viernes, 27 de septiembre de 2019

TU PIEL



TU PIEL

Me basta con tu piel para tenerte,
para saber que todo se consuma
si tu piel es mi piel.

Me basta con mirarte tentadora,
tiemblo cuando te toco y tú me tocas,
oigo latir la vida por tus poros,
huelo el mejor perfume por tu cuerpo,
gusto el mejor banquete si me invitas.

Todo se vuelve dulce sinestesia
y miro y huelo y toco y oigo y gusto
sin buscar la razón de tanto gozo.

jueves, 26 de septiembre de 2019

DESPERTAR



DESPERTAR

Se despide la noche y amanece.
Tú ocupas un espacio transparente
junto a la luz del día. Me despiertas
con el sonido azul de tu sonrisa.

Pienso en aquellas cosas que me dices
que vas a regalarme y me levanto
gozando de la luz de tu mirada.
Te contemplo
con la líquida tinta de mis ojos
y compongo la lista. Necesito
dos kilos de cariño al levantarme,
una sonrisa limpia y un abrazo
cuando salgo temblando de la ducha,
un desayuno lento en la terraza,
mirándonos de frente y en silencio,
un adiós con el tono que utilizas
cuando quieres decir un hasta luego
y un rastro en tu mirada que me siga
desde el visillo azul de la ventana.

Y, a la vuelta, otra vez a los quehaceres
que nos tienen así desde que un día
nos sentamos a hablar y a conocernos
y a jugar, yo contigo, tú conmigo.

Por eso cada noche necesito
que llegue cuanto antes la mañana.
Duermo ya pocas horas y las duermo
soñando tu mirada en mi mirada.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

NO SON GENTE DE FIAR



Los avances técnicos permiten cada vez moldear más el tiempo y trastocar su paso convirtiendo el pasado en presente y al revés. El domingo por la noche se proyectó en TVE2 un programa que recogía la trayectoria vital, ideológica y sentimental del cantautor José Antonio Labordeta. Son ya diez años desde su muerte. Yo estaba de viaje y no lo pude ver. Pero esos pinchazos de internet te llevan y te traen a cualquier momento, y un artículo de su paisana Rosa María Artal me ha dado la pista para ir hasta él. Así que un pinchazo y las imágenes aparecen en la pantalla.
Hace muy poco leí en una camiseta que “los poetas no son gente de fiar”. Ya he escrito alguna vez que era muy real esa frase. Hoy lo repito una vez más. Creo que ya he escrito mis mil mejores poesías y espero escribir alguna más. Aunque con temor, me incluyo entre el número de los que se manifiestan poéticamente. Y explico de nuevo, con un ejemplo, por qué creo que esa frase dice la verdad.
En cuanto supe que TVE había dedicado a Labordeta un programa de Imprescindibles, me fui en su busca. Tengo prisa por terminar un par de encargos (dos artículos para una revista), pero todo se paralizó ante la voz que me llamaba y que tiraba de mí. Dediqué algo más de una hora a ver el programa, una revisión de la trayectoria, de la personalidad y del significado del abuelo de los cantautores españoles; y en sus emociones ya no supe qué más hacer durante casi toda la mañana sino dejarme llevar por mis sentimientos positivos hacia todo aquello. ¿Veis como uno no es de fiar? Si es que enseguida te conquistan con la palabra, con la música y con los ideales. No hagáis cuentas con quien se emociona muchas veces al día porque acaso no os salgan como las habíais planeado. Eso sí, puede que os salgan mejor de lo que esperabais.
Claro que no sucede con cualquier cosa el estallido de las emociones, pero las puertas parecen siempre abiertas para la empatía. Con Labordeta yo no tengo color; lo he elogiado ya muchas veces y no tengo necesidad de hacerlo hoy de nuevo: tengo bastante con sentir y seguir sintiendo. Me ha jodido gozosamente toda la mañana y los artículos siguen esperando.
Por si fuera poco, después de comer me pongo al ordenador y pincho en You Tube. Aparece Rosalía con su versión de Me quedo contigo y aquí me tenéis sin poder mover un dedo en las teclas. Y dejo seguir y me seduce hasta casi el éxtasis una tal Silvia Pérez Cruz, a la que yo no había oído nunca, con una versión maravillosa de María la Portuguesa. Y aquí sigo, aguardando a que me bajen las pulsaciones y pueda decir cualquier cosa sobre asuntos más prosaicos.
Coño, no me dejéis maravillosamente tirado aquí, mirando a la pantalla, que tengo que hacer cosas, aunque no me quede ninguna gana de hacerlas.
¿Veis como los poetas no son gente de fiar?

