jueves, 23 de julio de 2026

POETAS Y FILÓSOFOS

 

 

POETAS Y FILÓSOFOS

Dejar la puerta abierta a varios tipos de lectura tiene sus ventajas y sus inconvenientes (o, como decía un antiguo alcalde de la ciudad estrecha, sus pros y sus “encontras”): se te cuelan libros intrascendentes al lado de otros que se repiten por la huella que han dejado. Uno de los que componen este último apartado es Juan de Mairena, ese compendio de filosofía popular del filósofo heterónimo de don Antonio Machado, profesor de casi todo y agitador de conciencias entre sus alumnos y lectores. A él vuelvo con frecuencia y de él extraigo ideas que me sirven para rumiar y para darle forma a mi manera de ver la vida.

Cuando he leído un libro varias veces, lo que suelo hacer es revisar con calma aquello que he dejado subrayado o apuntado al margen. Es lo que más me ha interesado en otras lecturas y es también lo que me resume el contenido.

Juan de Mairena me ha gastado varias veces el afilado del lápiz con el que subrayo o apunto. Por eso, apenas tengo que volver y tomar una idea para darle vueltas en la noria de la razón.

Ahí va un ejemplo: «Después de la verdad -decía mi maestro- nada hay tan bello como la ficción.

Los grandes poetas son metafísicos fracasados.

Los grandes filósofos son poetas que creen en la realidad de sus poemas.

El escepticismo de los poetas puede servir de estímulo a los filósofos. Los poetas, en cambio, pueden aprender de los filósofos el arte de las grandes metáforas, de esas imágenes útiles por su valor didáctico e inmortales por su valor poético. Ejemplos: el río de Heráclito, la esfera de Parménides, la lira de Pitágoras, la caverna de Platón, la paloma de Kant, etc.

También de los filósofos pueden aprender los poetas a conocer los callejones sin salida del pensamiento, para salir -por los tejados- de esos mismos callejones; a ver, con relativa claridad, la natural aporética de nuestra razón, su profunda irracionalidad, y a ser tolerantes y respetuosos con quienes la usan del revés...».

Filosofía y poesía; poesía y filosofía. ¿No son, en el fondo, la misma cosa? ¿En cuánto se aproximan? Si esto fuera verdad, ¿en qué lugar se sitúa una buena parte de la creación poética que circula por el mundo? ¿Qué fondo tiene la poesía que yo mismo creo? ¿Por qué cada día reduzco más el círculo de mis lecturas a la poesía y a la filosofía? Esa verdad a la que tanto filósofos como poetas aspiran ¿en qué medida es subjetiva u objetiva? ¿Es más en los poetas que en los filósofos?

Y en este plan.

No puedo olvidar que Juan de Mairena es un filósofo metafísico y poeta, porque don Antonio Machado fue tanto un poeta como un filósofo popular y metafísico a la vez.

Tal vez todos deberíamos ser algo así como una mezcla de ambas cosas, buscadores de una verdad que no se nos dará nunca por completo, pero que nos empujará continuamente a buscarla.

jueves, 16 de julio de 2026

¿DE DONDE NACE O DE DONDE PACE?

 

 ¿DE DONDE NACE O DE DONDE PACE?

«La oveja no de donde nace, sino de donde pace» es un refrán español muy popular que viene a indicarnos que el lugar donde uno se cría, las experiencias que vive y las personas con las que se comparte la vida (donde "pace") moldean la personalidad mucho más que el lugar exacto en el que se nace.

El refrán viene a cuento por unas palabras escritas por M. Rajoy, expresidente del Gobierno, en un periódico deportivo afirmando que la selección de fútbol francesa es muy buena, pero que no tiene jugadores nacidos en Francia. Tal asunto, además de ser una flagrante mentira, presupone unos sentimientos escondidos no se sabe dónde que reducen el concepto de ciudadano a unos niveles casi solo instintivos y de tinte digamos oscuro..

Este hecho, que podría quedarse en el nivel de simple anécdota, me sirve para considerar el asunto del espacio territorial y temporal en la vida de una persona.

Si la niñez es el territorio ideal de una vida, el lugar en el que se desarrollan los primeros años de la misma, esos en los que todo es nuevo y luminoso y todo sirve para gozar e ir descubriendo el sentido de la propia vida, renunciar a ella es un pecado gravísimo. Adornar los recuerdos e iluminar los hechos, por pequeños e insignificantes que, desde la perspectiva del tiempo, puedan parecer, es sencillamente de bien nacidos. Mi pueblo es el más bonito de la provincia, pues no faltaba más; mi mirada hacia él, hacia su paisaje y hacia su paisanaje, es siempre benevolente y positiva, y mi defensa del mismo es casi radical.

