miércoles, 6 de julio de 2016

SOY


SOY

Soy un rumor de tiempo y son mis venas
cual ríos subterráneos que me habitan
humedeciendo mis oscuridades,
dando vida a ese germen que se esfuerza
por encontrar la guija de la vida.

Soy una piel que mira los milagros
que el sol produce y que el espacio acoge,
y un proyecto fallido de mejora
de todo lo que siempre va conmigo.

Cuanto sé de la vida es que se acaba,
que la tarde declina y ya solo recibe
la limosna del sol que se hace sombra y noche.
Hoy solo pongo nombre a la tristeza,

desnudo como me hallo del don de la alegría.

martes, 5 de julio de 2016

¿QUÉ BÚSQUEDA ES LA CIERTA?


¿QUÉ BÚSQUEDA ES LA CIERTA?

Y si voy a buscarte
-para saberte más y así más darme-
¿cuál es la dirección que me conviene?
Me detengo en medir tus dimensiones
y están todas ya en ti.
Busco tus atributos
y no descubro nada que me enseñe
ninguna nueva cosa
que añada a las que juntas te definen.
No sé hacer más que frases analíticas
en las que me complazco, pero aspiro
a encontrar dimensiones novedosas,
síntesis que me ofrezcan extensiones
con las que me deslumbres
en sorprendente vista panorámica.

Para tu complacencia y mi consuelo,
debo reconocerte que mis ojos
se sacian simplemente con cualquiera
de tus incomparables atributos.
Así que, si algún día descubriera
la calidad de un símbolo perfecto
en el que toda tú te desvelaras
como otro ser entero y diferente,
haríamos día de fiesta. De momento
mis sentidos se sacian con la parte
que tú les quieras dar
.
¿Sabes lo que te digo?
Tal vez no sea posible ese desdoblamiento
y el molde sea un hermoso tabernáculo
en el que se contienen

ya todos los regalos que imaginarme pueda.

lunes, 4 de julio de 2016

POESÍA Y METAFÍSICA


Ni todo metafísico es poeta, ni todo poeta es metafísico (muchos creo que no llegan ni a físicos y solo se quedan en tabernarios de ginebra de garrafa).Pero tal vez hay algo que los aproxima y que los llama a formar compañía.
Hay filósofos que niegan a la metafísica el valor de ciencia y procuran alejarla de sus indagaciones y de su disciplina; se basan fundamentalmente en que, en su opinión, la razón tiene el alcance que tiene y no puede indagar más allá de los sentidos porque, entonces, no puede crear declaraciones  con significado racional y literal. En consecuencia, los mundos a los que aspiran solo se pueden regir por normas diferentes a las racionales.
A los poetas les sucede algo similar: en sus creaciones no respetan las reglas del razonamiento porque aspiran a crear un mundo diferente, un mundo en el que lo que cuenta es la emoción. Es en ese sentido en el que adquiere valor la creación, en el de ser capaz de crear un mundo distinto al de la experiencia real. Tampoco el poeta crea declaraciones con significado literal, sino literario, es decir, que obedecen a otras normas distintas, a aquellas que sirven para crear emoción, ideal al que todo se supedita.
Pero, a la vez, algo los distingue. Los metafísicos, a pesar de saltar por encima de la realidad de los sentidos, siguen aspirando a crear proposiciones lógicas y verdaderas, aunque en un mundo que traspasa la realidad y la literalidad del lenguaje. El poeta, en cambio, no aspira a la verdad sino a la emoción, es como si fuera transgresor consciente tanto en el campo de la forma como en el del contenido.
¿Qué hacemos con estos grupos de “chiflados” que se saltan a la torera las normas, aunque con distintas aspiraciones? Pues llamarlos a compañía y al intercambio de expresiones y de intereses. ¿Quién puede negar a un metafísico la belleza en la expresión, el uso de esos criterios formales distintos y el logro de crear emoción y belleza al lado de la reflexión, aunque sea acerca de aquello que traspasa la realidad y se instala en el territorio de lo desconocido desde los criterios racionales? ¿Y quién puede decir que el poeta no utiliza también con frecuencia declaraciones y expresiones con sentido literal, por más que su reglamento se apoye en otras normas distintas a las “normales”? ¿Y quién le puede negar que, además de la emoción, no deslice con toda consciencia reflexiones que aspiren a superar los criterios de verdad o de falsedad?
Voy a meterlos a ambos en la misma botella y agitaré el contenido; me dará un metafísico poeta y un poeta metafísico. Siempre que lo que se introduzca en la botella sea metafísica y poesía en estado natural y no sean falsificaciones o sustancias de garrafón, claro.

