jueves, 7 de mayo de 2015

PROVERBIOS


PROVERBIOS

Nada inútil, en verdad,
de propia naturaleza:
ni siquiera es rechazable
la propia inutilidad.

  
Ni la cólera ni el odio
se sujetan a razón:
son patio de Monipodio.


 Que te sirva la prudencia
para calmar tus deseos:
consulta con tu conciencia.



 El valor de la constancia
mídelo con la inquietud:
son amigas de la infancia.


 ¿Digo la verdad que siento
cuando digo de mí mismo?
Tal vez más cuando envejezco.


 Ejercitar la bondad
es de seres bien nacidos:
Gran verdad.


 Me suplicas un consejo
y yo no te lo sé dar:
vivo en un quiero y no puedo.


 ¿Que no me asusta la muerte?
Al por menor me da miedo,
al por mayor me divierte.


 Ser viejo por poco tiempo,
mejor que serlo a destiempo.


 ¿Fuiste necio alguna vez?
ya no serás nunca sabio
si no vuelves a nacer.


 No dediques tus anhelos
a alcanzar lo que no puedes:
es un esfuerzo de necios.


 Aprender en los contrarios:
sabios aprenden de necios,
necios no aprenden de sabios.


¿Quieres hallar la verdad?
Sueña, trabaja, despierta,

y luego vuelve a soñar.

martes, 5 de mayo de 2015

PROVERBIOS



PROVERBIOS

No pienses en el olvido:
eres tan solo una máscara
de su eterno poderío.


No persigas el triunfo,
resiste desde el fracaso:
tu mundo no es de este mundo.




Si algo quieres escuchar,
concéntrate en tu silencio
y el silencio te hablará.



No siembres nunca el engaño
como flor de primavera:
puede que brote llorando
y tú no puedas cogerla.


No sé qué seré después,
ni lo que soy ahora mismo…,
ni siquiera si seré.


Escribo para decirme
y no sé lo que me digo:

qué confusión tan terrible.

lunes, 4 de mayo de 2015

QUE SAIS-JE?


Con este lema trabajó siempre Montaigne, el creador del ensayo, allá por el S XVI. No sé muy bien si traducirlo como una simple pregunta o como una expresión de duda ante cualquier planteamiento o desarrollo de idea que se proponga. De hecho, el mismo llegó a expresar su duda sobre el valor de las verdades exactas, para quedarse, más humildemente, con la verosimilitud de las aproximaciones. En todo caso, sus ensayos -que, por otra parte, tengo que decir que no me acaban de convencer- se mueven en el intento del autor de abrirse en canal a sí mismo, en la aceptación de que no es poco conocerse algo más a uno mismo, para que, tal vez, desde ese conocimiento, se pueda llegar a un mejor conocimiento del resto de la realidad.
A mí, la renuncia al intento de alcanzar algunas verdades permanentes no me acaba de satisfacer pues me parece que termina siendo peor el remedio que la enfermedad. Cuando uno se complace en lo que le sucede y acaba entendiendo que “tendrá que ser así”, está abriendo el camino, no solo para la diversidad de verdades -algo tal vez muy interesante-, sino además para que el mejor situado mantenga esa posición como algo verdadero. A él no le iba mal desde su posición social y económica. No estoy seguro de que, desde una posición más necesitada, se tengan las cosas tan claras.
Si no nos sujetamos a algunas ideas comunes duraderas, todo está expuesto al libre comercio y al cambio momentáneo, a la invalidez de lo permanente y a la bondad de lo pasajero, con tal de que este alcance el éxito de los números.
Me basta abrir los ojos y los oídos, mirar a la caja tonta, escuchar la radio o leer cualquier medio escrito para observar que el valor de las cosas ahora mismo viene dado por el éxito comercial que haya adquirido. La bondad y la maldad se miden en dólares, en visitas alcanzadas en la red o en el número de unidades vendidas en el escaparate del comercio. Todo está sometido a la cantidad de seguidores y ya no hay nada que se pueda medir por sí mismo, por sus cualidades o por sus deficiencias, por los razonamientos que incorpore o por la flojera mental con la que está construido. La moralidad y la ética se han instalado en el valor absoluto de las sumas y de las alharacas y ruidos sociales. Es la ética del número la única realmente importante, y el éxito es la variable absoluta. Nadie puede negar la bondad de tal o cual programa, por ejemplo, si sus seguidores son legión. Y, si aún queda la duda en voz baja de que acaso esto no debería ser así, los medios ya se encargan de perder el pudor y de destacar que el suceso X destaca porque deja en la ciudad no sé cuántos millones de euros. Ese es su verdadero valor, y la noticia no está en el suceso sino en el valor añadido que incorpora.

Cualquiera puede defender la bondad o la maldad de este asunto. Yo no tengo capacidad para decidir por nadie. Pero no es esto lo más importante. Lo esencial es que con ello se produce un cambio en la escala de valores que acarrea todo un sinfín de consecuencias en la convivencia y en el desarrollo de las sociedades, descabala los sistemas y nos instala en un todo vale con tal de que conceda réditos. No estoy seguro de que realmente seamos conscientes de ello. Tal vez porque este vértigo en el que estamos instalados no nos concede ni un respiro para pararnos a pensar un rato. ¡Qué sé yo…! Que sais-je…

domingo, 3 de mayo de 2015

PROVERBIOS


No persigas la belleza
si la quieres de verdad:
que aparezca de repente
y se deje contemplar.


No finjas ser quien no eres:
descubrirás que no es eso
lo que a los demás les debes.




