lunes, 13 de julio de 2026

CADA DÍA ES UN DON

 

CADA DÍA ES UN DON

 

Cada día es un don que nos regala

el deambular sin fin del universo.

Lo primero, la luz, que da sentido

a la penumbra ciega de la noche;

con ella se despiertan los sentidos

y se vuelven certeza nuestros sueños.

Después ya no hay descanso,

todo se precipita y se hace ofrenda.

El aire es ahora brisa; el agua, fuente

donde aplacar la sed de las fatigas;

las sombras, refrescante refrigerio;

las palabras de aliento de los otros

que acompañan también nuestro camino

escriben, en trabajo solidario,

el cuaderno de la fraternidad;

una mesa de pan bien abastada,

-como dijo el poeta-

que congrega la risa y la nostalgia;

las manos que despiertan el recuerdo

de lo que fue y aspira a seguir siendo...;

tantas pequeñas cosas

que salen cada día a nuestro encuentro

y, humildes, nos recuerdan

que a su lado seguimos existiendo

sin más necesidades ni carencias.

¿Para qué otras riquezas si con estas

nadamos en el mar de la abundancia?

 

Pues la vida es un don, es un regalo,

y tenemos la suerte de vivirla

compartiendo lo grande y lo pequeño

en los hermosos gestos de la fraternidad.

lunes, 6 de julio de 2026

PLATÓN DESCRIBE LA NATURALEZA DEL AMOR

 

PLATÓN DESCRIBE LA NATURALEZA DEL AMOR

Es amor el deseo a toda costa

de aquellas cosas buenas que conducen

al estado de la felicidad.

Es también poseerlas para uno

y tenerlas sin merma para siempre.

El tercer componente que define

la esencia del amor es el que sigue:

aspirar a ese siempre con la fórmula

de la procreación de la belleza

en la forma carnal y en la que expresa

toda forma creativa que proclama

la esencia misma de la inmortalidad.

Amor es, por lo mismo, todo aquello

que aspira a no morir.

 

No es la fama, tampoco los honores,

aquello que perdura, sino el arte

que mana de los que aman la belleza:

así los inventores y poetas

fecundos en el alma y en el conocimiento.

 

Los cuerpos todos gozan la belleza

y hacerlos semejantes es oficio

de emparentar lo sabio con lo bello,

de ascender enlazando cosas bellas,

de uno solo hasta dos y hasta el conjunto

que acumula la suma de los cuerpos

y las hermosas reglas de conducta

que ha aportado el feliz conocimiento.

Y dejar que este lleve a la belleza,

que ahora ya es absoluta y se regala

a la contemplación como disfrute

del mayor y mejor entendimiento.

lunes, 29 de junio de 2026

NI CONTIGO NI SIN TI

 

 

NI CONTIGO NI SIN TI

Cada ser humano va forjando su camino en la vida y, con él, la escala de valores que conforman una manera de pensar. Algunos sesudos pensadores defienden que todas las verdades terminan siendo reales a pesar de la diferencia de elementos que incorporen y que defiendan. Así, la verdad de un creyente en un dios único es verdad para el que lo cree, su verdad, porque se ha ido construyendo con los elementos que el individuo ha ido acumulando y que le encajan para su bienestar y para su interpretación del mundo. A mí no me parece un asunto sin importancia, si al menos este camino particular estuviera basado no en la costumbre pastueña y la repetición de actos por el hecho de que se vienen haciendo así. Si no le exigimos actos de reflexión y de razonamiento, estamos perdidos y nos confundiremos en una infinita variedad de verdades personales, todas con el mismo valor, pero con mayor poder de imposición por parte de aquellos que tienen más poder en el desarrollo de la vida diaria.

Y tal vez exista un peligro mayor en esta multitud de verdades: el de que las convirtamos en absolutas y desde ellas neguemos el valor de las demás.

Tengo la impresión (la realidad diaria me lo enseña) de que esta segunda situación es la que se está produciendo en España. Cada cual tiende a cuadrar su pensamiento (o algo que se le parezca) en algo que se iguala con la verdad. La verdad es su verdad. El siguiente paso es hacer esa verdad absoluta y única e intentar eliminar de raíz cualquiera otra que haya salido a pasear. La consecuencia social es eso que llamamos polarización o negación de forma absoluta de los que opinan de otra manera y la apertura de toriles para que salga a la plaza cualquier cinqueño con total libertad para dar cornadas a diestro y siniestro, sin atender a razones ni justificar en absoluto cualquier herida que pueda producir. Con esa libertad absoluta en la mano, las verdades y la ética recorren el camino inverso y en forma descendente: se pierden los referentes y cualquier decoro mental y formal. En ese momento y en ese nivel, los bulos y los insultos no tienen que pedir permiso pues se hacen moneda de cambio y se cuelan por todas las esquinas. Las consecuencias inmediatas son las del desencanto y el refugio en el bando que mejor acoja a cada cual, o al menos en el que menos se sienta extraño, con el peligro de diluir parte de su verdad en la verdad del grupo y anular parte de su propia visión de la vida. Si los tiempos se vuelven difíciles y la situación se pone de espaldas, el peligro de esa disolución es mayor y el peligro aumenta.

La vida es un vaivén y una suma de contrarios que, bien tomados, nos dan un balance de cierta seguridad y a la vez de cierta desconfianza en lo que pensamos y en lo que hacemos. En saber cocinar ambos ingredientes nos va mucho para una mejor convivencia. Por lo demás, la condición humana nos exige relación y sociabilización, escucha y atención, templanza en las exigencias y buenas formas en las manifestaciones. Si no hay un buen grado de tales cosas, tal vez tengamos que recordar con desánimo las palabras que se atribuyen a Tomás de Aquino, aquel aristotélico que parecía tener solución para todo: «Para quienes creen, ninguna explicación es necesaria; para quienes no creen, ninguna explicación es posible».