¿Y ahora qué haces? Deja ya la teoría y dedícate a la práctica, venga.

sábado, 2 de julio de 2016

PATRES, PATRONES, PADRINOS Y PADRINAZGOS


Ayer, san Simeón; hoy, san Urbano; mañana, santo Tomás. Así reza en mi calendario, y supongo que responde al santoral oficial. Cada día tiene un santo, cuando no una virgen o una cuadrilla entera de patronos.
Es que ya no caben en el santoral y, con frecuencia, tienen que disputarse el patronazgo del día, con división de oraciones según los fieles y con actos de adhesión según los devotos. Entramos en julio, en uno de los meses cargados de fiestas patronales por toda la geografía, o sea, en época en la que ejerce el patronazgo toda esta cantidad de protectores divinos, que andan  prestos a la atención de cada cual y que son algo así como los sustitutos de la divinidad absoluta, esa que -para qué nos vamos a engañar- no tiene tiempo para atender individualmente a cada uno de sus fieles y, por ello, delega en sus segundos espadas.
Claro que, también en esto del patronazgo existen categorías y jerarquizaciones. Donde esté una virgen que se quite un santo, y donde esté un apóstol que se ande con cuidado un obispo. Más difícil lo tienen las advocaciones de un mismo protector. ¿Qué puede hacer la advocación de una virgen frente a su rival cuando cada una protege a un equipo de fútbol, por ejemplo? A ver cómo se justifican las del equipo perdedor. ¿Y la de un pueblo con la del pueblo de al lado?
En todo caso, hay protector para cada uno y para cada caso. Mo hay más que pedir y esperar. No es nada nuevo este esquema. El mundo clásico poseía dioses para cualquier actividad, incluso para las más livianas y escondidas: hasta diosa de las cloacas poseían. A ver cómo iban a pasar los cristianos de los primeros siglos de tantos dioses a uno solo, sin intermediarios ni ministros que arreglaran por lo menos el día a día y el detalle. Por eso, a pesar de tratarse de una religión monoteísta y de dios único y universal, el menudeo anda dividido y delegado en tantas vírgenes y santos.
Y de vez en cuando la iglesia se desmelena y aumenta el catálogo, como si fuera uno de Ikea. Solo el papa Juan Pablo II ha beatificado y santificado  a más personas que todos los demás papas de la Historia. Como para no santificarlo a él también, que hay que ser agradecidos y uno más entre tantos no desentona nada.
A ver quién se queda sin patrono, sin esa fuerza oculta y misteriosa, que no se sabe dónde está, ni siquiera si está, pero que uno prefiere invocarla por si acaso cada vez que se acongoja  y no sabe cómo salir del atolladero. Siempre hay un por si acaso que queda en el aire y en el futuro. Después, si el asunto sale bien, al agradecimiento; si sale mal, el hágase tu voluntad de turno.
La cosa parece que tiene guasa (y debería tenerla en cantidad), pero es un hecho cierto y, sobre todo, es un hecho que encierra buena parte de las costumbres y de las acciones de la vida. Así de sencillos, de débiles y de pobres somos. En el verano, este asunto se manifiesta mejor que nunca: una mezcla de religión, de fiesta pagana y de confusión comunitaria.