Ni te olvides de sentir,
ni te olvides de pensar:
los dos forman el vivir.



Persigue lo más sublime
y alcanzarás lo real,
lo que, en verdad, es posible.



Si eres joven, sé rebelde;
si viejo, sé resignado,
y deja que el tiempo ruede.



Si me olvidas, no te olvido;
te olvido si no me olvidas.
Vivo en tan grave dilema:

cúrame de estas heridas.

sábado, 2 de mayo de 2015

NUEVOS SUSPIROS


NUEVOS SUSPIROS

Con el silencio es bastante
para decirme tú adiós,
no quiero escuchar palabras
que me causen más dolor.



No pienses tan mal de mí,
pues todo lo que tú piensas
puede pensarse de ti.



¿Que no sabes qué te pasa?
No preguntes: es tan solo
el tiempo que se desplaza.



¿Aspiras a la verdad?
recuerda que es el camino
la única felicidad.



Si quieres ser y no puedes,
procura que tu conciencia
esté donde tú la pienses.



Nunca gastes tus esfuerzos
en condenar a tu hermano:
mira que, si bien lo piensas,

todos somos condenados.

viernes, 1 de mayo de 2015

SUSPIROS DE LA MESETA


SUSPIROS DE LA MESETA

¿Es ciego el amor? ¿De veras?
Dime si no es más seguro
que es el amor quien nos ciega.



Más llevadero es morir
que ver a quien tú más quieres
diciendo adiós al partir.



Morir es solo un momento,
pero esperar a la muerte
resulta un tormento eterno.





No es el amor el que muere:
mueren los amores todos
cuando nadie los mantiene.



No te importe la mentira:
y que tu corazón haga
mentira de la mentira.



Si te persigue tu sombra,
no mires nunca hacia atrás:
es tu eco que, en el espacio,

siempre te acompañará.

jueves, 30 de abril de 2015

"MANZANAS TRAIGO"


Que hoy sea un apunte desde lo personal, pero que se vaya hasta lo alto de la reflexión y que  sirva para todo suceso parecido. Que actúe la analogía como método de razonamiento y única forma de poder continuar en el intento de la comunicación. Si no es así, ya pongo mis brazos en cruz, me rindo y me castigo media hora contra la pared para olvidarme de mí mismo.
De vez en cuando, doy a la luz en algún medio público alguna reflexión en forma de artículo. Cuando lo hago en los medios locales de esta ciudad estrecha, suelo sufrir un proceso de malestar que me empuja a la promesa de anular estas colaboraciones y a quedarme en mí mismo sin contar con los demás. Tal vez por eso, también en esta mi ventana particular, me abstengo casi siempre de tratar asuntos de opinión con imágenes cercanas o locales.
El proceso suele ser el siguiente: se publica un artículo de opinión acerca de cualquier asunto próximo; inmediatamente se producen algunas respuestas en forma de comentarios (prácticamente todos son cobarde y miserablemente anónimos); también casi siempre se responde con réplicas que en nada o en casi nada tienen que ver con lo que en el original se ha expuesto (a veces negando lo que literalmente se ha explicitado en el original); se produce en mí un estado de desasosiego y de impotencia que me instalan en el mal humor y en la promesa de no volver a incurrir en el error de publicar en estos medios. Y no acabo de aprender porque vuelvo, aunque de tarde en tarde, a las andadas. Es más, es que no seguir haciéndolo parece como dar la razón a toda esta tropilla de fantasmas ambulantes y anónimos: hay un morbillo ahí tal vez un poco malsano.
Que se produzca intercambio de opiniones, para asentir o para disentir, es un hecho saludable y enriquecedor, debería contentar a todos y todos tendríamos que aplaudirlo. Que se haga desde al anonimato ya no complace tanto pues al menos indica la cobardía o el escondite desde el que se tira la piedra pero se esconde la mano. Aun así, habrá que soportar que puede que la opinión manifestada -a pesar de la falta de la firma- tenga peso racional y hasta razón. Pero que se responda por soleares cuando se comenta si el agua es buena o mala para la digestión, o que se conteste con la necesidad de limpiar una calle cuando se ha propuesto la importancia de la participación social, por ejemplo, es sencillamente propio de analfabetos cuando no de malfollaos y de ciegos mentales. La cadena se podría alargar con las réplicas y las contrarréplicas, pero, con estos sujetos (porque digo yo que serán sujetos), lo único que se consigue es enredar todo mucho más y crear un estado de confusión que termina en el caos y en la inutilidad.
Las redes sociales han conseguido socializar tanto la información como la opinión. Esto es fantástico. Pero también han traído la banalización del pensamiento, el cobarde disfraz del anonimato y la imposibilidad de poner cara a las personas que, ocultas en su incompetencia, se creen reyes de la libertad de expresión, cuando esta es entendida por ellos como un campo sin límites y sin leyes que regulen la salida al cuadrilátero de las ideas. Así todo nos lleva al caos, a la indigencia mental y al derribo del razonamiento. Y esto sí que empobrece de verdad a las comunidades. Mucho más que el paro, sin duda.

Más que nunca se hace evidente la necesidad de invertir en educación, en esa asignatura que implica y compendia todas las demás y que, a la vez, reduce todo al sentido común y a la buena voluntad de las personas. Es la inversión con más futuro, la que ofrece a largo plazo mejores dividendos para la sociedad y para cada uno de sus miembros. ¡Ay la próxima reforma educativa… y esa necesidad de alfabetización…!