Él seguía dándole vueltas a la existencia de Dios y a la demostración de la misma. Yo me conformo con imaginarlo para la convivencia diaria y el grado de exclusión al que hemos llegado en esta comunidad en casi todos sus niveles.

martes, 23 de junio de 2026

ME SALE A DEVOLVER

 

ME SALE A DEVOLVER

Se cumplen los últimos días para cumplimentar eso que llamamos declaración de la renta. Supongo que solo aquellos a quienes les salen las declaraciones positivas y con obligación de tributar lo han dejado para el último momento; los demás ya hemos pasado este trámite, tan sencillo como decir amén a todo, pues una nómina no da para más apaños.

En estas mismas fechas se ha hecho pública una sentencia que condena a unas personas a numerosos años de cárcel por una serie de delitos y a otra la señala con muchísimos menos, sin obligación de ir a la cárcel y sin la pena de devolver el dinero que había rapiñado (casi cuatro millones de euros); según el auto, "por haber colaborado con la justicia”. Y olé.

No tengo suficientes conocimientos técnicos para criticar la sentencia y tengo que creer que los jueces han sentenciado conforme a derecho y tal como indican las leyes; pues no son otra cosa que técnicos cualificados, obreritos, que deberían fichar a las ocho de la mañana, cumplir con una curva de trabajo y rendimiento y marcharse para casa como otro funcionario cualquiera. Nunca fichar después de las ocho ni antes de las tres. Las siete horas de rigor. O las ocho. Como un tejedor o un empleado de comercio. O, si me apuran, como un trabajador de la enseñanza. Se me entiende, ¿verdad?

Nunca he sido ni soy partidario de que nadie tenga que ingresar en la cárcel: el fin de un juicio es la reparación del delito y la recuperación personal y social del reo. Así me lo dicta mi conciencia y así lo he leído y he visto razonado en algunos de los principales filósofos del derecho de todos los lugares y tiempos: “si lo dijera yo, se me podría tachar...”. Para ello, claro, necesitamos que el reo se muestre de verdad arrepentido y dispuesto a cambiar su forma de actuar.

Pero hay algo que resulta totalmente necesario para el entendimiento y la convivencia; se trata de la analogía, que consiste en actuar de la misma manera en situaciones semejantes. Lo contrario nos sumerge en la confusión y en el caos.

Los que aspiramos al sentido común, aunque seamos legos (digo, es un decir) en la materia, necesitamos todas las explicaciones posibles de lo que significa “colaboración con la justicia” y en qué ha consistido en este caso concreto; de lo contrario, las dudas nos asaltan y nos arrojan en el mundo de la desconfianza. Necesitamos también explicaciones acerca de los grados en que se rebajan las penas cuando “se colabora con la justicia”. Porque entendemos la rebaja, pero de ahí a que se vaya uno de rositas y, además, las cuentas le salgan a devolver...

A algunos, por defraudar medio millón de euros les han caído decenios de años de cárcel. Al que había defraudado casi cuatro millones no se le castiga con cárcel por haber “colaborado con la justicia”. No parece que sea mal negocio este de” colaborar”: te sale a cuenta, a devolver, a seguir la vida de despendole y de famoseo. Ya estoy viendo la porra de años que les van a caer encima a otros encausados que han confesado haber defraudado cantidades más altas. A no ser que “colaboren con la justicia” y entonces tal vez tengamos que terminar aplaudiéndoles sus colaboraciones y erigiendo una estatua en plaza pública en su honor. El buen lector sabe hacia dónde apunto.

No tengo capacidad para interpretar los códigos (digo, es un decir), pero confieso que me quedo perplejo, sorprendido, confuso y extrañado.

Y eso que a mí la declaración me ha salido a devolver y hasta me han pagado no sé qué atrasos de otros años. Imagino a más de uno intentando “colaborar con la justicia” estos días, levantando algún trapo sucio, tratando de que la declaración le salga a devolver. Apúrense, que se acaba el plazo.

jueves, 18 de junio de 2026

UNA DOCENA DE AFORISMOS

 

 

UNA DOCENA DE AFORISMOS (PARA EL RINCÓN DE PENSAR)

. No sé si soy más un elector o un elegido: más bien no soy yo quien elige las cosas, sino las cosas las que me van eligiendo a mí.

. Deseo mantener el estado físico en el cual todavía es posible fingir (edad, salud...).

. Amor: Extraño compuesto de naturaleza (física y química) más imaginación.

. Con frecuencia siento envidia de los animales: ni conocen la existencia de males futuros, ni saben lo que se dice de ellos.

. Vejez y muerte: No abandonamos el mundo, es el mundo el que comienza a abandonarnos.

. Militar y militante: ojalá solo fueran palabras parónimas.

. La duda te sitúa en un estado de inseguridad mental; la certeza te ancla en otro en el que el ridículo llama a la puerta.

. Una frase lapidaria de un exiliado: “No tendría donde ir (volver): se me han muerto todos, hasta mis enemigos”.

. El patriotismo, en todas sus modalidades, no es más que un egoísmo colectivo.

. No tengas más enemigos que aquellos que son enemigos del sentido común.

. Cualquier ética valiosa ha de tener siempre un ingrediente de estética.

. El valor supremo de cualquier ética ha de ser siempre el de la virtud. Los premios o castigos que de ella se deriven no hacen más que degradar la libertad y la dignidad humanas.

viernes, 12 de junio de 2026

Y EL VERBO SE HIZO CARNE

 

Y EL VERBO SE HIZO CARNE

Quizá sea despojar esta cita bíblica de todo su valor misterioso y de toda su aura de atracción. Pero ya pido perdón por adelantado si alguien se siente concernido y molesto por ello. Entiendo que de la cita se desprende la idea de que se pasó de la teoría a la práctica, de aquello que se puede concebir en la mente de manera ideal a una figura de carne y hueso, con dimensiones medibles y sujeta a la apreciación de las cosas reales: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Aquella esperanza que existía solo en la mente pasó a ser real y a compartir las coordenadas de los demás mortales, a regirse por las normas de los demás miembros de la comunidad. En ese descenso a la realidad de cada día, la idea viene a perder algunas de sus cualidades inmaculadas y perfectas y se abren en sus entretelas surcos de debilidad y de imperfección, de contradicción y de limitaciones. Si se quiere usar otra formulación, hemos pasado de las musas al teatro.