Pero el mundo lleva a la persona por unos lugares y por unas circunstancias que en ninguna manera estaban previstas, y el azar hace de las suyas a su antojo. Y en ese paso del tiempo se va fraguando la personalidad y el roce con la vida. El ser humano tiene que ir haciendo frente a todo lo que la vida le propone. Unas veces lo hace en el mismo territorio y otras en lugares bien distintos. La globalización y todas las circunstancias que propone el mundo actual hacen que muchas personas dividan su tiempo en un aquí y allí alternativo y sin fijeza real.

¿De dónde hay que ser, por tanto? La respuesta ya nos la dieron los clásicos y es más vieja que la pana. El concepto de "ciudadano del mundo" (o cosmopolita) fue acuñado por el filósofo griego Diógenes de Sinope en el siglo IV a. C. Según relata el historiador Diógenes Laercio, cuando le preguntaron de dónde venía, él respondió que era kosmopolítes, que significa "ciudadano del mundo".

Es verdad que en el fútbol sigue existiendo cierto regustillo por lo próximo y se defiende un mal entendido orgullo de comunidad que domina a otra distinta. Los medios de comunicación, y los deportivos en particular, se ocupan de exagerar terminología hasta convertir todo en una batalla casi a muerte. Les va el negocio en ello y la masa se deja llevar con extrema facilidad.

Pero sería bueno rebajar el tono y alzar la mirada más allá de nuestras narices. España se halla a un paso de ganar el mundial de fútbol. Ojalá que lo gane. ¿Será por ello nuestra comunidad mejor o peor que todas las demás del mundo mundial? ¡Qué va! Vamos a sentirnos sanamente orgullosos, pero con mesura, pues, para que uno gane, otro tiene que perder. Otro día consideraremos la importancia de la suma de esfuerzos y los objetivos comunes como fórmula menos mala para alcanzar éxitos en todas las facetas de la vida. Y de lo que facilita todo el ser “buena gente” y nada estrellitas ni superhéroes.

Y el mundo seguirá girando sin sentido, nosotros volveremos a la sana rutina de la convivencia, y a tirarnos los trastos a la cabeza unos a otros, o tal vez a darnos un abrazo que mejore esa convivencia. Y seguiremos recordando en positivo el lugar donde nacimos. Y seguiremos siendo ciudadanos de un mundo que tanto nos ofrece y que tanto podemos mejorar con nuestro comportamiento.

Como escribí hace tiempo en un breve: «Valerano en Valero; / en Béjar, bejarano; / y siempre ciudadano / del mundo entero».

lunes, 13 de julio de 2026

CADA DÍA ES UN DON

 

CADA DÍA ES UN DON

 

Cada día es un don que nos regala

el deambular sin fin del universo.

Lo primero, la luz, que da sentido

a la penumbra ciega de la noche;

con ella se despiertan los sentidos

y se vuelven certeza nuestros sueños.

Después ya no hay descanso,

todo se precipita y se hace ofrenda.

El aire es ahora brisa; el agua, fuente

donde aplacar la sed de las fatigas;

las sombras, refrescante refrigerio;

las palabras de aliento de los otros

que acompañan también nuestro camino

escriben, en trabajo solidario,

el cuaderno de la fraternidad;

una mesa de pan bien abastada,

-como dijo el poeta-

que congrega la risa y la nostalgia;

las manos que despiertan el recuerdo

de lo que fue y aspira a seguir siendo...;

tantas pequeñas cosas

que salen cada día a nuestro encuentro

y, humildes, nos recuerdan

que a su lado seguimos existiendo

sin más necesidades ni carencias.

¿Para qué otras riquezas si con estas

nadamos en el mar de la abundancia?

 

Pues la vida es un don, es un regalo,

y tenemos la suerte de vivirla

compartiendo lo grande y lo pequeño

en los hermosos gestos de la fraternidad.

lunes, 6 de julio de 2026

PLATÓN DESCRIBE LA NATURALEZA DEL AMOR

 

PLATÓN DESCRIBE LA NATURALEZA DEL AMOR

Es amor el deseo a toda costa

de aquellas cosas buenas que conducen

al estado de la felicidad.

Es también poseerlas para uno

y tenerlas sin merma para siempre.

El tercer componente que define

la esencia del amor es el que sigue:

aspirar a ese siempre con la fórmula

de la procreación de la belleza

en la forma carnal y en la que expresa

toda forma creativa que proclama

la esencia misma de la inmortalidad.

Amor es, por lo mismo, todo aquello

que aspira a no morir.

