jueves, 20 de junio de 2019

OTRAS DIEZ FORMAS DE LEER LA VIDA



OTRAS DIEZ FORMAS DE LEER LA VIDA

Leerla en cada calle, en cada esquina,
leerla cada noche, cuando reina
ese orden imprevisto que requiere el caos;
leerla en barra libre por tu cuerpo;
leerla en el fulgor de la poesía;
leerla siempre en tus ojos
cada vez que me miras;
leerla si me dejas
que me quede a vivir entre tus manos;
leerla en ese punto misterioso
que adorna de tristeza la alegría;
leerla cara a cara y al desnudo
sin quitarte la ropa cada día;
leerla desterrando las palabras
porque el silencio excluye compañía;
leerla sabiendo, en fin, que la palabra
solo orienta el dolor de las heridas.

martes, 18 de junio de 2019

MALAS TENTACIONES


              
MALAS TENTACIONES

En el silencio de la tarde hablaba
con el eco tenaz de su conciencia:
“Estoy en el final de mi segunda
carrera y esperando ver las listas
de un máster que se anuncia interesante;
sin ninguna intención de sacar pecho
-quiero decir de hacerme la importante,
pues los tengo abultados y turgentes-,
estoy de muy buen ver para el que mira,
lo que no es poca cosa en estos tiempos;
me ofrecen una beca que me cubre
comprar pan y, tal vez, de vez en cuando,
algún kilo de pollo: lo restante
tengo que conseguirlo por mi cuenta.

En el octavo izquierda habita un tipo
que nunca dio ni golpe, salvo el tiempo
en que anduvo rondando el precipicio
del mundo de la muerte en color blanco.
Hoy no sé de qué vive, pero sale
de casa bien vestido y con aspecto
de perdonar la vida a quien se encuentra.
Se dice que asesora a unos camellos
a cambio de una parte de las ventas
que ronda el porcentaje
del cuarenta por ciento.

Me quedo con las ganas cualquier día,
al bajar la escalera,
de hacer sonar el timbre del octavo izquierda”.

