni se reparten, porque se los queda todos el salvador iluminado; me entristece que la amenaza enemiga ciegue la razón y empuje a todo un pueblo, el iraní, a refugiarse bajo las alas de quien lo controla a su antojo... Estoy hasta el cogote de tantas cosas...

Si sirviera de algo, le pediría al tío Sam y al presidente de mi país que pensaran algo más en personas y menos en números y en victorias o derrotas, que invirtieran más en desarrollo democrático y humano como camino verdadero hacia la paz. Una cosa sí tenemos clara: es precisamente este modelo propugnado por los países ricos el que nos tiene en una situación continua de injusticia y de desigualdad. Porque, mientras prevenimos con una guerra, estamos matando de hambre y de miseria a muchas comunidades humanas.

Y hablo, claro, no solo de miseria económica, que también, sino de la otra, de esa que jibariza al ser humano hasta convertirlo en un superviviente errabundo y sin ninguna dignidad, solo al pairo de los números y de la imagen, de la cadena de producción y del ocio papanatas.

Hay que invertir, claro, pero en democracia y en dignidad, en igualdad de oportunidades, en democracia real no nominal ni farisea, en educación, por ejemplo, como campo de igualdad entre todos los seres humanos. Aunque no lleguemos al déficit cero, coño, que eso no es más que un pobre factor numérico, y la vida es algo mucho más rico ¿O no se dan cuenta de que, con estos cuentos y con tanta cuenta, se nos están descubriendo ustedes como una poza vacía de agua y de hondura, como algo seco y enjuto, mísero e insuficiente.

Y al otro señor, del que tengo menos datos, pero casi todos negativos, hay que exigirle sencillamente que deje vivir y viva, que no se erija en salvador de nada, y menos en nombre de Alá o de no sé qué zarandajas, que se pase una temporadita como uno de sus súbditos, sin medicinas ni educación, sin palacios ni servidores, y sin aires oscuros de grandeza. Otro mísero que tal baila. Y una petición más por elevación. A Alá y a Jehová, patrones reclamados de ambos bandos. ¿No podrían dejarnos en paz por un rato para que nos equivoquemos nosotros solitos? Porque hay que ver las que preparan. Para divertimentos, prefiero quedarme con los juegos de los dioses griegos, tan juguetones ellos, tan casi humanos. Déjennos, por favor, por una temporada, no nos inspiren tanto, que nos tienen las cabezas llenas de serrín y no nos aclaramos. O, al menos, dejen de “iluminar” a estos jefecillos salvadores de no sé cuántas patrias. Porque -casi repetiré unos versos de Comendador- “mirad, colegas, / como dice mi padre, / se hacen las cosas bien, / o no se hacen”.

NO WAR, coño.

lunes, 2 de marzo de 2026

FUESE Y NO HUBO NADA

 

FUESE Y NO HUBO NADA

El descubrimiento de la verdad resulta muchas veces decepcionante. La vida es una suma de sucesos encadenados. Esta suma encadenada nos permite adelantarnos en nuestra intuición a lo que imaginamos para el futuro. Es como si realizáramos un ejercicio de prestidigitación y acercáramos al presente aquello que solo existe en nuestro deseo y en nuestra fantasía.

Cuando esto sucede, nos hacemos dueños de las normas que han de regir en esa realidad no producida; las adornamos y las concretamos a nuestra conveniencia y a nuestros intereses, agrandamos y disminuimos sin tener en cuenta que la realidad nos puede jugar una mala pasada, creamos una expectación solo alimentada por nosotros mismos.

Pero hay que pasar de las musas al teatro, y eso ya no depende solo de nuestra voluntad. En la realidad están implicados muchos más y los resultados no nos tienen en cuenta porque se rigen por otras coordenadas que escapan a nuestro control.

Las soluciones también nos pueden resultar más satisfactorias que lo que esperábamos, aunque sospecho que menos veces: nuestro interés casi siempre atiende a nuestros deseos y esos no siempre se cumplen porque siempre esperamos más.

La vida está llena de estos descubrimientos. Mayores y menores, importantes o aparentemente poco llamativos.

