lunes, 12 de agosto de 2019

POSTAL DESDE LA PLAYA



POSTAL DESDE LA PLAYA

Las cumbres quedan lejos. Es verano.
Las gentes se despiertan a las tantas.
 Las playas son borrosos hormigueros.
Las noches no sospechan la mañana.
Pierde pie la razón y en el olvido
se segregan señales de humedades.

Dentro de algunos días, las aceras
se llenarán tan solo de nostalgia.
Un aire de levante entrará triste
buscando a los bañistas por las calles.
El mar preguntará desde las olas.
Responderá el silencio en las arenas.

La vida en su ruleta y en su noria,
jugando otro verano al desconcierto.

viernes, 9 de agosto de 2019

EL ORDEN DE LAS COSAS



Siempre matar el tiempo, siempre dándoles vueltas a las cosas, sin saber que se van y no son nada en cuanto pasa el tiempo. Es lo que siempre pasa, que pasa el tiempo. Parecería tan solo un juego de palabras. Creo que es mucho más.
Hace unos días, en la carretera que lleva hasta la Dehesa de Candelario, le decía a un amigo con el que conversamos unos minutos: “Vamos hasta la Dehesa, a arreglar el mundo”. Y él nos respondió enseguida: “No se os ocurra arreglar el mundo porque entonces no tendremos de qué hablar”. Mucha sustancia en la respuesta del amigo.
El caso es que el orden del día de ese darles vueltas a las cosas nos lo imponen siempre desde fuera, nos lo recuerdan, con el sonsonete interminable, las televisiones, los periódicos y las emisoras de radio. Esos medios nos marcan el ritmo y, por repetición y por cansancio, nos obligan a dar vueltas en torno de lo que nos proponen. Y el mundo es la mirada que le echemos, el foco que pongamos y la interpretación que cada uno haga de esa realidad seleccionada por nosotros.
¿Es el mundo real como lo vemos? No importa demasiado. Leamos, por si acaso nos ilumina algo, a Kant, o tal vez a Descartes. Pero eso es para otro momento. Lo importante es saber que, sea lo que sea la realidad última, nosotros debemos actuar según lo que el mundo proyecta en nuestros sentidos y en nuestra razón, o viceversa, según lo que seleccionamos de esa realidad con nuestros sentidos y con nuestra mente. Si se quiere, dicho con las palabras del filósofo: “El hombre es la medida de todas las cosas”.
Pero, por mucho que nos esforcemos en hacer esa selección, ya viene dada de serie. Tan solo tenemos que dejarnos llevar y seguir los sonidos y la fila del rebaño.
Sirva este ejemplo. La próxima semana comienza la liga de fútbol. Veremos que nuestra atención, guiada por todo lo que nos apabulla desde los medios, se concentra en ese hecho y pasa a ocupar uno de los primeros lugares en las conversaciones y en el asunto ese de matar el tiempo. Conviene no resistirse demasiado por el peligro de morir en el intento. Porque dicen que existe el libre albedrío. Yo mismo pertenezco a un grupo que deliberadamente se llama así. Pero tengo para mí que no es fácil usar de esa palanca, olvidando el contexto en el que cada día tenemos que movernos. Al fin y al cabo, el hombre es un animal social, decía Aristóteles.
En esta situación continuada, el mundo se jibariza, encoge y se acobarda, se minimiza en todo, se selecciona según la voluntad del que posee los medios para marcar el ritmo.
Con todo, el hecho se agudiza o se distiende según la época del año. Echar una ojeada al mes de agosto es desolador. El mundo es hormigueros en las playas, gentes que son el pasto de la noche, muchachos que planean y se matan con tal de hacerse una foto y entrar en la carrera del famoseo… Qué sé yo.
¡Y el mundo es mucho más que solo eso! Pero anda al otro lado de la valla, detrás de las cámaras y no en primeros planos, en la hoja de periódico que no se publica o en el programa que no se emite.
Y aun hay otra consideración que desanima. Ya es mucho que un imbécil se tire por la ventana para sacarse fotos. Pobrecito él si no da más de sí. ¿Pero y los seguidores que, por miles, están esperando que tales hechos se produzcan para verlos y admirar tales cosas como si del milagro de un héroe se tratara? Una golondrina nunca hizo verano, pero ¿qué epidemia de imbecilidad puebla las aceras? ¿Qué sociedad enferma nos rodea?
En esta borrachera andamos deambulando noche y día. ¿Hacia dónde escapar de tanto ruido? Tal vez hacia la Dehesa de Candelario, para arreglar el mundo. Aunque luego no tengamos de qué hablar,