martes, 24 de septiembre de 2019

...EN SOMBRA, EN NADA



Ando apresurado componiendo unas páginas para una revista. He dejado pasar el tiempo y ahora las prisas me pueden. Tampoco es nada grave pues yo no suelo hurgar en datos externos ni buscando pies de página académicos; acostumbro a concentrarme en expresar mi opinión, que tal vez no valga de mucho, pero es mi opinión.
El caso es que se me viene otra vez encima, sin buscarlo, el concepto del tiempo y la certeza de que regula todo como si fuera un acordeón que infla y desinfla la vida.
En este breve trabajo tengo el propósito de dar a conocer la existencia de una obra teatral de un bejarano escrita hace ahora un siglo. Casi nadie (o tal vez nadie) sabía de su existencia, ni siquiera los descendientes del susodicho: sencillamente estaba perdida en el olvido.
Y pienso en cuántas creaciones corren la misma suerte. Son casi todas. Este olvido se va produciendo en una gradación insensible, hasta no dejar ni un solo eco de lo que fue en el pasado.
¿Cuántas generaciones son las que guardan la memoria de sus antepasados?! Ojo, que son los más allegados! No quiero la experiencia de pensar en vecinos, amigos o conocidos, porque el resultado puede ser desolador.
Como de autor literario se trata en este caso, pienso al azar en cuánta gente puede recordar autores del siglo dieciséis. ¿A qué círculo se reducirá el conocimiento del poeta Francisco de Aldana, por ejemplo? ¿Quién conoce nombres de la Escuela de Salamanca, del siglo dieciocho? ¿Quién es capaz de dar seis nombres de la Generación del 27?
He hecho la progresión desde el pasado más lejano hacia el presente para que el resultado sea menos descorazonador.
Lo peor de todo ello es que, si lo pienso más, no tengo nada seguro que esto realmente tenga alguna importancia, salvo para exiguas minorías.
Sea como sea, lo fundamental es comprobar la certeza de que el tiempo pasa, que es lo que siempre pasa, y va dejando un poso de espuma que se diluye y se vuelve gas hasta quedarse en nada.
Ya lo expresó el poeta: “En tierra, en humo, en polvo, en sombra en nada”.
Por cierto, ¿qué poeta escribió este verso que se dice inmortal?
Perdón por provocar.