Vaya usted a saber por qué se me ha ocurrido este símil bíblico, pero creo que no está mal traído y me puede servir para mi propósito.

La política, la peor, aquella que se ocupa de los casos personales y olvida las ideas y las necesidades perentorias de la mayoría, anda engolfada en toda una serie de casos judiciales que atañen en buena parte al Gobierno, a la cúpula del PSOE y a sus aledaños. Los conductores de toda la representación son los medios de comunicación, que comen del morbo y lo atizan como si no hubiera un mañana. Y no está mal que se aireen estos casos, que se juzguen y que se castiguen como dicten las leyes. Lo que se critica aquí es la desproporción entre los hechos supuestos y las calificaciones y aprovechamientos que de ellos se hacen.

Pero andábamos en aquello de que “el verbo se hizo carne”, ahora ya con minúsculas.

Resulta que hay un “verbo” que supuestamente se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros, una persona que se mantenía en el imaginario del ideal, del ejemplo, de la ética bien cumplida y del espejo en el que poder mirarse. Se trata de José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente de Gobierno y ahora encausado por delitos que las leyes castigan penalmente. Las investigaciones se hallan en los primeros pasos, la presunción de inocencia debe prevalecer siempre, sus explicaciones ante tales acusaciones están por llegar, el juicio llamado de telediario ya está visto para sentencia en demasiados comunicadores y tertulianos, algunos jueces dan pasos difícilmente comprensibles para los no iniciados, los indicios no pintan demasiado bien... Y en este plan.

Resulta que aquel Verbo, o verbo, bajó a habitar entre nosotros, se hizo carne (en muchos casos de cañón) y se dejó ver las costuras, no del todo bien cosidas.

Si por desgracia los indicios se convirtieran en certezas legales, vendríamos a comprobar una vez más que la condición humana es débil, tiene caídas y hay que estar siempre dispuestos a levantarnos y a volver al camino de la buena ética y del buen ejemplo.

A mí también me resulta muy difícil imaginar conductas negativas en Zapatero y quiero seguir creyendo que todo se va a solucionar favorablemente; pero, como nadie puede tirar alegremente la primera piedra, habrá que esperar el desarrollo de la causa. Y, si los resultados fueran negativos, tal vez podríamos pedir el reconocimiento público del yerro y volver a las citas bíblicas: Ante los acusadores, Jesús dice a la mujer adúltera: "Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más”.

Y de nuevo vuelta a las ideas, a los principios que sustentan las ideologías, a las políticas que de ellas se deben derivar y a las actuaciones de cada día. Con independencia de las personas individuales que las representen en un momento concreto y con el optimismo de los que entienden las debilidades humanas puntuales y exigen a la vez enderezar la senda y seguir en el buen camino.

lunes, 8 de junio de 2026

DE BOTELLONES Y PERREOS

 

 

DE BOTELLONES Y PERREOS

Ya lo dijo el poeta: “Madrid (es) rompeolas de todas las Españas”. Y es que Madrid es muy grande y diversa: resulta ser el altavoz más potente de lo que sucede en este viejo país. En los últimos días y semanas se vienen sucediendo acontecimientos tan multitudinarios como la visita del Papa León XIV, o los conciertos de un tal Benito, conocido en el negocio cono Bud Bunny. Poco antes los evangelistas han congregado en un estadio a varios miles de personas para escuchar anuncios y experiencias extrañas también de tipo religioso. Y así cada día y cada semana.

Sigo con atención el recorrido y los discursos del Papa y la forma y contexto en los que se producen. Estamos en medio de la visita y esto sigue. Comparto todas esas afirmaciones generales que invitan al bien común, a no tener miedo y a defender la igualdad de todos los seres humanos por el hecho de serlo ¡Cómo iba a predicar algo distinto! Del tal Benito reconozco que no sé casi nada; si acaso he leído algunas de las letras de sus perreos cuya reproducción me avergonzaría por mucho tiempo; también leo descripciones de una llamada “casita” a la que aseguran que acceden señoritas de buen ver y no sé si de buenas o de malas intenciones: ellas sabrán; yo solo imagino y desconfío. Algo similar debo reconocer de los fieles evangelistas, en lo que al escaso conocimiento que de ellos poseo.

Me parece que, a pesar de todas las variantes que se le quieran echar al asunto, todos estos acontecimientos tienen en común un seguimiento por parte de un grupo numeroso de personas absolutamente dóciles y pastueñas, que acuden a dejar su voluntad y su pensamiento a los pies de un líder que los ilumina y los sitúa en un estado de aceptación sin condiciones de todo lo que se les diga.

En alguna ocasión he calificado estas concentraciones de “botellones místicos”. Lo he hecho con los asuntos religiosos y aún lo subrayaría más con los asuntos musicales de Benito y similares.

Pero es que, si alzo la mirada (tal es el lema de la visita del Papa), me sucede tres de los mismo. Véase lo que pasa con distintas ¿estrellas? de la canción, o con deportistas no menos ¿galaxias o galácticos? Y en este plan en casi todos los órdenes de la vida.

Con todas las acotaciones que se quieran hacer, y que yo también hago, me quedo con los rezos religiosos y mando al cesto de los papeles a los perreos de Benito y a él con ellos. Al menos los rezos nos invitan al recogimiento y nos proponen una ética y un comportamiento que invoca el bien común y no el instinto y la explosión de lo inmediato e individual.

