lunes, 12 de octubre de 2026

HISPANIDAD

 

HISPANIDAD

El diccionario de la RAE define este término como «carácter genérico de todos los pueblos de lengua y cultura hispánicas». Y, en una segunda acepción, como «conjunto y comunidad de los pueblos hispánicos».

Se celebra hoy esa fiesta que se acoge al marbete de «Hispanidad», y se hace de diversas maneras, según el contexto y las fuerzas sociales y políticas que la representen: algunos se emocionan y otros están dispuestos a trabajar gratis con tal de que no los inmiscuyan en tal celebración. Unos se escandalizan y otros aplauden con las orejas. Unos arrasan sacando los colores a la historia que la propicia y otros proclaman y exaltan su valor. Así andamos.

El sufijo -dad, o -idad hace siempre referencia a elementos abstractos, no materiales. Para este ejemplo, nos llevaría a pensar en todo aquello que compone la esencia de España o de lo español. Asunto farragoso, complejo y hasta peligroso. Pero es evidente que el sentido se nos queda corto, pues casi todo el mundo tiene en mente que su aplicación tiene que ver con los países americanos en los que España dejó su huella histórica. Por eso se habla de carácter, de idiosincrasia, religión..., pero también de lengua, de costumbres, de organización política, de represión, de rebelión o de independencia... Toda una ensalada de elementos tanto materiales como inmateriales. Y por eso también la paleta de colores con los que se encara esta fecha entre los españoles y los habitantes de Hispanoamérica (valdrá en este contexto el término Hispanoamérica y dejaremos para otra ocasión los de Iberoamérica o Latinoamérica).

A mí no me hace ninguna gracia que me echen en cara todos los desaguisados que se pudieron producir en la conquista o en la época de las colonias: no estuve allí. Como no estuve tampoco en el pecado de Adán y Eva y me echan a la espalda el peso del pecado original, coño. Muchos de los que ahora tanto protestan son los descendientes de aquellos dirigentes encomenderos, funcionarios de la corona, comerciantes o aristócratas indígenas. A otro perro con ese hueso.

Pero tampoco estoy dispuesto a negar los desmanes e injusticias que padecieron los nativos. Como por desgracia sucede en todo proceso de conquista y de colonización. Incluso la historiografía no deja demasiado mal parada esta conquista en comparación con otras. De modo que vamos a pedir disculpas, vamos a pensar en no repetir errores y vamos a mirar para delante a ver si podemos exprimir un poco el fututo en favor de todos.

Cualquiera que, en una postura snob, reniegue de todo el pasado de sus ancestros estará cometiendo el mismo error que aquel que los defienda y los libere de toda reflexión y propuesta de mejora. En el mismo saco los patriotas de pacotilla y bandera, exclusivistas y emocionales, que aquellos que olvidan cualquier elemento que se mantenga como símbolo de cierta unión y consenso, mientras al mismo tiempo se dejan llevar y seducir por las imbecilidades que proceden del imperio.

A mí también me duele España. Me duele como historia compartida, llena de aciertos y de desaciertos. Me duele como comunidad que, después de tantos siglos, sigue en período de construcción. Me duele que las fuerzas se nos vayan, en muy buena parte, en tensar la soga de la deslealtad en lugar de ver la manera de hallar puntos de encuentro. Me duele España en su falta de unión de fuerzas en busca de un futuro común y participativo. Me duele España en sus desigualdades y en su espíritu cainita, esa en la que tantas veces interesa más el mal del contrario que el bien propio. Me duele España en el olvido de tantas personas que dieron su mejor inteligencia y buenas intenciones y cuyas aportaciones hoy duermen el sueño del olvido. Me duele España en esa escala de valores que ensalza al más imbécil y desprecia y olvida a quien propone pensar y razonar como método menos malo para la convivencia. Me duele España en ese papanatismo de pseudointelectuales que adoran cualquier elemento que proceda de otras culturas y olvidan tantísimo bueno que tienen a la puerta de su casa. Me duele España al observar tanta opinión catastrofista que no resiste comparación con la realidad, siempre mejorable, pero ni mucho menos tan negativa como se pinta. Me duele España en muchas variables.

Tal vez la mejor fiesta de la Hispanidad sería reflexionar acerca de estas y de tantas otras cosas que han tejido la convivencia en el pasado y que la configuran ahora mismo. Sin histrionismo, sin exaltaciones exageradas, sin negaciones totales, sin arrepentimientos absolutos, con la mirada puesta en el bien común y no en los beneficios particulares, sin aldeanismos ni universalismos vacíos.

La Hispanidad, tanto en su vertiente española como en lo que se refiere a las relaciones con los países hispanos tiene que ser un camino de búsqueda serena y no una batalla de golpes que no conducen a ningún puerto seguro.

Si no es así, tendríamos que dar la razón a Gil de Biedma cuando, desilusionado, escribía estos versos: «De todas las historias de la Historia / sin duda la más triste es la de España, / porque termina mal. Como si el hombre, / harto ya de luchar con sus demonios, / decidiera encargarles el gobierno / y la administración de la pobreza».

domingo, 11 de octubre de 2026

¿Y AQUÍ CÓMO NOS LLAMAMOS?: SEGUNDA PARTE

 

¿Y AQUÍ CÓMO NOS LLAMAMOS?: SEGUNDA PARTE

El anuncio de la convocatoria de nuevas elecciones generales parece que ha paralizado todo y que ha puesto foco solo en aquello que toca más directamente a lo que pueda resultar de este proceso. Yo también cedo a la tentación de dejarme llevar por la marea y de dedicar líneas y consideraciones al asunto, en detrimento de otras ocupaciones. Es mucho lo que hay en juego y, a pesar de todos los pesares -y no son pocos-, dejaré que mis opiniones ocupen en estos días algunas páginas.

Ahí va una.