jueves, 8 de agosto de 2019

JUGAR CON FUEGO



Las palabras son dardos cargados con abrazos o puñales; con las palabras se puede causar mucho mal y mucho bien; su uso adecuado, preciso y justo no es inocente, ni mucho menos. No es poco admitir la indigencia que comportan y las limitaciones a las que se ven sometidas, como para andar usándolas con descuido y en la dirección que sople el viento. Las palabras son solo representaciones sonoras o gráficas de las imágenes mentales que de la realidad nos hacemos; por eso tienen que ser utilizadas e interpretadas con mimo y con la mejor voluntad, para que sirvan al fin supremo de la comunicación entre los que las usan y a su bienestar físico y mental.
No se trata -cuántas veces habrá que recordarlo- de ser inmovilistas, sino de tener un poco de cuidado con los cambios y de no dejar llevarse por la moda más seguida y, con demasiada frecuencia, promovida y alentada por los más indigentes en esto de la palabra.
Hay, sin embargo, un juego positivo con ellas, con las palabras, que nos deja acomodados a su costumbre, al gustito de su compañía, a sus caprichos y a sus precisiones. Practicarlo con frecuencia puede resultar saludable.
Válganos hoy, en este formato, el siguiente ejemplo: QUERER y AMAR.
Parecería que en contextos amorosos serían intercambiables, pero no así en otras situaciones. No nos sorprenderíamos si oyéramos o leyéramos estas expresiones: “Te quiero” o “Te amo”. Sin embargo, nos llamaría la atención oír esta oración: *“Amo encontrar un trabajo”. Tal vez hasta reaccionaríamos rumiando por lo bajini: “Pues lo vas a tener crudo con estas pretensiones”.
Lo cierto es que los orígenes y las etimologías de nuestras dos palabras son diferentes y nos llevan a significados distintos.
QUERER procede del verbo latino “Quarere” y significa buscar, pretender, procurar, intentar obtener… Implica, por lo tanto, un camino, un proceso inacabado, una actividad en desarrollo.
AMAR nos lo pone más fácil (o más difícil, según se mire), pues nos remite, simplemente, a amare = amar.
Dejaremos ahora qué implicaciones guarda eso que llamamos amor o amar. Es negocio de particular juicio. Pero quedémonos con lo más sencillo. Seguramente acordaríamos (otra palabra preciosa) que amar indica, al contrario que querer, el final de un proceso, un estado de reposo, una meta alcanzada, una quietud… Tal vez aquel estado que cantaba Juan de la Cruz: “Quedeme y olvídeme, / el rostro recliné sobre el amado, / cesó todo y déjeme, / dejando mi cuidado / entre las azucenas olvidado”. O algo así, aunque no sea tanto.
Fijándonos en estas diferencias, ¿podremos volver a intercambiarlas a partir de ahora en contextos amorosos? ¿Será, por tanto, lo mismo “querer” que “amar”? Si oímos que A quiere a B, y en otra ocasión leemos que A ama a B, ¿con cuál de las dos situaciones nos quedamos más a gusto? ¿Y si miramos a nosotros mismos?
No, no es igual querer que amar. Aunque yo no me he pronunciado acerca de cuál de las dos palabras me complace más. Allá cada uno.
Las palabras no son inocentes, y su uso tampoco. Pues a quererlas y a amarlas. Cada uno según es nuestro talante: yo lo que tiene importancia, ella todo lo importante, como decía la canción.

martes, 6 de agosto de 2019

CUANDO LLEGA LA NOCHE



CUANDO LLEGA LA NOCHE

Cuando llega la noche, certificas
que en la página gris del calendario
se ha descrito un guion con altibajos
y un notable compendio de derrotas.

Entonces la nostalgia cobra vida,
se amplifica y convoca a los silencios
que pueblan a su modo las esquinas
y vuelves a vivir lo que has vivido,
con el sabor, tal vez recalentado,
de lo que fue y no debió haber sido.

En esas circunstancias,
la noche abre su puerta a la amargura.

Pero una voz amiga te susurra
que es preferible armarse de paciencia 
y aguardar a que llegue la mañana   
para darle al fracaso en las narices
y concederse el gusto
de otra oportunidad frente la vida.

