sábado, 18 de julio de 2015

CANTARES


 CANTARES

¿Por qué escondes la mirada
en el fondo de tus ojos
si así no puedes ver nada?


Escuché una voz en sueños
y eras tú la que me hablabas.
Y desperté sin quererlo.


¿Cuántas veces has vivido
junto al puesto de la muerte
y no sabes sus designios?


Tan fuerte era la nostalgia,
que se cansó de sí misma:
se convirtió en confianza.

Que la luz tenga cuidado
cuando se acerque a tus ojos
si no los tienes cerrados:

hay luces que matan todo.

viernes, 17 de julio de 2015

SAN NOS ESTÁ VIENDO, SARA



Escúchame bien, Sara, que tengo que decirte algo importante y no debo empezar ya con rodeos. San ha muerto. ¿Recuerdas quién es San…? Eso es, el perrito que tenía celos de ti y, por eso, cuando te acercabas a él, sentía como pelusilla y se marchaba a otro rincón.
Era ya muy viejecito y apenas si comía los últimos días. Pasaba las horas echado en su cestillo, sin fuerzas para nada y como resignado a su suerte. Sus dueñas lo cuidaron con cariño hasta el último momento y se han sentido muy tristes estos días. Si tú lo hubieras visto, echadito en su cama, los ojos ya difusos, grises, y manando tristeza. Yo creo que se sentía mal por tenerse que despedir de sus dueñas, de sus amigas de siempre: Julia, Claudia y Julina. Ya no ladraba casi, ni se encabritaba como cuando olía la presencia de algún otro perro o de otra persona cerca de su territorio y después se aquietaba con la presencia que le asustaba siempre. ¿Recuerdas las Navidades, cuando tú correteabas detrás de él y él te huía, hasta que volvía ya cansado para pasear por debajo de la mesa, en busca de cualquier sobra que le regalaba el abuelo Ángel.
El abuelo Ángel tampoco sabe que San, Sansón, se ha ido para siempre. Yo creo que aún sigue tirando comida al suelo en espera de que San la recoja y se la coma; ya sabes que él vive en una lucidez especial. No se lo han dicho para que no se ponga triste él también.
San murió delgado, pero con la barriga hinchada y las patitas encogidas, como si quisiera abrazarse a sí mismo en un último ensayo de cariño.
A San lo han enterrado en la esquina de un prado, bajo el sol y mirando a la sierra. Allí, en el hondo silencio, cara al cielo, seguirá manteniendo la tristeza de todos los que lo quisieron tanto. También la tuya, Sara. Porque tú lo querías y preguntabas por él cada vez que venías hasta nosotros. Pero no te preocupes porque siempre estará él allí y su recuerdo errará por los prados y las calles, y se irá hasta la sierra para mirar de frente las estrellas, en las que ya tendrá también su camita y su cestillo.
Sara, al abuelo Antonio le mordió un perro cuando era pequeño, por eso siente cierto reparo ante los ellos; pero San era suave y pequeñito, incapaz de otra cosa que de ladrar para refugiarse enseguida en el silencio. San te quería mucho: yo lo sé, y sé que esos celos que tenía de ti eran fundados porque tú te llevabas casi todos los mimos. Hoy, Sara, niña de todos, debemos mandar a San los mimos y las caricias que a ti te damos siempre, también las tuyas, para que se sienta protegido y recordado y para que sepa también que él era digno de los mejores tratos.

Como él seguro que nos ve, mira hacia el cielo y mira al horizonte. ¿No lo ves allí, con su pelo esponjoso y con su rabillo tieso? Nos está saludando y a ti te dice que no tengas en cuenta lo de los celos. Salúdalo también y mándale un abrazo tan grande como el cielo, azul, luminoso y fuerte.

jueves, 16 de julio de 2015

A LA SOMBRA DE UN CASTAÑO


A LA SOMBRA DE UN CASTAÑO

Era el camino tentación exacta
hacia la plenitud del verde derramado    
sobre su copa limpia y luminosa,
desde el azul que llueve desde el cielo.         

A los pies del castaño y a su sombra,
todo se vuelve calma y aventura,
viaje por las calles de la imaginación.

Aquí los nombres todos se conservan
entre cifras de amor, y, por el suelo,
resisten huellas y perduran claves
de ese paso del tiempo que ahora sueño.

Las aves me saludan en sus trinos         
y me acercan las auras encendidas
de esta tarde de julio calurosa.

Descanso y, a la sombra del castaño,
sueño la paz, la calma y el sosiego
de mi paso indeciso por la vida,
viajero indefinido y asombrado
en esta transparencia de oro y cielo

que me acoge a su lado y me sonríe. 

miércoles, 15 de julio de 2015

VIAJAR

                                 
VIAJAR

Viajar por el fulgor de las estrellas
hasta cegarse en luz y descubrirse
en otras dimensiones más brillantes,
adentrarse en los mares y a su arrullo
sumergirse en sus simas más profundas,
conducir hasta el fondo de los bosques
en busca del silencio más sonoro,
atravesar volando cualquier cima
y hacerse compañero de la águilas,
viajar con Julio Verne hasta que el centro
de fuego de la tierra nos abrase…

Sentarse sin horario en cualquier parte
y contemplar con calma
el alma de las calles más estrechas,
saludar a los trenes cuando pasan
hacia ninguna parte o asomarse
para decir adiós desde un balcón.