Reitero con frecuencia mis reticencias en todo lo que tiene que ver con lo que llamo “el asunto territorial”. Las sigo manteniendo intactas y tal vez hasta aumentadas. No entiendo cómo se pueden proponer y aprobar disposiciones legales si antes ni siquiera tenemos claro cuál es el territorio en el que tal cuerpo legislativo se va a aplicar ni cómo se va a hacer. Mi opinión no es precisamente muy positiva: sigo pensando, para mi desconsuelo, que este territorio tan antiguo sigue siendo un país sin construir.

En las últimas legislaturas, los partidos que se dicen a la izquierda del PSOE (¡cuánto habría que aquilatar este concepto!) han tenido serias dificultades para ahormar una lista electoral conjunta. Lo más simbólico de todo este asunto se produjo hace unos años, cuando uno de sus dirigentes máximos preguntó en un territorio en el que iba a pronunciar un discurso electoral: «¿Y aquí cómo nos llamamos?“. La anécdota resume muy bien todo el batiburrillo que se esconde tras tanta sigla y tanta división territorial.

Para colmo, en esta última convocatoria, se ha estado jugando -hoy mismo no tienen solucionado el asunto- con la posibilidad de que un dirigente INDEPENDENTISTA encabece las listas conjuntas de todas estas formaciones.

Yo me froto los ojos y sigo viendo visiones. ¡Es como juntar agua y aceite! ¡Esto cómo se mezcla si son elementos que se repelen!

No les niego su mejor voluntad, pero esto no lo supera ni el mito de Sísifo.

En la ceremonia de la confusión se suman la atomización territorial, los personalismos, las distintas concepciones que del Estado se tienen, las necesidades de cada dirigente, la posible desaparición de alguna de las formaciones del espectro político...

Personalmente echo de menos la fuerza de una Izquierda Unida de carácter nacional y hasta internacional, que se ha desdibujado en toda una ensalada de siglas y hasta de conceptos y que ha perdido ser la referencia histórica de ideas sociales antes que de disputas territoriales y particulares.

Hay un voto dormido que tiene su referencia en una izquierda determinada. No sé si se le están dando señales para que se despierte o para que siga en el sueño, mientras sus dirigentes siguen en la ensoñación.

En la conformación de las mayorías todo esto tiene unas consecuencias muy importantes, pero me parece que esto, sin que sea olvidado, es posterior a la creación de un espacio unificado, con propuestas sociales claras y con miradas nacionales y no casi aldeanas. Después, la aritmética parlamentaria dictaminará las alianzas y los acuerdos oportunos.

Creo haber escrito en alguna ocasión una reflexión con este título: «¿Y aquí cómo nos llamamos?». Es inevitable que repita título, con el apellido de "segunda parte".

jueves, 8 de octubre de 2026

ACNUR

 

 ACNUR 2025

Como cada año, me llega la revista de ACNUR, que recoge su informe anual. Siempre supone para mí un golpe de realidad y una sacudida anímica. Sus datos son apabullantes y hablan por sí mismos. A mí solo me queda la labor de reproducir alguno de ellos y echarme a pensar después de la invitación a que los demás los miren y decidan por su cuenta.

Algunos datos del año 2025:

. 117,8 millones de desplazados en el mundo. Una de cada 70 personas ha tenido que huir, dejándolo todo atrás. El 39% de las personas desplazadas son niñas y niños. 5,4 millones de personas han tenido que cruzar fronteras para huir.

. 68,7 millones de personas desplazadas internas.

. 41,6 millones de personas refugiadas.

. 9 millones de personas solicitantes de asilo.

. 7,2 millones de personas con necesidades de protección internacional.

. El 68% de las personas refugiadas fueron recogidas por países de renta media o baja.

. Principales lugares de origen: Venezuela, Ucrania, Siria, Afganistán, Sudán.

. Principales lugares de acogida: Colombia, Alemania, Turquía, Uganda, Irán.

. Soluciones en 2025: 10,3 millones de personas desplazadas internas y 4,4 millones de personas refugiadas retornaron a sus lugares y países de origen.

. Evolución de los desplazamientos forzados en la última década: 2015: 62 millones; 2025: 117,8 millones.

En todo este contexto se tienen que mover tantas personas. En ellas reconoce la organización las virtudes de la RESISTENCIA, la FUERZA DE EMPEZAR DE NUEVO, la FUERZA DE MANTENER LA ESPERANZA, la FUERZA DE RECONSTRUIR, la FUERZA DE BRINDAR OPORTUNIDADES, la NECESIDAD DE SEGUIR CREANDO FUTURO.

Cada apartado viene documentado y glosado con fotos y cifras de reparto y de trabajo.

La Historia solo me interesa en la medida en la que la veo representada en el presente y en mi vida. En este caso no necesito hacer ningún esfuerzo de aproximación ni de traslación: todo está a la vista y en esta aldea global que ahora mismo habitan todas estas personas no lejos de mí. Lo que sí necesito es extraer consecuencias y aplicarlas a mi manera de pensar y de actuar.

En estos contextos occidentales, por lo demás también cargados de injusticias y de desigualdades, necesitamos extender la mirada y concluir que nos ahogamos en un vaso de agua muchas veces, mientras que en otros lugares se ahogan de verdad o se mueren de sed en la sequía y en las necesidades. Tal vez no sabemos graduar bien y acaso practicamos mejor aquello de ojos que no ven...

Es ACNUR, pero son también SAVE THE CHILDREN, CRUZ ROJA, CÁRITAS y muchas otras organizaciones que, a pie de obra, nos recuerdan nuestra situación privilegiada y la obligación de pensar en plural y de no dejarnos llevar por la sombra del dedo, cuando el bosque es tan amplio y tan desigual.

lunes, 5 de octubre de 2026

DE IDA Y VUELTA

 

DE IDA Y VUELTA

Y desde hoy es ya todo memoria, esa especie de repesa que contiene en el presente los restos de los días y las horas.

