viernes, 14 de agosto de 2026

Y, SIN EMBARGO...

 

Y, SIN EMBARGO...

El caso es que ayer mismo criticaba en esta ventana la existencia de esas superestructuras que nos marcan el camino, que nos señalan metas, que ordenan nuestras costumbres y que señalan hitos y campos en los que vamos desarrollando nuestra vida. Lo hacía con el pretexto de tanto ruido informativo y social como ha producido el ya pasado (y fue ayer mismo) eclipse solar.

Hoy, solo un día después, sigo pensando lo mismo; pero creo que hay alguna otra puerta que abrir y alguna ventana que no cerrar para que corra el aire y podamos contemplar el campo.

Lo primero es reconocer que esas losas o gotas malayas, que no te dan ni un momento de respiro, han existido siempre, desde las más elementales asociaciones humanas, incluso de cualquier organismo vivo: la convivencia exige cesión de poder y sumisión a elementos que acaso no aplaudimos personalmente. La historia en general está llena de ejemplos. Es verdad que pensamos sobre todo en la religión y en los poderes económicos y políticos como superestructuras que siguen ahí como martillos pilones y no tienen pinta de desfallecer en su influencia e imposiciones; pero los ejemplos de segundo o de tercer orden llenan nuestros días y todos los del pasado.

La segunda ventana apunta al hecho, defendido por no pocos pensadores -pienso ahora en Schopenhauer, por ejemplo-, de que “el ser humano más que racional es un ser deseante”, de que anda en angustia permanente intentando buscar sentidos a la vida, sentidos que acaso no tiene, o no los encuentra. En tal situación, el aire de la angustia se levanta y corre por todas las esquinas en forma de pesimismo. Acoto que este nivel de “ser deseante” tal vez lo debemos rebajar a ser instintivo o escasamente reflexivo: Schopenhauer se enfadaría menos conmigo; Nietzsche, en cambio, me animaría a elevarlo y a empujarlo más arriba, hasta la altura de la voluntad.

Soportar ese pesimismo con la cabeza alta y dispuestos a resistir el chaparrón del desencanto no es nada sencillo. Acecha el peligro de una vía de escape golosa y egoísta: la de dejarse llevar por la corriente y por la dirección en la que corra el aire que más sople. Traducir esto a la vida diaria es dejarse arrastrar por las costumbres que nos vengan marcadas, se siervos de la moda (de todo tipo, no solo de la moda corporal) y sentirse uno más en el rebaño.

A las superestructuras esto les viene como anillo al dedo, pues suman sus fuerzas y sus intereses a la desgana y a la predisposición de los que no quieren cargar con su propio camino y con sus decisiones personales. Se crea así un círculo vicioso que se retroalimenta y que duerme el sueño del engaño y de la comodidad.

Pero, ¿quién está dispuesto a romper ese círculo vicioso? ¿Quién tiene capacidad para romperlo, si vive en una comunidad y es, ante todo, un ser social? ¿Se aísla uno y se convierte en eremita hasta que se le agoten las hierbas del campo y se muera de inanición? ¿Se pone cada mañana la coraza del rechazo a las modas y a las indicaciones que le llegan, como cantos de sirena, del exterior?

No podemos exigir a los demás que sean héroes, ni los demás nos pueden imponer lo mismo a nosotros. De nuevo, lo menos malo (no lo mejor) se halla en un justo intermedio, que nos abemos bien cómo definirlo ni en lo justo ni en lo intermedio, tan solo en algo que intuimos y a lo que solo nos podemos aproximar.

¿Elimina esta breve reflexión la oposición de ayer mismo a las superestructuras? Creo que de ninguna manera. Tan solo advierto y me advierto de la imposibilidad de eliminarlas del todo, de la necesidad de recordarnos a cada momento que hay que ser críticos con ellas y de que una buena dosis de sentido común y de buena voluntad siempre vienen en nuestra ayuda. Para el eclipse de sol, ya pasado, y para todas las acciones de nuestra vida.

miércoles, 12 de agosto de 2026

ECLIPSADOS

 

ECLIPSADOS

En sentido literal y de Perogrullo, uno solo puede ser eclipsado por un eclipse. Hoy estamos todos eclipsados en esta piel de toro porque se produce un eclipse de sol. ¡Y es total!

El término “eclipse” procede del griego ékleipsis (ἔκλειψις), que significa «desaparición» o «abandono». A su vez, este término procede del verbo ekleipein (ἐκλείπειν), formado por el prefijo ex- (de fuera) y leipein (dejar o abandonar). Literalmente se interpretaba como «dejar de ser visible» o «fallar». Disculpas por el prurito filológico, pero siempre he defendido que hay que partir de la etimología para después tratar de comprender cuál ha sido el recorrido histórico de la palabra y cuántos y cuáles han sido los añadidos de todo tipo que se han pegado a su sentido originario para entender a todo lo que se refiere hoy: superado, ensombrecido, ocultado, empequeñecido...

