lunes, 28 de septiembre de 2026

POLARIZACIÓN / CRISPACIÓN

 

POLARIZACIÓN / CRISPACIÓN 

POLARIZACIÓN:

La polarización es el proceso o fenómeno por el cual un conjunto, opinión o sistema se divide en dos o más direcciones, grupos o posturas opuestas y extremas.

Dependiendo del área en la que se utilice, este término tiene diferentes significados.

Polarización social y política: Es la división de una comunidad o país en dos bloques ideológicos contrarios, donde las personas se sitúan en los extremos y rechazan las posturas moderadas o contrarias. Fue nombrada palabra del año 2023 por la Fundéu RAE debido a su gran uso en los medios.

 Polo: Proviene del latín polus, y este del griego pólos (pivote, eje de rotación o extremo de un eje). Se refiere originalmente a los extremos de la Tierra o de un imán.

 -izar: Sufijo de origen griego/latino tardío que significa «convertir en», «dotar de una propiedad» o «hacer algo».

-ción: Sufijo latino -ctionem, que indica la «acción y efecto» de un verbo.

CRISPACIÓN:

El verbo crispar según la Real Academia Española (RAE) significa causar una contracción repentina en un músculo o tejido, o irritar y exasperar a alguien.

La palabra crispar viene del latín crispāre, que significa rizar, ondular o arrugar.

Origen y evolución del significado

Significado original en latín: Deriva de crispus («rizado» o «con bucles»), usado para describir el cabello rizado o las superficies onduladas.

Evolución física: Con el tiempo, pasó a denotar la acción de contraer o encoger de manera repentina los tejidos o los músculos, como cuando la piel o los músculos se contraen por frío, miedo o tensión.

Sentido figurado: A partir de esa idea de tensión muscular y nerviosa, el significado se extendió en español para expresar la acción de irritar, exasperar o poner a alguien nervioso (como tener los nervios «crispados»).

 

Habrá que empezar pidiendo perdón por estas precisiones filológicas, porque el patio está como está y conviene poner a cada uno es su sitio. Si no partimos de las etimologías, estamos al borde del precipicio y cada uno volará como el dé la gana.

Es verdad que la lengua evoluciona, que cada término se va cargando de connotaciones y usos que desvían su significado, y que es la comunidad de hablantes la que va dando forma a su lengua. Otra perogrullada que hay que repetir. Pero quien no conoce el punto de partida seguro que andará perdido por el camino.

A estas alturas del partido, hemos llegado a usar ambos términos como sinónimos porque nos viene bien para nuestros intereses y para hacer de todo una zona gris en la que remover la mierda sin que se note mucho. Yo mismo confieso ser un perjudicado más por no haber puesto cuenta en la diferencia que los dos vocablos comportan. Pues mea culpa.

Se afirma que en España hay mucha polarización, que la sociedad está polarizada. Si tal cosa fuera cierta, estaríamos atribuyendo a todas las partes la misma fuerza e intensidad en ese error. Es la traducción popular del “todos son iguales”, o sea, la maldita equidistancia. No reconocer alguna parte de culpa suele significar equivocación, pero repartirla al cincuenta por ciento, como si eso arreglara algo, es engañarse, hacer el avestruz y contribuir a que esa polarización se mantenga y hasta se acentúe.

El partido mayoritario de la oposición viene ahora a afirmar que, cuando ellos gobiernen, la polarización va a disminuir. Está por ver, pero, en todo caso, esto vendría a significar que reconoce ser causante y ejecutante de una buena parte de lo que llamamos polarización. Y, además, que la está practicando con fines espurios.

Dos no se pegan si uno no quiere. En estos momentos parece que la derecha hace bandera y esencia de su existir en la exageración y en la oposición sistemática, sin ofrecer alternativa posible a ninguna situación. El vulgo resume afirmando que la oposición está ahí para oponerse. Qué tontería tan grosera. Claro que está para oponerse, para oponerse en aquello que considere que está mal formulado y argumentado, y ofreciendo razonadamente su alternativa a la situación concreta.

Lo que realmente existe es crispación, ese deseo de mantener irritada y tensionada a la comunidad, haciendo (curiosidades que tiene la vida) real aquella frase procedente de otras épocas y de otros espectros ideológicos de “cuanto peor, mejor”.

Tal vez no deberíamos olvidar un par de hechos:

1.- Es verdad que, en el “cuanto peor, mejor” las comunidades suelen hartarse y rompen con tal de explorar otras opciones.

2.- También es posible que esas mismas comunidades despierten y no se dejen dar gato por liebre si descubren que ni todo vale ni se pueden supeditar los medios ilegales a los fines.

En España puede que haya polarización, porque nadie está libre de culpas. Pero lo que realmente existe es crispación, esa acción continuada que busca irritar, exasperar o poner a alguien nervioso y sacarlo de las casillas de la serenidad y del razonamiento. Y lo peor es que se hace desde el insulto y desde el destierro de la razón y de las propuestas alternativas.

Cada uno sabrá la coraza que tiene y la capacidad para discernir las razones de los impulsos, el diálogo del enfrentamiento y las ideas de los intereses. Allá cada cual.

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