domingo, 15 de enero de 2017

MI MADRE ESTÁ TEJIENDO UNOS VISILLOS


Adornan mi ventana unos visillos que ven el exterior y lo dividen en una realidad cuadriculada. Adivino edificios porque sé que están ahí, tras los cristales; pero hasta mí llega, lo repito, toda una realidad cuadriculada: ladrillos adosados y cubiertos por una tela asfáltica de hilo, esqueletos de árboles desnudos -es invierno- en el trasfondo gris de la ladera, un cielo casi azul pero en trocitos que adoquinan un fondo más lejano, cualquier silueta andante que se adivina al otro lado claro de la plaza, y un silencio partido y untuoso que me aproxima notas musicales de alguna descompuesta sinfonía.
Tal vez también mi mente ande partida, celosa de sí misma, descompuesta, buscando realidad que no se asoma, templando lo que no ha de tener tiempo para darse a la calma, con el afán continuo de alguna verdad cierta que amortigüe los vientos de la duda, que deje florecer las amapolas sin miedo a que se sientan desangradas, o tal vez con las ganas de que al menos el agua sea propicia y mitigue la sed.
Anda todo en un tierno desconcierto, en un caos ordenado, en un desequilibrio en equilibrio, en un quiero y no puedo y en ese no sé qué que se mantiene naciendo todo el tiempo.
Así es la realidad, así es mi mente. Unos simples visillos que me avisan de que todo es confuso y certero al mismo tiempo, de que ahora y aquí y también yo mismo comemos realidad y hacemos que tú, antes y ahí seáis contrapeso en esa ventanilla de hilo blanco.

Tejieron los visillos las manos de mi madre y hoy las veo tejiendo y destejiendo contra  el tiempo. Acaricio en sus manos la luz de la ventana. Todo es más limpio ahora y más diáfano. Mis ojos vierten lágrimas de luz y llueve claridad. Y es un misterio blanco que se derrama en todo. Me dejo en el olvido en la ventana.

sábado, 14 de enero de 2017

PALOS DE CIEGO: NI POR ACTIVA NI POR PASIVA


Podemos no va a votar al PP ni por activa ni por pasiva. Bárcenas no va a implicar al PP ni por activa ni por pasiva. Son dos frases reales oídas los últimos días; su repetición es frecuentísima para expresar una negación  fuerte y convencida.
Convendría no ser tan asertivo, aunque solo fuera por seguir el consejo que recordaba aquello de que “no debes decir de esta agua no beberé”, “arrieritos somos y en el camino nos encontraremos”, o incluso aquella advertencia de “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Pero, en fin, cada cual sabrá lo que hace con sus palabras. Luego, las realidades no siempre se compadecen con ellas.
Pero no quería yo hoy sacarle punta política a la expresión sino algo de miga lingüística y social.
Parece evidente que con esta expresión hacemos referencia a un elemento constitutivo del verbo como es el de la voz. Junto con la persona, el número, el tiempo, el modo y el aspecto, componen nuestra palabra más compleja y rica, aquella que incorpora más matices con aquello que llamaban accidentes verbales, morfemas verbales, desinencias o simplemente terminaciones.
Pero es que, en este caso, la lengua -la nuestra también- es fiel reflejo de la evolución en sus hablantes, en sus usos y en sus preferencias. Quedémonos con eso que llamamos voz.
¿Cuántos hablantes serían capaces de recordar cualquiera de nuestras conjugaciones en su voz pasiva? Seguro que más de uno respondería que ni siquiera en voz activa. No seamos crueles.
Históricamente no solo se ha hablado de voz activa, sino también de voz pasiva, de voz media y hasta de voz perifrástica. ¿Por qué solo imaginamos la voz activa? Sencillamente porque a las otras variantes -también a la voz pasiva- las hemos mandado a paseo y las hemos jubilado. Casi la hemos dejado de usar, y así no hay voz que resista su presencia.
¿Y qué hemos hecho con los conceptos que expresábamos en voz pasiva? Pues la lengua se ha buscado la vida como ha podido y ha encontrado diversas fórmulas. La más reconocida y la que se está llevando la victoria en la pelea es la de la llamada pasiva refleja, aquella que mantiene un sujeto que no realiza la acción sino que la recibe: “Casas son vendidas por el constructor” pasa a “Se venden casas”; el verbo se manifiesta en voz activa y en tercera persona con ese “se” que marca precisamente lo que llamamos pasiva refleja.
Pediré perdón por este detalle técnico pero tampoco parece difícil de entender, ¿no?
Y, trasladado esto al uso diario, ¿qué viene a mostrarnos? ¿Que la lengua es un sistema cambiante siempre? Sí. ¿Que el hablante provoca y admite los cambios sin conciencia de los mismos? También. ¿Que conviene analizarlos y controlarlos? Por supuesto. ¿Que la conjugación se ha simplificado? Evidente. ¿Que muchos no recuerdan o no conocen la morfología de la voz pasiva en el verbo? Claro. ¿Que así se van a aprobar más exámenes que antes? De eso nada porque ya los más tontos andan empeñados en recuperar el imperfecto de subjuntivo (“amara, amase”: “Desde que Pepito jugara en el Peralejos”) con valores que no le corresponden. Por ejemplo.