Luego ya vienen los peros y el paso de las musas al teatro.

Los que tangan menos claro el camino y no sepan si ir al rezo o al perreo debe tener cuidado porque los acechan por todas las esquinas. Lo menos malo, como siempre, es ir a uno mismo; y dejarse ayudar, pero en igualdad de fuerzas y dándole cabida a la razón.

“El mundo como voluntad y representación” que afirmaba Schopenhauer. Poquito de voluntad y mucho de representación. Y de la más rancia y simplona.

Añado a mi consideración la que hacía un lector en un periódico hace tan solo unos días. No puedo dar su nombre porque no se identificaba, pero lo firmo del todo: Eso sí, gritando que todo ello al cuadrado debe ser aplicado a Benito, a todos los líderes de pacotilla y a las legiones de pastueños entregados a la liturgia de una celebración en la que el impulso puede mucho más que la razón:

«Unos están a Rolex y otros a setas. Cuando el papa baja del avión y es recibido en la escalinata, un grupo de amigos come una buena ración de churros y los moja en el chocolate salido de una formulación química de una pequeña productora local. Los chicos, nerviosos, esperan a las puertas del Palacio Real a que llegue la comitiva. Han llegado desde cualquier colegio de los Salesianos o de las Carmelitas de cualquier lugar de España, con la mochila cargada de bocadillos y sin saber muy bien qué significa la visita del Papa, pero ellos están a pasarlo bien. Una mujer abre las ventanas de su casa de Getafe para airearla mientras se prepara para hacer la limpieza semanal. Su marido agarra el carrito de la compra camino del Mercadona más cercano en busca de pescado congelado, patatas, hamburguesas y yogures de marca blanca. Sus hijos acaban de salir para jugar el partido de balonmano en el polideportivo del barrio. La vida sigue en cualquier rincón de nuestra existencia y la visita del Papa la celebran sobre todo políticos, periodistas y la curia española, a la que le van a pasar el dedo por el mueble para comprobar la espesa capa de polvo que nadie se atreve a limpiar.

Y cada cual va a su liturgia, porque es la liturgia diaria la que sostiene este mundo desconcertante.

miércoles, 3 de junio de 2026

FRANCISCO DE VITORIA ARTICULA EL DERECHO INTERNACIONAL Y PONE RESTRICCIONES A LA GUERRA

 Se cumple el quinto centenario de la llamada "Escuela de Salamanca", que puso las bases de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional. Predicó con fuerza contra las guerras, de tan desgraciada actualidad en nuestros días y con tan poco seguimiento de sus principios.

FRANCISCO DE VITORIA ARTICULA EL DERECHO INTERNACIONAL Y PONE RESTRICCIONES A LA GUERRA

Homenaje a la “Escuela de Salamanca” en su quinto centenario

 

Coherencia y bien común sientan las bases

para una ética justa y compartida.

Las partes que componen un conjunto

no son abandonados elementos

que han de ser a su vez considerados

con cualidades propias y distintas:

Cada ser es coherente y representa

una forma de ser del bien común,

de ese todo que forman todos juntos:

el ser salva al conjunto, porque ya es el conjunto

y el conjunto refleja las bondades

que viven en el ser como individuo.

Son los seres iguales en derechos

en todas latitudes y contextos.

Debemos legislar desde esta base:

La dignidad como algo universal

y derecho de todo ser humano.

 

Aplica estos conceptos a la guerra,

que tantos infortunios ocasiona.

Si existe -o existiera- guerra justa,

habría de cumplir estrictamente

algunas condiciones para ello:

la intencionalidad o fines de la misma:

si no se halla un fin justo, no se inicie;

proporcionalidad entre las partes

y nunca aplastamiento del que tiene

las fuerzas más potentes de su parte;

no atacar a personas inocentes

(si acaso no son todas casi siempre):

niños, ancianos, gentes indefensas;

buscar un juez neutral cuando no exista

acuerdo racional entre las partes;

practicar cívica desobediencia,

negando la asistencia voluntaria

a una guerra injusta y arbitraria;

trabajar sin descanso en todo tiempo

en busca de la paz y contra el hecho

de cualquier lucha, guerras o contienda.

 

Vendrán siglos futuros, causas nuevas,

guerras que olvidarán estos preceptos

y actuará el ser humano como necio

animal de costumbres rechazables

que no logra entender que todo es malo

sin amor y justicia entre los hombres.

 

Aquí, desde la docta Salamanca,

para América, Europa, para el mundo

y para la conciencia, que despierte

la acción de cada ser y del conjunto

de todo lo que puebla el universo.

miércoles, 27 de mayo de 2026

VOLTAIRE SE APOSENTA EN LA DUDA

 

VOLTAIRE SE APOSENTA EN LA DUDA

 

Es absurdo vivir en la certeza,

pues nada es absoluto y en la historia

cualquier dato o teoría, que alumbraba

verdades que se hacían definitivas,

han sido revisadas y cambiadas

por otras a su vez también parciales.

Los seres no venimos a este mundo

con ideas o conceptos ya formados,

todo se ha de adquirir en el camino

que andamos peregrinos en la vida;

en él nos va moldeando la experiencia

y en él se van formando las verdades,

que no son más que dudas que se agitan

en busca de otras menos pasajeras.

 

No es la duda un estado placentero,

pero es la condición del ser humano:

la certeza es absurda y solo incita

a servir como esclavos a otros seres

de extraña condición, y a vivir lejos

de toda aspiración de estirpe humana.

Desconfía, por lo tanto, de todo hecho;

desafía al poder, la autoridad

civil o religiosa;

anula la censura y favorece

el valor de la ciencia, el desarrollo

de aquello que conduzca cada día

al mundo en el que habita la razón.

 

La duda es el progreso, es la constancia

del poder y el valor del ser humano,

en sus límites siempre y en sus ansias

de crecer en la duda, y, en la duda,

levantarse y caer:

ser simplemente humano.

miércoles, 20 de mayo de 2026

¡PIOVE, PORCO GOVERNO!

