domingo, 10 de julio de 2016

RELIQUIAS


Ayer oía a una especie de visionario popular, venido arriba por obra –cómo no- de los medios de comunicación de masas, hablar de un pueblo que iba a celebrar no sé qué conmemoración santa de esas que llenan de indulgencias a todos los asistentes, a la par que ellos llenan de euros los establecimientos próximos al lugar. Se jactaba de que ese lugar era uno de los únicos cinco que en el mundo cristiano podía presumir de años santos y de reliquias sacrosantas.
Grave error, amigo. Tal vez no en lo de las indulgencias, pero sí en todo lo demás. Porque reliquias hay para dar y tomar en todas las esquinas, todo el ambiente está aromado del loor y del olor de santidad que los innumerables restos han dejado en el ambiente. Y las hay de todo tipo, grosor, medidas, tamaños y fórmulas: partes de cuerpos, hábitos de santos, barros y pezuñas, mandíbulas, manteles, frascos, espinas, mantos, cabezas, momias, pelos, uñas… De todo, que estamos que lo tiramos, en las segundas rebajas y a punto de reponer material y escaparates.
Las reliquias son como los asideros a los que arrimamos las manos como esperando que salgan de allí con otra electricidad. Mejor es no analizar la historia de muchas de ellas para que no nos vengamos abajo y mantengamos alguna ilusión tonta y de adormidera.
Pero sería bueno que lo hiciéramos con algo de tino y de medida. Por ejemplo, ¿cómo es posible que a santa Teresa la tengamos tan dividida por un sitio y por otro? Tenemos su corazón y un brazo en una iglesia; un poco bastante arrugado el corazón pero allí está, como buen ejemplo de donante de órganos. Un pie y la mandíbula se han ido a Roma, a la capital del dogma y de los repartos de milagros, que algo hay que agradecer. Otra mano se marchó hasta Lisboa, tal vez buscando mejor clima que en estas tierras de Castilla donde cuando no reina el hielo reina el fuego. Otro ojo y una mano se muestran en Ronda. El brazo en Alba… Y la mano siempre con el dictador Franco, como amuleto infalible. Hasta su entierro, según rezaba la canción, de la mano de don Pelayo, que apenas podía soportar ciertos olores que le llegaban a la nariz.

No estoy seguro de que a la andarina y fundadora le gustaran mucho este reparto y estas disputas. Y eso que al menos etas se basan en elementos casi reales; otras no tienen ni el más mínimo basamento histórico y solo sirven para alimentar simpleces y para dormir conciencias. Luego vienen los exvotos, las novenas, los triduos y las fiestas patronales de turno. Y así, entre cuento y cuento vamos dejando los días en el tiempo, y nos vamos adormeciendo. Tal vez porque despertar sea demasiado duro. Tal vez.