Y ahora me voy a la calle, que tengo como ganas de airearme. Agur.

viernes, 13 de enero de 2017

ANDA YA, MOJIGATERO

2017-01-13
ANDA YA, MOJIGATERO
(Romance en el que se da respuesta a A.M.,
que se empeña en castigar al cuerpo sin sus
necesarios, preciados e insustituibles alimentos)    

No, colega, no te empeñes,
no me seas puñetero.
¿Que comamos las raíces
habiendo ricos torreznos?,
¿Que bebamos solo agua
y no aguardiente del bueno?

¿Tú sabes bien lo que dices?,
¿sabes lo que estás diciendo?
O te has quedado sin juicio
o eres de carácter hético.

Hazte monje o ermitaño
y vive como vivieron,
según nos contaba Lope,
los   consabidos batuecos,
y no quieras formar claustro
con frailes tan pordioseros.

En fin, sabes qué te digo
y de nuevo te reitero:
que, con esas exigencias
y con esos presupuestos,
no cuentes con mi presencia.
Hasta siempre, compañero.

N.B.
Como no te ha de ir muy bien
solo y sin buen aparejo,
esperaremos tu vuelta,
tus nuevas y experimentos.
Yo te propondré otra lid
en la que emplear los ingenios:
esta ya va oliendo un poco
por prolijo menudeo.
O tal vez lo haga Majada,

que anda mudo y muy discreto.

jueves, 12 de enero de 2017

"HARTOS DE MIRAR SIN VER"


Con qué frecuencia cerramos los ojos y empequeñecemos la mirada, en lugar de abrir el angular para que la foto sea algo más panorámica y nada o casi nada se quede fuera. Creo que esto es lo que hace el ser humano con todo, pero sobre todo consigo mismo.
Además, la dirección ha sido, en términos históricos, hacia un territorio más pequeño. Primero fiábamos el susto y la ignorancia a los más lejano para pasar al sol como centro de todo; después fue la tierra y en ella el ser humano como ombligo y ápice de todo lo existente.
Qué disparate si lo miramos con tranquilidad; aunque no sé si es lo mejor asomarse al abismo y correr el peligro de caer en él descontrolados y desesperanzados.
El ser humano no es otra cosa que un producto afortunado del azar, una mezcla de elementos químicos que tuvieron la circunstancia de un encuentro en un contexto propicio para una feliz compañía y para una travesía imprecisa pero apasionante. Como dijo alguien, tal vez todo se reduce a unas circunstancias especiales en las que la simple unión de algunos elementos simples comprendió que podía seguir invocando compañía, gritando desesperadamente por si alguien más se quería sumar a la fiesta, y así hasta este ser humano complejo y siempre en camino, en cambio hacia nadie sabe dónde.
De poco sirven las invocaciones al ser humano como creación de dioses o como guías de los demás elementos que componen eso que llamamos universo. Cuidado con esas fanfarronerías pues, al fin y al cabo, cualquier análisis nos descompone y nos sitúa al ladito mismo de la mosca común y en la misma mesa que los monos. Así que menos ínfulas. Ni por el origen ni por el destino porque el primero ya lo conocemos bastante bien y el segundo lo podemos imaginar igual de bien. ¿Cómo podemos imaginar siquiera que, en la plenitud del universo, solo en este diminuto planeta se ha podido producir eso que llamamos vida? Qué soberbios, qué desatinados, qué tontos…
No es poco que pensemos y que nos alegremos de aquello que hemos alcanzado, que no es cosa pequeña. Hemos desarrollado la curiosidad, buscamos y hemos descubierto los componentes de la vida, de la nuestra, de nuestro genoma. Y, en ese estudio, lo que aseguramos cada día más es que somos verdaderas máquinas de supervivencia, no más que los demás seres pero con mejores resultados, elementos de ese caos ordenado que sigue en el tiempo y en el espacio, pequeñas partículas de una conciencia universal en la que parece que nos notamos y en la que desarrollamos todas nuestras virtudes y nuestras miserias.
Tenemos tanto para ver, para mirar, para contemplar, para admirar, para sobrecogernos, para rozar el milagro y la felicidad en cada momento…
También tenemos tanto para bajar la cabeza, para sentirnos sencillos, para vivir con los demás elementos, para no despreciar nada, para sentir orgullo y a la vez saber que somos casi nada, para entender que estamos y que somos de distinta manera, para dar campo abierto al sentido común y a la buena voluntad, para entender que nada es absoluto y mucho menos nosotros.
Escucho música barroca que me transporta hacia otros sitios, que me hace materia gaseosa, que me envuelve y me lleva y me trae. En el camino rozo y me transformo, me mezclo con los otros elementos de los que vengo y en los que me convierto a cada instante.

