martes, 1 de abril de 2025

IZQUIERDA SENTIMENTAL

 

IZQUIERDA SENTIMENTAL

La vida de cualquier comunidad se va cuajando de acontecimientos que la van configurando y que le sirven de base para su ética personal y social. De hecho, la mayor parte de la comunidad -desgraciadamente, según me parece- gasta mucho tiempo opinando no acerca de ideas, sino a partir de los acontecimientos que la realidad le va presentando. Ahí están el deporte, las intervenciones de los líderes políticos, las apariciones de los personajes llamados (dios mío, qué disparate) celebridades (o, en la imbecilidad y la idiocia de la lengua del imperio, celebrities) ..., y en este plan.

En los últimos días se ha dictado una sentencia judicial exculpando a un jugador de fútbol (otra celebridad del carajo) de una acusación de violencia sexual. La opinión pública menos versada en el asunto se ha puesto en pie de guerra y casi toda la representación política de la izquierda se lleva las manos a la cabeza. No tengo opinión acerca de lo que piensa o declara la derecha, aunque supongo que esconderá la cabeza debajo del ala dejando pasar los hechos sin mojarse demasiado.

Si dedico mi opinión a lo que observo en la izquierda, es porque, en general, me encuentro más a gusto en esa cultura y porque es de ella de la que desconfío menos y en la que me quedan algunas esperanzas de transformación.

Pero creo que, en este, como en otros casos, actúa más con el sentimiento y con el deseo que con la razón. La consecuencia es que cada poco se lleva unas desilusiones que la dejan sin resuello.

Seguro que esta sentencia desazona a mucha gente, a mí también. Pero hay que recordar que solemos defender una justicia garantista antes que la condena sin pruebas suficientes; entre otras cosas, porque la falta de garantías nos podría llevar a consecuencias mucho peores, a aquellas en las que el poderoso interpretara a su solo capricho o subiéndose al empuje de la ola popular cualquier regla. Recuérdese, además, que existen los recursos.

Y analícese, por la otra parte, lo imposible que resulta encerrar la vida en la legislación, aunque la ley sea imprescindible para tenerla como referencia. En este territorio confuso se juega buena parte del partido.

Tan necesario es que la justicia atienda al espíritu del legislador como que no se extralimite en sus interpretaciones. Difícil equilibrio, pero necesario para poder convivir.

Por lo demás, en asuntos judiciales, las sentencias no afirman ni niegan que los hechos se produjeron o no; lo que se afirma es que se han probado fehacientemente o no se ha logrado probarlos. En tales casos, ya se sabe, se aplica la garantía aquella de in dubio, pro reo. No solo en los juicios sobre acusaciones sexuales, sino en todos.

En nada disminuye esta sentencia el hecho de la importancia que tiene la igualdad de sexos ni la necesidad de seguir modificando la escala de valores en la que se ha venido moviendo la sociedad.

Tampoco estaría de más pensar en presentar todo este movimiento con todas las implicaciones que tiene y no solo con simplificaciones que, si bien mantienen el ánimo alto por momentos, en no pocas ocasiones producen el efecto contrario al buscado.

La utopía es necesaria; la ilusión, también. La serenidad y la reflexión no son mala cosa.

Y ahí andamos.

miércoles, 26 de marzo de 2025

CANCIÓN DE PRIMAVERA

 

CANCIÓN DE PRIMAVERA

El tiempo hoy es un cuadro en acuarela

pintado en el color de la alegría.

 

El agua va escribiendo partituras

y el suelo le regala pentagramas.

Son las gotas de lluvia limpios ecos

de coros celestiales

cantando una solemne sinfonía.

El valle se ha adornado con vestidos

de espumas vegetales.

Los cerezos están todos en flor.

En lo hondo canta el río

y entona un limpio solo de trompeta.

 

Yo, desde la atalaya de mi alma,

miro, sueño y entono el mismo canto,

ese canto que anuncia

la fuerza inagotable de la vida.