Perderse en el fragor de los caminos
para sentirse más a ras de tierra,
venir hacia uno mismo, a la aventura
de descubrir aquello que dormía
sin esperar siquiera la mañana,
atreverse a soñar con otras claridades,
aunque vuelva la noche sin remedio,
abrir nuevos caminos desde la biblioteca
y encontrar con sorpresa menos tráfico,
hacer la mejor fiesta con los versos giróvagos
que vagan sin descanso por el mundo…

Viajar, viajar sin tregua, aunque los trenes
no lleguen a la hora y los hoteles
cuelguen cartel al viento de completos.

Pero al final volver para contarlo
y que duela en la herida la memoria
de todo lo vivido.

Todo es viajar sin causa ni destino. 

lunes, 13 de julio de 2015

EL RAPTO DE EUROPA



Los gobernantes europeos y todos esos mangantes que representan los intereses económicos de los más poderosos (y que nunca son elegidos por nadie, salvo por las conveniencias de los que ya lo tienen todo) han concedido firmar un acuerdo con Grecia. Este tratado (con todas las reservas de quien posee escasos datos y de quien no cree que la verdad habite nunca en una sola casa) supone un respiro absolutamente engañoso para el pueblo griego, pues (en esto coinciden todos) es imposible que conduzca a otra cosa que no sea mayor sufrimiento y pobreza para las gentes griegas. Las pruebas las tendremos en poco tiempo, aunque poco va a importar porque volverán a inventarse cualquier otro remiendo con tal de que unos pocos adinerados sigan decidiendo en nombre de todos los demás, los griegos y el resto de europeos. En otras latitudes mejor es no entrar ni siquiera a considerar este asunto, para que no se nos venga todo el edificio abajo.
Cada uno de estos dirigentes puede quedar muy bien delante de muchos de sus electores menos generosos y más egoístas, y con ello hasta creerán que son unos campeones. Pena, penita, pena. Demagogia y vista corta. Egoísmo y sinrazón.
Vaya una forma de construir Europa… O más bien de destruirla. Muchos dicen que Europa se ha tomado venganza de Grecia y ha enseñado los dientes a otros posibles osados en el futuro. Tal vez tengan razón. Acaso recuerden lo que hizo Zeus con aquella doncella llamada Europa y ahora quieran devolverles la moneda a los dioses griegos y a sus descendientes. Lo cierto es que la venganza, si así fuera, está cumplida con creces pues los griegos van a tener que devolver hasta el último céntimo real e imaginario. El toro se ha vuelto bravo y peligroso, y ha empitonado a Zeus con heridas de varias trayectorias, hasta dejarlo en pronóstico muy grave.
Pensar en una Grecia fuera de Europa (eso que llaman el Grexit) es, como diría don Quijote, pensar en lo excusado. Sócrates, Platón, Aristóteles, Heráclito, Parménides, Homero, Alejandro, la democracia, el pensamiento… No, por favor. Aunque solo sea por conservar las primigenias raíces del árbol, de nuestro árbol, del árbol común más productivo, ese árbol en el que han arraigado con tan poca profundidad estos políticos que siguen sometiéndose a los parámetros del dinero como única solución para todo. También para todos ellos, lo que no son cuentas son cuentos. No sé qué diría Pitágoras, pero, si se juntara con Sócrates, me da la impresión de que les darían a todos estos con las cuentas en la cabeza y los llevarían al rincón de pensar hasta que fueran capaces de entender que la historia de las personas y de los pueblos se hace con muchos más elementos que aquellos que cuadran el PIB y el POB.

El asunto no se puede resumir en unas líneas, pero yo hoy me siento muy avergonzado y temo que los dioses se enfaden y del capricho de Zeus salga cualquier rayo vengativo.

domingo, 12 de julio de 2015

CON JAVIER KRAHE



Ha fallecido Javier Krahe. Qué puedo decir… Todo y nada. Mejor que lo diga él. Cualquier texto sirve, pero elijo este por la carga de profundidad que encierra en una aparente broma social, musical (aires de rumba) y literaria. Me reservo para mí solo seguir oyendo su música, admirando sus letras, celebrando su libertad de mente y agradeciéndole todos los ratos buenos que me ha hecho y que me seguirá haciendo disfrutar.
 (Javier Krahe)  “La Yeti” (Texto incompleto)

Huyendo de Mary Pepa, un buen día me enrolé
por poner tierra por medio, y, ya puestos a poner,
en un grupo de alpinistas que iban para el Everest.
“Paso la vida trepando, escalo la mar de bien”,
le dije al jefe del grupo. “Y tu novia te es infiel”,
respondió con cierta sorna. Pero me aceptó: “Anda, ven”
“Gracias, le dije, buen hombre, buen psicólogo es usted”.

