lunes, 9 de febrero de 2015

LITURGIA DE LAS HORAS



LITURGIA DE LAS HORAS

Si Dios fuese posible, se decía
mientras era la tarde más cansada
y se hacía más lenta y más oscura
al otro lado incierto de los aires…

Después quiso jugar con las palabras,
comenzar a invocarlo
en una simple y rítmica salmodia.
“Señor de la sonrisa y la palabra,
ando deshabitado y en derribo,
en el reino infeliz de las tinieblas;
la luz se desangela y se retira
y el sol se hace invisible entre las sombras.
¿No ves que necesito
la luz, la compañía, la memoria
de todos los que he sido y voy gastando
en los inciertos surcos de la vida?
Solo desde tu amor puedes salvarme”.

Después todo es silencio. Los temblores
del viento se han callado y solo sueña
que el sueño está soñando los sueños de sus sueños.

Camina con un paso sosegado.
No preguntéis adónde.
Tal vez busca la noche o tal vez piensa

que todo se ha apagado y es ceniza. 

viernes, 6 de febrero de 2015

HABLA DON NICOMEDES MARTÍN MATEOS


Hace un par de semanas dedicamos una sesión de las que desarrollamos en BIZARTE a dar a conocer la existencia del filósofo bejarano Nicomedes Martín Mateos. Las escasas personas que me escucharon creo que comprendieron el esquema filosófico que desarrolla en su obra fundamental, El Espiritualismo. Me apena que a esta gente prácticamente nadie la tenga en cuenta, nadie la lea ni la contraste, y sobre todo que esto ocurra entre los que van de entendidos y leídos por la vida.
Hoy me apetece, como desagravio al pensador, copiar algunas de sus palabras:
El SENSULAISMO es un sistema filosófico que pretende que no tenemos más medios de conocer que las impresiones físicas y la abstracción. Estas son un producto de la materia viva. El sistema de Condillac consiste en la transformación de la sensación en atención, comparación, juicio, reflexión, etc. El alma, para los sensualistas creyentes, es pasiva. Los materialistas, encontrando proclamada la pasivilidad del alma, borraron esta palabra, dando al cerebro, con la actividad, la facultad de pensar. Los frenologistas, para salvar al sensualismo, se empeñan en probar que el cerebro no es un órgano único, sino una reunión de órganos correspondientes a las diversas facultades en ellos localizadas.
Unos y otros prescinden de que tales facultades son inconcebibles sin un poseedor único en quien radiquen. Los animales asienten y no comprenden. La sensación tiene un puesto legítimo en la ciencia, porque hay verdades sensibles que sin ella no pudiéramos conocer. Nuestros conocimientos serían muy limitados si solo hubiéramos de extraerlos de las impresiones físicas y de la abstracción. El sensualismo es inmoral y ateo y de aquí su impopularidad.
El IDEALISMO es la filosofía que proclama que los medios de conocer son las nociones puras de la inteligencia, independientes de la sensación y de la razón soberana. El empeño del idealismo fue cortar toda relación entre el espíritu y la materia, entre el alma y Dios. Aristóteles, fundador del idealismo en la antigüedad, no fue filósofo y, por tanto, no conoció al alma ni a Dios. Fue el inventor de una dialéctica erizada de sutilezas. Kant, continuador de Aristóteles, es antimetafísico. El idealismo alemán conduce al sensualismo y al escepticismo; es un nuevo escolasticismo tan estéril y embrollador como el antiguo.
PANTEÍSMO deriva de pan, todo, y de theos, Dios. Es uno de los tres sistemas teológicos de la antigüedad. Fue fundado por Zenón y enseñado en el Félices, uno de los pórticos de Atenas. Como sistema filosófico se llamó estoicismo. La esencia del estoicismo consiste en hacer a la razón sensible, material; como consecuencia precisa de considerar a Dios derramado en la multiplicidad. Spinosa resucitó el panteísmo, no viendo nada real fuera de la sustancia única, Dios, y considerando a los demás seres como manifestaciones de aquella sustancia. Redujo tales manifestaciones a la extensión y al pensamiento. Los discípulos de Spinosa denominaron aquellas manifestaciones lo ideal y lo real, lo subjetivo y lo objetivo. Mallebranche dio origen al panteísmo místico de los quietistas y jansenistas. Tal doctrina aniquila la inteligencia humana haciendo funcionar en ella a la divina y reduciendo a inspiraciones de lo alto todos nuestros medios de conocer.
EL ESPIRITUALISMO: La palabra espíritu significa en latín aire, viento. El espiritualismo es una teoría filosófica que supone otros seres más que los cuerpos, llamados espíritus. Las pruebas que justifican el espiritualismo son las mismas que impugnan el materialismo. El pensamiento es muy distinto de la sensación; y esta es incapaz de explicarlo. El espíritu se compone de las ideas de ser, cualidad, relación, sustancia, accidente, causa, efecto, unidad, número, etc. Estas ideas, llamadas generales, porque convienen a todos los juicios, son los atributos de la inteligencia, como las cualidades sensibles lo son de los cuerpos. Si estas cualidades revelan una existencia física, aquellas ideas revelan el pensamiento o el espíritu. El primitivo venero de las ideas generales es Dios; el segundo es nuestro espíritu. El incesante trabajo del espíritu consiste en acomodar sus ideas a las eternas y absolutas. El fundador del espiritualismo fue Platón; su continuador fue san Agustín. Según Platón, la filosofía es la ciencia del pensamiento, que se adquiere replegándose en sí. Lo mismo fue para san Agustín, según prueba el libro décimo de las Confesiones. La esencia del espiritualismo consiste en que las ideas generales son propiedades del espíritu creado y a la vez del espíritu increado, y en la incesante comunicación que entre ambos existe, bien lo advierta el hombre o lo ignore”.
En muy escasas líneas resume don Nicomedes las bases de su pensamiento filosófico. Toda la obra no es más que el desarrollo de estas afirmaciones. Yo estoy en desacuerdo con bastante de lo que aquí se afirma, pero me quito el sombrero ante este bejarano que se apartó a pensar al amparo de estas montañas y de estos paisajes, que montó toda una visión filosófica del mundo y que tuvo el coraje de armarla por escrito, hasta terminar por ser uno de los referentes esenciales del Espiritualismo en España.
Apenas lo conoce nadie. Prácticamente nadie ha leído sus obras. Anda el gentío ocupado en otros asuntos que más tienen que ver con la apariencia, con lo que le mandan los medios de comunicación y con los usos mostrencos e instintivos. Ayer mismo fueron las Águedas. Qué sociología, dios mío, detrás de esos festejos. Con todo el derecho, por supuesto, pero qué sociología…