¿Qué patronazgo invocarán hoy los manifestantes del orgullo gay? Y, por cierto, ¿por qué tanta gente se ve obligada a asistir a esta manifestación cada año y casi nadie acude a las manifestaciones obreras del 1º de mayo, por ejemplo?

jueves, 30 de junio de 2016

¿LIBERTAD POR SEGURIDAD?


Un adulto es aquel que cambia libertad por seguridad. Es esta una más de esas frases socorridas que intentan dar sombra y verdad a demasiadas variables y que tiene tanto de verdad como de simple ilusión.
Todas estas losas idiomáticas te dejan pensativo, y no es poco. Suscribirlas con tu firma y con tu manera de pensar es cosa particular. Dejarlas correr o simplemente rechazarlas es otra posibilidad.
Yo creo que encierra buena parte de razón. Porque hay un momento en la vida en el que la mirada se vuelve más cercana, tiende a dibujar con más nitidez los perfiles que delimitan el territorio de las posibilidades y a desdibujar los que no son alcanzados con la vista del interés personal.
Los factores que intervienen son muchos y, por eso, la afirmación es sesgada y solo adquiere más valor si se entiende en sentido progresivo. ¿Cuál es la edad en la que la libertad, que aquí equivale a futuro por delante, se ve sustituida por la de la seguridad? ¿Es lo mismo tener dependientes familiares con los que convives que vivir soltero? ¿Y tener un puesto de trabajo asegurado que no tenerlo y andar mendigándolo por ahí? ¿En qué medida interviene la propia y simple biología personal? ¿Y la formación intelectual y social? ¿Y el ideal de vida y la escala de valores que cada cual haya ido forjando? ¿Se pierde la libertad con la consecución de la seguridad? ¿A qué responden, en su esencia, los conceptos de libertad y de seguridad? Y así hasta casi angustiarse con preguntas.
Supongo que, incluso, se puede defender la idea de que a más seguridad, más libertad para actuar. Lo mismo que a cuanta más libertad -al menos de pensamiento-, más seguridad de no equivocarse del todo.
Tal vez no haya que complicar demasiado las cosas desde la expresión, pues está pensada seguramente para discurrir acerca de si la edad nos coloca en un plano menos idealizado y algo más personal y próximo a nuestros intereses personales.

No es difícil concluir que lo menos malo sería conjugar cuanta más libertad y menos trabas posibles con un cierto grado de seguridad, al menos aquel que nos permita llenar el estómago alguna vez al día y mirar hacia el futuro sin demasiada incertidumbre. En todo caso, que la balanza se desnivele hacia el plato de la libertad, que buena falta nos hace a todos. Para que seamos siempre un ser en movimiento y en deseos de cambio y de superación, y para que no nos encerremos en los dominios del egoísmo y de la insolidaridad. Ser como niños no es exactamente ser niños, pero hay características de los niños que, al menos a mí, no me gustaría perder nunca. Ni ahora que veo la niñez tan lejana y tan próxima a la vez. 