Ante tales consejos,
te calmas, te sosiegas, te haces cargo
de que el viaje esa noche está pensado
para marcarse un baile,
un vis en el vaivén de otras caderas,
para prenderle fuego al universo
y que en su incendio arda
el ansia de comer en otro cuerpo
y jugar a ser dios en una cama.

Después de la tormenta,
la noche sale limpia del túnel de lavado
y la mañana espera, luminosa,
otra página en blanco
donde escribir renglones bien trazados.

Al fin, tan solo somos una errata
perdida en el cuaderno del destino.

lunes, 5 de agosto de 2019

¿SE HA SENTIMENTALIZADO LA POLÍTICA? (y II)



En las últimas contiendas electorales ha irrumpido con fuerza (dicen que menos que la que ellos mismos pensaban: yo no lo tengo tan claro) una nueva formación política llamada VOX. Su primer rédito electoral importante lo ha conseguido en Andalucía, donde ya condiciona con sus votos la gobernabilidad. Otro tanto está alcanzando en diversos lugares de España, después de las últimas elecciones generales y regionales.
¿Qué caldo de cultivo propició su aparición y su concreción en un partido político? También en este caso parece relativamente sencillo apuntar las principales razones. La más importante y consistente tiene que ver con las tensiones territoriales, fundamentalmente con todo lo sucedido en Cataluña y en el País Vasco. Mientras no se le dé una solución sólida a este asunto de la articulación territorial, no es difícil augurar su permanencia y hasta su fortaleza. La situación de crisis económica y el descontento de muchas personas ante un futuro incierto suponen también otras variables importantes para que la espita de los sentimientos se abra y suelte las tensiones retenidas. Súmese a ello el asunto de la migración, sobre todo en el apartado de inmigración, y ya tenemos los principales ingredientes para un cóctel sabroso y ardiente. Es el mismo cóctel de enfado y de reacción -aunque con ingredientes bien distintos- que el que propició la protesta y estallido de VOX.
¿No son éstos elementos propicios a la exaltación y al desparrame de los sentimientos? ¿Se razona y argumenta con serenidad y hondura cuando surgen estas dificultades? Parece evidente que no es así.
Esta fuerza política existía, como célula dormida, en el seno del gran partido de la derecha; como dormía la esencia de UP en el seno de la izquierda. Lo que ha ocurrido sencillamente es que el embrión ha nacido, se ha dado a la luz y ha echado a andar.
Si nos fijamos en los países europeos, podemos observar fenómenos semejantes, pero no iguales. ¿Por qué? Porque hay una variable que es específica, o al menos está acentuada, en nuestro país. Se trata del asunto territorial, ese que nos trae a mal traer y que agota casi todos nuestros esfuerzos desde hace siglo y medio, y que nos da como resultado, todavía después de 500 años, un país fallido en buena medida. Por eso afirmamos algunos tajantemente que la solución de esta circunstancia resulta prioritaria y anterior a cualquier otra discusión.
Tanto el liberalismo como el socialismo tienen a sus espaldas un recorrido largo de discusiones, de planteamientos y de aportaciones teóricas razonadas, con las que uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero a las que no se les puede negar que forman un cuerpo de doctrina trabado y argumentado. Lo que es, en suma, una ideología.
No tengo muy claro que los casos citados de explosión sentimental aporten una ideología trabada y argumentada nueva; yo no la observo por parte alguna. Tal vez porque no sé ver o mirar bien.
No quiero negar ni la buena voluntad de nadie ni el valor del impulso ante lo que la vida nos va poniendo delante de los sentidos o la inteligencia; trato incluso de entender algunas reacciones airadas ante hechos que parecen intolerables. Pero no me parece que la mejor forma sea la de arrimar fuego al fuego, porque corremos el riesgo del incendio incontrolado y, más tarde, incontrolable.
Piensa el sentimiento, / siente el pensamiento, decía Unamuno. ¿Qué tanto por ciento le concedemos a cada uno de ellos? En el mundo político, acaso una buena dosis de razonamiento y de calma no produzcan malos resultados. No sé si a corto plazo, pero casi seguro que sí a largo plazo.
Se ha destacado aquí el caso de UP y de VOX. Estoy seguro de que, en alguna medida, la reflexión es extensible a cualquier otra formación política. Cada cual sabrá a qué atenerse.

domingo, 4 de agosto de 2019

¿SE HA SENTIMENTALIZADO LA POLÍTICA? (I)