Es que no es lo mismo el bejaranismo que el bejarauismo.

jueves, 5 de febrero de 2015

LIBERTAD A SORBITOS




Y volviendo al asunto aquel de la LIBERTAD como concepto y como práctica, y dando por hecha la dificultad de la definición, ¿qué sucede con su práctica?
Tal vez lo mejor y más sensato es partir del reconocimiento de que el concepto absoluto no existe; solo podemos hablar y practicar ciertas aproximaciones e identificar ciertos momentos en los que parece que andamos un poco más cerca de algo que se le parece. Es pobre, pero es lo que hay. Y no es tan poco como parece.
El rasgo que más me llama la atención es el de la aparente contradicción entre la práctica de la libertad y la vida en comunidad. La vida en el grupo exige el cumplimiento de toda una panoplia de normas, usos y costumbres de las que no es sencillo desprenderse si uno no quiere irse distanciando y aislándose del roce diario y del menudeo continuo en el trato. Las costumbres están ahí y se imponen silenciosamente, como una fuerza invisible pero que te dora como el viento en la montaña; lo mismo sucede con las leyes y con esa escala de valores que se da por hecha, que no se cuestiona y que se sigue como si de axiomas se tratara.
En medio de todo ese almacén de imposiciones comunes, el individuo trata de forjarse una visión del mundo y de sí mismo que no tiene por qué coincidir con la de los demás y que, con toda seguridad, no es la misma al menos en muchas de sus variantes. Y, cuanto más se preocupe uno por esa forja personal, más se va apartando de lo grosero y mostrenco, de lo común y cotidiano, de lo repetido y supuesto. La otra variante es dejarse llevar por la corriente y solazarse al abrigo de la masa y de sus usos comunes y de sus tradiciones. Ya se sabe, echar la partida, ver el partido, buscar trabajo, comprar en las rebajas, irse de vacaciones, comprar un coche, casarse, aspirar a una pensión, realizar ciertas prácticas religiosas…, en fin, todo eso que te lleva y te arrastra.
No parece la mejor esta segunda opción precisamente. Pero tampoco resulta demasiado agradable decidirse solo por la primera. La soledad, cuando no la exclusión, pueden resultar muy costosas, si no son realmente buscadas y promovidas.
¿Cómo hacer mezcla productiva de esas dos fuerzas centrífugas que tiran del individuo en direcciones contrarias? ¿Dónde están los porcentajes correctos? Yo lo desconozco, pero soy consciente de que no hay libertad sin apartamiento, sin algo de soledad y con un grado notable de marginalidad. Acaso es el precio que hay que pagar para ser uno un poco más uno mismo, un camino personal en medio de esta vía ancha que nos acoge a todos pero que nos debería permitir andar a cada cual por su carril, sin molestar a nadie y tratando de reconocernos a nosotros mismos en este paso del tiempo.
Lo general y mostrenco nos mantiene siempre en el presente, nos priva de la ilusión del futuro, nos niega la reflexión acerca del pasado, nos convierte en autómatas y nos deshumaniza, nuestro horizonte se hace raya en nuestros ojos y, cuanto más almacenamos, más necesidades nos creamos en un camino interminable y agotador.