miércoles, 29 de junio de 2016

RELEYENDO A SUASSURE


Alguna vez habré apuntado algo acerca de lecturas que dejaron su huella en otro tiempo y que, con el poso de los años, vuelven a mí para desnudarse con otra carne y con otros olores.
Leí hace demasiados años el Curso de lingüística general, de Saussure, un texto que ponía las bases para una teoría lingüística, el Estructuralismo, con amplio reconocimiento entonces, no solo en el campo de la lengua sino también en otros aspectos del saber. Después he vuelto a él ocasionalmente. Ahora lo he vuelto a hacer con calma y con otra perspectiva.
Los libros los hacen también los lectores, sobre todo los lectores y sus lecturas. Y hoy creo que llego con más profundidad al conocimiento que en él se encierra, pero también con la conciencia de que, si bien el mundo lingüístico puede aspirar a su autonomía, no es menos cierto que las influencias externas lo conforman en buena medida.
En absoluto quiero quitar mérito al maestro ginebrino, pero me quedo con todo lo que un siglo entero ha añadido como elementos externos que ayudan a un mejor conocimiento de la realidad lingüística de ahora mismo.
Algunos conceptos saussureanos me siguen pareciendo, no obstante, básicos: lengua / habla; lingüística externa / lingüística interna; carácter lineal y arbitrario del signo; importancia de la fonología; la historia de la mutabilidad lingüística; sincronía y diacronía, con todas sus implicaciones; relaciones horizontales y verticales (sintagmáticas y paradigmáticas); importancia de la analogía; relación y contactos entre lenguas… Son todos elementos que parecen lejos del día a día de la expresión del habla, pero que explican las realidades desde los principios que las inspiran.
Su relación de ejemplos desde las lenguas del norte de Europa y de lenguas orientales no facilita la lectura para lectores mediterráneos y de formación románica, pero este no es defecto del autor sino carencia del lector.

A este mundo mágico de la expresión lingüística, de los sistemas (siempre buscando el equilibrio y siempre en el filo del precipicio de la evolución) hay que sumar, me parece, mucho de sociolingüística, de psicolingüística y de muchos más elementos “externos” al sistema, pero que lo condicionan y hasta lo conforman. Un siglo no pasa en balde y las circunstancias de conocimiento y de intercambio de lenguas (medios, carreteras, viajes…) dibujan un panorama tan distinto que no sé si hasta los principios tienen que adaptarse, al menos en su aplicación.

martes, 28 de junio de 2016

!!DALES, BUD!!


Hoy me entero, grandullón, de que te vas al cielo, a comer judías con los ángeles, porque “los ángeles también comen judías”. Deberías seguir por aquí abajo dando mamporros porque esto anda muy desarreglado.
Tal vez a mí las películas de Bud Spencer y Terence Hill se me aparecieran cuando ya no era tan niño. Y cómo iba a ser de otra manera si antes yo no había visto películas de ningún tipo…
Pero después ya fueron todas mías. Tal vez porque quería ser niño siempre y sentir el ejemplo tan sencillo de aquellos dos personajes familiares que ponían a cada uno en su sitio y que producían en mí el sentimiento inmediato de catarsis y de redención, de que aquello ejemplificaba lo que yo quería que se arreglara cerca de mí y en mi mundo.
Nunca una violencia aparente fue tan deseada y jamás tanto tortazo produjo tanta satisfacción y tanta risa. Dale, Bud, dale más; y mucho más a ese mierda que vuelve tantas veces a querer canearte. No se da cuenta, bobo e imbécil, de que un manotazo tuyo lo va a llevar al suelo de nuevo. Pues nada, dale que dale, otra vez en busca de tu puñetazo y de mi risa. Ya sabemos que son muchos, pero no importa, tú tienes respuesta para todos, para todos los que sirven a los poderosos, a los injustos, a los malhechores.
Cuando a la tempestad sucede la calma, todos tenemos la sensación de que allí se ha cumplido la justicia y de que, al menos en el cine, ha ganado el bueno. Y siempre sin heridos ni muertos de ningún tipo. ¿Para qué, si lo que importaba era que los tontos aprendieran la lección? ¿Para qué los queremos muertos o heridos?
Ah, y no te enfades por las bromas de tu colega Terence: ya sabes, él es así, no tiene ni pizca de malicia y siempre está a tu lado, dando mamporros, aunque con algo más de habilidad que tú.
Vuestros esquemas eran sencillos y estaban al alcance de cualquiera, de cualquiera de buena voluntad y de deseos de justicia. Tal vez por eso producían efectos inmediatos, y no precisamente de invitación a la violencia.

Vale, pásalo bien y, si tienes que dar mamporros por ahí, no te cortes. Nosotros nos seguiremos riendo y emocionando como siempre