 

No es la fama, tampoco los honores,

aquello que perdura, sino el arte

que mana de los que aman la belleza:

así los inventores y poetas

fecundos en el alma y en el conocimiento.

 

Los cuerpos todos gozan la belleza

y hacerlos semejantes es oficio

de emparentar lo sabio con lo bello,

de ascender enlazando cosas bellas,

de uno solo hasta dos y hasta el conjunto

que acumula la suma de los cuerpos

y las hermosas reglas de conducta

que ha aportado el feliz conocimiento.

Y dejar que este lleve a la belleza,

que ahora ya es absoluta y se regala

a la contemplación como disfrute

del mayor y mejor entendimiento.

lunes, 29 de junio de 2026

NI CONTIGO NI SIN TI

 

 

NI CONTIGO NI SIN TI

Cada ser humano va forjando su camino en la vida y, con él, la escala de valores que conforman una manera de pensar. Algunos sesudos pensadores defienden que todas las verdades terminan siendo reales a pesar de la diferencia de elementos que incorporen y que defiendan. Así, la verdad de un creyente en un dios único es verdad para el que lo cree, su verdad, porque se ha ido construyendo con los elementos que el individuo ha ido acumulando y que le encajan para su bienestar y para su interpretación del mundo. A mí no me parece un asunto sin importancia, si al menos este camino particular estuviera basado no en la costumbre pastueña y la repetición de actos por el hecho de que se vienen haciendo así. Si no le exigimos actos de reflexión y de razonamiento, estamos perdidos y nos confundiremos en una infinita variedad de verdades personales, todas con el mismo valor, pero con mayor poder de imposición por parte de aquellos que tienen más poder en el desarrollo de la vida diaria.

Y tal vez exista un peligro mayor en esta multitud de verdades: el de que las convirtamos en absolutas y desde ellas neguemos el valor de las demás.

Tengo la impresión (la realidad diaria me lo enseña) de que esta segunda situación es la que se está produciendo en España. Cada cual tiende a cuadrar su pensamiento (o algo que se le parezca) en algo que se iguala con la verdad. La verdad es su verdad. El siguiente paso es hacer esa verdad absoluta y única e intentar eliminar de raíz cualquiera otra que haya salido a pasear. La consecuencia social es eso que llamamos polarización o negación de forma absoluta de los que opinan de otra manera y la apertura de toriles para que salga a la plaza cualquier cinqueño con total libertad para dar cornadas a diestro y siniestro, sin atender a razones ni justificar en absoluto cualquier herida que pueda producir. Con esa libertad absoluta en la mano, las verdades y la ética recorren el camino inverso y en forma descendente: se pierden los referentes y cualquier decoro mental y formal. En ese momento y en ese nivel, los bulos y los insultos no tienen que pedir permiso pues se hacen moneda de cambio y se cuelan por todas las esquinas. Las consecuencias inmediatas son las del desencanto y el refugio en el bando que mejor acoja a cada cual, o al menos en el que menos se sienta extraño, con el peligro de diluir parte de su verdad en la verdad del grupo y anular parte de su propia visión de la vida. Si los tiempos se vuelven difíciles y la situación se pone de espaldas, el peligro de esa disolución es mayor y el peligro aumenta.

La vida es un vaivén y una suma de contrarios que, bien tomados, nos dan un balance de cierta seguridad y a la vez de cierta desconfianza en lo que pensamos y en lo que hacemos. En saber cocinar ambos ingredientes nos va mucho para una mejor convivencia. Por lo demás, la condición humana nos exige relación y sociabilización, escucha y atención, templanza en las exigencias y buenas formas en las manifestaciones. Si no hay un buen grado de tales cosas, tal vez tengamos que recordar con desánimo las palabras que se atribuyen a Tomás de Aquino, aquel aristotélico que parecía tener solución para todo: «Para quienes creen, ninguna explicación es necesaria; para quienes no creen, ninguna explicación es posible».

Él seguía dándole vueltas a la existencia de Dios y a la demostración de la misma. Yo me conformo con imaginarlo para la convivencia diaria y el grado de exclusión al que hemos llegado en esta comunidad en casi todos sus niveles.

martes, 23 de junio de 2026

ME SALE A DEVOLVER

 

ME SALE A DEVOLVER

Se cumplen los últimos días para cumplimentar eso que llamamos declaración de la renta. Supongo que solo aquellos a quienes les salen las declaraciones positivas y con obligación de tributar lo han dejado para el último momento; los demás ya hemos pasado este trámite, tan sencillo como decir amén a todo, pues una nómina no da para más apaños.