Sigo creyendo que la mejor inversión está en la educación y en el tiempo libre. Quiero seguir comprando tiempo libre para la reflexión, para caminar hacia mí mismo y para alejarme de las imposiciones de la moda y de los modelos esos que me roban la conciencia de mí mismo y de mi propia realidad. Ya sé que los tiempos no empujan en esa dirección y que el precio que hay que pagar no es pequeño. No será poco ser conscientes de ello. Y aspirar, sin aspavientos, a conseguir algún ratito de libertad.

miércoles, 4 de febrero de 2015

PASOS DE BAILE



Durante el mes de enero he dado más espacio a la lectura de novelas, he abierto la ventana a esos libros más populares, más leídos y admirados en nuestros días. Ha sido algo mitad buscado y mitad casualidad.
La novela es el género actual; los demás son ancilares y marginales, cuando no marginados. Poca la gracia que me hace a mí tal cosa. No porque tenga nada contra la novela ni contra los novelistas, sino por la desigualdad de trato que hay entre este género y los demás. Y, además, porque un elevado tanto por ciento de las novelas repite esquema y hasta trama hasta semejar un déjà vu reiterativo. Pero cada cuál sabrá lo que tiene que hacer.
Pero lo mismo que en todos los sitios cuecen habas, también en cualquier pueblo cuecen buen pan y hay novelas extraordinarias.
Quiero destacar hoy una novela que acabo de leer del autor japonés Haruki Murakami. Se llama “Baila, baila, baila”. ¿De qué trata? Si tuviera que ser sincero, debería decir que, en realidad, no lo sé. Quiero decir que tiene una trama difusa al servicio de una realidad que se desdibuja entre lo inmediato y las fuerzas del otro lado de la realidad. Pero todo se narra con un estilo y una sucesión de hechos absolutamente inmediata y comprensible. Por supuesto que caben muchas consideraciones; como aquella de la concentración del gusto solo en aquellos elementos más próximos: lo demás ni nos gusta ni nos disgusta, sencillamente no nos interesa demasiado. O esta otra consideración, ya casi al final de la novela: “Nos movemos permanentemente. Y, debido a ese movimiento nuestro, las cosas que nos rodean desaparecen. Es inevitable. Nada permanece. Tan solo se quedan en nuestra conciencia. Pero desaparecen del mundo real. Eso es lo que me preocupa”. Tal vez por eso este baile continuo en el que nos movemos y que tan necesario termina por ser para nuestra supervivencia.