Vuelta de Estambul y choque con la noticia del adelanto de elecciones en España. Pero vamos por partes. No haré ni un sucinto resumen de mi estancia en Bizancio: no estoy para tratados. Tan solo, como siempre, algunas notas que me surgen casi a vuelapluma.

La primera es la de la situación geográfica de la ciudad; esto seguramente explica todo lo demás. Puente entre mares y continentes, espacio de paso de grandes caminos para el intercambio, cruce de religiones... Con estos tres elementos se cuece todo lo que allí ha sucedido y sucede.

La segunda es la importancia que la estructura religiosa sigue teniendo en la realidad de cada día y en las costumbres de tantos millones de personas. Parece que se puede saborear una mezcla evidente y extraña de actividad comercial con las estrictas medidas religiosas impuestas por las leyes coránicas. Es verdad que, en los tiempos modernos, esta es casi la única república laica de la zona; pero la realidad diaria es muy distinta y los signos de superestructura religiosa son muy claros: por cada esquina una mezquita y en cada recodo algún texto del Corán, como si una gota malaya les recordara sus obligaciones. Para mayor desgracia, parece que en estos últimos años se camina hacia atrás en lo que a la presencia y al poder religioso se refiere. La presencia del burka y el hiyab es continua. El muecín se hace oír a cada pocas horas en toda la ciudad.

Un tercer aspecto llamativo es la mezcla de los elementos religiosos con la presencia del lujo y de los metales preciosos en adornos y en ventas. Habría que ver cómo se casa esto con la desigualdad de los habitantes en su desarrollo diario.

El desajuste de una ciudad inmensa, que no parece tener límites y la sensación de pérdida de la identidad personal en un conjunto tan enorme; algo propio de todas las megalópolis.

Las espléndidas mezquitas en su luz y en su recogimiento, en sus rituales y en sus muestras (hombres / mujeres) de discriminación.

La ingente cantidad de elementos que se repiten en la religión musulmana y en la religión cristiana. La lista de ejemplos sería muy larga.

Las reliquias, que recogen tanto la ingenua devoción de muchas gentes como la explotación turística que de ellas se hace. He ¿visto? el madero en el que flagelaron a Jesús, un pelo de Abraham, dos huellas del pie de Mahoma... Como para quedarse ciego de tanto ver. Y las personas guías esforzándose en presentar todo eso como algo que no ofrece dudas. Y yo disimulando por no estropear el momento...

El control exhaustivo de documentos en todo lugar, signo de la desconfianza en la que se vive por aquellos parajes y la devaluación que del desarrollo de la vida común tiene que suponer.

El respeto y casi devoción por los gatos, que campan a sus anchas por calles y lugares públicos como si fueran sagrados.

Y un conjunto de sensaciones que hay que ordenar un poco mejor y rumiar más despacio, pero que, en una primera aproximación, me dejan un sabor agridulce que confirma lo que conocía y que veo repetido en otros espacios y tiempos similares. Por debajo de todo ello existe una escala que apunta a la supervivencia y a su sustento en un lugar físico adecuado, a una estructura de ideas, muchas de ellas religiosas, que se ajustan al poder social y económico y que dan como resultado una realidad social y política determinada.

Como el Corán y la invitación al rezo se deja oír por todas partes, en unos minutos de relax le respondí con unos versos jocosos y de desahogo. Son estos:

SONETO PARA UN CANTAMAÑANAS

De Madrid a Estambul fui pasajero

por descubrir si Alá se revelaba

y encontré un muecín cantamañanas

que canta y reza todo el cancionero.

 

Parecía de un sonido mensajero

que no encuentra descanso y que proclama

cinco veces al día una soflama

monótona y extraña al viajero.

 

¿Qué canta el muecín en su atalaya

si despierta al dormido, y las conciencias

no están para monsergas ni creencias?

 

Que Yahvé le responda con sus rezos,

pero que ambos comprendan que no hay nada

como honrar el respeto y el silencio.

lunes, 28 de septiembre de 2026

POLARIZACIÓN / CRISPACIÓN

 

POLARIZACIÓN / CRISPACIÓN 

POLARIZACIÓN:

La polarización es el proceso o fenómeno por el cual un conjunto, opinión o sistema se divide en dos o más direcciones, grupos o posturas opuestas y extremas.

Dependiendo del área en la que se utilice, este término tiene diferentes significados.

Polarización social y política: Es la división de una comunidad o país en dos bloques ideológicos contrarios, donde las personas se sitúan en los extremos y rechazan las posturas moderadas o contrarias. Fue nombrada palabra del año 2023 por la Fundéu RAE debido a su gran uso en los medios.

 Polo: Proviene del latín polus, y este del griego pólos (pivote, eje de rotación o extremo de un eje). Se refiere originalmente a los extremos de la Tierra o de un imán.

 -izar: Sufijo de origen griego/latino tardío que significa «convertir en», «dotar de una propiedad» o «hacer algo».

-ción: Sufijo latino -ctionem, que indica la «acción y efecto» de un verbo.

CRISPACIÓN:

El verbo crispar según la Real Academia Española (RAE) significa causar una contracción repentina en un músculo o tejido, o irritar y exasperar a alguien.

La palabra crispar viene del latín crispāre, que significa rizar, ondular o arrugar.

Origen y evolución del significado

Significado original en latín: Deriva de crispus («rizado» o «con bucles»), usado para describir el cabello rizado o las superficies onduladas.

Evolución física: Con el tiempo, pasó a denotar la acción de contraer o encoger de manera repentina los tejidos o los músculos, como cuando la piel o los músculos se contraen por frío, miedo o tensión.

Sentido figurado: A partir de esa idea de tensión muscular y nerviosa, el significado se extendió en español para expresar la acción de irritar, exasperar o poner a alguien nervioso (como tener los nervios «crispados»).