sábado, 9 de julio de 2016

A GOLPE DE INFIERNOS


A una mañana placentera por la Dehesa de Candelario, bajo un sol sin mácula, al arrullo del río incipiente, bajo la sombra abundosa de un hermoso roble y con la compañía de la charla y la buena mesa, le sucede una tarde calurosa y de lectura en casa. “Retrato del artista adolescente”, tal vez la obra más sencilla del irlandés James Joyce.
No anotaré nada de sus elementos literarios. Me sirve de pretexto para considerar un asunto de tradición histórica y de influencia nefasta en mil generaciones. Se trata de los llamados “Ejercicios espirituales”. Ya sé que en estos días apenas se estilan, pero échese la vista unos decenios atrás y obsérvese lo que aparece. Y, de ahí para atrás, toda la Historia igual. O peor. Y no hay que ser muy aventajado para observar que las consecuencias perviven.
El libro recoge las experiencias de un joven Stephen, que va descubriendo su realidad y atisbando su futuro. Copio unas líneas del libro. El ambiente es, como decía, el de los ejercicios espirituales, aquellos que se extendían por doquier y que dejaban en un pasmo a todo hijo de vecino para un año entero por lo menos. Se habla, por supuesto, del infierno: “Todos los sentidos de la carne sufren tortura y todas las facultades del alma al mismo tiempo. Los ojos, la impenetrable y absoluta oscuridad; la nariz, los pestilentes olores; el oído, los alaridos, bramidos e imprecaciones; el gusto, las materias corrompidas, el estiércol sofocante e indescriptible; el tacto, las punzadas de la candentes aguijadas y púas y los crueles lamidos de las lenguas de fuego. Y, a través de los múltiples tormentos de los sentidos, el alma inmortal se ve torturada eternamente en su íntima esencia entre leguas y leguas de llamas ardientes inflamadas en los abismos por la majestad ofendida del omnipotente Dios y alimentadas con una furia perdurable y cada vez más intensa por el soplo de la cólera de la divinidad”.
Uhhhh, qué miedo. Concédasele la libertad del contexto literario, apláquese el ánimo y tómese todo con un poco de calma, tómese una calmante de relajación… Qué más da. Todo resulta portentosamente ridículo. Lo peor de todo es que la realidad podía superar con frecuencia lo que aquí se adivina. Y así una hora, y otra, y otra…, hasta una semana en muchos casos. ¿Se puede uno asomar siquiera a imaginar alguna sesión de estas entre niños, jóvenes y gentes rurales de todo tipo? Qué barbaridad, qué horror, qué despropósito, cuánto mal causado a personas sencillas. Y menos sencillas. Y así toda la Historia, entre miedos, fuegos, eternidades, condenas, sustos, temores, pánicos, sobresaltos y desasosiegos…, fastidiando las capacidades humanas y la vitalidad de cada persona para enterrarlas en la tontería y en la irracionalidad.
¿Por qué se crean estas religiones del miedo y del temor? ¿Cui prodest? Desde luego, al poder establecido le viene que ni pintado, a la calma chicha y a la falta de acción personal, también. Como, además, los intérpretes de los textos son solo los que son y tienen el monopolio de los significados, pues, miel sobre hojuelas. Y así toda la Historia. Toda.

A medida que pasa el tiempo, hasta algunos de esos intérpretes eclesiales parecen querer limar en público estas aristas tan absolutamente inhumanas. Pero no saben cómo hacerlo: tal es el disparate, que la mente no sabe cómo hincarle el diente. Y ahora, modelar un dios de amor, y solo de amor, les resulta muy difícil. Yo no sé qué conceptos les roerán las conciencias. No lo deben de pasar precisamente muy bien. Por cierto, no sé si estos calores veraniegos no serán imagen de los del infierno. Lo parecen. 

jueves, 7 de julio de 2016

SINIESTRO, CRUEL, PAYASO


Trece años después de los crímenes, un amplio informe británico viene a confirmar lo que cualquier mente alfabetizada conocía: que la guerra de Irak fue una sarta de mentiras, un crimen organizado y una decisión que solo podía acarrear muerte y destrucción. Millones de personas se manifestaron en todo el mundo, también en España. Yo lo hice muy activamente en Béjar.
Uno de los comparsas impulsores fue el señor Aznar López, un Presidente de Gobierno SINIESTRO, CRUEL Y PAYASO. Quería ponerse en la Historia a costa de lo que fuera y lo consiguió en unos ratos hablando tejano con un alcohólico, fanático y casi analfabeto.
Pero no lo hizo él solo, su decisión fue aprobada entre aplausos y risas por todos los diputados del Partido Popular en el Parlamento. Lo vieron mis ojos y le dolió a mi corazón y a mi mente. Aplíquenseles los mismos adjetivos. Una muestra más del estilo, de la chulería y del matonismo de cierta forma de ver el mundo.
La guerra se hizo sobre todo por cuestiones económicas y, por esa razón, murieron centenares de miles de personas, se desencadenó una reacción religiosa y política de extremismos que sufrimos todavía y seguiremos sufriendo durante mucho tiempo, España padeció el peor atentado terrorista de la Historia, a Occidente le está costando la seguridad un ojo de la cara, y nada, absolutamente nada, es ahora mejor que antes de este crimen contra la humanidad.
Algunos de los actores piden, aunque sea con la boca pequeña, perdón, y no terminan por reconocer sus mentiras porque supongo que eso y tirarse inmediatamente desde lo alto de un puente tendría que ser lo mismo para su conciencia. Otros, entre ellos el SINIESTRO, CRUEL Y PAYASO, no suelta prenda, y sus allegados siguen jaleándolo sin rubor. Asco me dan todos, los actores, los consentidores y los aplaudidores, directos e indirectos.
Seguramente esto puede ser así porque no cuesta nada ni siquiera en términos sociales y políticos. Dan ganas de pensar, a la vista de los resultados, que no solo no cuesta sino que suma apoyos y adhesiones. A las pruebas me remito. Y eso desanima un montón y provoca o la huida hacia uno mismo, o la respuesta abrupta y poco amistosa.
El mismo día se anuncia la incoación de un expediente para multar a España desde la CEE por cuestiones deficitarias. Unos miles de millones de euros. Y es otro asunto lleno de mentiras y de trampas tanto desde el Gobierno de España como desde el de la CEE. Al menos esto es menos grave. Me parece a mí porque para la mayoría tal vez esto de que le rasquen el bolsillo le resulte más picante que los miles y miles de muertos. Si aplicamos la analogía…