 

 

¡PIOVE, PORCO GOVERNO!

La famosa sospecha que echa en las espaldas de cualquier Gobierno todos los males se ha utilizado casi siempre, pero no sé si con tanta frecuencia e intensidad como en estos momentos. Llevamos ya varios años en los que todo parece que mana desde la fuente que debe de poseer el presidente del Gobierno escondida en alguna parte de su cuerpo. Al menos eso es lo que quiere hacer saber la oposición de derechas. Todo es “sanchismo”. No puedo por menos de traer al recuerdo a un antiguo regidor de la ciudad estrecha en la que vivo, que, incluso un año en el que la nieve escaseó, echó la culpa de que nevara poco al entonces presidente Felipe González. Así, literalmente, la cita no se mueve ni un punto de la realidad.

La última es una acusación que se hace ante un juez al expresidente Rodríguez Zapatero. También la culpa es de Pedro Sánchez. No faltaba más, claro. Todo se singulariza en una persona, sea blanco o negro, llueva o haga frío. Así se evita analizar los hechos, se empuja peligrosamente (por oposición) a crear cesarismos peligrosísimos, se polariza todo, se anula la serena discusión de ideas y se crea un ambiente de putrefacción que hiede y tapa la nariz y el entendimiento. Cuando no hay ideas, sino solo intereses, todo vale con tal de conseguir el fin propuesto, que no es otro que el derrocamiento del poder establecido.

Pero vayamos al caso de ahora mismo. Mis consideraciones, jerarquizadas, ordenadas y en forma de guion, son estas:

1.- La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero y acuse quien acuse. Es lo primero que hay que considerar e investigar.

2.- Si de las investigaciones se derivan responsabilidades penales, hay que asumirlas, recaigan estas obre quien recaigan, de nuevo, sea este Agamenón o su porquero.

3.- Pártase del principio de la presunción de inocencia.

4.- La investigación está en los primeros pasos y nadie ha aportado pruebas de las acusaciones que se imputan.

5.- Me cuesta muchísimo encajar la personalidad y la trayectoria del señor Rodríguez Zapatero en esos tejemanejes. Pero esta es solo una impresión personal.

6.- Con independencia de cuál sea el final de este proceso, que ahora solo se inicia, ¿alguien va a considerar alguna vez en serio lo que significa el tráfico de influencias: quién lo genera, quién se presta a él, qué estructuras de todo tipo lo favorecen, con qué frecuencia y en qué niveles de la vida social, laboral y de la política se produce...? ¿No es esta la clave de tantísimos comportamientos personales, sociales y políticos?

7.- Y, para no alargar mucho el guion: cualquiera de estos hechos que tanto llaman la atención y que tanto alimentan el morbo y llenan programas de los medios de comunicación ¿no nos oculta -por su repetición- la serena discusión acerca de si un sistema político es mejor o peor que otro y algo menos malo que el que predican los demás?

¿Cuándo, entre unos y otros, nos van a dejar opinar acerca de ideas, o sea de ideologías, y no solo de comportamientos individuales, y de hechos aislados, muchas veces inventados o descaradamente multiplicados, que se pierden en acusaciones singulares y que nos impiden aportar alguna luz acerca de los sistemas y las ideologías diferentes? ¿Quién está más interesado y saca mayor producto de este enfangamiento?

No me imagino la condena de Rodríguez Zapatero ni nada encaja con su trayectoria. Le deseo lo mejor. Pero, como le ha sucedido a tantos, debe someter su comportamiento a las leyes. Y reivindico, por encima de cualquier comportamiento personal, la bondad -o, si prefieren, la menor maldad- de un sistema ideológico social que piensa en sentido comunitario y que no deja a los más necesitados al amparo del aire, frente a otros que eligen como prioridad los derechos de los que más poseen y su defensa, si es que además no les echan además la culpa a los más desfavorecidos de su situación deficitaria.

En esto sí que se cumplirá aquella frase bíblica que afirmaba lo siguiente: Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

jueves, 14 de mayo de 2026

CONTRA ESTO Y CONTRA AQUELLO

 

             CONTRA ESTO Y AQUELLO

En esa manía que tenía el filósofo Unamuno de protestar “Contra esto y aquello” y el reconocimiento por su parte de lo que de él se pensaba: “La leyenda de ser yo un escritor atrabiliario, siempre en contradicción, no satisfecho con nada ni con nadie y dedicado más a negar y destruir que a afirmar y reconstruir. Lo cual es falso” me merece un breve comentario.

Creo que de la lectura de sus escritos sí se puede deducir esa predisposición a buscarle tres pies al gato y a ponerle puntos sobre las íes a casi toto. Pero es que a mí este sambenito no me parece que sea ningún desdoro, sino más bien una muestra de sentimiento positivo y casi de orgullo.

Ser propenso a la crítica no está reñido con estar abierto también a la comprensión, pero con el ánimo de no detenerse ahí, sino de aspirar a superar y a mejorar lo que se trae entre manos. Me parece que esta era la actitud del filósofo. Y debe ser la de cada uno de nosotros.

¿Por qué se metía en todos los fregados y opinaba de todo lo humano y lo divino? Seguramente por al menos estas dos razones. La primera se debe a su interés por todo lo que le concernía como persona individual (que es todo) y como elemento activo de la comunidad. La res publica para Unamuno no era otra cosa que la forma de proyectarse y de dar salida a su pensamiento y a su manera de vivir; lo más personal se convierte en lo más universal, según escribía en su obra cumbre “Del sentimiento trágico de la vida”. La segunda tal vez se explica por el nivel de conocimiento, que no es otra cosa que el nivel de conciencia y de su actividad, tan elevado y tan superior en él a la media de los componentes de su momento temporal. Este cóctel seguro que le empujaba a dar opinión acerca de todo lo que se le ponía por delante. Otras causas de segundo nivel, aunque no menos justificadas, tenían que ver con la necesidad material de aportar medios de vida para su familia numerosa y el no escondido empuje de la vanidad al sentirse solicitado por todo y por todos.