domingo, 16 de junio de 2019

CARTA ABIERTA A LA ALCALDESA DE BÉJAR, ELENA MARTÍN VÁZQUEZ



Permíteme que apee el tratamiento y acuda a la segunda persona. Me asiste para ello mi condición de antiguo profesor tuyo (cómo pasa el tiempo), mi condición de compañero, de pechero (tú sabes muy bien qué significa tal palabro) y, por encima de todo, mi cualidad de convecino y de conciudadano.
Comenzaré por felicitarte por tu elección como alcaldesa de esta nuestra ciudad. A ti y a todos los demás representantes, los de todos los partidos. Confío en que todos trabajen por el beneficio de sus conciudadanos.
Creo que es de cortesía también agradecer a todos aquellos que han estado en la corporación y que no repiten: en mayor o menor medida, han dedicado horas en lo que ellos creían que era bueno para su ciudad.
A la hora en que tú eras elegida alcaldesa de Béjar, ¡la primera alcaldesa en la historia de la ciudad, con todo lo que eso lleva implícito como símbolo!, yo estaba sudando por los montes de estas sierras, pero mi mente andaba buscando un huequecito en el salón de plenos de nuestro Ayuntamiento, abarrotado de gente con toda seguridad. Casi en tiempo real, recibía imágenes de lo que allí estaba sucediendo. Y pensaba en el futuro, en el futuro de nuestra comunidad y de nuestra ciudad. Por la tarde me dio por volver a las páginas del Quijote, ese libro de libros al que yo acudo con muchísima frecuencia porque me parece que almacena todo lo que uno puede imaginar.
Verás, en los capítulos XLII y XLIII de la segunda parte se recoge toda una lista de consejos que don Quijote le da a Sancho en el momento en el que este va ser enviado para gobernar la famosa ínsula inventada. Yo no soy quién para dar consejos, pero, como soy al menos lo que describo en el primer párrafo, sí me atrevo a acudir a esta fuente de autoridad para trasladártela. Solo copio algunos párrafos (la lista es muy larga y contiene consejos curiosísimos y muy sabrosos); además, ya sé que hay que hacer la salvedad de que este libro está escrito en los primeros años del siglo diecisiete. Y ya ha llovido mucho desde entonces. Pero a mí me parece que hay ideas en esas páginas que siguen siendo válidas, y tú sabrás ponerlas al día. Otro escritor, el Arcipreste de Hita, unos siglos antes, ya acudía al argumento de autoridad para dar fuerza a sus palabras: “Si lo dijera yo, se me podía tachar, / mas lo dice el filósofo (Aristóteles), precepto es de guardar”.
En fin, que te traslado algunas frases, frases que hago mías. Habla don Quijote a Sancho:
“Primeramente has de temer a Dios (sustitúyelo por lo que quieras) porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”.
“…Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que pueda imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte…”
“Haz gala de la humildad de tu linaje…”
“La sangre se hereda y la virtud se adquiere”
“Nunca juzgues con arbitrariedad”
“Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico”
“…No cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo”
“Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva sino con el de la misericordia”
Hay muchos más consejos, pero creo que con estos vamos servidos. Más bien parecen para un juez que para una alcaldesa, pero tú sabrás actualizarlos, adecuarlos y aplicarlos. Tal vez en otra ocasión me atreva con algunos más de esos que parecen más concretos, aunque no lo sean de verdad, pues emanan de estos, que son más universales y de mayor alcance.
Cuando una alcaldesa, un concejal o cualquiera otra persona asientan su vida en principios sólidos, sus actuaciones serán también razonadas y producto del sentido común y de la buena voluntad. Espero que tus principios sean tales y que tu actuación se realice bajo la mirada de esas luces. Ese conjunto de ideas se llama (tú lo sabes) ideología, eso que desde tantos lugares se desprecia con aquello de “obras, no palabras”. Cuando se posee ideología, no hace falta acudir a ver cómo se presentan las circunstancias y cómo ha amanecido el día para decidir, sino que las resoluciones llegan solas.
Permíteme recordarte un brevísimo esquema de una ideología que tú conoces y que a mí me parece la menos mala. Dice así:
a)       La vida es una breve carrera en la línea del tiempo.
b)      Si no se parte en igualdad de condiciones, todo lo demás está falseado y es mentira.
c)       Si no se estimula y recompensa el esfuerzo personal, también estaremos premiando la injusticia.
d)      Al menos cronológicamente, es anterior la igualdad de oportunidades que el esfuerzo personal.
e)      Merece la pena dedicar más esfuerzo a facilitar la igualdad de oportunidades.
Ya ves, solo cinco ideas para todo un programa.
Yo no quiero pedirte ni piscinas ni calles: de todo esto ya os lloverán chuzos a diario; pero sí coherencia y principios. Lo demás, repito, vendrá solo.
Después, pasará el tiempo, que es lo que siempre pasa, y similares causas que te han colocado y os han colocado donde ahora estáis os pedirán que dejéis paso a otros. Y seguirá constante el paso de los días como si nada hubiera ocurrido. Entonces, como ahora, serenidad, sosiego y calma. Porque, como también se dice en el Quijote, “cada día tiene su afán”, “y amanecerá Dios y medraremos”.
A ver si fuéramos capaces entre todos de agitar las mentes y las conciencias de todo lo que nuestros convecinos guardan en sus mentes, que seguro que no es poco ni malo.
Ánimo y suerte.

jueves, 13 de junio de 2019

UNA RONDA A DESHORAS Y A DESTIEMPO



UNA RONDA A DESHORAS Y A DESTIEMPO

¿Y si un cántaro se diera a la bebida
después de contemplar que tanto líquido
no debería guardarse solamente
para otros labios y para otras bocas?
¿Cuál sería su actitud robando sorbos,
dejándose llenar cada mañana
para sentir nostalgia cada noche?
Un porrón, un botijo, una botella
se juegan su pudor entre los labios,
que se llevan aprisa mar adentro
lo que alcanzó reposo en todos ellos.

Me detengo en la imagen de un botijo,
manando sobre un rostro. ¿Qué contempla
sin que acaso le pueda la añoranza
de vivir entre malas compañías?
El cántaro será un alma de cántaro
viendo cómo se queda en el vacío;
la bota pertinaz reirá en lo alto,
sin ganas de bajar a ras de tierra
por no desmerecer en el concierto.

Y yo mirando aquí tal desconcierto,
sin saber si beber por un botijo,
si por cántaro, bota o simple vaso
que me sacie la sed y me bendiga
como buen recipiente y buen beodo.