 

Habrá que empezar pidiendo perdón por estas precisiones filológicas, porque el patio está como está y conviene poner a cada uno es su sitio. Si no partimos de las etimologías, estamos al borde del precipicio y cada uno volará como el dé la gana.

Es verdad que la lengua evoluciona, que cada término se va cargando de connotaciones y usos que desvían su significado, y que es la comunidad de hablantes la que va dando forma a su lengua. Otra perogrullada que hay que repetir. Pero quien no conoce el punto de partida seguro que andará perdido por el camino.

A estas alturas del partido, hemos llegado a usar ambos términos como sinónimos porque nos viene bien para nuestros intereses y para hacer de todo una zona gris en la que remover la mierda sin que se note mucho. Yo mismo confieso ser un perjudicado más por no haber puesto cuenta en la diferencia que los dos vocablos comportan. Pues mea culpa.

Se afirma que en España hay mucha polarización, que la sociedad está polarizada. Si tal cosa fuera cierta, estaríamos atribuyendo a todas las partes la misma fuerza e intensidad en ese error. Es la traducción popular del “todos son iguales”, o sea, la maldita equidistancia. No reconocer alguna parte de culpa suele significar equivocación, pero repartirla al cincuenta por ciento, como si eso arreglara algo, es engañarse, hacer el avestruz y contribuir a que esa polarización se mantenga y hasta se acentúe.

El partido mayoritario de la oposición viene ahora a afirmar que, cuando ellos gobiernen, la polarización va a disminuir. Está por ver, pero, en todo caso, esto vendría a significar que reconoce ser causante y ejecutante de una buena parte de lo que llamamos polarización. Y, además, que la está practicando con fines espurios.

Dos no se pegan si uno no quiere. En estos momentos parece que la derecha hace bandera y esencia de su existir en la exageración y en la oposición sistemática, sin ofrecer alternativa posible a ninguna situación. El vulgo resume afirmando que la oposición está ahí para oponerse. Qué tontería tan grosera. Claro que está para oponerse, para oponerse en aquello que considere que está mal formulado y argumentado, y ofreciendo razonadamente su alternativa a la situación concreta.

Lo que realmente existe es crispación, ese deseo de mantener irritada y tensionada a la comunidad, haciendo (curiosidades que tiene la vida) real aquella frase procedente de otras épocas y de otros espectros ideológicos de “cuanto peor, mejor”.

Tal vez no deberíamos olvidar un par de hechos:

1.- Es verdad que, en el “cuanto peor, mejor” las comunidades suelen hartarse y rompen con tal de explorar otras opciones.

2.- También es posible que esas mismas comunidades despierten y no se dejen dar gato por liebre si descubren que ni todo vale ni se pueden supeditar los medios ilegales a los fines.

En España puede que haya polarización, porque nadie está libre de culpas. Pero lo que realmente existe es crispación, esa acción continuada que busca irritar, exasperar o poner a alguien nervioso y sacarlo de las casillas de la serenidad y del razonamiento. Y lo peor es que se hace desde el insulto y desde el destierro de la razón y de las propuestas alternativas.

Cada uno sabrá la coraza que tiene y la capacidad para discernir las razones de los impulsos, el diálogo del enfrentamiento y las ideas de los intereses. Allá cada cual.

viernes, 25 de septiembre de 2026

CON PERDÓN, MARICARMEN ES UN PRETEXTO

 

CON PERDÓN, MARICARMEN ES UN PRETEXTO

Es reacción que se repite de manera sistemática: cuando se produce algún hecho que sacude las conciencias de muchas personas, se convierte en algo que se sitúa en el nivel de la “humanidad” y que se intenta separar de eso que llamamos “ideología”. Ahora mismo está sucediendo con la realidad del desahucio de una anciana de 87 años en Madrid. Su nombre es Maricarmen y está siendo la protagonista de todas las conversaciones del país. Los medios de comunicación han visto carne de morbo y se han agarrado a la noticia hasta el punto de que la están descuartizando y están hasta haciendo harina con los huesos. El morbo sigue vendiendo y volcarse en un hecho tan llamativo y que toca tanto al corazón produce unos beneficios en audiencia y en dividendos muy sabrosos.

¿Quién puede dudar de que Maricarmen necesita ser atendida por los medios que sea, por el hecho de ser persona? Tan de Perogrullo es esto, que nadie se atreve a sostener nada contrario. Pues claro que hay que buscar solución a esta situación tan lamentable. Pero esto solo es pan para hoy y hambre para mañana.

Cada día se producen en este país -y en todos- desahucios en condiciones similares y hay gente que se queda a la intemperie y sin auxilio social y comunitario. Pero es que centrar el foco en una imagen produce mucho y cuesta poco, queda uno bien y parece que demuestra una disposición absoluta a la solución de este hecho injusto. Algo distinto es encarar sin tapujos la forma de solucionarlos y, sobre todo, de prevenirlos.

El meollo de esta dificultad se halla en algo más amplio y farragoso. ¿Tiene o no tiene límites la propiedad privada? ¿Qué solución propone cada partido para esta pregunta? ¿Y cada uno de nosotros cuando nos toca de cerca? ¿Choca o no choca este hecho con el derecho a la propiedad privada y a la libertad de mercado? Si se quieren poner parches a la propiedad privada, ¿cuántos pisos pueden quedar exentos: ninguno, uno, dos..., diez? ¿Cómo se actualizan las llamadas rentas antiguas? ¿Una persona no puede canalizar sus esfuerzos y ahorros en el mundo inmobiliario? ¿Cuál es el parque de vivienda pública, en cantidad y calidad? ¿Hay que topar las rentas? ¿Hay que liberalizar el suelo? ¿Cuánto y cómo?  ¿Cómo se interpreta aquello de la Constitución que afirma que España se constituye en un Estado social y democrático de derecho? ¿Y que cada español tiene derecho a una vivienda? Ya hay experiencias para poder opinar... Y en este plan.