No es buen día precisamente. No lo es.

miércoles, 6 de julio de 2016

SOY


SOY

Soy un rumor de tiempo y son mis venas
cual ríos subterráneos que me habitan
humedeciendo mis oscuridades,
dando vida a ese germen que se esfuerza
por encontrar la guija de la vida.

Soy una piel que mira los milagros
que el sol produce y que el espacio acoge,
y un proyecto fallido de mejora
de todo lo que siempre va conmigo.

Cuanto sé de la vida es que se acaba,
que la tarde declina y ya solo recibe
la limosna del sol que se hace sombra y noche.
Hoy solo pongo nombre a la tristeza,

desnudo como me hallo del don de la alegría.

martes, 5 de julio de 2016

¿QUÉ BÚSQUEDA ES LA CIERTA?


¿QUÉ BÚSQUEDA ES LA CIERTA?

Y si voy a buscarte
-para saberte más y así más darme-
¿cuál es la dirección que me conviene?
Me detengo en medir tus dimensiones
y están todas ya en ti.
Busco tus atributos
y no descubro nada que me enseñe
ninguna nueva cosa
que añada a las que juntas te definen.
No sé hacer más que frases analíticas
en las que me complazco, pero aspiro
a encontrar dimensiones novedosas,
síntesis que me ofrezcan extensiones
con las que me deslumbres
en sorprendente vista panorámica.

Para tu complacencia y mi consuelo,
debo reconocerte que mis ojos
se sacian simplemente con cualquiera
de tus incomparables atributos.
Así que, si algún día descubriera
la calidad de un símbolo perfecto
en el que toda tú te desvelaras
como otro ser entero y diferente,
haríamos día de fiesta. De momento
mis sentidos se sacian con la parte
que tú les quieras dar
.
¿Sabes lo que te digo?
Tal vez no sea posible ese desdoblamiento
y el molde sea un hermoso tabernáculo
en el que se contienen

ya todos los regalos que imaginarme pueda.

lunes, 4 de julio de 2016

POESÍA Y METAFÍSICA


Ni todo metafísico es poeta, ni todo poeta es metafísico (muchos creo que no llegan ni a físicos y solo se quedan en tabernarios de ginebra de garrafa).Pero tal vez hay algo que los aproxima y que los llama a formar compañía.
Hay filósofos que niegan a la metafísica el valor de ciencia y procuran alejarla de sus indagaciones y de su disciplina; se basan fundamentalmente en que, en su opinión, la razón tiene el alcance que tiene y no puede indagar más allá de los sentidos porque, entonces, no puede crear declaraciones  con significado racional y literal. En consecuencia, los mundos a los que aspiran solo se pueden regir por normas diferentes a las racionales.
A los poetas les sucede algo similar: en sus creaciones no respetan las reglas del razonamiento porque aspiran a crear un mundo diferente, un mundo en el que lo que cuenta es la emoción. Es en ese sentido en el que adquiere valor la creación, en el de ser capaz de crear un mundo distinto al de la experiencia real. Tampoco el poeta crea declaraciones con significado literal, sino literario, es decir, que obedecen a otras normas distintas, a aquellas que sirven para crear emoción, ideal al que todo se supedita.
Pero, a la vez, algo los distingue. Los metafísicos, a pesar de saltar por encima de la realidad de los sentidos, siguen aspirando a crear proposiciones lógicas y verdaderas, aunque en un mundo que traspasa la realidad y la literalidad del lenguaje. El poeta, en cambio, no aspira a la verdad sino a la emoción, es como si fuera transgresor consciente tanto en el campo de la forma como en el del contenido.
¿Qué hacemos con estos grupos de “chiflados” que se saltan a la torera las normas, aunque con distintas aspiraciones? Pues llamarlos a compañía y al intercambio de expresiones y de intereses. ¿Quién puede negar a un metafísico la belleza en la expresión, el uso de esos criterios formales distintos y el logro de crear emoción y belleza al lado de la reflexión, aunque sea acerca de aquello que traspasa la realidad y se instala en el territorio de lo desconocido desde los criterios racionales? ¿Y quién puede decir que el poeta no utiliza también con frecuencia declaraciones y expresiones con sentido literal, por más que su reglamento se apoye en otras normas distintas a las “normales”? ¿Y quién le puede negar que, además de la emoción, no deslice con toda consciencia reflexiones que aspiren a superar los criterios de verdad o de falsedad?
Voy a meterlos a ambos en la misma botella y agitaré el contenido; me dará un metafísico poeta y un poeta metafísico. Siempre que lo que se introduzca en la botella sea metafísica y poesía en estado natural y no sean falsificaciones o sustancias de garrafón, claro.

