viernes, 17 de noviembre de 2017

PAISAJE



PAISAJE

Este sol que se empeña, testarudo,
en ser dueño y señor de nuestras tardes,
cuando noviembre mira sorprendido
las copas amarillas y los cauces
sedientos de los ríos y los valles.

La sabia sigue en pie, sus amarillos
se niegan a volar, pasto del suelo.
Todo brilla en la tarde, pero el agua
no llega y hay un canto perezoso
como plegaria seca desde el aire.

Ha de morir noviembre,
y ha de morir llorando,
con agua de alegría o con la pena
de lágrimas azules si la lluvia falta.


Sigo mirando atento el horizonte.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

PRONÓSTICOS


No son los del tiempo. Esos andan más claros estos días. Por desgracia, no hay perspectivas de cambio inmediato y la sequía nos seguirá agobiando hasta que algún día los cielos se desborden y nos aneguen con la abundancia de las lluvias. Ojalá que sea pronto, porque esto sí que es una desgracia para todos, sobre todo para los seres humanos.
Pero el pronóstico hoy va de sociedad y de política, de lo que presumiblemente puede suceder en esta vieja piel de toro. Las aguas (ahora solo es expresión recurrente) andan revueltas, siguen casi desbordadas, a pesar de que los destructores de presas parecen algo más tranquilos y con los humos más reposados. Veremos qué sucederá el próximo día 21D en las elecciones catalanas.
Pero suceda lo que suceda, la enfermedad larvada seguirá ahí y habrá que bizmar al enfermo, ponerle emplastos y recetarle aspirinas para que no se nos ponga peor y vuelva a la tos crónica. Lo malo es que, como se dice en estas tierras, hay andancio, o sea, la gripe está extendida y alcanza a todas las familias. No hay más que echar una ojeada y se verá que, a día de hoy, es políticamente incorrecto plantear ningún movimiento legal que implique cualquier tipo de recentralización; de tal manera que aquel que hable y no dé por descontado que solo es bueno aquello que contribuya a la descentralización y al centrifugado es tildado de retrógrado y de poco menos que tribal.
La verdad que los antecedentes políticos de la dictadura ayudan muy poco a esta defensa. La actitud vociferante y semiviolenta de algunas minorías extremistas tampoco favorecen nada la exposición de motivos y razones, porque ellos no cuelen precisamente exponerlos. Pero me parece -y ahí va el pronóstico- que se van a alzar voces serenas y razonadas en defensa de esa recentralización como forma de mayor igualdad y justicia social. Y tal vez sea desde sectores de la izquierda -ahí están ya los casos de Paco Frutos y de Borrell en Barcelona-, esa que tanto se ha dejado llevar por las pulsiones nacionalistas en los últimos 40 años, desde donde se volverá a poner el grito en el cielo por la falta de operatividad de tanto grupo aislado y tanto reino de taifa.
Yo personalmente lo tengo poco claro. Me reconozco bastante jacobino, pero no por banderas ni patrias, sino porque no tengo del todo claro que la dispersión sea lo que más favorece al ciudadano de a pie. En todo caso, estoy dispuesto a dejarme convencer con ideas y razonamientos; en ningún caso con voces, ensueños ni con ideas preconcebidas. Porque si la descentralización, la nación de naciones, eso de los pueblos (que yo no sé lo que es, y que me aterra pensar lo que sea)… y no sé cuántas cosas más son beneficiosas para el ciudadano normal, entonces ancha es Castilla y sean bienvenidas naciones, autonomías, regiones, provincias, pueblos, barrios y personas. Me convertiré en federalista, confederalista, regional, provincial, aldeano, activista de barrio y hasta adalid de la independencia personal. Y no me valdrán medias tintas ni calentarme al sol que más calienta con tal de complacer gustos imprecisos y poco racionales. Si es bueno, a por ello y hasta el final.
Porque las emociones son mías, esas sí que son mías y nada más que mías.
En fin, que, de momento, me conformaría con que a nadie se le escupiera si serena y razonadamente expone la simple posibilidad de retraer las administraciones en beneficio (o perjuicio, ahí entrarían los razonamientos) del ciudadano, de cualquier ciudadano, con independencia del lugar en el que habita y consume su vida.