Me pregunto en qué medida cada cual se puede sentir empujado también a dar opinión y a echar su cuarto a espadas acerca de esto y de aquello, de lo uno y de lo otro. Al fin y al cabo, ¿de qué se compone en su mayor parte la vida si no es de esta manera de intercambiar palabras y las opiniones que estas encierran?

Hacerlo desde las dos premisas apuntadas antes para Unamuno no nos daría tal vez mal resultado. Cuidado, que nos tienen que interesar las cosas públicas y proyectarnos en ellas. Y hay que hacerlo con algún grado de reflexión y de conocimiento. Porque, de lo contrario, deberíamos aplicar aquella máxima de Wittgenstein que aconseja: “Lo que se puede decir de alguna manera, puede ser dicho con claridad; y de lo que no se puede hablar, de eso es mejor callar”.

Inmediatamente, como siempre, le entran a uno ganas de aplicarlo al presente personal y social. Habrá que echarle leña al fuego personal por el interés social, y habrá que hacerlo con cuidado y aspirando a un nivel de claridad, de comprensión y de deseo de mejorar las cosas. Y habrá que pedirle a todo lo que pulula por el mundo de parlamentos, redes sociales de toda calaña, corrillos, tertulias, salones, paseos y hasta sobremesas que cuiden también estos dos aspectos. Nos va a todos un poco la vida en ello.

jueves, 7 de mayo de 2026

SÓPCRATES Y LOS JUICIOS ACTUALES

 

SÓPCRATES Y LOS JUICIOS ACTUALES

Asistimos estupefactos estas últimas semanas a juicios que encausan a representantes públicos tanto de la izquierda como de la derecha. Cada cual se hará su composición de lugar y arrimará el ascua a su sardina, como suele suceder casi siempre.

Hay aspectos muy notables que distinguen una causa de la otra: manera de reaccionar de unos y de otros, tiempo pasado desde que se cometieron los hechos, sucesos que comprometen a un pequeño número de personas o a una trama completa, desarrollo de los juicios...

El caso es que ahí andan los abogados defensores y las partes acusadoras jugándose las justificaciones y las fuerzas para condenar o para absolver. Los demás asistimos a un partido del que, aunque no jugamos, sí sufrimos las consecuencias. Porque no solo se juzga a unas personas, sino toda una forma de entender la vida personal y social.

En la realidad de un juicio hay que entender que los acusados tiendan a utilizar todos los recursos posibles para que no sean condenados; parece propio de la débil condición humana, y yo al menos estoy dispuesto a entenderlos. Pero no a comulgar con sus estrategias ni a defenderlas como ideal de justicia.

Hay ejemplos en la Historia que nos enseñan otra manera de comportarse y de afrontar una causa, con más gallardía y con miradas más amplias.

Varias veces he recurrido al ejemplo del filósofo griego Sócrates como argumento de autoridad. Al filósofo -ya anciano de setenta años- se le acusó literalmente de corromper a la juventud «no creyendo en los dioses en los que creía la polis, sino en divinidades nuevas, diferentes». Como sucede ahora, Sócrates también tuvo la oportunidad de pronunciar un alegato final. Estas fueron sus palabras:

«Atenienses, os acojo con afecto y os amo, pero obedeceré más a la conciencia que a vosotros, y mientras respire y pueda no cesaré de filosofar, de exhortaros, de examinar sin tregua a quienquiera de vosotros que encuentre, diciéndole  lo acostumbrado: “Tú, el mejor de los hombres por ateniense, ciudadano de la ciudad más grande y afamada en sabiduría y poder, ¿no te avergüenzas de poner tu cuidado en los medios para detentar lo más posible en negocios, reputación y honores, cuando para nada te preocupas del pensamiento, de la verdad y de la  conciencia, ni se te ocurre hacer de eso lo máximamente bello?” Y si alguno de vosotros lo niega, afirmando que se cuida de tales cosas, ni le atacaré ni me iré; le interrogaré y observaré a fondo, y le avergonzaré si no me parece poseer la virtud, aunque él así lo crea; le reprocharé que nada son para él las cosas del más alto valor, y le censuraré tomar lo pequeño por lo grande. Estas son las cosas que la conciencia me ha ordenado, sabedlo bien. Y pienso que mi obediencia a la conciencia es el máximo bien acaecido a la ciudad».

Después, la condena y la renuncia a traicionar a su propio pensamiento no comprando la absolución, incluso con la ironía final del pago del gallo a Esculapio. Y la muerte serena, cubierto su rostro con una sábana.

El ejemplo se explica solo y no necesita ser glosado. En unos casos se busca por todos los medios la salvación del reo, aunque todos los indicios apunten a la culpabilidad; en otros se anhela la verdad, aunque acarree un castigo injusto.

Modelos de comportamiento diferentes. Cada uno sabrá con cuál quedarse.

lunes, 27 de abril de 2026

«SACAR DE LA ECUACIÓN»

 

«SACAR DE LA ECUACIÓN»

Esto de la lengua es un sinvivir, no te da respiro ni un momento y te trae de cabeza a cada instante.

Resulta que habíamos acordado que se trata de algo que se parece a un ser viviente, o sea que nace, crece, se reproduce y muere. Pues de todo este proceso también habíamos acordado que el período intermedio era y es el más complejo y el que más dificultades plantea. Como en el ser humano, que unas veces nos sale sapo y otras nos sale rana; o como en una familia en la que un hijo es modelo y otro resulta ser la oveja negra. Hasta ahí, todos de acuerdo. Controlar ese crecimiento y esa reproducción debería ser tal vez preocupación constante.