N.B. No creo que este sea el mejor medio para comunicarlo, pero, como varios me han preguntado por los lugares en que se puede comprar mi libro Al paso de los días, responderé un par de veces aquí. Está disponible en Salamanca, librería Víctor Jara. Y en Béjar, librería Malú.

miércoles, 12 de junio de 2019

LAS VERDADES



Cada persona tiene su verdad, su forma de interpretar el mundo y parece que todo lo ordena según el esquema que de esa visión se deriva. Las preguntas se desploman es cascada: ¿Existe un referente como verdad única y singular? ¿De qué manera tenemos que defender nuestras verdades, si estas son muchas? ¿Cuál es la manera menos mala de respetar las verdades de los demás? Cualquier mínimo análisis de nuestra realidad más próxima nos confirmará la existencia de estas y de otras muchas preguntas.
Pienso ahora en las conversaciones políticas de estos días apurando los pactos para el gobierno de pueblos, ciudades y comunidades. Cada cual defenderá su verdad (¿o sus derechos, o sus privilegios, o sus beneficios económicos?) y tendrá la tentación de pensar que las verdades de los demás no son tan verdaderas y que no pueden ser tenidas en consideración con la misma fuerza. A las declaraciones de los representantes políticos me remito; en ellas veo casi siempre respuestas que miran solo por el ojo de su visión, sin darse cuenta de que tienen que dialogar con otros representantes, que, a su vez, tienen otras verdades. En tal contexto, los análisis se degradan, cuando no desaparecen, y ambas partes, junto con los que oyen o ven los aparentes argumentos, se quedan a buenas noches.
La realidad no es solo nuestra realidad (o nuestra visión de la realidad, que viene a ser lo mismo porque es con la que tenemos que actuar), y mucho menos son solo nuestros deseos; es algo mucho más amplio y variado. Me parece que no hacemos honor al buen razonamiento cuando igualamos nuestro deseo con el todo. Al revés, cuando tal cosa sucede, nos quedamos sin contraste y solo nos queda el nivel de la pasión y del deseo. De ahí proceden los rechazos absolutos y la constante falta de entendimiento, los malos entendidos y toda suerte de situaciones desagradables.
Alguien podría pensar que se está abogando por la defensa débil de nuestras convicciones y pensamientos, en una concepción postmoderna al uso. En absoluto. Se trata, repito, de no confundir nuestra visión de la realidad y nuestros deseos con la realidad total, pues hay otras maneras de interpretar la vida. Es del contraste y de la comparación, no del rechazo sin análisis, de donde tiene que partir el desarrollo de la convivencia en sus grados mínimos para soportarnos y subsistir dignamente. Y todo ello hecho desde la igualdad de oportunidades, pues -ya se ha dicho muchas veces-, si partimos en desigualdad de condiciones, todo lo demás es mentira.
Me parece que esto sirve para lo que se cuece estos días de manera más visible, pero también, y sobre todo, para cada momento de convivencia en nuestro quehacer diario, ese menos llamativo que nos conforma y nos moldea a todos nosotros. Me parece.

N.B. No creo que este sea el mejor medio para comunicarlo, pero, como varios me han preguntado por los lugares en que se puede comprar mi libro Al paso de los días, responderé un par de veces aquí. Está disponible en Salamanca, librería Víctor Jara. Y en Béjar, librería Malú.

martes, 11 de junio de 2019

EL MUNDO EN SERVILLETAS DE PAPEL (DE USO MÚLTIPLE)



EL MUNDO EN SERVILLETAS DE PAPEL
            (DE USO MÚLTIPLE)

A la hora fijada previamente
se anunciaba en la calle a los transeúntes
y pedía cualquier tipo de limosna
con la que socorrer a unas familias
que habitaban muy cerca de su casa.

Con lo poco que hubiera conseguido,
regresaba pensando si era el mundo
más justo o más injusto que al comienzo
de hacer sus peticiones en la calle.

Pensaba que el esquema de injusticia
iba a seguir lo mismo que un rato antes,
que esta no era la forma conveniente
para cambiar del mundo los abusos.

Pero, al llegar al barrio, su mirada
se paraba en la gente que esa noche
iba a comer caliente. Su conciencia
ponía a remover su pensamiento
y en él trababan lucha los conceptos
de justicia y de blanda caridad.

Resolvía casi siempre que es la misma
justicia en ambos casos y no es serio
hablar de caridad en ningún modo.
Después pensó en el mundo y, en silencio,
volvió sobre sí mismo y cada día
salía a pisar la calle y a ofrecerse
a cualquier inmediata petición.

