jueves, 10 de octubre de 2013

ABORTO ES SAGRADO


Al grito repetido de “aborto es sagrado”, tres componentes del grupo feminista FEMEN se han manifestado desde las tribunas del Congreso, con sus pechos al descubierto, en defensa de una ley libre del aborto.
La que han montado las susodichas. Habrá que parafrasear aquello de que tiran más dos tetas que dos carretas. Porque tirar aquí era la cara de extrañeza del presidente de la cámara mirando sin parpadear a aquellas jóvenes en lo alto del hemiciclo. Tirar aquí era observar la forma de retirarlas del lugar por parte de los ujieres. Tirar era la atención general de todos los diputados como quien ve visiones, de distinto tono según cada cual. Y hasta tirar era la manera de dejarse oír en medio del silencio: como para recomendar la misma actitud a muchas diputadas (o diputados en su caso) para dejarse oír y entender en medio del alboroto general de cada sesión, que más parece una tertulia que una defensa de ideas.
La verdad es que todo el mundo sabe cuál era la intención de estas tres chicas, y sabe todo hijo de vecino que no tienen muchas maneras de dejarse oír en esta sociedad pacata y de costumbres más bien controladas. Pero enseguida se ha aprovechado para echar los pies por alto y sacarlos directamente del tiesto desde casi todos los sectores de la sociedad que dominan los medios de comunicación.
Es verdad que el contraste llama la atención. Es cierto que el lugar no parece el más indicado ni se ajusta a las formas exhibidas. Es correcto que todo esto se puede discutir serenamente, pero sin los aspavientos que la sociedad biempensante del poder de los medios ha regalado por todas partes.
Existen mil aspectos más interesantes que este, sin duda; mil maneras de escandalizar mucho más, aunque sea con el BOE en la mano; mil vericuetos por los que sembrar la indignación, por más que se haga con chaqué y corbata.
A mí me ha interesado un aspecto del asunto que no veo muy comentado y que se esconde en el grito de las manifestantes: “Aborto es sagrado”. Dejaré de lado la ausencia del artículo “el” delante del sustantivo, algo que habría obligado a otra entonación y que, además, puede estar justificado por el hecho de que dos de las tres jóvenes no tenían como lengua propia el español. La atención se fija en el adjetivo “sagrado”. Inmediatamente algunos de los portavoces de sectores más conservadores han puesto el grito en el cielo. Sí, literalmente en el cielo, pues han sentido que les hurtaban el valor de la palabra “sagrado”, valor que monopolizan y que solo lo conciben en el ámbito de lo sagrado, de su ámbito sagrado, de su religión. Aplicar la cualidad de sagrado en un contexto en el que se cuestiona, para ellos, la vida, es algo que no pueden superar. Sobre todo si entienden que la vida la da y la quita Dios, su Dios, el único ser del que se puede predicar con exactitud eso de la sacralidad. No llegan a entender que ningún otro elemento pueda sostener la cualidad de sagrado. La historia les favorece pues siempre lo han usado como propiedad privada, sin nadie que pudiera poner pegas a su monopolio.
Otra vez se vuelve a mostrar cómo la lengua no es más -ni menos- que el reflejo de la sociedad, de sus valores, de sus grupos de poder y de sus costumbres. Lo sagrado solo se puede predicar de Dios, Dios no hay más que uno, y a ti te encontré en la calle.
Arrancar estas raíces tan profundas no es tarea sencilla ni de un día, y mucho menos si las condiciones se vuelven cada poco tiempo más favorables a los que se creen propietarios absolutos de las palabras. Y con las palabras, de los hechos y de las verdades.

El asunto del aborto es límite y levanta discusiones encendidas. Por eso mismo hay que tratarlo serenamente y desde la razón. En cualquier caso, sin apropiarse nunca de los conceptos de una manera absoluta. Precisamente porque el aborto es sagrado, o sea, asunto de mucha importancia.

miércoles, 9 de octubre de 2013

LA EXACTA REALIDAD

LA EXACTA REALIDAD
Si me dueles, existes. Si consigo
que el tiempo y el espacio te limiten
y toda tú seas actos que se asoman
hasta la piel y el peso de mi cuerpo,
sabré que ya la vida se me ofrece.