Soy una nota más. Es primavera.

miércoles, 19 de marzo de 2025

DOS LOCOS PELIGROSOS ANDAN SUELTOS

 

DOS LOCOS PELIGROSOS ANDAN SUELTOS 

Dos locos peligrosos andan sueltos,

viviendo en la ebriedad de la estulticia.

Se llaman Trump y Putin y acumulan

“el mundo en la oquedad de su cabeza”.

¡Tienen sueños de tinte imperialista

avanzado ya el siglo veintiuno!

¿Cuál es su formación, cuál es su ética?

¿Qué defienden que no sea su locura

para un mundo de guerras y de luchas?

Como niños en patio de colegio

en horas de recreo, hacen juegos

mostrando a los demás su fuerza bruta.

¿Qué conciencia del mundo tienen ambos,

la del hombre cual lobo para el hombre?

¿De qué casa de locos han salido?

¿Sueñan con ser Augustos o Alejandros?

¿Saben qué valor tiene un ser humano?

¿Conocen las ventajas y provechos

que ofrecen para todo ser viviente

la ayuda mutua y el común empeño?

Dicen que se transmiten por teléfono

sus deseos más íntimos y luego

regalan las migajas a los otros,

cual jueces sin posible apelación.

 

El resto de la tribu, que hasta ahora

se ha rendido a los ecos que llegaban

de parte del imperio -papanatas

y faltos de criterio personal,

estúpidos que imitan

cualquier nota o escena en Hollywood-

se resuelve en excesos y aspavientos,

cual si todo esto fuera algún milagro

que jamás nos pudiera suceder.

 

La vieja Europa observa amedrentada,

muere gente en Ucrania y en los campos

de Gaza se consuma un genocidio

(¿habrán alguna vez visto estos sátrapas

a un niño entre los brazos de una madre?),

en el resto del mundo todo pasa

cual si de un día cualquiera se tratara.

 

Hoy no mandan los dioses ni los héroes,

lo hacen los más imbéciles, los que alzan

la voz más que los otros y las bombas

que sirven como escudo del dinero.

 

Malditos para siempre estos dos hombres,

modelos de barbarie y de locura.

 

¡Y yo aquí, en mi sillón, bien calentito,

con cara de asombrado gilipollas!

jueves, 13 de marzo de 2025

HOY HABLARÉ DE MÍ

 

HOY HABLARÉ DE MÍ

Me paso media vida criticando lo que me parece un mundo que solo existe para la representación, para la exposición y para la alabanza de uno mismo, y que olvida el valor de la reflexión, del razonamiento y de la idea frente a la fotografía y el deslumbramiento de la imagen.

Hoy, sin embargo, quiero pecar y dedicarme unos minutos a mí mismo. Coño, que ya está bien ver un día sí y otro también a tantos exhibiendo sus cosas y dándose jabón por todas partes. Sin que me acostumbre y sin que sirva de precedente.

He recibido el último libro de la serie Días reunidos. Desde mi terraza. Es el correspondiente a 2024 y hace el número dieciséis. DIECISÉIS. A una media de doscientas páginas, hacen un total de varios miles de páginas. Aquí miles no quiere ser el sustituto de un número indefinido, sino un determinante numeral que implica poner en fila india una página detrás de otra hasta alcanzar varios miles en esa larga lista. Muchas páginas. Espero que al menos algunas se salven de la quema y sirvan como guía para algún pensamiento.


 


Ahí luce la colección, junto con otros trabajos. Un rincón. Un tesoro personal.

Desde 2009 a 2024 he ido desgranando por esas páginas escritas pensamientos y poemas que dan muestra de aquellos ratos que he procurado robar a cada día para dedicármelos a mí mismo y a mi mente, para extraer de ellos algún pensamiento. Repetiré una vez más que muchas veces he partido de una aparente anécdota, pero que siempre he aspirado a que sirva como ejemplo para elevarse a categoría y a pensamiento.

Todo ello debería haber dado un cuerpo de creación y de pensamiento extenso y espero que no del todo despreciable.

Nunca tuve la idea de hacer de estos libros nada comercial. De hecho, los reparto a mis allegados y lo haré con la colección completa a alguna institución, por si quiere guardarlos y tenerlos a disposición de quien quiera acercarse a ellos para la lectura y la opinión.