No es poco. 

miércoles, 11 de enero de 2017

ROMANCE DE VUELTA




ROMANCE DE VUELTA
(Para el autoproclamado vencedor
en nuestra lid romancera)
N.B. Con él se viene a mostrar que tanto el duque de Alba como Lope y hasta la obra de Las Batuecas del duque de Alba se alejan para dar paso a un simple juego literario.

Pues te empeñas en llevarte
tan solo tú este trofeo,
quédate con él y escucha
cuánto yo te vitoreo.

Como vencedor mereces
laureles y camafeos,
un pedestal bien alzado
y un bruñido solideo.
Cuando invoques a los dioses
y a los héroes más cimeros,
te han de mirar con envidia
si no con grave respeto.
A nosotros, cual mortales
que este trofeo te ofrecieron,
míranos con buenos ojos,
con discurrir placentero.

Pero, coño, no te olvides
de ser también el primero
en hacer un buen acopio
de perfumes licoreros,
de viandas y de reservas
para hollar bien los senderos.

Majada traerá los mapas
y marcará los senderos,
pondrá cota a las jornadas
y prevendrá los remedios.

Yo, dispuesto a cualquier cosa
-No digas que no me ofrezco
a cualquier humilde oficio-,
pondré mi sed y mi empeño
en saciarme a cada paso
con los vuestros alimentos
-No voy a poner yo todo
lo que es mío y lo que es vuestro-.

Y así, sin otros remilgos,
todos alegres, contentos,
tú mirando hacia los cielos,

y nosotros a lo nuestro.

martes, 10 de enero de 2017

LEER

    
Cuatro de cada diez españoles confiesan no leer ningún libro al cabo del año. Es noticia que procede de estudio del gremio de editores.
Es algo recurrente por más que el origen sea de parte interesada en vender libros. Vamos a suponer que el estudio es pesimista y que son más los que leen que los que lo confiesan. Poco importa: la noticia resulta desoladora.
Pero poco arreglan el lamento y el apóstrofe. Más productivo será analizar cuáles son las causas y las posibles soluciones. Esto sí que merece una buena inversión por parte de las arcas comunes pues afecta a la comunidad entera y a su salud mental y vital.  A  uno se le ocurre un buen número de motivos para que esto suceda. Los motivos tienen que ver con hechos de tipo social, religioso, de escala de valores, de costumbres, de ocupaciones, de velocidad del tiempo, de otros formatos para acercarse al exterior, de asuntos económicos… Pero esa exposición resulta larga para esta ventana.
Parece que todos estamos de acuerdo (no sé si a veces no es por no salirnos de lo políticamente correcto) en que cualquier libro contiene elementos positivos y en que la lectura aporta beneficios muy variados. Parece, y solo parece, pues esto no se compadece con la escasez de lectores que se dice que hay.
Me he manifestado en bastantes ocasiones al respecto y no debo ser tan reincidente. Cada día me siento menos capacitado para dar consejos a nadie. Mis dudas acerca de casi todo, además, complican mis decisiones. Solo puedo decir que la lectura es un vicio también, pero no con las mismas consecuencias que otro cualquiera sino algo más beneficiosas y saludables. En todo caso, lo último que puedo añadir es que, por mi experiencia continuada en el mundo de la lectura, el que no la practica se pierde demasiadas cosas buenas. Pero cada uno sabrá si quiere perdérselas y por qué quiere renunciar a ellas. Está en su derecho. Como yo lo estoy al desearle que lo piense y que se anime a sumergirse en esta hermosa costumbre de pasar ojos y hojas, de ver nacer mundos de la nada, de vivir muchas otras vidas, de aislarse y de abrirse al pensamiento y de darse fuerzas para buscar un mundo algo más positivo y confortable.
Y ahora, como decía un personaje en una película de Cuerda, después de esta copla, me voy, que tengo que echarle de comer a la caballería. Agur.