Recientemente se han desclasificado -ya era hora- papeles que tienen que ver con el fallido golpe de Estado del 23-F. Casi todo el mundo se ha quedado como en un aire; sobre todo aquellos que esperaban cualquier mar océano de noticias extrañas en ellos o comprobaciones, negro sobre blanco, de la participación de algunos personajes públicos. Parece como si en el circo se hubieran negado a actuar los leones y no hubieran querido comer a nadie. A ver si va a resultar que todo era algo mucho más simple y que lo que queríamos no va a ser posible. Vaya por dios, qué decepción, dirán algunos.

En cualquier nivel de la vida podemos repetir el esquema, y así lo que esperamos para mañana en un examen, en una compra en el mercado o en una entrevista de trabajo nos puede resultar algo ilusionante o nos puede desanimar según se ajuste más o menos con aquello que esperábamos.

Tal vez tendríamos que templar gaitas con más frecuencia y no esperar demasiado de las cosas para no caer en el abismo de la decepción.

¿Será verdad que no sabemos todo lo que ocurrió aquella aciaga noche? Seguro que así es. Pero no esperemos saberlo del todo nunca. De ningún suceso conocemos todo, pues siempre se nos quedan detalles por el camino. ¿Tenemos derecho a seguir sospechando? Pues claro; pero hagámoslo sin aspavientos, con templanza y sin esperar descubrir mediterráneos en cada esquina; porque entonces la desilusión nos visitará siempre. Y tampoco parece lo más sólido edificar castillos en el aire.

El ejemplo del golpe de Estado es muy elocuente, pero a mí me interesa mucho más el discurrir de cada día, ese en el que somos cada uno de nosotros actores principales.

Hay gente -medios de comunicación sobre todo- que viven de elevar el ruido hasta los últimos decibelios y de andar en el filo de la noticia no contrastada y en la imaginación de que Troya se conquista cada día. Eso fomenta la emoción, atrae la atención momentánea y poco sirve para serenar y razonar tranquilamente. Sería bueno tomar distancia y contar hasta diez siempre.

En la obra don Quijote, hay un episodio en el que el caballero tiene que salir al campo a defender la honra de una dama. Pero, oh decepción, el otro contrincante (Tosilos) se rinde antes de que los dos rivales se encuentren. Y buena aparte de los espectadores se enfada por no asistir a la caída y al vencimiento de uno de ellos, a la sangre derramada y al aplastamiento. La expectación se diluyó y todo lo que anunciaba batalla, sangre y furia se quedó en retirada. Otro que «Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada».

Como el mundo es un espectáculo, todo lo que no sea ruido y representación tiene escaso éxito. Y pocos seguidores. Vaya por dios.

lunes, 23 de febrero de 2026

23-F AQUEL POBRE GORRINO DEL TRICORNIO

 

23-F: AQUEL POBRE GORRINO DEL TRICORNIO

 

Aquel pobre gorrino del tricornio

que acudió al Parlamento y lo asaltó

al grito aguardentoso y estridente,

que a todos los presentes asustó

de “se sienten” y “quietos todo el mundo”.

Aquel enorme y sucio pistolón,

la oquedad y el vacío en su cabeza,

la fuerza y el insulto a la razón.

Aquel impulso ciego por mostrarse

de la patria y del mundo salvador.

Aquellas huellas negras en el techo,

recuerdo de un imbécil soñador,

cuya fuerza tan solo se mostraba

en la entraña de un viejo pistolón

(lo demás era solo cobardía,

ensoñación idiota del valor).

Aquellas reacciones en la calle

y el impulso que a tantos empujó.

La sensación de cura ante el espanto,

la esperanza de no repetición...

 

Hoy me vuelven de nuevo a la memoria

los actos de aquel día tan lejano,

tan próximo y difícil de entender

salvo acaso tal vez en la cabeza

de aquellos que se afanan y se ofuscan

en pensar que este mundo es solo suyo,

que hay bienes absolutos y son ellos

los sátrapas y jueces encargados

de dictar las sentencias y las sendas

del discurrir de todos los demás.