Cuando todo da lo mismo
¿por qué no hacer alpinismo?


Y allá nos fuimos volando aunque yo prefiero el tren,
pero ellos no, y de eso no los pude convencer.
El Himalaya es enorme, ¡qué gran cordillera es!
y ésta su más alta cumbre -lo digo por si queréis
presumir de geografía- el Chomolugma o Everest,
donde el Nepal se acentúa y donde el Tibet también,
o sea, que está a caballo entre el Nepal y el Tibét.

Y con tiempo favorable comenzamos a ascender,
ellos con sus banderitas, yo ya con dolor de pies.
Saltaré los pormenores, pasaremos un primer
escalón hasta alcanzar otra cota, otro nivel.
Camino del campo base unas huellazas se ven.
“Por aquí ha pasado el yeti”, dijo el bueno de Tinseng,
que era un sherpa veterano y que debía de entender.

Aunque el frío era himalayo, de los que arruinan la tez,
estaba la nieve en calma y me apeteció ir a ver
cómo era aquello del yeti, porque tenía su aquél.
“Yo, si no os importa mucho corona el Everest
sin mi ayuda, pues os dejo y ya nos vemos después”.
Nos dimos fuertes abrazos, se fueron y, ahí me tenéis:
solito por esas nieves con un sandwich y un quinqué.

sábado, 11 de julio de 2015

EN LA ENÉSIMA MUERTE DE DON QUIJOTE

      
“…el cual, entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu, quiero decir que se murió”. Quijote 2, LXXIV.
No sé si estas palabras las debo dirigir a don Quijote o a Alonso Quijano, porque, en realidad, no sé si me ha muerto el primero o se me ha despedido para siempre el segundo. Por eso, el cartero decidirá cuando lleve estas letras a ese lugar indefinido de la Mancha.
Para mí todo es duda y desasosiego porque tampoco sé si me dirijo a un hidalgo o a un caballero. Porque, si caballero fue, nació de hidalgo; y, si ejerció de caballero, su aparente cordura lo redujo a hidalgo para dejarse morir en los brazos de la realidad más inmediata.
¿Realidad? ¿En verdad realidad? Tampoco sé si la realidad es la del hidalgo Alonso Quijano o la del caballero Don Quijote. Porque si he de elegir, yo no quiero Quijanos sino Quijotes; me incitan caballeros con sus ideales siempre a cuestas, desocupados y despreocupados de cualquier otra lindeza de esas que el diario presenta en cada esquina. Para eso ya tenemos a Sancho. Y qué bien que se va puliendo con el roce del caballero, hasta convertirse en un Quijosancho.
¿Por qué se muere usted, por tanto, Don Quijote? Si, por más que se empeñen Cide Amete o ese tal Cervantes, le han de salir a usted discípulos y admiradores por todo el horizonte de los siglos. Quédese Alonso Quijano en su sepultura y requiescat in pace, pero viva Don Quijote por los siglos de los siglos.
La obra de la que Don Quijote y Sancho son protagonistas es obra de hombres libres y nada podrá sepultarlos del todo pues ni la muerte ha de poder con tanto deseo de bien ni con tanta simpleza bien compuesta. Todo lo demás que aparece en la inmortal historia está sujeto a normas y a costumbres, todo es esclavo de los hilos de la realidad más inmediata. Solos Don Quijote y Sancho andan cosidos, pero a la libertad de la imaginación, al consuelo de la ilusión y a la amargura del contraste con el resto de personas.
Y, si Don Quijote se aquietó un poco de sus imaginaciones a medida que la historia discurría, bien se encargó Sancho de buscar compensación con su discurrir imaginativo, con su baúl de refranes y con sus entradas a tiempo y a destiempo adonde lo llamaban y adonde no estaba convidado.
¿Cómo puede morirse Don Quijote el caballero? ¿A qué caballeros sacamos con estos calores por las calles? Hogaño todo anda pegado y cosido al interés y a la fama facilona y engañosa. Los caballos en los que montan estos fingidos caballeros son de acero y no sufren desgracias como el suyo, que debió de morir de pena en cuanto le llegó noticia de su fallecimiento.
No, no se muera, Don Quijote, no abandone las ansias ni los buenos deseos. Hay mucho tuerto que desfacer y mucha conciencia que acordar. Nadie tiene el espíritu preparado como usted.
Si no tengo noticias de su resurgimiento, pienso yo también enterrar la obra en lo más apartado de mis aposentos y no volver a ella hasta que no pase un largo periodo de tiempo, Aunque sospecho que no ha de ser verdad pues ya la costumbre me mata y me lleva de la mano a ella casi sin darme cuenta y sin que lo aconseje ninguna ocasión especial.

Me quedo con las ansias de mandar carta a cada uno de los personajes que han caminado junto al caballero y el escudero en la obra, pero no sé si mi caletre, mis fuerzas y estos calores que me asedian lo permitirán. Tal vez esto sea sembrar cotufas en el golfo y pensar en lo excusado. En fin, Dios proveerá. Porque amanecerá Dios y medraremos.