La situación de Maricarmen tiene que ser un símbolo para reflexionar acerca de aquello que nos afecta a casi todos: en su defensa y en su aplicación se asienta una de las bases más sólidas o frágiles para la convivencia. Dedicarle morbosamente minutos y minutos en los telediarios y otros espacios, sin mirar al bosque y viendo solo este árbol seco, no soluciona casi nada y su efecto se disolverá como un azucarillo. Y, entonces, la amargura seguirá en Maricarmen y en tantas personas como ella, que no tienen donde caerse vivos y se sienten expulsados de la comunidad sin ningún arma con la que defenderse.

Los representantes públicos tienen que tener el coraje de encarar las razones que causan estas consecuencias, con todas las variables y las dificultades que esto comporta, que no son pocas. Los medios de comunicación bien podrían ser mesurados y no apuntarse al morbo y al hecho concreto, sin analizar serenamente y con especialistas todo lo que supone el contexto en el que se producen los hechos individuales. Y todos nosotros entender que todo es ideología, que depende de la escala de valores que defendamos para que se apliquen unas soluciones u otras en los hechos concretos del día a día. Porque la beneficencia y la caridad están bien, pero solo como sustitutas de la justicia; de lo contrario, suelen ser tormentas primaverales que duran poco y arrebatos que vienen muy bien al paraguas de otras fuerzas poco confesables. Maricarmen, como todos los demás, tiene derecho a la justicia y esta tiene que encontrar cobijo en la ideología antes que en la caridad. Como escribí en un poema reciente, en su endecasílabo final: lo demás son efectos secundarios.

No podemos dar licencia a la costumbre ni banalizar el mal, como ya nos enseñó la pensadora Annah Arendt. Radicales, pero serenos, mirando al bosque y no solo al árbol, sumando variables y no excluyendo razones. Y también con la mente dispuesta a entender que el corazón tiene razones que la razón no entiende.

lunes, 21 de septiembre de 2026

HOY LIBRO

 

HOY LIBRO 

De manera inconsciente y sin reposo, el tiempo pasa, que es lo que siempre pasa. La naturaleza va dando por fin muestras de que su acomodo tiene otros parámetros y nuevos horarios. La actividad humana no puede hacer otra cosa que adaptarse también a lo que esa naturaleza le va indicando. Tal vez a la vida no hay que ponerle pegas, tan solo hay que acompañarla y acompasarse con su evolución.

En los aleros de mis tejados, las golondrinas han convocado asamblea con un único asunto en el orden del día: el cambio de casa y de territorio. Acuden todas las del contorno y se reúnen por centenares al amparo del sol que más calienta. Un rato antes de la hora fijada -que siempre tiene que ver con el sol en posición más directa-, se solazan bailando y reconociéndose en el aire, haciendo piruetas y dibujando figuras geométricas que parecen responder a las leyes más intrincadas de la geometría y de la lógica. Después de estos ejercicios, se posan en los aleros a tomar el sol y a contarse sus penas. Así permanecen durante casi toda la mañana. El ejercicio lo repiten durante varios días. De repente, un día cualquiera, que solo ellas tienen fijado en el calendario de la meteorología, no acuden a la cita. Tan solo alguna queda perdida y sola, deambulando por los aires y sin saber qué hacer.

La colonia de golondrinas ha madrugado, se ha alzado en el aire y ha emprendido el viaje hacia lugares más cálidos, en su anual migración. Los primeros vagidos de la siguiente primavera volverán a dar cuenta de ellas, de sus vuelos, de sus figuras y de sus nidos. Como las escobas, retamas o piornos señalan la llegada del verano en lo alto de la sierra, así las golondrinas anuncian la presencia del otoño astronómico; y yo estoy seguro de que, en su conciencia, también meteorológico.

Buen viaje de ida y vuelta.

Ya los antiguos pensadores clásicos (estoicos, epicúreos, cínicos, escépticos...) señalaban la necesidad de ajustar nuestras vidas a la naturaleza y a sus evoluciones. No sé si siempre lo hacemos con justeza precisamente, pero en buena medida así lo tenemos que realizar.

Véase, si no, cómo se ajustan los horarios y las costumbres cuando llegan los días del otoño.

Ayer mismo paseaba por el parque de esta ciudad estrecha en la que vivo y escuchaba esta conversación:

-          Buen día para el paseo, pero tú no tenías que estar aquí: es hora de ir a buscar a tu nieto al colegio, pues es la hora de salida.

-          Así es cada día, pero hoy libro: tiene su padre día de descanso.

El diálogo siguió, pero yo me desinteresé y presté mi atención a otras cosas.

Los abuelos y los nietos, las obligaciones laborales y las costumbres familiares que dividen trabajos entre sus miembros, abuelos que se sienten libres por un día y abuelos que añoran tener esa obligación aunque sea solo por un día.

Las golondrinas cambian de lugar. Las familias cambian sus horarios y sus obligaciones. Todos hacen su particular trashumancia y migración. Pero la naturaleza siempre está en el fondo para indicar caminos y sendas, esas que se repiten y que van conformando nuestras vidas y nuestro paso por el tiempo.

Hoy las golondrinas no están ya en los aleros de mi tejado, el abuelo tendrá que ir a acompañar a su nieto desde el colegio a casa, y yo me quedaré solo pensando en cómo todo tiene su evolución y sus costumbres. Y volveré a sentir que todo se halla en las leyes sin sentido de la naturaleza. Quizás las que a mí me rigen tampoco tengan demasiado sentido, salvo el de seguir andando como un sonámbulo los caminos del tiempo y del espacio.

Hoy libro. Pensaré en ello.

martes, 15 de septiembre de 2026

INFORME PISA

 

INFORME PISA

Tampoco hoy quiero hacer abstracción de la realidad inmediata, y reflexiono acerca de la educación. Los estudiantes (no todos: a ver quién me explica por qué los de enseñanza secundaria todavía están a la espera de que les abran las puertas de los centros) empiezan curso después de las largas vacaciones veraniegas.