Allí sigue olvidando y olvidado
de todas las teorías económicas
que dibujan un mundo inmejorable
en simples servilletas de papel.

lunes, 10 de junio de 2019

PACTAR



Después de las largas campañas en las que hemos estado todos inmersos, llegaron los días de depositar las papeletas, palomas mensajeras de las voluntades concretas de los ciudadanos. A partir de ese momento, comenzaron los dimes y diretes, las llamadas a escondidas, las negociaciones al sol o a la sombra; y todo terminará el próximo sábado cuando, de nuevo, los que hayan obtenido acta de concejal o de diputados depositen sus votos en las urnas. Entonces podremos poner cara a los nuevos alcaldes y presidentes de comunidades autónomas.
Andamos ahora en la vorágine de los pactos, del tú me das para que yo te dé, del era aquello pera ahora tiene que ser esto. Creo que sería bueno que tuviéramos el proceso claro para no perdernos en impulsos y malas palabras. Porque el momento de los pactos no es más que un nuevo eslabón de la cadena. Este es mi esquema:
Los medios de comunicación gastan casi todos sus esfuerzos desde el primer día del período electoral en el morbo de preguntar a todos los contendientes con quién van a pactar. Estos escurren el bulto como pueden y no responden casi nunca con claridad. Me parece que una buena respuesta sería esta: “No voy a pactar con nadie porque salgo con el deseo de recibir incluso los votos de los demás aspirantes”. Esa manía persecutoria de los medios por dar por resueltos los resultados antes de que se produzcan no obedece más que una intención de hacer conjeturas y de atizar el morbo  antes de la hora de las urnas.
Una vez que los ciudadanos se han manifestado, es el momento de recontar y de parcelar la realidad; ha llegado la hora de las conversaciones, de las miradas altas y de los pactos. Porque a  una comunidad hay que hacerla gobernable: los ciudadanos están por encima de los caprichos personales.
En un sistema democrático la votación final la gana quien consigue mayor número de papeletas de los representantes, no quien ha ganado numéricamente las elecciones. Para eso están los pactos.
Parece lógico que quien haya obtenido mejor resultado numérico intente en primer lugar esa mayoría necesaria.
No es nada antidemocrático que los demás exploren sus afinidades e intenten también esa mayoría.
A la hora de las conversaciones para los pactos es cuando tienen que entrar en juego las ideologías y no traicionar los principios (siempre en el caso de que se tengan, claro) que han sustentado el programa con el que cada formación ha concurrido a las elecciones. Se supone que un candidato está ahí porque entiende la prosperidad de una comunidad desde unos principios determinados, no desde ningún contrato redactado en un rato de inspiración, que puede ser cambiado en su raíz en cualquier momento (ya saben: “Estos son mis principios, pero, si no les gustan, tengo otros”).
No se puede conseguir el poder a cualquier precio: una conciencia sensible no permitiría que el trato durara mucho.
Por todo ello, los pactos han de hacerse con base en unos principios mínimos pero claros y con los grupos afines, con aquellos que tengan una concepción de ciudad y de vida parecidas.
La generosidad es siempre mejor que el egoísmo y la rigidez, la serenidad mejor que la exaltación, y la reflexión mejor que el impulso instintivo.
Como la historia es la memoria de las cosas, cada uno tiene sobre sus espaldas un pasado, y, sobre todo en lugares en los que nos conocemos casi todos, cada cual tiene que saber qué comportamientos personales ha tenido y qué trato ha dispensado a los demás en la esfera pública. Como escribo esto en Béjar (aunque la reflexión aspira a servir para cualquier lugar y caso), no hace falta que sea más explícito para saber dónde está la diana. No resulta fácil pedir pan a quien antes le has tirado piedras. Porque las ideologías son creadas por las personas y están al servicio de las personas que las piensan y construyen.
El final se mide en democracia en forma de votos en las urnas. Y así se hará el próximo sábado. De los resultados, si no son fruto del rencor sino del pensamiento sereno y de la buena voluntad, dependerá la distribución y el desarrollo de la legislatura. Sea cual sea, todos deberían pensar que pueden aportar ideas e iniciativas para el mejor desarrollo de la ciudad, en el gobierno y en la oposición; siempre que el gobierno no se interprete como una victoria contra derrotados a los que se pida que no molesten y dejen en paz a los vencedores. Se me entiende, ¿verdad?
 Al lado de estas reflexiones se sitúan los deseos personales. Yo tengo los míos, por supuesto. Pero estos son deseos… Y es tan fácil caer en el error de confundir unas con otros…