¿Y ahora qué haces? Deja ya la teoría y dedícate a la práctica, venga.

sábado, 2 de julio de 2016

PATRES, PATRONES, PADRINOS Y PADRINAZGOS


Ayer, san Simeón; hoy, san Urbano; mañana, santo Tomás. Así reza en mi calendario, y supongo que responde al santoral oficial. Cada día tiene un santo, cuando no una virgen o una cuadrilla entera de patronos.
Es que ya no caben en el santoral y, con frecuencia, tienen que disputarse el patronazgo del día, con división de oraciones según los fieles y con actos de adhesión según los devotos. Entramos en julio, en uno de los meses cargados de fiestas patronales por toda la geografía, o sea, en época en la que ejerce el patronazgo toda esta cantidad de protectores divinos, que andan  prestos a la atención de cada cual y que son algo así como los sustitutos de la divinidad absoluta, esa que -para qué nos vamos a engañar- no tiene tiempo para atender individualmente a cada uno de sus fieles y, por ello, delega en sus segundos espadas.
Claro que, también en esto del patronazgo existen categorías y jerarquizaciones. Donde esté una virgen que se quite un santo, y donde esté un apóstol que se ande con cuidado un obispo. Más difícil lo tienen las advocaciones de un mismo protector. ¿Qué puede hacer la advocación de una virgen frente a su rival cuando cada una protege a un equipo de fútbol, por ejemplo? A ver cómo se justifican las del equipo perdedor. ¿Y la de un pueblo con la del pueblo de al lado?
En todo caso, hay protector para cada uno y para cada caso. Mo hay más que pedir y esperar. No es nada nuevo este esquema. El mundo clásico poseía dioses para cualquier actividad, incluso para las más livianas y escondidas: hasta diosa de las cloacas poseían. A ver cómo iban a pasar los cristianos de los primeros siglos de tantos dioses a uno solo, sin intermediarios ni ministros que arreglaran por lo menos el día a día y el detalle. Por eso, a pesar de tratarse de una religión monoteísta y de dios único y universal, el menudeo anda dividido y delegado en tantas vírgenes y santos.
Y de vez en cuando la iglesia se desmelena y aumenta el catálogo, como si fuera uno de Ikea. Solo el papa Juan Pablo II ha beatificado y santificado  a más personas que todos los demás papas de la Historia. Como para no santificarlo a él también, que hay que ser agradecidos y uno más entre tantos no desentona nada.
A ver quién se queda sin patrono, sin esa fuerza oculta y misteriosa, que no se sabe dónde está, ni siquiera si está, pero que uno prefiere invocarla por si acaso cada vez que se acongoja  y no sabe cómo salir del atolladero. Siempre hay un por si acaso que queda en el aire y en el futuro. Después, si el asunto sale bien, al agradecimiento; si sale mal, el hágase tu voluntad de turno.
La cosa parece que tiene guasa (y debería tenerla en cantidad), pero es un hecho cierto y, sobre todo, es un hecho que encierra buena parte de las costumbres y de las acciones de la vida. Así de sencillos, de débiles y de pobres somos. En el verano, este asunto se manifiesta mejor que nunca: una mezcla de religión, de fiesta pagana y de confusión comunitaria.

¿Qué patronazgo invocarán hoy los manifestantes del orgullo gay? Y, por cierto, ¿por qué tanta gente se ve obligada a asistir a esta manifestación cada año y casi nadie acude a las manifestaciones obreras del 1º de mayo, por ejemplo?