Si te sueño tan solo y no te tengo
en tacto y en detalle, en ropa blanca,
por las aceras tibias de la tarde,
de una tarde con lluvia, por ejemplo,
mojándonos los dos y sin paraguas,
todo será apariencia, sombra y nada.

Si me llamas y lo haces con mi nombre,
sin la inútil presencia de atributos
y juntos de la mano nos vamos calle abajo
tejiendo pormenores y sonrisas,
seré un sabio y el más grande filósofo.

Si traspaso los límites del tiempo
y te concibo diosa y absoluta,
sin el blanco vestido que limita
la  frágil inocencia de tu cuerpo
y no puedo abrazar lo que me ofrece,
nada tendrá la fuerza de lo auténtico.

Son menudas las manos que me tocan,
pero son sus caricias lo infinito;
el tacto es una nube que precisa
llover sobre mi piel y que las gotas
dejen huella en mis poros y en mi cuerpo.
La exacta realidad, lo más certero,
es lo más inmediato y diminuto,
es la presencia viva de ti misma

lejos de los conceptos y los juicios.   

martes, 8 de octubre de 2013

UN PAR DE MALOS EJEMPLOS



He asistido en los últimos días a un par de episodios que reinciden machaconamente en la presentación de esta religión mayoritaria de la comunidad como algo patético, lleno de miedo, inabarcable, esotérico y lleno de goteras y de duendes malditos por todas partes.
Sábado día 5. Ocho y media de la tarde noche. En el teatro Cervantes se representa una obra cuyo título no recuerdo, ni falta que hace. Dos actores con oficio, extraordinaria vocalización y dominio de la escena. Se trataba de poner en escena el enfrentamiento de algún representante de la inquisición y de Teresa de Jesús en la decisión de fundar nuevo convento y de reformar la orden del Carmen con el traslado de la Encarnación de Ávila al convento de San José de la misma ciudad. Durante una hora y media no vi otra cosa que amenazas por todas partes para esa mujer por parte de las autoridades. Y eran todas amenazas basadas en la autoridad y en la posible existencia de faltas y de pecados por parte de la reformadora. Por la otra parte, la buena mujer se defendía como podía pero también siempre desde la llamada al sacrificio, a la negación, al miedo al infierno, a mandatos oscuros de Dios y dibujando un panorama lejano a la normalidad y a la sencillez.
Ayer y hoy he dedicado horas a la lectura de “El libro del ascenso y descenso del entendimiento”, obra del mallorquín Ramón Llull, hombre de personalidad variadísima, poeta, místico, filólogo, poeta y mil cosas más quien, a comienzos del siglo catorce escribió un intento de método para razonar con el que alcanzar cualquier conocimiento. Por supuesto, termina con el conocimiento último de Dios. Por el camino ha ido informando de cómo llegar sin error al conocimiento de los elementos minerales, vegetales, animales, hasta llegar a los ángeles y a Dios. De esta última parte copio un párrafo para ilustrar el fárrago nominalista y conceptual en el que se mueve:
“DE LA SINGULARIDAD DE DIOS: 1.- Desea el entendimiento adquirir (en el modo posible) noticia de las divinas personas, y de qué modo son en la esencia de Dios y de sus razones o atributos, para lo que considera cinco principios, con los que pretende investigar de qué modo las divinas personas lo son, cuyos principios son: la acción, distinción, concordancia, igualdad, y medio, y para ello discurre así.
2.- La primera persona es un ente que por sí mismo existe y por sí mismo es lo que es; la naturaleza divina es activa, y así mismo lo es su unidad, bondad, etc., la misma naturaleza se activa naturando, porque el naturante es activante y personante, el cual es la misma naturaleza, produciendo el naturado personado, que es otra persona, y todo esto con el naturar por amar, el cual es otra persona, y así toda la naturaleza divina es activa pasionada y actuada en dichas tres personas, sin las cuales fuera ociosa y anulada, en cuya naturaleza una persona es el naturante, otra el naturado y otra el naturar por amar, de que se sigue la distinción de personas, de manera que una no es la otra en la misma esencia, sino es que las tres de tal manera tienen concordancia, que cada una por sí misma es una persona, y son entre sí una misma esencia y naturaleza, y esto igualmente, porque el naturante de todo sí mismo produce naturado, y entrambos espiran al Espíritu Santo igualmente de toda su esencia y naturaleza, el cual Espíritu Santo está en medio del Padre y del Hijo igualmente por el amor, como el engendrar, que igualmente está entre el Padre y el Hijo por el entendimiento.” Olé tus narices.”
¿Es que no hay formas más positivas y amorosas de presentar la existencia de un Dios? ¿Por qué meten tanto miedo? Y luego no quieren quejas. Porque con el miedo ya se sabe que se consigue despersonalizar y deshumanizar al ser humano. Y con el acojono viene la sumisión. Y la falta de libertad. Y la esclavización. Y el aplauso al poderoso por parte del débil. Y la violencia en nombre de lo desconocido. Y todo eso que puebla nuestros días y los demás días.
Como decía un sabio que murió en la Costa del Sol hace muy pocos meses, yo no sé si existe Dios, pero, desde luego, este que presentan no puede ser real pues, si así fuera, habría que combatirlo por oscuro y por cruel.