N.B. Por si sirve de algo, dejo aquí un texto con un puñado de razones que incitan a la lectura. Lo escribió Elvira Lindo hace ocho años pensando en jóvenes, pero me vale para cualquier edad cambiando las razones que cada uno quiera. No es la primera vez que acudo a él. Tal vez a ella se le haga más caso. Gracias

Elvira Lindo: Leer a su lado

Martes 23 de septiembre de 2008  

Leer. Leer sin ganas. Leer por aburrimiento. Leer para no hacer ruido. Leer para dejar que tu padre duerma la siesta. Leer porque no te dejan poner la tele. Leer porque ya nadie quiere contarte un cuento. Leer porque te han castigado sin salir. Leer porque estás en la cama con fiebre. Leer porque estás solo. Leer porque imitas a tus hermanos mayores. Leer porque lo hace tu madre. Leer libros para niños. Leer novelas que no te dejan leer. Leer hasta que te apagan la luz. Leer sin leer, pensando en otra cosa. Leer en la biblioteca. Leer todos los libros de la biblioteca infantil. Leer porque tu hermana lee en la cama de al lado. Leer libros de Tintín en casa de tu abuelo. Reír porque tu tía llora con una novela. Llorar porque te da pena el abominable hombre de las nieves. Leer y leer y leer cinco líneas sobre sexo. Leerlas y leerlas una vez más. Leer porque quieres estar solo. Leer porque te sientes solo. Leer porque te crees distinto. Leer para encontrar almas gemelas. Leer aquello que aún no has vivido. Leer para llenarte la cabeza de pájaros. Leer para presumir. Decir que has leído un libro que no has leído. Resumir libros en literatura que no has leído. Sacar buenas notas en literatura haciendo resúmenes de libros que no has terminado. Leer para imitar lo que has leído. Leer para fardar. Leer para ligar. Leer para consolarte de un abandono. Leer por falta de planes. Leer por falta de amor. Leer porque se ha ido con otra. Leer para que no digan. Leer mientras esperas. Leer sentado en el wáter. Leer para dormirte. Leer para poder hablar con él. Leer el libro que él te recomendó. Leer para sorprenderle. Leer por puro gusto. Leer por vaguería. Leer porque no te gustan los deportes. Leer porque no tienes un duro. Leer para olvidar. Leer para recordar. Leer para aprender. Leer un coñazo impresionante. Leer un libro que no quieres que se acabe. Leer el libro de un amigo. Leer todos los libros de un hombre que te gusta. Leerle el pensamiento. Leer el libro que él está leyendo. Leer el libro que él querrá leer después. Leerle a tu hijo. Leerle hasta que se quede dormido. Leerle hasta que te quedas dormida. Leerle el Tintín que tú leíste. Leerle cuando se muere el Abominable Hombre de las Nieves. Leerle y consolarle luego su llanto inconsolable. Leerle para que aprenda a estar solo. Leerle para volver a vivir la infancia. Leerle por gusto. Ver cómo un hijo lee. Releer. Leer sólo lo que te gusta. Leer sólo aquello que te emocione. Leer por amor. Leer a su lado.

domingo, 8 de enero de 2017

OPERACIÓN RETORNO


OPERACIÓN RETORNO

El sol está tranquilo en esta tarde.
Es domingo y enero. Todo vuelve
al sitio donde habita la costumbre.
Como flechas veloces, se apresuran,
por el asfalto de las carreteras
uno tras otro, y otro los vehículos,
buscando las farolas y las calles
que dan luz a la noche y a sus pasos.

Mañana es otro día de oficina,
de pan llevar, de angustia, de alegría,
de metro y autobús, de todo aquello
que hace querer los días
sin otra causa que saber que existen
y que pasan y pasan sin sentirlos,
como pasa la vida, simplemente.

En el fondo estás tú,
mi más dulce costumbre
para seguir queriendo

que todo se repita cada tarde.