Hay modelos y organismos que algo dicen y sugieren al respecto. Ahí están todos los docentes que trabajan en la descripción y en la explicación de cualquier lengua, o las entidades e instituciones que sirven -o deberían servir- como argumento de autoridad: academias, escritores... ¿Son suficientes? ¿Son los adecuados? ¿Actúan de manera correcta? ¿Se les hace caso? Y en este plan.

Tengo para mí que existen otros organismos a los que se les hace mucho más caso y que imponen los usos y los cambios en la lengua, o sea que son los que marcan el camino en el crecer y en el reproducirse de ese sistema de comunicación que llamamos lengua de una comunidad.

Los ejemplos son casi infinitos. Valga uno de ellos. Aunque se tenga un oído poco fino, seguro que, en los últimos tiempos, se habrá oído con alguna frecuencia esta expresión: «si sacamos -lo que sea- de la ecuación». Con ella venimos a indicar algo así como esto: «si eliminamos un factor en la resolución de una situación o dificultad planteada».

Que el asunto apunta a contextos matemáticos parece evidente. No sé cuál es el nivel de recuerdo de las matemáticas entre la gente corriente, pero sospecho que no es muy elevado; sore todo si vamos elevando el grado de esas ecuaciones y nos vamos al tercero o al cuarto. Pues hay que volver a repasarlas para entender eso de «sacar de la ecuación». Habrá que reconocer que a los de “letras” se les impone un castigo excesivo.

De cuál sea el origen de la citada expresión habrá que pedir explicación a los filólogos, que de esto deberían saber algo. Tal vez sea más sencillo preguntarse, y hasta averiguar, a quién se debe la bromita de su propagación y su paso al uso ordinario. ¿Erraríamos si afirmáramos que los medios de comunicación tienen mucho que ver en todo ello? ¿Y si, además, lo concretáramos en los medios deportivos?

Una vez más -¡y van...!- estos altavoces mediáticos, y no sé si bien formados e informados, nos dictan y nos imponen los usos que van modificando cada día nuestra lengua sin razones que lo justifiquen. Se puede observar sin ser ningún reputado filólogo ni un conocedor profundo de las estructuras lingüísticas; tan solo hay que escuchar y pensar un poco.

Y, para rematar el desaguisado, podemos preguntar a los que saben y estos nos abrirán los ojos para que veamos que -¡una vez más, y van...!- de nuevo es la lengua del imperio la que está detrás de la expresión y la que nos impone sus usos y sus significados, que nosotros calcamos como súbditos alegres y tontos.

Yo creo que podemos volver a recordar cómo se resuelve una ecuación de segundo grado, y hasta de cuarto; pero no sé si es necesario «sacar de la ecuación» cuando podemos «separar un elemento» o «descartar una opción», u otras muchas posibilidades que posee nuestra propia lengua.

Que la lengua crece y se multiplica, está siempre en movimiento, no puede ni debe estancarse ni oxidarse. Pero, por favor, dejen que esa evolución la orienten los que saben algo más del asunto. No los saquen de la ecuación y sálganse ustedes de ella. Papanatas, que son unos papanatas. Y unos esclavos agradecidos.

lunes, 20 de abril de 2026

ORTEGA Y GASSET ANALIZA LAS CIRCUNSTANCIAS

 ORTEGA Y GASSET ANALIZA LAS CIRCUNSTANCIAS

Tu vida es colisión con el futuro,

pues has de luchar siempre con aquello

que enfrenta tu razón con el contexto

en que transcurre el curso de tu vida.

Lo que hacemos, vivimos, suponemos,

nos llama, nos rodea, nos oprime,

igual que lo que damos por supuesto.

Rechazar o admitir las circunstancias

son opciones que tiene el individuo

-también lúcidamente acompañarlas-.

Meditar en vivir nuevas propuestas

choca con las costumbres asentadas

en el momento mismo del presente.

 

Si quieres vivir vida más profunda,

prepárate a vivir contra el futuro

y a inventarlo y crearlo a cada instante.

Tu labor especial de ser pensante

es descubrir las reglas que sustentan

las creencias y reglas del presente

para intentar también cómo cambiarlas.

Proyecta otra mirada diferente

sobre cualquier externa circunstancia

y examina también internamente

todos los pormenores y creencias.

Habrá lucha continua entre esas formas

diferentes de ver cómo es el mundo.

No siempre los esfuerzos tienen éxito,

pero es mejor perder en la batalla

que estar a lo que dicte la costumbre.

La verdad no es igual a simple suma

de lo que dictamine mayoría:

vivir así supone rechazar

el código moral de tu conciencia.

 

Trabaja en el dominio de tu vida:

la razón es vital y en ella duermen

la llama y la energía de la vida.

lunes, 13 de abril de 2026

EL ALGORITMO NO SE EMOCIONA

EL ALGORITMO NO SE EMOCIONA

Ando estos días como un niño con zapatos nuevos, descubriendo algunas de las cualidades de la IA. Ya he leído antes algún libro que describe sus posibilidades y sus peligros. Pero ahora lo experimento personalmente, aunque sea en pequeñas dosis y en un campo muy concreto, el de la creación de canciones a partir de mis poemas. Con un programa que me han proporcionado mis hijos (ellos son profesionales informáticos) hago mis pinitos en este mundo que se me presenta apasionante.

El procedimiento es tan sencillo como esto: yo le ofrezco al programa una letra, le sugiero algunas sencillas indicaciones de lo que quiero, y su algoritmo me regala la música. Las dos partes forman una canción.

Supongo que también es posible hacerle alguna sugerencia y pedirle que te regale tanto la letra como la música. Ni se me ocurre intentarlo: ¿cuál sería entonces mi participación? Lo que hago es pedir ayuda desde mis textos poéticos. El algoritmo se encarga de ajustar melodías al significado y al ritmo de esas letras. No me sentiría bien si no fuera así. En muy poco tiempo la fórmula algorítmica me da su resultado.