 

Dioses y semidioses, héroes, sátrapas,

sacerdotes del templo de la nada,

iluminados todos, simples magos,

héroes de pacotilla con pistolas,

sin nada sustentado en la razón...,

dejad vuestros trabajos salvadores,

buscaos otra nueva ocupación;

o, mejor, sumergíos en el olvido

y no turbéis ya más mi corazón.

jueves, 19 de febrero de 2026

CARNES - TOLLENDAS

 

 

CARNES - TOLLENDAS

 

Escribo estas líneas en las horas de la tarde del martes de Carnaval, fin de estos días que abarcan desde el jueves Lardero hasta el Miércoles de ceniza, este último ya como contraste y entrada en un período contrapuesto. Como el latín ha pasado a mejor vida -en el imaginario, que no en la realidad-, casi nadie utiliza este término y se queda con el de carnaval. Poco importa, pues ambos terminan encontrándose en el mismo camino etimológico: carnes tollendas, carne-vale o carne-levare. De un modo o de otro, “quitar las carnes”.

Si nos quedáramos en el sentido más físico, no sé muy bien de qué carnes se pueden quitar los más pobres, si sus medios no les dan para adquirir carnes en ninguna fecha. Habrá que pensar en los más pudientes y en el esfuerzo que debían practicar para alimentarse con otras viandas en el tiempo de abstinencia o cuaresma. Claro que, llegaron las bulas, las dispensas, y aquí paz y después gloria. Ni Lutero logró evitarlas con sus rebeliones y sus 95 famosas tesis. Qué tiempos, qué imposiciones, qué manera de asustar, de imponer y de atemorizar.

Tal vez algo diferente resulta de imaginar eso de la carne como algo metafórico. Si así fuera, todo el mundo de la sexualidad se nos aparece de repente, aunque el análisis nos llevaría a conclusiones similares a las de la carne anterior. Ufff.

La peña, desde casi siempre, se lo ha tomado como unos breves días en los que el desenfado, la diversión y el incumplimiento de la norma personal y social toman el mando y abren el campo para que cada uno abra espita y se muestre como le gustaría ser y no como la comunidad le deja ser. Por eso los disfraces y las diversiones de todo tipo; por eso las concesiones y el mirar para otro lado.

Tampoco este enfoque nos deja en el mejor lugar, pues vendría a suponer que el resto del año no somos lo que queremos, sino una representación en la que las imposiciones cuentan mucho y nuestras actuaciones tal vez no sean del todo sinceras.

Sí parece claro que la influencia de la iglesia ha disminuido, si es que le queda alguna; pero, como su sombra ha sido muy alargada, los restos todavía se huelen. Es este tal vez uno de los mejores ejemplos que nos muestran, una vez más, que el origen tiene que ver con lo pagano, que la religión trató de domesticarlo y que el tiempo ha vuelto por donde solía para dejarlo de nuevo en su sentido más originario.

Adentrarse en la variedad de los disfraces, en su significado,, en la necesidad de los mismos y en todo sus sentidos personales y sociales es algo que a mí me supera porque me abre una ventana muy grande y me da indicios para consideraciones no del todo positivas.

Hoy más que nunca el mundo es pura representación y apariencia. El carnaval o carnestolendas es una muestra que se adorna con esa apariencia, una apariencia que, curiosamente, no hace otra cosa que esconder aquello que en condiciones normales nos da pudor mostrar. No oculto que a mí me resulta muy lejano todo este mundo, pero eso poco importa.

Cada cual a su aire, a la expresión de sus impulsos y de los elementos más simples de la naturaleza. No estaría mal que incluso estas manifestaciones nos sirvieran también para pensar en nosotros mismos, en nuestra naturaleza y en nuestra condición humana, extraña mezcla de elementos de pasión, de ilusión, de rebelión..., y de razón.

jueves, 12 de febrero de 2026

EN LA CASA COMÚN

 

EN LA CASA COMÚN

Ejercer de albañil es hacer vida,

es construir cimientos que sustenten

las sólidas paredes de la casa.

Cada día con su afán, cada mañana

con un oficio nuevo al que aplicarse:

hoy construyo la vida con madera,

pues tengo como oficio carpintero;

mañana sudaré sembrando el trigo,

que un pan sabroso nos dará más tarde;

otro día escribiré y con las palabras

construiré habitaciones de hermosura;

seré tal vez tendero o alquimista,

vendedor, pescador o basurero...,

lo que en justo reparto corresponda.

 

En la casa común no sobran manos,

amores, esperanzas, ilusiones:

todos fabrican moldes, llenan huecos

y ven cómo la casa se construye

como lugar común y confortable

en el que caben todos los que quieren

un espacio mejor y más amable.