La Historia va dando pasos sin cesar y los vaivenes se suceden en procesión constante, de manera que una parte fundamental de los avances consiste siempre en anular parte de lo que viene siendo más admitido e imponer lo contrario. Al cabo de un período de tiempo variable, el camino se anda en dirección contraria, aunque no para volver exactamente al mismo punto de partida, pues se habrán incorporado al proceso histórico elementos nuevos que modifican el contexto de todo lo que se produce. Así explicaba el proceso cíclico de las civilizaciones Arnold Toynbee. Así, a grandes rasgos, lo veo, humildemente, yo. Edad Media, Renacimiento, Barroco, Racionalismo s XVIII, Romanticismo, Realismo… Vanguardias, casticismo; progreso, conservación; modas, vintage…
Vengamos a lo de hoy, por si repercute más directamente en nosotros y podemos explicar algo mejor lo que nos roza y nos hiere. Apliquemos la visión al mundo social y político.
Hay una fecha muy reciente que vivimos todos con expectación y muchos con esperanza. Se trata del 15-M. Las calles se llenaron de gente, los locales fueron sustituidos por las asambleas populares y los órganos de representación institucional parecieron dejar paso a reuniones espontáneas y a participaciones improvisadas. Todo bullía como agua en olla que cuece la comida. De aquel espíritu surgió una fuerza política que hoy se mueve en el Congreso y que facilita o impide investiduras. Nada menos. La pequeña pero intensa historia de esta formación política es bien conocida por todos.
Organizar, implantar y solidificar una fuerza política no resulta nada sencillo; y se muestra casi imposible cuando los elementos de relación entre los grupos que la componen son débiles y difusos. Las pruebas están a la vista de todos (“¿Aquí cómo nos llamamos?”, confesaba el líder de UP, en una entrevista reciente, que tuvo que preguntar en algún sitio haciendo campaña).
Pero hoy no quiero pensar en asuntos organizativos, sino conceptuales. ¿Cuáles son las causas para el nacimiento y el crecimiento (ya veremos si la posible caída e irrelevancia) tan rápidos de esta formación política? Sea cual sea su descripción y su articulación, convendremos en el ambiente general de frustración producido por el desencanto en la forma de representación tradicional y en la sensación extendida de pérdida de derechos adquiridos en los decenios anteriores. El color del futuro no era demasiado claro y en la comunidad se extendió un sentimiento de desesperanza.
De ahí al miedo y hasta la ira no hay demasiada distancia. La democracia representativa, basada en la racionalidad y en el ajuste de una serie de principios teóricos en una ideología, se tambaleaba y una acción más directa se habría paso. Por si acaso esto fuera poco, entraron en conflicto más directo los derechos individuales con los colectivos, que se hacían visibles en la misma calle.
Por añadir un solo apunte más en este boceto de pocas líneas, la izquierda (al menos la socialdemocracia -la otra lo tiene aún más complicado-) sigue buscando la manera de gestionar el futuro en un período posmarxista y no parece que siempre la encuentre fácilmente.
Con estos alimentos (y otros muchos que no caben en formato reducido) se prepara un guiso que hay que cocinar y servir a la sociedad y del que han de comer todos, los más allegados y los menos predispuestos. Si no hay serenidad, en forma de calma y visión sosegada de un futuro tranquilo y de aproximación social, la olla seguirá bullendo y muchos se quemarán al acercar las manos para sacar comida de ella. Cuando algo quema, retiramos las manos con rapidez. Sucede entre nosotros y ocurre en muchos otros países.
La exposición de ideas es siempre saludable, de todas. La existencia de sentimientos ennoblece al ser humano. Aliñar el pensamiento con el sentimiento es negocio de particular juicio. Ojalá que todos nos prestemos a ello y lo busquemos. Sin esperanza, con convencimiento.
N.B. Algo similar ha ocurrido en la otra esquina del panorama. El fenómeno ha sido posterior y creo que, en el fondo, las causas han sido similares. Pero de eso, hoy no, mañana.

jueves, 1 de agosto de 2019

BRINDIS



BRINDIS

Como escribir los nombres en la espuma
bebiendo en la terraza una cerveza
o admirar los destellos que dibuja
la luz que baila un  vals con tu melena.

Como afirmar que haber tan solo hay una
que encienda en mis sentidos la certeza
de que el mundo merece la fortuna
de existir por saber que existe ella.

Así la tarde en que la luz se abraza
a estos vasos que saben de tus manos
como saben mis manos de tus brasas.

Convirtamos la espuma en un regalo
que envuelva nuestros nombres entre gasas
mientras muere a lo lejos el ocaso.