Desde el principio tuve claro que el formato debía ser el de un espacio corto en el que se apuntara el esbozo de una idea o el desarrollo de un poema. A medida que ha pasado el tiempo, esta tendencia se ha ido acentuando. Por ello, en la última etapa predominan los aforismos, que yo llamo de distintas formas. He leído miles de libros a lo largo de mi vida y tengo que reconocer que en un alto tanto por ciento solo veo la repetición de un mismo esquema de historia en la que se diluye una idea, que, al final, parece que no existe y que deja su sitio solo a los elementos de segundo o tercer orden, que son los que llenan los cientos de páginas de distracción. Una buena idea, o su indicio, puede resumir bien el desarrollo de un texto de varios cientos de páginas. No quiero quitar valor al género novelístico, tan de moda desde hace más de dos siglos; pero muchos textos me dejan vacío y con ganas de eliminar muchas de sus páginas.

Esta decisión del formato breve me ha alejado del mundo comercial y de la estructura de la venta y el pasatiempo, pero me ha permitido opinar acerca de lo divino y de lo humano, de todo aquello que me han ido sugiriendo los días, mis días, con todas aquellas cosas que los han ido componiendo y que los han ido conformando. Por eso, al final, estas páginas no son otra cosa que mi forma de ver el mundo desde la fórmula de ideas aisladas, aparentemente dispersas y, con frecuencia, recurrentes ¿Quién no se repite en sus días y en sus costumbres?

Por lo que se refiere a los aspectos editoriales, nada habría sido posible sin el ánimo y la ayuda del editor y amigo Jesús Majada y de su pequeña editorial malagueña Caligrama. Él conoce muy bien todos los entresijos de las maquetaciones y de las impresiones. Y ha prestado toda su mejor voluntad. Sin él, y sin los que me han ayudado en algunas correcciones -así lo ha hecho en ocasiones otro buen amigo: Antonio Merino-, esto no habría tomado cuerpo editorial.

No tengo ni idea de cuál puede ser el futuro de todo este material bibliográfico; solo aspiro a que sirva como ejemplo de creación y de reflexión para mis más allegados, y, si es posible, para aquellos que quieran acercarse a sus páginas. Al fin y al cabo, mis días son un poco los días de todos los demás, y mi paso por la vida solo se puede explicar desde su paso por ella. Como decía Ángel González, “Yo sé que existo / porque tú me imaginas. / Soy alto porque tú me crees / alto, y limpio porque tú me miras / con buenos ojos, / con mirada limpia. / Tu pensamiento me hace / inteligente, y en tu sencilla / ternura, yo soy también sencillo / y bondadoso. Pero si tú me olvidas / quedaré muerto sin que nadie / lo sepa. Verán viva / mi carne, pero será otro hombre / -oscuro, torpe, malo- el que me habita...

Pues eso, lo dicho. Y ya está bien de hablar de mí mismo. Aunque, tal vez, esto sea lo que he hecho durante todos estos años, qué sé yo.

jueves, 6 de marzo de 2025

EL MUNDANAL RUIDO

 

EL MUNDANAL RUIDO

Me pregunto qué dirían algunos autores que han elogiado el silencio ante una sociedad tan ruidosa como esta: Borges, Proust, fray Luis, san Juan de la Cruz…

Hace tan solo unos días, me dirigía en mi coche, con otras dos personas próximas, hacia un lugar en el que teníamos que realizar unos encargos. Yo conducía. Una de estas personas no dejaba de hablar. Otra participaba con breves respuestas. Yo callaba. Sé que la persona más activa se sorprendió de que yo estuviera en silencio y llegó a pensar que tal vez estuviera enfadado por alguna cosa. Tal vez tenía razón; acaso no.

El don de la palabra se nos ha dado para establecer comunicación, para trasladar nuestra visión del mundo, para escuchar y entender la visión de los demás y para mejorar con ello nuestra convivencia. Es un regalo maravilloso; tal vez el milagro de todos los milagros.