O sea, que algo desaparece, se queda fuera de foco y se abandona. En este caso, el sol. Y nosotros, como pánfilos, todo el tiempo mirando al sol y dependiendo de él para ahora sentirnos también abandonados por un momento por su presencia. Y, a pesar de que tan solo es un momento, parece que el mundo se va a acabar y que no hay un mañana. ¿Será que tanto lo necesitamos?

El caso es que esto no es nada nuevo. Todas las culturas han predicho algún eclipse. Así mayas, caldeos...; o, entre los griegos, aquel Tales de Mileto, que aprovechó para forrarse con sus cálculos.

Llevamos no sé cuántas semanas con la tabarra del eclipse, hasta le punto de que este hecho nos ha dejado eclipsados ante todo lo demás. Y el mundo sigue moviéndose, continúan sucediendo cosas, el fenómeno durará apenas un minuto. Después volverá la repetición, el día y la noche, el gozo y la tristeza, el bien y el mal..., la pertinaz rutina y la costumbre.

Mientras tanto, esa superestructura que aplasta y eclipsa todo lo demás, y que exalta y engrandece lo que le da la gana, es decir, los medios de comunicación, nos tiene imbéciles y alelados en espera del santo advenimiento del eclipse: preparaciones múltiples, desplazamientos, derroches de combustibles, desgaste de la naturaleza, negocio a gogó... Y olvido y “eclipse” de casi todo lo demás.

Los asuntos de planetas y estrellas tenían en la antigüedad muchas más implicaciones que las que tienen ahora: la defensa de una teoría o de otra significaba un modelo de vida y una escala de valores específica. No pocos pensadores pagaron con su vida la defensa de la evidencia física ante las creencias religiosas. Hoy todo eso anda medio (solo medio) superado.

El fenómeno, por extraño, llama la atención en muy diversos grados e intensidades. Extraordinario e importantísimo para los investigadores del espacio; espectáculo tonto y comercial para la mayoría de los ciudadanos, que lo verán de muy diversas maneras; entre otras, desde el sillón del comedor de casa, pues la televisión lo repetirá numerosas veces.

Si sirviera al menos para echar a andar nuestro pensamiento acerca de lo que puede significar el universo y el eco debilísimo que de él somos cada uno de nosotros. Si nos diéramos cuenta en nuestra vida diaria de la importancia del sol y de cuánto seguimos dependiendo de él. Si nos diera por analizar en qué medida debemos ajustarnos a las leyes de la naturaleza y cuánto debemos respetarla y cuidarla. Si pensáramos...

Pues nada, que siga el espectáculo. Cada uno sabrá dónde pone sus ojos, su mente y su butaca. Y, si el eclipse nos deja eclipsados, que sea solo por ese minutito extraordinario; pero que nos devuelva pronto a  la luz y al sol de la razón.

jueves, 6 de agosto de 2026

DIÁLOGO CON UN ESTOICO

 

 

DIÁLOGO CON UN ESTOICO

 

Piensa el estoico y, en su voz, razona:

-Rechaza la obsesión por el futuro,

pues sentirás temor, desconfianza;

no pienses demasiado en el pasado,

pues súbdito serás de la nostalgia.

 

No goces en exceso de los éxitos,

ni entristezcas tu alma en los fracasos:

ambos son solo muestras naturales

de aquello que el destino ha predispuesto

para el bien discurrir de nuestro tiempo.

 

Apacigua el anhelo y los deseos

de las cosas que no te pertenecen

y aplica tus trabajos al dominio

de lo que sí depende de ti mismo:

si no, serás un ser desventurado.

 

Apela a la razón como maestra

que oriente tus acciones y tus días;

aspira a ser un ser imperturbable

ante la adversidad y la victoria.

 

Piensa el que escucha y, a su vez, responde:

-¿Y el lugar del placer y las pasiones?

¿Y la emoción, que agita las conciencias

e impulsa las acciones hacia el mundo

extraño y sorprendente del futuro?

¿Y sentirse felices de estar vivos?

 

Razón y corazón son complemento

de un ser que se debate entre las brumas

de una razón que quiere la verdad

y se pierde en su búsqueda

y el empuje espontáneo, incontrolado,

de una pasión que vive cuando rompe

las reglas que le marca la razón.

 

(Maestro estoico y aprendiz oyente

se miran y, sin pausa, se dirigen

al castillo interior donde meditan

sus luces y sus sombras en silencio).

jueves, 30 de julio de 2026

ES MIÉRCOLES TAL VEZ

 

ES MIÉRCOLES TAL VEZ

 

Es miércoles según el calendario,

veintinueve de julio, un nuevo día

que arrastra los calores de una ola

que no termina nunca de marcharse.

