POLARIZACIÓN / CRISPACIÓN
POLARIZACIÓN:
La polarización es el
proceso o fenómeno por el cual un conjunto, opinión o sistema se divide en dos
o más direcciones, grupos o posturas opuestas y extremas.
Dependiendo del área
en la que se utilice, este término tiene diferentes significados.
Polarización social y
política: Es la división de una comunidad o país en dos bloques ideológicos
contrarios, donde las personas se sitúan en los extremos y rechazan las
posturas moderadas o contrarias. Fue nombrada palabra del año 2023 por la Fundéu RAE debido a su gran uso
en los medios.
Polo: Proviene del latín polus, y este
del griego pólos (pivote, eje de rotación o extremo de un eje). Se
refiere originalmente a los extremos de la Tierra o de un imán.
-izar: Sufijo de origen griego/latino
tardío que significa «convertir en», «dotar de una propiedad» o «hacer algo».
-ción: Sufijo latino -ctionem, que indica la «acción y efecto» de un verbo.
CRISPACIÓN:
El verbo crispar según
la Real Academia
Española (RAE) significa causar una
contracción repentina en un músculo o tejido, o irritar y exasperar a alguien.
La palabra crispar
viene del latín crispāre, que significa rizar,
ondular o arrugar.
Origen y evolución del
significado
Significado original
en latín: Deriva de crispus («rizado» o «con bucles»), usado para
describir el cabello rizado o las superficies onduladas.
Evolución física: Con
el tiempo, pasó a denotar la acción de contraer o encoger de manera repentina
los tejidos o los músculos, como cuando la piel o los músculos se contraen por
frío, miedo o tensión.
Sentido figurado: A
partir de esa idea de tensión muscular y nerviosa, el significado se extendió
en español para expresar la acción de irritar, exasperar o poner a alguien
nervioso (como tener los nervios «crispados»).
Habrá que empezar
pidiendo perdón por estas precisiones filológicas, porque el patio está como
está y conviene poner a cada uno es su sitio. Si no partimos de las
etimologías, estamos al borde del precipicio y cada uno volará como el dé la
gana.
Es verdad que la
lengua evoluciona, que cada término se va cargando de connotaciones y usos que
desvían su significado, y que es la comunidad de hablantes la que va dando
forma a su lengua. Otra perogrullada que hay que repetir. Pero quien no conoce
el punto de partida seguro que andará perdido por el camino.
A estas alturas del
partido, hemos llegado a usar ambos términos como sinónimos porque nos viene
bien para nuestros intereses y para hacer de todo una zona gris en la que
remover la mierda sin que se note mucho. Yo mismo confieso ser un perjudicado
más por no haber puesto cuenta en la diferencia que los dos vocablos comportan.
Pues mea culpa.
Se afirma que en
España hay mucha polarización, que la sociedad está polarizada. Si tal cosa
fuera cierta, estaríamos atribuyendo a todas las partes la misma fuerza e
intensidad en ese error. Es la traducción popular del “todos son iguales”, o
sea, la maldita equidistancia. No reconocer alguna parte de culpa suele
significar equivocación, pero repartirla al cincuenta por ciento, como si eso
arreglara algo, es engañarse, hacer el avestruz y contribuir a que esa
polarización se mantenga y hasta se acentúe.
El partido mayoritario
de la oposición viene ahora a afirmar que, cuando ellos gobiernen, la
polarización va a disminuir. Está por ver, pero, en todo caso, esto vendría a
significar que reconoce ser causante y ejecutante de una buena parte de lo que
llamamos polarización. Y, además, que la está practicando con fines espurios.
Dos no se pegan si uno
no quiere. En estos momentos parece que la derecha hace bandera y esencia de su
existir en la exageración y en la oposición sistemática, sin ofrecer
alternativa posible a ninguna situación. El vulgo resume afirmando que la
oposición está ahí para oponerse. Qué tontería tan grosera. Claro que está para
oponerse, para oponerse en aquello que considere que está mal formulado y
argumentado, y ofreciendo razonadamente su alternativa a la situación concreta.
Lo que realmente
existe es crispación, ese deseo de mantener irritada y tensionada a la
comunidad, haciendo (curiosidades que tiene la vida) real aquella frase
procedente de otras épocas y de otros espectros ideológicos de “cuanto peor,
mejor”.
Tal vez no deberíamos
olvidar un par de hechos:
1.- Es verdad que, en
el “cuanto peor, mejor” las comunidades suelen hartarse y rompen con tal de
explorar otras opciones.
2.- También es posible
que esas mismas comunidades despierten y no se dejen dar gato por liebre si
descubren que ni todo vale ni se pueden supeditar los medios ilegales a los
fines.
En España puede que
haya polarización, porque nadie está libre de culpas. Pero lo que realmente
existe es crispación, esa acción continuada que busca irritar, exasperar o
poner a alguien nervioso y sacarlo de las casillas de la serenidad y del
razonamiento. Y lo peor es que se hace desde el insulto y desde el destierro de
la razón y de las propuestas alternativas.
Cada uno sabrá la
coraza que tiene y la capacidad para discernir las razones de los impulsos, el
diálogo del enfrentamiento y las ideas de los intereses. Allá cada cual.