lunes, 23 de septiembre de 2019

...DE TODAS LAS ESPAÑAS



No me atraen las grandes ciudades, sospecho que no me acostumbraría muy bien a vivir en ellas, y, sin embargo, cada vez que voy a Madrid -siempre con fecha fija de retorno-, me siento a gusto y confortado.
Tal vez sea esto porque Madrid no se conjuga en singular, pues es un plural vestido de arco iris, y no posee dueño por ser propiedad de todo el que pase por allí. Por eso me sumo otra vez a la metáfora de rompeolas de todas las Españas. Y en estos tiempos convulsos de tira y afloja, de centrifugamiento acelerado, de todo para mí y allá los demás, Madrid a mí me acoge entre sus calles sin preguntarme nada, sin atosigarme con sus símbolos y dejándome hacer lo que yo quiera. No conozco en España ciudad más abierta y a la vez más cercana.
Madrid es un cocido recién hecho que tu hermana te ofrece y que te deja ya henchido para el día, es multitud por todas las esquinas, son ruidos sin descanso, lamentos y sonrisas, son parques deliciosos y Retiro, es la vida subida al escenario de sus muchos teatros, la pobreza dormida entre cartones, el cruce cultural en las aceras, el no descansar nunca (tampoco por las noches),, el mundo subterráneo y las alturas, el aparente caos por todas partes… La vida a borbotones en todas sus especies.
Esta vez la he contemplado con otro traje nuevo. Asistí por motivos familiares al final de una prueba atlética que discurría por las calles céntricas de Madrid y que tenía su meta en la mima Puerta del Sol. La Casa de Campo, La Almudena, el Puente de Segovia, el Palacio Real, la Calle Mayor, la Puerta del Sol. Y miles de esforzados atletas en hilera interminable por todas esas calles, arco iris gigante, serpiente en movimiento, sudores y cansancio, esfuerzos extremos…, y gentes, muchas gentes llenando las aceras, esta vez epidemia real pero gozosa, dando gritos de ánimo al esfuerzo. Al lado de las grandes decisiones (capitanía general, ayuntamiento, catedral…), el paso ilusionado de tantos corredores que jugaban al límite de esfuerzo, esa gente normal que va en la vida pasando por las horas y los días sin demasiado ruido. Mi aplauso más sonoro para ellos.
Después, al poco rato, como sucede solo en estas urbes, todo se disolvió entre multitudes que ansiaban otras cosas diferentes. Y aquel espectador que los miraba, caló el chapeo (…), fuese y no hubo nada.

viernes, 20 de septiembre de 2019

TARDE OTOÑAL



TARDE OTOÑAL

Un otoño contigo es muchas tardes
viendo pasar las horas en su empeño
de alumbrar la conciencia del presente,
es arroparnos juntos con la manta,
mientras suenan los ecos en la tele
de otras vidas extrañas y lejanas,
el recuento de imágenes perdidas
que el pasado nos trae a la memoria,
un café para ti y un agua dulce
que bebo a sorbos mientras llamo al sueño.

Un otoño contigo es la evidencia
de tantos otros con el mismo aspecto
de esas cosas pequeñas que parece
que no tienen sentido y solo existen
para hacernos los días más amables,
la lectura de tantos viejos libros
y la añoranza eterna de los seres
que más hemos querido…

La certeza de que se pasa el tiempo
y nosotros notamos cómo deja
un rastro de ternura en nuestros cuerpos.

Perdámonos sin prisa entre sus brazos
enlazando los nuestros
y vamos a su encuentro en el olvido.