Y eso que he aportado datos de dos personas ilustres, esforzadas y de la mejor voluntad. En otros niveles es mejor ni siquiera entrar.

lunes, 7 de octubre de 2013

CANCIÓN PARA UNA MUDANZA

CANCIÓN PARA UNA MUDANZA
Harto ya de estar harto del ruido y del vacío,
de las voces sin cuento y los escándalos,
de la ausencia total de la justicia
que toma vacaciones infinitas,
de más de cien motivos que nos pertenecen
para dar al traste con todo lo vivido,
de la noche oscura que se juega a espadas,
de los días claros que van a la búsqueda
de extrañas noticias de dioses sin alma

Me instalo en tus ojos, me mudo a tu boca,
me busco la vida por otros caminos
que llevan al cielo y se olvidan de Roma.
Espero que juegues mi mismo destino.

Cerca de la ilusión de tus caderas,
junto a la sencillez de tus palabras,
a la orilla del río de tu vientre
que se remansa y fluye cristalino
para saciar mi sed y mis deseos,
en la apacible sombra que me ofrecen
tus cabellos movidos por el aire
en una tarde azul que es solo nuestra
y no disputa a nadie la luz ni la armonía

Me instalo en tus ojos, me mudo a tu boca,
me busco la vida por otros caminos
que llevan al cielo y se olvidan de Roma.
Espero que juegues mi mismo destino.

Te regalo un brindis con bata de cola

si bailas el baile de los desatinos.

jueves, 3 de octubre de 2013

DECÁLOGO

He aquí un poema viejo (de mi libro "Que en el mundo han sido"), que me gusta recordar de vez en cuando, para pensar un rato y para añadir mentalmente otros preceptos o cambiar alguno de ellos 
                                                         DECÁLOGO

Mirarte en el espejo y descubrir que existes.

Eliminar sin tregua la ropa del armario.

Pensar que el mejor libro lo tienes en ti mismo.

No frecuentar amigos que ignoren el silencio.

Entender que el azar es lo que siempre cuenta.

Bajar poco a la calle y “ligero de equipaje”.

Hollar sendas tranquilas, donde habite la sombra.

Respirar hondamente hasta sentir la nada.

Olvidarte de todo y también de olvidarte.

miércoles, 2 de octubre de 2013

CON EL POSO DEL TIEMPO


“…Para Adam Smith el mundo económico era una comunidad natural creada por la división del trabajo. Esta división del trabajo no era un fenómeno consciente, querido por aquellos que se habían repartido la tarea; era un fenómeno inconsciente, un fenómeno espontáneo. Los hombres se habían ido repartiendo el trabajo sin ponerse de acuerdo; a ninguno al proceder a esa división había guiado el interés de los demás, sino la utilidad propia; lo que es que cada uno, al buscar esa utilidad propia, había venido a armonizar con la utilidad de los demás, y así, en esta sociedad espontánea, libre, se presentan; primero, el trabajo, que es la única fuente de toda riqueza; después, la permuta, es decir, el cambio de las cosas que nosotros producimos por las cosas que producen los otros; luego, la moneda, que es una mercancía que todos estaban seguros habían de aceptar los demás; por último, el capital, que es el ahorro de lo que no hemos tenido que gastar, el ahorro de productos para poder con él dar vitalidad a empresas nuevas. Adam Smith cree que el capital es la condición indispensable para la industria; el capital condiciona la industria. Pero todo esto pasa espontáneamente, como os digo; nadie se ha puesto de acuerdo para que esto ande así, y, sin embargo, anda así; además, Adam Smith considera que debe andar así, y está tan seguro, tan contento de esta demostración que va enhebrando, que, encarándose con el Estado, con el soberano, le dice: “Lo mejor que puedes hacer es no meterte en nada, dejar las cosas como están. Estas cosas de la economía son delicadísimas; no las toques, que no tocándolas se harán solas ellas e irán bien. (…)