La educación me sigue pareciendo la piedra cierre de bóveda de la sociedad y no aparto mi mente de ella. Tal vez también porque casi siempre fue mi profesión y porque sigo pensando que amé aquella tarea desde la convicción de su importancia.

Y aparece, como para despertar las conciencias, el informe PISA. Con él se han sucedido reflexiones y opiniones que tratan de explicar y hasta de solucionar las deficiencias que en él se apuntan. Yo también quiero echar mi cuarto a espadas. Sobra decir que, como siempre, lo haré en forma de guion y con la humildad y el respeto que impone un asunto de tanta envergadura e importancia. Veamos

. Si no se tiene en cuenta que la causalidad es siempre múltiple, no merece la pena seguir argumentando. Echar, por tanto, culpas o piropos a un solo elemento no está cerca de la solución.

. Se constata en los datos que los peores resultados se recogen en matemáticas y en comprensión lectora. Los datos primero se describen y luego se interpretan. Pues las causas serán las que sean, pero, detrás de los datos, se esconde un claro retroceso en la capacidad para el uso del medio principal de adquisición de conocimiento como es la lengua. A la vez, se deduce el descenso en la capacidad para la abstracción y para los conceptos: en ello consisten las matemáticas y la propia lengua.

. Si disminuye la capacidad de abstracción y del dominio del medio para captar, cifrar y transmitir los mensajes, la comunicación y la convivencia se resienten de manera evidente.

. Cuantos más elementos de causa se describan más cerca estaremos de paliar estas deficiencias, pero cuidado con amontonar y con no jerarquizarlos, porque podemos caer en la dispersión y en no arreglar del todo nada. Señalar alguno de los principales y atacar su dominio puede no ser un mal camino.

. Los dedos apuntan a la administración como elemento que debe aportar más y mejores soluciones. No me opondré yo a ello, pero también quiero señalar a la propia sociedad y a sus elementos más visibles y poderosos, no siendo que estemos fiando casi todo a los demás y tengamos en nuestras manos más fuerza que la que parece.

. De nuevo se vuelven mis ojos hacia la escala de valores y hacia los medios de comunicación que los hacen visibles y hasta los imponen. ¿No vivimos en la época de la imagen? ¿Quién, sino los medios, son los que imponen estos formatos? ¿Cómo es posible pasar de la velocidad de las imágenes a la reflexión y a la calma de la lectura, de la abstracción y del razonamiento? ¿En qué formato se presenta casi todo ese mundo que se tilda a sí mismo de cultural: conciertos, festivales, series, juegos en general, redes sociales, deportes...?

. Casi todo se ha banalizado y apenas alcanza el nivel de la reflexión y del silogismo más elemental. Hasta la vida social y política vive del relámpago de la imagen y el éxito se alcanza por cualquier medio sin importar su validez.

. ¿Qué relación guardan el esfuerzo y la reflexión personal frente al éxito público? Compárese, por ejemplo, qué pasa con un investigador en principios básicos, o un humanista bien formado, y un deportista o cantante de medio pelo.

. ¿Cómo se puede exigir a los niños y a los jóvenes que actúen en contra de lo que la sociedad les propone día a día? ¡Qué fariseos somos!

Son solo algunos indicios que apuntan más al tejido social que a los representantes administrativos.

Se ha dicho muchas veces: educa la tribu. Todos estamos involucrados en algo tan importante y sagrado como es la educación en el más amplio sentido de la palabra. De ella depende casi todo: no solo la formación personal, ética y moral de la persona, sino la convivencia y hasta la supervivencia en armonía de la comunidad.

Tal vez aquí también deberíamos formularnos aquella famosa reflexión que preguntaba no tanto por lo que la comunidad puede hacer por nosotros, sino por qué puede cada uno de nosotros hacer por ella.

Y luego ya si eso...

martes, 8 de septiembre de 2026

ENTRE LA FE Y LA RAZÓN

 

ENTRE LA FE Y LA RAZÓN

Día de fiesta mayor en esta ciudad estrecha y en tantas otras de la geografía española. No quiero detenerme en su significado. Tan solo doy constancia de que quien más quien menos debería sumarse a las celebraciones como un vecino más que comparte los días y los meses con las otras personas de la comunidad. Pues, aun siendo consciente de esta idea, lo cierto es que no me animo a compartir paseos ni ritos ni concentraciones.

Ahora mismo (son las diez de la mañana) ya habrá muchas personas en camino hacia el monte de El Castañar para participar en la fiesta religiosa y social de la procesión de la Virgen de El Castañar. Yo me quedaré en casa. Me agotan los calores, pero me agotan más otras consideraciones en las que hoy me cuesta un poco más entrar para reflexionar.

La casualidad, o casi, me ha pillado en la relectura de una obra perturbadora: Jesucristo nunca ha existido, de Emilio Bossi (Milesbo), 213 páginas. ¡Qué contraste! ¡Una reflexión en forma de ensayo, con base documental y organización racional frente a una concentración cuya base es la devoción y la fe religiosa ¡El mismo día y a la misma hora!

Y yo sin querer restar importancia a ninguna de las dos manifestaciones, porque cada una tiene su explicación y obedece a determinadas necesidades. Tal vez sea verdad aquello de que los extremos se tocan, pero no es menos cierto que su convivencia se antoja difícil. Mientras que Milesbo analiza un buen número de fuentes para concluir en la negación de la existencia de Jesucristo, los romeros de El Castañar (y los de tantos lugares hoy y siempre) hacen tabla rasa de sus quehaceres y angustias diarias para reunirse en torno de una imagen religiosa y un mundo mitad fiesta y mitad fe. Su verdad se construye con su fe y con sus creencias; y se reafirma con sus ritos y costumbres.

La razón y la fe que circulan por caminos distintos.