Pocas veces se topa uno con un estilo tan cortado, tan falto de detalles y tan rápido en la sucesión de secuencias. Por eso las frases son cortas y sencillas, la acción corre y corre y termina pareciendo imposible rellenar 450 páginas para no contar nada realmente lineal y trabado. Cuando uno se da de bruces con este estilo, se puede reaccionar de dos maneras: o lo dejas, o te engolfas en la forma para dejarte llevar y sorprenderte con esa suma de hechos que se mueven aparentemente casi solo en el plano de la descripción y no del desarrollo y de la calificación. De este modo, caen las páginas como hojas en el bajo otoño, cuando ya están cansadas y agotadas en el árbol. Aunque no quede tiempo libre para otros asuntos. El frío y la nieve facilitan todo un poco y la lista de libros leídos engorda a pasos agigantados. Aunque solo llevemos un mes de este año y la primavera no se presienta ni en el más lejano horizonte.

martes, 3 de febrero de 2015

SON COSAS DE LA VIDA Y DE LOS DÍAS


SON COSAS DE LA VIDA Y DE LOS DÍAS

Hay días en que me calzo zapatillas,
compradas en rebajas a buen precio,
me pongo a deambular por los pasillos
de mi casa y me siento
como un niño en el seno de su madre.

Es hora de sillones y terraza,
de páginas en libros y de luces
que me asaltan llegadas desde lo alto,
de sombras o de lluvias,
según sean la estación y mi semblante.

Otros en que me calzo a buena hora
las botas de subir a la montaña;
con ellas voy golpeando las paredes
y enfado a mis vecinos,
como si  un oso en celo se irritara.

Entonces me desplazo por las plazas,
recorro los caminos, las aceras,
me refugio en los gritos de mi mente
y nunca doy la talla
conmigo ni con nadie a quien me encare.

Son cosas de la vida, que se empeña
en hacerme vivir al contragolpe,
en una confusión interminable,
pues no sé si atacar o defenderme

o dejarme en el ansia de olvidarme.

lunes, 2 de febrero de 2015

NOMBRES ABSTRACTOS


Cuando se estudian las clases de palabras, se suele atacar su conocimiento desde tres planos: forma, función y significación. El tercero de ellos no es muy gramatical que digamos pero siempre está ahí, como para recordarnos que la gramática sin la significación termina quedándose coja siempre.
En el apartado de significación del sustantivo se hace una clasificación atendiendo a diversos rasgos; una de ellas es la que atiende al rasgo de la concreción y de la abstracción. Por eso se habla de sustantivos concretos y abstractos. Su identificación resulta sencilla atendiendo a que se puedan medir, o conocer por los sentidos, o a que no se pueda llegar a ellos desde parámetros medibles. Por eso podemos medir una mesa pero no podemos pedir en justicia un kilo de conciencia, por ejemplo.
La mente humana se mueve con cierta facilidad con los nombres concretos, pero, cuando le toca llamar a la comunicación a los abstractos, entonces el asunto se complica y mucho, hasta dejarnos con frecuencia en la miseria y en la falta de certeza y de precisión. Es ese el momento en el que, si no viene en nuestro auxilio la buena voluntad, se reproducen como hongos los malos entendidos y los ruidos en la comunicación. De hecho, no hay más que acercarse al DRAE y pensar en las definiciones de unos y otros conceptos para comprobar lo que digo.
Por ejemplo, lo hago con el término LIBERTAD. Nadie negará que es un concepto clave en nuestras vidas, que todos lo utilizamos y que a todos se nos llena la boca con él. Y ojalá que así siga siendo. Pues bien, ahí va la primera acepción: “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” ¡Cuántos elementos confusos en esta definición! “natural”, solo el “hombre”, “responsable de sus actos”…
Parecería, para empezar, que todos somos libres pues poseemos esa facultad por derecho natural. Enseguida se nos plantea si la posibilidad es lo mismo que la realidad, si todos los seres humanos son realmente libres, y volvemos a plantear la separación entre libertad teórica y libertad real. El asunto ese del “hombre”, incluso para los tecnicismos del término no marcado y demás zarandajas, bueno es cambiarlo por “ser humano” o algo así. Y lo de la “responsabilidad” uno no sabe cómo se puede exigir si no se ha partido de la realidad para ejercer la facultad natural.
Qué difícil resulta definir con precisión un sustantivo abstracto.
Pero es que la práctica nos complica todo un montón. Podemos suponer que poseemos la facultad y que la ejercemos. Vale. ¿En qué condiciones? Para empezar, la libertad es una opción y solo se puede elegir cuando existen varias posibilidades y la conciencia posee el conocimiento y el dominio de esas posibilidades. ¿Qué puedo yo elegir si estoy borracho, por ejemplo? Aunque no sé si alguno no argumentaría que es solo en ese momento cuando me aproximo a la pureza y a la falta de imposiciones para decidir sobre algo. Habría que discutirlo y tal vez añadir que si hay razón y solo hay instinto no es fácil entender la existencia de libertad.
¿Y en otros momentos de euforia?, ¿y en un estadio de fútbol, cuando todo el mundo se desgañita ante un lance del juego?, ¿y en un mitin político en el que el orador nos incita y nos predispone para crear un ambiente de exaltación? En general, en las situaciones en las que la mente se halla demasiado sometida a la emoción, no es fácil entender que crezca la planta de la libertad. Es más probable que estemos ante algo que más bien tiene que ver con la fuerza, con la solidaridad o con el entusiasmo. Pero la libertad es acaso otra cosa.
La libertad tiene terreno abonado en la razón, en la serenidad, en el estudio, en las ideas trabadas, en la ideología, en el silogismo, en el sosiego… Y con todo eso, todavía nos encontraremos con el lastre de tomar una decisión que corre el peligro de no ser la acertada ni la más conveniente.
Tal vez la libertad en realidad no sea más que un proceso y una aproximación a la verdad, un peligro constante de equivocación y un intento de que la supervivencia sea algo más pulida y sólida. No es poco, a pesar de todo.
El ser humano se distingue de los animales esencialmente porque posee el lenguaje. Pero qué pobre e inconcreto es casi siempre ese lenguaje. Tenemos al menos dos armas para defendernos: su estudio y conocimiento, y la buena voluntad, que necesitamos para que la comunicación se pueda mantener y no nos maten los malos entendidos.