El cielo luce gris y ceniciento,

pues guarda la memoria de un incendio

producido muy lejos de estas sierras.

Una ligera brisa me da alivio

y aleja de mis manos la pereza.

Salgo a comprar el pan y por las calles

reconozco otra vez las mismas gentes,

las sombras que se esconden y algún gato

que sigue solitario y cabizbajo:

es lo mismo que hacen las personas

contado en un distinto abecedario.

 

Vuelvo a casa, contemplo el calendario

y atraso una semana; a mi memoria

acuden los recuerdos que marcaron

un miércoles en todo semejante

a este que he de vivir, pues siempre es miércoles

y la vida es costumbre, juego, engaño.

 

jueves, 23 de julio de 2026

POETAS Y FILÓSOFOS

 

 

POETAS Y FILÓSOFOS

Dejar la puerta abierta a varios tipos de lectura tiene sus ventajas y sus inconvenientes (o, como decía un antiguo alcalde de la ciudad estrecha, sus pros y sus “encontras”): se te cuelan libros intrascendentes al lado de otros que se repiten por la huella que han dejado. Uno de los que componen este último apartado es Juan de Mairena, ese compendio de filosofía popular del filósofo heterónimo de don Antonio Machado, profesor de casi todo y agitador de conciencias entre sus alumnos y lectores. A él vuelvo con frecuencia y de él extraigo ideas que me sirven para rumiar y para darle forma a mi manera de ver la vida.

Cuando he leído un libro varias veces, lo que suelo hacer es revisar con calma aquello que he dejado subrayado o apuntado al margen. Es lo que más me ha interesado en otras lecturas y es también lo que me resume el contenido.

Juan de Mairena me ha gastado varias veces el afilado del lápiz con el que subrayo o apunto. Por eso, apenas tengo que volver y tomar una idea para darle vueltas en la noria de la razón.

Ahí va un ejemplo: «Después de la verdad -decía mi maestro- nada hay tan bello como la ficción.

Los grandes poetas son metafísicos fracasados.

Los grandes filósofos son poetas que creen en la realidad de sus poemas.

El escepticismo de los poetas puede servir de estímulo a los filósofos. Los poetas, en cambio, pueden aprender de los filósofos el arte de las grandes metáforas, de esas imágenes útiles por su valor didáctico e inmortales por su valor poético. Ejemplos: el río de Heráclito, la esfera de Parménides, la lira de Pitágoras, la caverna de Platón, la paloma de Kant, etc.

También de los filósofos pueden aprender los poetas a conocer los callejones sin salida del pensamiento, para salir -por los tejados- de esos mismos callejones; a ver, con relativa claridad, la natural aporética de nuestra razón, su profunda irracionalidad, y a ser tolerantes y respetuosos con quienes la usan del revés...».

Filosofía y poesía; poesía y filosofía. ¿No son, en el fondo, la misma cosa? ¿En cuánto se aproximan? Si esto fuera verdad, ¿en qué lugar se sitúa una buena parte de la creación poética que circula por el mundo? ¿Qué fondo tiene la poesía que yo mismo creo? ¿Por qué cada día reduzco más el círculo de mis lecturas a la poesía y a la filosofía? Esa verdad a la que tanto filósofos como poetas aspiran ¿en qué medida es subjetiva u objetiva? ¿Es más en los poetas que en los filósofos?

Y en este plan.

No puedo olvidar que Juan de Mairena es un filósofo metafísico y poeta, porque don Antonio Machado fue tanto un poeta como un filósofo popular y metafísico a la vez.

Tal vez todos deberíamos ser algo así como una mezcla de ambas cosas, buscadores de una verdad que no se nos dará nunca por completo, pero que nos empujará continuamente a buscarla.

jueves, 16 de julio de 2026

¿DE DONDE NACE O DE DONDE PACE?

 

 ¿DE DONDE NACE O DE DONDE PACE?

«La oveja no de donde nace, sino de donde pace» es un refrán español muy popular que viene a indicarnos que el lugar donde uno se cría, las experiencias que vive y las personas con las que se comparte la vida (donde "pace") moldean la personalidad mucho más que el lugar exacto en el que se nace.

El refrán viene a cuento por unas palabras escritas por M. Rajoy, expresidente del Gobierno, en un periódico deportivo afirmando que la selección de fútbol francesa es muy buena, pero que no tiene jugadores nacidos en Francia. Tal asunto, además de ser una flagrante mentira, presupone unos sentimientos escondidos no se sabe dónde que reducen el concepto de ciudadano a unos niveles casi solo instintivos y de tinte digamos oscuro..