Y vienen todos los resultados que hemos conocido: la crisis, la paralización, el cierre de las fábricas, el desfile inmenso de proletarios sin tarea, la guerra europea, los días de la trasguerra… Y el hombre que aspiró a vivir dentro de una economía y una política liberales, dentro de un principio liberal que llenaba de sustancia y de optimismo a una política y a una economía, vino a encontrarse reducido a esta cualidad terrible: antes era artesano, pequeño productor de una corporación acaso dotada de privilegios, vecino de un Municipio fuerte; ya no es nada de eso. Al hombre se le ha ido librando de todos sus atributos, se le ha ido dejando químicamente puro en su condición de individuo; ya no tiene nada; tiene el día y la noche; no tiene ni un pedazo de tierra donde poner los pies, ni una casa donde cobijarse; la antigua ciudadanía completa, humana, íntegra, llena, se ha quedado reducida a estas dos cosas desoladoras: un número en las listas electorales y un número en las colas a las puertas de las fábrica.”
Estos dos párrafos que aquí copio supuran ya realidades y referencias del pasado. De hecho, están escritos en el año 1935. Pero no sé si necesitaríamos cambiar mucho para adaptarlos al presente; más bien creo que no.
Resultaría curioso poder jugar con ellos al acertijo de saber quién los escribió. Supongo que nos llevaríamos muchas sorpresas. Desvelaré el misterio: son textos de José Antonio Primo de Rivera. Del mismo que viste y calza. ¿A que parecería que son más bien propios de cualquier pensador progresista?
Leo estos días una antología de textos de este autor. Qué interesante resulta leer con el poso del tiempo y con la ausencia de demasiados prejuicios. Por ejemplo para descubrir que los primitivos impulsos del falangismo albergaban un rechazo del capitalismo mucho mayor que del socialismo. Ni comparación posible en el análisis que de las dos tendencias hace el fundador de la falange. Ya se sabe que aspiraban a la superación de las dos teorías mayoritarias de capitalismo y socialismo. ¿De qué manera y con qué proposiciones? Esto ya es otro cantar. Yo no me veo en los destinos eternos, ni en las unidades a toda costa, ni en los órdenes, jerarquías y autoridades. Ni mucho menos en esos valores tradicionales que se hunden en la religión por encima de todo. Cuando se repasa la práctica en los años treinta y en todos los decenios de la dictadura, de la que fueron sustento, entonces la inquietud sencillamente se vuelve repulsa absoluta.

Pero hay que leer con fervor y comparar, pensar y decidir, cargarse de razones y de dudas, tener base racional para decidir en cada momento. Y no dejarse llevar por la inercia y lo mostrenco, por lo que vomita la caja tonta en sus similares versiones cotidianas.

martes, 1 de octubre de 2013

PROCLAMA CON FALSETE

PROCLAMA CON FALSETE

Si sigue habiendo mes al fin del sueldo,
si no hay pan para oler tanto chorizo,
si en las urnas tus votos son lo mismo
que un sueño que se quema en el recuerdo..

Si no quieres andarte con rodeos,
si, en realidad, quieres cambiar el disco,
si promueves un ERE a los políticos
porque todo es enfado y es cabreo.

Si crees que es una estafa y no una crisis,
si un rebelde sin ca(u)sa te proclamas,
si buscas las raíces del sistema,

levántate y no juegues a la elipsis,
busca ca(u)sa a la fuerza de tu rabia
y acaso enterrarás estas cadenas.

P.S Tómatelo con calma pues, seguro,

      te has de dar con los morros contra el muro.