Y, sin embargo, no parece que hagamos una buena práctica de él. Ni en cantidad ni en calidad. No sé si hay que ser tan drásticos como lo es El Tao en aquella sentencia: «El que sabe calla; el que habla no sabe». Me gustaría no serlo a pesar de reconocer una vez más que la palabra no es otra cosa que una muy pobre representación simbólica de la realidad.

Con la palabra se puede causar mucho bien y mucho mal. Habrá, por tanto, que afinar en su uso y en su abuso.

Si uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras, ¿por qué no tener un poco más de precaución en su empleo?

Asistimos a acusaciones a gogó por todas partes, echamos al aire juicios absolutos sin ninguna medida, proclamamos las deficiencias del contrario antes que reconocer las propias o emplear el don de la palabra para proponer posibles soluciones, alzamos la voz con el único fin de ridiculizar al adversario, nos movemos en el mundo de los bulos y a casi todo se le da apariencia de veracidad en vez de concederle la presunción de inocencia.

Por si esto fuera poco, asistimos a locuciones públicas de personas que dicen representar a no sé quién ni a cuántos que elevan el tono como si estuvieran arengando a las tropas en el inicio de una batalla; o escuchamos a profesionales de la palabra que entonan peor que un niño de tres años, siempre con el tono en la nariz, con el final de frases enunciativas hacia el cielo y con la destrucción de sintagmas a destajo. ¿No se puede denunciar por esto lo mismo que por un beso furtivo?

No todo el mundo lo hace en el mismo grado, por supuesto; pero la abundancia empuja a uno a despotricar contra esto y contra aquello.

Al silencio se puede llegar por diversos caminos: la frustración, el desencanto, la extrañeza ante lo que se oye, la lejanía del ambiente en el que uno se halla, la economía de esfuerzos…, o la alegría que contiene el propio silencio y su sonoridad.

Se me vienen las citas a la boca y se me caen de las manos:

«Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruido…».

«La música callada, / la soledad sonora…».

«Quien mucho habla mucho yerra…».

«En boca cerrada no entran moscas».

«El que sabe calla; el que habla no sabe».

Y así, en este plan.

En el próximo viaje con esa persona, pienso hablar más; pero procuraré que no sea ni demasiado ni con intensidad exagerada. Daremos espacio al silencio, nos escucharemos y seguro que nos entenderemos mejor.

martes, 25 de febrero de 2025

BREVES

 

BREVES

Somos tan solo un texto silencioso

que puede ser leído

de distintas maneras por los otros;

el críptico valor de la existencia

habita en el sabor de esa lectura.

 

La nieve es una extraña redundancia

del cielo contra el suelo y contra el agua,

repite su insistencia blandamente

sabiendo que el final de su porfía

es desaparecer, como lo hace

el sol que se disuelve en el ocaso.

 

La muerte se aproxima en el momento

en el que las secuencias de este mundo

se alejan de nosotros

y no nos hacen caso, simplemente

nos muestran su total indiferencia.

 

Si un cuerpo se incinera, se elimina

la identidad del muerto: las cenizas

igualan sus miserias o prestigios

a los ecos del resto de los muertos.

martes, 18 de febrero de 2025

NOSTALGIA Y PERSPECTIVA

 

NOSTALGIA Y PERSPECTIVA

 

Recuerdo hoy el espacio donde inmolé mi carne,

aquella luz intensa que iluminó mis ansias,

el juvenil impulso de devorar el mundo,

reunido allí en las carnes de otro cuerpo.

Azucenado día en que plantamos flores

en los limpios parterres del jardín

y abrimos un camino de acceso a la llanura

donde vivir el tiempo hecho para el amor.

 

En este largo tiempo de compartir conciencia

se han hecho lluvia y fuego

las vidas de los dos,

a menudo confundo

tus besos con mis besos

y no sé si te miro o son tus ojos

los que miran por mí.

 

Respiro y te respiro, veo a lo lejos,

donde anuncia el crepúsculo

sus ansias de ser noche,

un sosiego de huesos,

gastados del oficio

de gozar el amor,

en un campo de frío y abandono.