Lo dicho, como un niño con zapatos nuevos. Mi fondo de creación es tan abundante, que puedo elegir temas y resoluciones casi de cualquier tipo.

Pero no todo el monte es orégano. La fórmula, que parece mágica, también se resiente. ¿Cuál es su grieta más visible? Pues que, curiosamente, aquello que parece más exacto se vuelve más inexacto. Quiero decir que la inteligencia trabaja con la lógica, pero se halla carente de sentimientos. El algoritmo no se emociona. Una de las cualidades fundamentales de la creación poética, si no la más importante, es la de provocar emoción, la de hacer nudos en la garganta. Y esto se consigue casi siempre rompiendo los caminos lógicos y llamando a la sorpresa y a la imagen inesperada; es decir, rompiendo la lógica. A esto todavía no llega la IA. Tal vez ni falta que hace, porque entonces nos suplantaría en casi todo y nos anularía como seres capaces de crear algo nuevo. Por todo ello, las músicas que genera el algoritmo se muestran algo rígidas y no siempre se acompasan al ritmo y a la distribución del poema ni de su contenido. Sin embargo, los beneficios superan en mucho a los perjuicios.

Hay un aspecto muy positivo en lo que me regalan la IA y su música; se trata de la fuerza con la que se realzan las palabras del poema. Muchas veces los poemas se leen mal; pero, incluso cuando se leen bien, las palabras resultan menos sonoras que cuando lucen con música a su lado. He elegido casi al azar algunos de mis poemas y reconozco que me suenan con más potencia sonora y significativa al lado de los sonidos y formando canciones. Mi imaginación vuelve a los primeros tiempos, en los que los poemas eran cantados y parece que lo entiendo mejor ahora desde la experiencia propia.

Supongo que habrá muchas personas entrando en el mundo de la IA. Esto no ha hecho más que empezar. Con sus ventajas y con sus evidentes peligros de todo tipo. La misma consideración de siempre: los adelantos técnicos son buenos si bien usásemos de ellos.

Yo, de momento, tengo al algoritmo ahí al lado, para que me ayude y siempre para divertirme, nunca para que me sustituya. Entre otras cosas, porque no tengo claro que la IA pueda nunca crear en poesía mucho más que ripios mecánicos. O sea, pobreza poética.

Está muy claro: la IA no se emociona. Ni falta que nos hace.

lunes, 6 de abril de 2026

RESURREXIT

 RESURREXIT

«Cuando pasa el Nazareno / de la túnica morada / con la frente ensangrentada, / la mirada del Dios bueno /y la soga al cuello atada...».

Son los primeros versos de un poema muy popular del poeta salmantino y extremeño Gabriel y Galán, autor también muy popular en otros tiempos y cargado de emoción en sus versos más que de otras cualidades.

Procesiones, cristos, vírgenes, capuchones, silencios, fervores, vacíos racionales, caravanas, luces, sombras, naturaleza, primavera...

Semana Santa en los primeros días de la nueva estación. Se funden la luz y la idea religiosa de la salvación. Resurrexit. Sin ella, nada en la religión cristiana tiene sentido. Con ella tal vez tampoco.

La sociedad sigue vistiendo a sus dioses según su conveniencia y según sus deseos. El dolor puede mover a compasión, y la compasión lleva acaso al recogimiento y a la aceptación de lo que imaginamos detrás de aquello que representamos. Los dioses son creaciones de los seres humanos, los necesitan por razones muy diversas: consuelo, esperanza, justificaciones varias... Quién soy yo para eliminar de una persona estos sueños, que, por el hecho de serlos y de repetirlos, acaso se conviertan en sus realidades.

A mí me queda la libertad de interpretarlas y de intentar comprenderlas. Son tantas y tan diversas, que me resulta casi imposible hacerlo. Los elementos paganos se funden con los religiosos y todos juntos forman una realidad compleja que viene a representar todo un arco iris de ideas, de deseos, de manifestaciones... Pocas veces el mundo es una representación tan amplia y llamativa; pocas veces se mezclan los colores y las sensaciones como lo hacen en eso que llamamos Semana Santa.

Casi siempre aprovecho cualquiera de estos días para leer algún EvangelIo. Esta vez le tocó el turno al de Lucas, el evangelista que más se detiene en la descripción de los milagros. Añado a ello la visita a alguna procesión, mis paseos por el campo y mi proximidad a la naturaleza, la corta presencia de mis seres más queridos, y siempre la lectura, que no ceja. El mundo es muy amplio; sus gentes, también. Yo solo soy un tipo raro que no entiende casi nada del misterio de la vida y del milagro de la misma. Sobre todo al ver cómo la vivimos.

Por detrás de los elementos naturales está la explosión de la luz, está la primavera, está la nueva realidad de lo que ha de ser claridad durante los próximos meses. Tras las procesiones y otros actos religiosos están los dioses. Y ahora los dioses parece que juegan en la playa y andan distraídos con lo que los seres humanos siguen perpetrando en su nombre. La sangre del Calvario parece haberse desbordado por medio mundo y tanto Yahvé como Jesús Dios y Alá no nos invitan a torrijas, sino a bombas de racimo. A todos el dolor nos viene dado sobre todo por los crímenes que nos sirven día a día en nuestras casas.

Más que resurrección lo que vemos es cómo se acumulan la muerte y los desastres. No sé qué pensarán estas tres formas de un solo dios. Mejor sería que de verdad resucitaran y, en su poder, proclamaran el estado de paz y el amor como forma de vida, en vez de defender los guantazos y la fuerza bruta como arma de guerra.

De nuevo las palabras del poeta

«¡Cantar de la tierra mía, / que echa flores / al Jesús de la agonía, / y es la fe de mis mayores! / ¡Oh, no eres tú mi cantar! / ¡No puedo cantar ni quiero / a ese Jesús del madero, / sino al que anduvo en el mar!».