En estas mismas fechas se ha hecho pública una sentencia que condena a unas personas a numerosos años de cárcel por una serie de delitos y a otra la señala con muchísimos menos, sin obligación de ir a la cárcel y sin la pena de devolver el dinero que había rapiñado (casi cuatro millones de euros); según el auto, "por haber colaborado con la justicia”. Y olé.

No tengo suficientes conocimientos técnicos para criticar la sentencia y tengo que creer que los jueces han sentenciado conforme a derecho y tal como indican las leyes; pues no son otra cosa que técnicos cualificados, obreritos, que deberían fichar a las ocho de la mañana, cumplir con una curva de trabajo y rendimiento y marcharse para casa como otro funcionario cualquiera. Nunca fichar después de las ocho ni antes de las tres. Las siete horas de rigor. O las ocho. Como un tejedor o un empleado de comercio. O, si me apuran, como un trabajador de la enseñanza. Se me entiende, ¿verdad?

Nunca he sido ni soy partidario de que nadie tenga que ingresar en la cárcel: el fin de un juicio es la reparación del delito y la recuperación personal y social del reo. Así me lo dicta mi conciencia y así lo he leído y he visto razonado en algunos de los principales filósofos del derecho de todos los lugares y tiempos: “si lo dijera yo, se me podría tachar...”. Para ello, claro, necesitamos que el reo se muestre de verdad arrepentido y dispuesto a cambiar su forma de actuar.

Pero hay algo que resulta totalmente necesario para el entendimiento y la convivencia; se trata de la analogía, que consiste en actuar de la misma manera en situaciones semejantes. Lo contrario nos sumerge en la confusión y en el caos.

Los que aspiramos al sentido común, aunque seamos legos (digo, es un decir) en la materia, necesitamos todas las explicaciones posibles de lo que significa “colaboración con la justicia” y en qué ha consistido en este caso concreto; de lo contrario, las dudas nos asaltan y nos arrojan en el mundo de la desconfianza. Necesitamos también explicaciones acerca de los grados en que se rebajan las penas cuando “se colabora con la justicia”. Porque entendemos la rebaja, pero de ahí a que se vaya uno de rositas y, además, las cuentas le salgan a devolver...

A algunos, por defraudar medio millón de euros les han caído decenios de años de cárcel. Al que había defraudado casi cuatro millones no se le castiga con cárcel por haber “colaborado con la justicia”. No parece que sea mal negocio este de” colaborar”: te sale a cuenta, a devolver, a seguir la vida de despendole y de famoseo. Ya estoy viendo la porra de años que les van a caer encima a otros encausados que han confesado haber defraudado cantidades más altas. A no ser que “colaboren con la justicia” y entonces tal vez tengamos que terminar aplaudiéndoles sus colaboraciones y erigiendo una estatua en plaza pública en su honor. El buen lector sabe hacia dónde apunto.

No tengo capacidad para interpretar los códigos (digo, es un decir), pero confieso que me quedo perplejo, sorprendido, confuso y extrañado.

Y eso que a mí la declaración me ha salido a devolver y hasta me han pagado no sé qué atrasos de otros años. Imagino a más de uno intentando “colaborar con la justicia” estos días, levantando algún trapo sucio, tratando de que la declaración le salga a devolver. Apúrense, que se acaba el plazo.

jueves, 18 de junio de 2026

UNA DOCENA DE AFORISMOS

 

 

UNA DOCENA DE AFORISMOS (PARA EL RINCÓN DE PENSAR)

. No sé si soy más un elector o un elegido: más bien no soy yo quien elige las cosas, sino las cosas las que me van eligiendo a mí.

. Deseo mantener el estado físico en el cual todavía es posible fingir (edad, salud...).

. Amor: Extraño compuesto de naturaleza (física y química) más imaginación.

. Con frecuencia siento envidia de los animales: ni conocen la existencia de males futuros, ni saben lo que se dice de ellos.

. Vejez y muerte: No abandonamos el mundo, es el mundo el que comienza a abandonarnos.

. Militar y militante: ojalá solo fueran palabras parónimas.

. La duda te sitúa en un estado de inseguridad mental; la certeza te ancla en otro en el que el ridículo llama a la puerta.

. Una frase lapidaria de un exiliado: “No tendría donde ir (volver): se me han muerto todos, hasta mis enemigos”.

. El patriotismo, en todas sus modalidades, no es más que un egoísmo colectivo.

. No tengas más enemigos que aquellos que son enemigos del sentido común.

. Cualquier ética valiosa ha de tener siempre un ingrediente de estética.

. El valor supremo de cualquier ética ha de ser siempre el de la virtud. Los premios o castigos que de ella se deriven no hacen más que degradar la libertad y la dignidad humanas.