Se cumple el quinto centenario de la llamada "Escuela de Salamanca", que puso las bases de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional. Predicó con fuerza contra las guerras, de tan desgraciada actualidad en nuestros días y con tan poco seguimiento de sus principios.
FRANCISCO DE VITORIA ARTICULA EL DERECHO
INTERNACIONAL Y PONE RESTRICCIONES A LA GUERRA
Homenaje a la “Escuela de
Salamanca” en su quinto centenario
Coherencia y bien común sientan las bases
para una ética justa y compartida.
Las partes que componen un conjunto
no son abandonados elementos
que han de ser a su vez considerados
con cualidades propias y distintas:
Cada ser es coherente y representa
una forma de ser del bien común,
de ese todo que forman todos juntos:
el ser salva al conjunto, porque ya es el conjunto
y el conjunto refleja las bondades
que viven en el ser como individuo.
Son los seres iguales en derechos
en todas latitudes y contextos.
Debemos legislar desde esta base:
La dignidad como algo universal
y derecho de todo ser humano.
Aplica estos conceptos a la guerra,
que tantos infortunios ocasiona.
Si existe -o existiera- guerra justa,
habría de cumplir estrictamente
algunas condiciones para ello:
la intencionalidad o fines de la misma:
si no se halla un fin justo, no se inicie;
proporcionalidad entre las partes
y nunca aplastamiento del que tiene
las fuerzas más potentes de su parte;
no atacar a personas inocentes
(si acaso no son todas casi siempre):
niños, ancianos, gentes indefensas;
buscar un juez neutral cuando no exista
acuerdo racional entre las partes;
practicar cívica desobediencia,
negando la asistencia voluntaria
a una guerra injusta y arbitraria;
trabajar sin descanso en todo tiempo
en busca de la paz y contra el hecho
de cualquier lucha, guerras o contienda.
Vendrán siglos futuros, causas nuevas,
guerras que olvidarán estos preceptos
y actuará el ser humano como necio
animal de costumbres rechazables
que no logra entender que todo es malo
sin amor y justicia entre los hombres.
Aquí, desde la docta Salamanca,
para América, Europa, para el mundo
y para la conciencia, que despierte
la acción de cada ser y del conjunto
de todo lo que puebla el universo.