VOTAR: PREGUNTAS RETÓRICAS
En un sistema
democrático como este en el que vivimos, cada cierto tiempo somos convocados a
las urnas para revalidar o para cambiar los gobiernos y sus propuestas. Nunca
son demasiadas las veces si lo hacemos con serenidad, con campañas propositivas
y sin descalificaciones e insultos varios. Este es el momento en el que se
juntan todas las variables que inclinan la papeleta en un sentido o en otro, o
que la alejan de la urna con la abstención.
Me formulo, y me
atrevo a formular, algunas preguntas antes de tomar una decisión:
1.- ¿Favorece la
higiene democrática el cambio de orientación política cada cierto tiempo?
2.- ¿Cómo se puede
presentar un partido sin una ideología más o menos determinada en la que se
incluya de manera manifiesta la búsqueda del bien común?
3.- ¿No es lógico
pensar que, cuando no hay ideología, solo quedan los intereses?
4.- ¿No resulta
evidente que quien más intereses defiende es quien más elementos y posesiones
tiene para defender? ¿Quiénes son estos?
5.- Si los que menos
posesiones tienen también piensan solo en sus intereses personales; ¿no resulta
elemental pensar que, a la larga, están allanando el camino para los más
poderosos? Los que tal practican suelen ser calificados con el sintagma de
esclavos agradecidos.
6.- ¿No parece normal
hacer un balance de lo realizado por el gobierno saliente, sobre todo después
de varias décadas de estancia en el poder?
7.- ¿No hay una
historia detrás que pone al descubierto lo que defiende cada formación
política? ¿O todo es descubrir mediterráneos en 15 días de campaña?
8.- ¿Acaso no es
fundamental entender que unos defienden más dosis de respuestas sociales y
públicas y otros defienden más las respuestas privadas: sanidad, educación, cohesión
social, mirada ecológica, desarrollo sostenible, ordenación del territorio, transportes...?
9.- ¿No tenemos
derecho a mirar a las personas, como cabezas visibles de los proyectos, y
fijarnos en sus cualidades y en sus defectos: formación, coherencia, desarrollo
vital, intereses particulares, manifestaciones públicas, aportaciones en ideas
a la comunidad...?
10.- ¿No tenemos el
derecho a soñar un futuro mejor, más justo, más cohesionado y participativo?
Se me acumulan los
elementos que conforman la reflexión antes de depositar la papeleta. Con este
decálogo me conformo: no es poca cosa. Lo demás es decisión de cada uno.
Aunque no se ha nombrado a ningún partido, es
fácil suponer que no estoy pensando en ninguno de los que se sitúan en la
derecha. El voto siempre es secreto, pero esta vez me doy el gustazo de hacerlo público: mi papeleta tendrá el nombre de PSOE. Siempre por aproximación, como
formula menos mala y dispuesto cada dia a pedir a los que resulten elegidos mejoras
y progreso en favor de los más necesitados. Pero ya digo, la decisión es
personal.
Vamos a ello. Que no
nos equivoquemos.
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