jueves, 19 de septiembre de 2019

...Y MENOS A LOS OTROS



Los otros, claro, son los representantes públicos, quienes, después de cinco meses de celebradas las elecciones generales, nos tienen a todos pendientes y con la desilusión a cuestas. A estos se les puede dejar menos tiempo solos.
Como me sucede siempre, no tengo ningún interés en la equidistancia y tengo la certeza de que simplificar demasiado todo es caer en la demagogia barata y mentirosa. No, claro que no, no todos tienen la misma culpa del fracaso, pero todos tienen una parte de esa responsabilidad. Tampoco me importa saber quién va a ganar la guerra del relato, que será, sin duda, la base de la ya inminente campaña electoral. Será más importante analizar con calma y sosiego las causas y señalar sin pudor las consecuencias.
A mí nadie me ha concedido representación pública: solo puedo hablar en mi nombre y en el de la sensatez que haya podido adquirir; es más, tengo la impresión de que, en el día a día, prácticamente nadie se siente interpelado por las opiniones que vierto por aquí y por allá. Pero tengo la libertad de seguir opinando, a pesar de todo. Y, aunque sea débilmente y a trompicones, sigo pensando y hasta expresando mis opiniones.
Vuelvo a señalar la diferente facilidad con la que se ponen de acuerdo para gobernar la llamada derecha y la llamada izquierda (ahora llaman a Unidas o Unidos Podemos de izquierda cuando ellos mismos, en su constitución, renunciaban a los apelativos de izquierda y derecha: y no entiendo nada).
Quizás no sea lo mismo tener ideas que tener intereses. O al menos que predominen las unas o los otros. Tal vez por ahí tengamos alguna respuesta al asunto del entendimiento entre diversas fuerzas de izquierdas o de derechas.
¿En qué medida influyen los egos de los líderes frente a los esquemas ideológicos? Si influyen mucho, mejor sería alejarse de ellos como de la peste.
¿Y las perspectivas electorales para ceder o dejar de ceder? Si en la democracia casi todo el esfuerzo se nos va en ganar o perder elecciones, convendría darle una vuelta teórica a todo esto.
Parece que cada día se abre más paso la certeza de que el asunto de la estructura territorial del Estado está en la base de las dificultades para ponerse de acuerdo. Ahora lo van reconociendo los analistas más sesudos. Vaya por dios. ¿Tan difícil era descubrirlo que hasta yo mismo lo venía afirmando desde el primer día?
¿Cómo se explica que el presidente del Gobierno, no hace casi nada, se pasara el tiempo señalando la necesidad del diálogo con los independentistas y ahora les parezcan poco menos que la sombra del diablo? ¿Es que no sabía lo que había antes, que era lo mismo que hay ahora?
¿Cuál es la explicación para que los independentistas (sobre todo los catalanes, pues los vascos han andado siempre vergonzosamente a la pela y solo a la pela) parezcan ahora mismo corderitos o madres de la caridad? ¿Acaso no pueden pensar que, en muy altísima parte, sus posiciones son la base y el principio del problema?
¿Por qué esa manía de descalificar por anticipado a lo que llaman derecha y extrema derecha afirmando que se abre la puerta para todo tipo de retroceso negativo con solo nombrarla? Jugar a la contra y deseando el fracaso del contrario no es postura positiva ni creo que responsable. Me declaro militante testimonial y votante de izquierdas, pero creo que la gente de derechas tiene también dos ojos, dos orejas, come y va a la compra… O sea, que son personas como todos los demás. Es más, les concedo la confianza de que también desean para la comunidad lo mejor, aunque con otros métodos y con otra escala de valores. Lo que tengo que hacer, por tanto, no es descalificarlos por principio, sino combatirlos en cada momento con la palabra y con las ideas que me marque la razón. Y lo mismo, por supuesto, exijo de ellos para conmigo.
¿Para cuándo Unidas Podemos va a poder ser considerado un partido cohesionado y reconocible como tal en todo el territorio? ¿Realmente se puede interaccionar y negociar con una mezcolanza confederal de grupos que no saben a veces ni cómo se llaman en todos los territorios? No es una exageración: le ha sucedido a Pablo Iglesias en campaña electoral eso de no saber cómo se llamaban en algún sitio.
¿Señalarán los partidos políticos en la siguiente campaña cuáles son los asuntos inamovibles en su política y aquellas soluciones posibles y legales que puedan aportar para solucionar los principales problemas planteados en España? Y, por favor, hablen de esto, no de los vetos que anticipadamente ponen a sus oponentes: esto atizará el morbo en los medios de comunicación y será pregunta machacona cada día. Mándenlos a la mierda, por favor, no hagan caso de ellos. Primero son las elecciones, pero después hay que hacer el país gobernable.
Con estas y otras muchas variables, empezaremos un nuevo camino hacia las urnas. Tampoco hay que escandalizarse demasiado por este ejercicio de ciudadanía. A pesar de que las circunstancias que nos han convocado a ello no sean las más ilusionantes.