P.D. No es un esquema de conferencia (que podía ser), sino algo que practicamos a diario y a cada momento, con mayor o menor éxito. 

viernes, 30 de enero de 2015

HOJA DE RUTA


Mañana vuelvo a ver a mis nietos y a pasar el día con ellos. ¿Qué puedo llevarles además del cuento de rigor? Mientras llega la hora pienso en ellos y en todos los niños del mundo; también en el niño que fui alguna vez, que no sé si soy todavía y que, desde luego, me gustaría seguir siendo siempre.
Por ejemplo, pienso si ellos intuyen o piensan. Porque el pensamiento se adquiere con el roce y con la práctica, con el cruce de sensaciones, con su orden y con sus alargamientos en las deducciones y en las consecuencias. Pero es que sé también que el proceso es el mismo en los adultos. Por eso se me crea la duda de si es antes la intuición que la razón; y, sobre todo, si la intuición es una fuente de conocimiento tan válida como la de la razón.
Pienso también en el inconsciente y en la conciencia, en la necesidad de que pase el tiempo para que se pueda recordar el pasado e imaginar el futuro. Sé que Sara está ya en edad de comenzar a saber, desde sus cinco añitos, algo de lo que fue. Me gustaría que, entre sus primeros recuerdos escondidos, se posara alguna imagen o alguna experiencia positiva en la que mi presencia con ella se mezclara. Y me gustaría que de vez en cuando la sacara a tomar el sol desde su memoria. Yo procuraré hacer lo mismo.
Pienso asimismo que nacemos casi programados para buscar cariño. Ellos, yo y todo el mundo. Sé que ellos lo tienen a diario. Yo tendría que acrecentar esa cantidad cada uno de los días que voy a verlos. Creo que ese examen sí lo apruebo. Me gustaría aprobarlo también con el resto de los que me rodean y que cada uno de ellos aprobara el suyo. “Al final de la tarde te examinarán del amor.” Y poco importa que el tribunal sea civil o eclesiástico.
Pienso también en la necesidad que todos tenemos de aprender a decir “no” ante algunas cosas que nos presenta la vida. También hay una edad temprana para ello. Sé que no somos los mejores profesores para nuestros nietos en esta asignatura. Habrá que hacer deberes y comerse el deseo de vez en cuando.
Y pienso en muchas otras cosas que guardan relación con ellos y conmigo. Sé, por ejemplo, que ellos son mi circunstancia más creadora y que cultivar la circunstancia es cultivarme a mí mismo. Y sé que su proyecto de vida implica en alguna medida mi proyecto de vida, y al revés.
Mañana se me olvidará todo y será territorio de los sentimientos, pero hoy pienso en ellos y en mí con estas cosas.
Es la luz lo que llena,
su luz y su contento,
sus ojos que me miran

con el fulgor del tiempo.