VOLTAIRE SE APOSENTA EN LA DUDA
Es absurdo vivir en la certeza,
pues nada es absoluto y en la historia
cualquier dato o teoría, que alumbraba
verdades que se hacían definitivas,
han sido revisadas y cambiadas
por otras a su vez también parciales.
Los seres no venimos a este mundo
con ideas o conceptos ya formados,
todo se ha de adquirir en el camino
que andamos peregrinos en la vida;
en él nos va moldeando la experiencia
y en él se van formando las verdades,
que no son más que dudas que se agitan
en busca de otras menos pasajeras.
No es la duda un estado placentero,
pero es la condición del ser humano:
la certeza es absurda y solo incita
a servir como esclavos a otros seres
de extraña condición, y a vivir lejos
de toda aspiración de estirpe humana.
Desconfía, por lo tanto, de todo hecho;
desafía al poder, la autoridad
civil o religiosa;
anula la censura y favorece
el valor de la ciencia, el desarrollo
de aquello que conduzca cada día
al mundo en el que habita la razón.
La duda es el progreso, es la constancia
del poder y el valor del ser humano,
en sus límites siempre y en sus ansias
de crecer en la duda, y, en la duda,
levantarse y caer:
ser simplemente humano.
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