¿Hay que renunciar a alguna de ellas? ¿Hay que conjugarlas? ¿Hay que engañarse pero sabiendo que uno se está engañando? ¿Hay que echarle narices al asunto y cargar con la realidad de cada vida, dejando de lado las melifluas costumbres y modelos de la fe?

Yo he subido varias veces hasta El Castañar, en este día de fiesta. Hace ya algunos años que no asisto a esta celebración. Me quedaré leyendo y rumiando de nuevo las razones y los elementos racionales que aporta Milesbo. Después, actuaré vete a saber cómo. Hace un año (tal vez dos), escribí una crónica en forma de romance de la fiesta de El Castañar. Lo hice sin asistir a la misma, pero con el conocimiento de todos sus detalles. Con perdón, la clavé. Por ahí anda en libro.

Y así la vida siempre, mitad razón, mitad esparcimiento y un dejarse llevar por elementos que se escapan a nuestro dominio y a nuestra explicación. Porque los romeros mañana serán vecinos que se enfrentarán a las dificultades de cada día y deberían pensar en la mejor forma de solucionarlas y de echarle a la vida algún esquema racional que intente explicarla y conducirla por senderos que no nos queden lejos. Y yo seré romero cualquier día cuando las aglomeraciones se hayan asentado y el monte me reciba en su silencio y en su dorada luz de otoño en el paisaje.

viernes, 4 de septiembre de 2026

UN SILENCIO ATRONADOR

 

 

UN SILENCIO ATRONADOR

Hay una figura retórica que se utiliza con alguna frecuencia, aunque se haga sin consciencia de que se está usando, salvo, claro, en el ambiente poético. Se trata de lo que se conoce con el nombre de oxímoron y consiste en unir dos palabras de significado opuesto en una misma estructura sintáctica para crear un nuevo sentido o concepto. El título que encabeza estas líneas es un claro ejemplo. Con el uso del oxímoron se busca la sorpresa y la reafirmación de un concepto desde su lado contradictorio. Los escritores místicos del s. XVI nos regalaron muy buenos ejemplos.

Ayer mismo se produjo una intervención muy esperada del presidente del Gobierno en el Parlamento acerca de todo lo sucedido en Ceuta. Cada cual expuso su punto de vista y no pocos cargaron contra el Ejecutivo por su gestión. Los espectadores sabrán qué consecuencias tienen que extraer de todo ello.

Yo fijo mi atención en un aparente detalle, que, me parece, supera la anécdota para subir hasta el nivel de la categoría. Intervenía el presidente del Gobierno y, en un momento de su exposición, formuló esta pregunta, que a mí me parece más retórica que otra cosa: ¿Qué habrían hecho ustedes en esta situación, usar la fuerza física y dejar que miles de personas se ahogaran en el mar? No entrecomillo porque no sé si las palabras son totalmente literales, pero sí su contenido. En ese momento, se hizo el silencio. El orador se calló y durante unos segundos levantó la vista y miró hacia los escaños donde se sentaban los diputados que antes habían acusado de todo al presidente. Le faltó levantar también el dedo o la mano entera e ir señalando a buena parte del hemiciclo como si de un muy lento barrido cinematográfico se tratara. Cada segundo se hizo más largo e intenso. El silencio se hizo atronador. Creo que el orador debía haber alargado el silencio al menos durante un minuto, que se habría hecho eterno, acusador y terrible. ¿Qué habrían hecho ustedes en esta situación, usar la fuerza física y dejar que miles de personas se ahogaran en el mar? Supongo que ese silencio debió sobrecoger los corazones de no pocos diputados, si es que les queda algo de corazón por ahí perdido. Algo parecido imagino para miles o millones de espectadores que estuvieran contemplando la imagen. Por cada segundo que pasaba, el silencio atronaba más y más ¿Qué habrían hecho ustedes en esta situación, usar la fuerza física y dejar que miles de personas se ahogaran en el mar? El episodio concluyó con un aplauso fervoroso por parte de muchos congresistas. El oxímoron había cumplido su misión: desde el silencio había provocado un grito en algunas conciencias.

Creo que entre todos nosotros, también, claro, entre nuestros representantes públicos de todos los niveles, se debería practicar con más frecuencia el oxímoron del silencio. Nos acercaría más a la reflexión, a relativizar las cosas y a convencernos de que el ambiente de crispación en el que andamos instalados solo conduce a la degradación de la convivencia. El ejemplo propuesto se puede trasladar a todos los ambientes de la vida, a cada momento y a cada persona. Que cada cual se haga cargo de comprobarlo.

Nuestro mejor instrumento de comunicación es, con diferencia, la palabra. Pero ya se ve que a veces el silencio dice mucho más que la palabra, sobre todo si es mal utilizada.

Cerraré con algún oxímoron que nos regaló Juan de Yepes, san Juan de la Cruz: “La música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora...”.

Pues eso.

martes, 1 de septiembre de 2026

FRAGMENTOS

 

FRAGMENTOS

. Escúchate en el viento de la tarde y serás el murmullo de la vida que va y viene sin rumbo ni sentido. No permitas, no obstante, que se apague esa dulce melodía.

. A la ermita se va por los senderos donde nunca perturban los reclamos, en busca de la esencia que guarda la oración por uno mismo.

. La corteza en el árbol disfraza la pureza de la savia y disimula la perfección interna de los bosques.

. Cualquier observación me certifica que todo es quebradizo, débil, frágil; pero he de conquistar la lejanía o agotar mi esperanza en el intento.

. Observa cómo el musgo se encoge con vergüenza en el invierno y se empapa de luz en primavera.

. Vivir en la inocencia de lo simple, en el ritual de lo sencillo: si viene la añoranza, darle paso; si se va, despedirla con abrazos. Y seguir dibujando en el presente ese mapa de afectos variable que sostiene la vida y la ennoblece.

. ¿Qué decir como elogio del otoño? Es tiempo de sentir la austeridad, de dejarse aromar por la nostalgia y de entender que el árbol de la vida se desdibuja y sueña “otro milagro de la primavera”.