Este hecho, que podría quedarse en el nivel de simple anécdota, me sirve para considerar el asunto del espacio territorial y temporal en la vida de una persona.

Si la niñez es el territorio ideal de una vida, el lugar en el que se desarrollan los primeros años de la misma, esos en los que todo es nuevo y luminoso y todo sirve para gozar e ir descubriendo el sentido de la propia vida, renunciar a ella es un pecado gravísimo. Adornar los recuerdos e iluminar los hechos, por pequeños e insignificantes que, desde la perspectiva del tiempo, puedan parecer, es sencillamente de bien nacidos. Mi pueblo es el más bonito de la provincia, pues no faltaba más; mi mirada hacia él, hacia su paisaje y hacia su paisanaje, es siempre benevolente y positiva, y mi defensa del mismo es casi radical.

Pero el mundo lleva a la persona por unos lugares y por unas circunstancias que en ninguna manera estaban previstas, y el azar hace de las suyas a su antojo. Y en ese paso del tiempo se va fraguando la personalidad y el roce con la vida. El ser humano tiene que ir haciendo frente a todo lo que la vida le propone. Unas veces lo hace en el mismo territorio y otras en lugares bien distintos. La globalización y todas las circunstancias que propone el mundo actual hacen que muchas personas dividan su tiempo en un aquí y allí alternativo y sin fijeza real.

¿De dónde hay que ser, por tanto? La respuesta ya nos la dieron los clásicos y es más vieja que la pana. El concepto de "ciudadano del mundo" (o cosmopolita) fue acuñado por el filósofo griego Diógenes de Sinope en el siglo IV a. C. Según relata el historiador Diógenes Laercio, cuando le preguntaron de dónde venía, él respondió que era kosmopolítes, que significa "ciudadano del mundo".

Es verdad que en el fútbol sigue existiendo cierto regustillo por lo próximo y se defiende un mal entendido orgullo de comunidad que domina a otra distinta. Los medios de comunicación, y los deportivos en particular, se ocupan de exagerar terminología hasta convertir todo en una batalla casi a muerte. Les va el negocio en ello y la masa se deja llevar con extrema facilidad.

Pero sería bueno rebajar el tono y alzar la mirada más allá de nuestras narices. España se halla a un paso de ganar el mundial de fútbol. Ojalá que lo gane. ¿Será por ello nuestra comunidad mejor o peor que todas las demás del mundo mundial? ¡Qué va! Vamos a sentirnos sanamente orgullosos, pero con mesura, pues, para que uno gane, otro tiene que perder. Otro día consideraremos la importancia de la suma de esfuerzos y los objetivos comunes como fórmula menos mala para alcanzar éxitos en todas las facetas de la vida. Y de lo que facilita todo el ser “buena gente” y nada estrellitas ni superhéroes.

Y el mundo seguirá girando sin sentido, nosotros volveremos a la sana rutina de la convivencia, y a tirarnos los trastos a la cabeza unos a otros, o tal vez a darnos un abrazo que mejore esa convivencia. Y seguiremos recordando en positivo el lugar donde nacimos. Y seguiremos siendo ciudadanos de un mundo que tanto nos ofrece y que tanto podemos mejorar con nuestro comportamiento.

Como escribí hace tiempo en un breve: «Valerano en Valero; / en Béjar, bejarano; / y siempre ciudadano / del mundo entero».

lunes, 13 de julio de 2026

CADA DÍA ES UN DON

 

CADA DÍA ES UN DON

 

Cada día es un don que nos regala

el deambular sin fin del universo.

Lo primero, la luz, que da sentido

a la penumbra ciega de la noche;

con ella se despiertan los sentidos

y se vuelven certeza nuestros sueños.

Después ya no hay descanso,

todo se precipita y se hace ofrenda.

El aire es ahora brisa; el agua, fuente

donde aplacar la sed de las fatigas;

las sombras, refrescante refrigerio;

las palabras de aliento de los otros

que acompañan también nuestro camino

escriben, en trabajo solidario,

el cuaderno de la fraternidad;

una mesa de pan bien abastada,

-como dijo el poeta-

que congrega la risa y la nostalgia;

las manos que despiertan el recuerdo

de lo que fue y aspira a seguir siendo...;

tantas pequeñas cosas

que salen cada día a nuestro encuentro

y, humildes, nos recuerdan

que a su lado seguimos existiendo

sin más necesidades ni carencias.

¿Para qué otras riquezas si con estas

nadamos en el mar de la abundancia?

 

Pues la vida es un don, es un regalo,

y tenemos la suerte de vivirla

compartiendo lo grande y lo pequeño

en los hermosos gestos de la fraternidad.