. El viento desmelena los árboles del parque mientras las hojas bailan el baile de la muerte. Es otoño. Paseamos al borde del silencio de la noche.

. El pájaro es feliz: todo lo canta y en el aire dibuja los mapas que confirman la forma que le ocupa de vivir y proclamar la luz del mundo.

. Reconoce el valor de la palabra; también ofrece alivio si se dice sin ánimo de enfado. Úsala para dar cobijo a la esperanza; si no, vuélvete al soliloquio del silencio.

. Una gota de agua se posa desvalida en una rama. El sol se ha estremecido al contemplarla, la ilumina y la deja mecerse al son de aire.

. Cada día permito que me habiten aquellos que fui y los que aún no he sido. Con ellos me retiro a conversar y compongo mi ser a cada instante,

. Como el árbol se apoya en sus raíces, yo he de buscar aquello que me trajo a navegar el tiempo y el espacio. A su sombra encontraré el cobijo y el descanso que alivien mi creciente desaliento.

. Paradoja: Regalar y ofrecerse a cada instante: la forma de ser más nosotros mismos.

. El discurrir del tiempo certifica la gran inconsistencia de las cosas.

. El gozo y el dolor, distintas formas de dibujar el tiempo y la memoria.

martes, 25 de agosto de 2026

NADA EN EXCESO

 

            NADA EN EXCESO

Serán la edad, las horas de lectura, tantas páginas llenas de intentos de conceptos, la experiencia vital sencillamente. Qué sé yo qué será. Será quizás que incluso la verdad se redefine según la concepción del tiempo y del espacio.

El caso es que ni aun en verano se calman los excesos ni se apaciguan las apariencias. Incluso termina uno por pensar que es en esta época cuando los trenes de la mesura descarrilan con más frecuencia y con más facilidad. La rutina ha dado paso a la improvisación y al desvarío, y hay que hacer todo aquello que durante el resto del año se somete al tenaz poder de la costumbre. Por eso, cualquier hecho se convierte en estos meses en perro de presa para los medios, que no lo dejan hasta que no queden ni los restos de los huesos: Ahí, por ejemplo, los asuntos de Ceuta (muy graves) o los inmuebles de la simpar presidenta de la Comunidad de Madrid (no menos graves, por lo que dejan entrever).

En el templo de Delfos (mira que ya ha llovido), figuraba este adagio: (μηδὲν ἄγαν) (meden agan). Es una frase en griego antiguo que significa «nada en exceso» o «la moderación en todo», un pilar de la filosofía clásica sobre el equilibrio y la sensatez.

En la misma dirección, aquella idea del «justo medio» de Aristóteles. O el “ne quid nimis” del poeta latino Horacio.

O, en una traducción popular y aproximativa, "piénsatelo dos veces", "cuenta hasta tres"...

Pues Parece que todo se nos ha olvidado. Mira que nos lo recuerdan en griego, en latín y en nuestro idioma materno, en nuestro castellano. Pues como quien oye llover en pleno ciclón.

La aplicación de este adagio, aforismo o verdad como un templo es tan universal, que no sabe uno con qué arista quedarse para que sirva de ejemplo. Porque se nos va la vista a los usos políticos y a tanta apariencia e insulto como se prodiga por ahí, pero pienso en cualquier otra faceta de la vida, tanto colectiva como personal, y me encaja su aplicación.

En el fondo, el principio hace relación a la conexión que debe existir entre los impulsos y la lógica, entre la razón y el corazón, entre “piensa el sentimiento y siente el pensamiento” unamuniano, entre “el corazón tiene razones que la razón no entiende” de Blaise Pascal, entre... Y a esa especie de impulso vital, o élan vital de Henri Bergson, que empuja a seguir buscando, aun sabiendo que no se alcanzará nunca la verdad lógica y que la razón necesita el empuje del impulso y del sentimiento.

De manera que, incluso desde la posición más sincera y honrada, andamos inmersos en un constante balanceo entre la razón y el corazón, entre lo que pensamos y lo que deseamos, entre lo que nos entra por los ojos y aquello que merece que le demos una vuelta antes de aceptarlo o cumplirlo. Si nos situamos en el nivel de la oposición por la oposición, del deseo por el deseo, del instante como si no hubiera un mañana, de dejarse llevar por lo que pidan los sentidos y las apariencias sociales..., entonces estamos traicionando el espíritu y el contenido de esta verdad. Vamos, como si fuéramos un/a influencer de chichinabo.

Hace escasos días leía esta afirmación de la escritora Irene Vallejo: “Nos mueven porque nos conmueven”. No sabría decir qué tanto por ciento tiene de razón, creo que mucha. No es tiempo de mesura y de reflexión, sino de apariencia y de imagen fugaz, de eslóganes y de likes, de democracias numéricas y de impulsos dirigidos por fuerzas aparentemente ciegas, pero a la vez muy visibles. Con el pretexto de éticas que respeten libertades personales, nos convierten en carne de cañón, en una hoguera de escala de valores licuados y hasta gaseosos, sin ninguna consistencia y, lo que es peor, impuestos.

Y, cuando la publicidad sale a escena, ya no tiene término medio, pues necesita renovarse y superarse a sí misma de forma continua. La publicidad quiere decir aquí, claro, todo aquello que echamos a la plaza pública y a la apariencia.

A ver si el tiempo del otoño -por cierto, ha empezado a llover- nos recoge y nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, en nuestra individualidad y en nuestra pertenencia a la comunidad, en nuestra conciencia particular y en nuestras obligaciones sociales, en ese difícil equilibrio entre la razón y el corazón.

Meden agan. Nada en demasía. Aunque, qué quieren que les diga, si quieren sobrepasarse, háganlo por la conciencia individual y siempre en el recelo de las imposiciones y apariencias en las que vive este gran teatro del mundo.