Y luego ya, si eso, para otro rato, eso de las patrias, las banderas, las naciones, los pueblos, las tribus y los pueblos elegidos y especiales. Luego ya, si acaso.

martes, 14 de noviembre de 2017

AMANUENSE


AMANUENSE

La muerte pasa a limpio
las páginas oscuras de la vida.

Lo malo es que en el libro que ella edita
no hay más color que negro y no se sabe
dónde se halla el final, ni el acabose
de imprimir, ni la fecha que anuncie
una nueva edición en la que el índice

no sea un simple borrón de tinta china.

lunes, 13 de noviembre de 2017

MI TESTAMENTO: BLÁZQUEZ DE PEDRO


Con el ánimo de dar voz a este bejarano intrépido y especial, y por si el texto sirve para reflexionar, copio otro de sus artículos más decididos. A la sazón, estaba en la Cárcel Modelo de Madrid, tenía 29 años y en él se había encendido ardorosamente el fuego anarquista. No se templarían mucho sus posturas. Murió en Cuba cuando tenía 52 años.
“MI TESTAMENTO:
Por si hubiera que hacerlo constar en alguna ocasión, o por si los esbirros de cualquier autoridad me quitasen la vida en la hora más inopinada, voy a hacer declaración a modo de testamento, aunque soy joven, me siento vigoroso y no pienso morir por ahora. Y lo hago por impulsos naturales y libérrimos de mi voluntad y de mi conciencia. Conste así.
Las declaraciones son: No creo en ningún dios, execro las fronteras y las patrias, huyo de amos y de señores, y soy enemigo franco y pertinaz de todas las religiones, y más especialmente de la católica.
Reniego del agua con que me bautizaron, de las veces que me arrodillé, hecho un bestia, ante un hombre más imperfecto que yo, para contarle mis procederes, y de las hostias que me tragué en el supuesto de que eran cosa de un dios.
No quiero, cuando me muera,  responso, letanías, cirios, aguas benditas, ungüentos ni cosa alguna que huela a reacción, a rutina, a dogma, a iglesia y a estupidez.
Ambiciono ardientemente que me den sepultura en cualquier sitio, menos en el cementerio de los curas.
Deseo con vehementes ansias que ninguno de los seres que me quieran enlute su cuerpo, invierta lágrimas de rúbrica por mi defunción.
Soy eterno combatidor de las leyes escritas y de las autoridades impuestas.
Me hallo el más feliz de los mortales desde que vivo sin religión, sin dogma, sin ley, sin respeto a ningún gobernante.
Creo que me honra mucho quien me llame ateo, impío, hereje, racionalista, exaltado, rebelde, sacrílego, blasfemo, satán y revolucionario.
Quiero unirme a una mujer o varias sin más lazo que el del amor.
Lucho y lucharé por que toda la Humanidad trabaje en la misma proporción y sea totalmente feliz acabando para siempre con privilegios, monopolios, injusticias, propiedades privadas, capitalismos, explotaciones, asalariamientos, asesinatos, iniquidades, tiranías y despotismos.
Considero una de las mayores y más placenteras glorias de mi vida el haber sido excomulgado por el obispo de Plasencia, Pericón Casas y Souto, tanto que deseo vivamente ser excomulgado algunas veces más, cientos siquiera.
Opino sería muy conveniente que todos los hombres emancipados, que tuvieron la desgracia de recibir una educación religiosa, hicieran semejantes declaraciones. Así podría saberse si el pueblo español es descreído o creyente, como se empeñan en hacernos tragar”.
(Cárcel Modelo, Madrid. El Rebelde, núm. 26, 16 de junio de 1904).

El análisis y las concordancias o discrepancias, para una conversación serena y con viandas.

viernes, 10 de noviembre de 2017

AMOR Y VIDA: BLÁZQUEZ DE PEDRO


Que el ser humano llega a la vida sin conciencia de las imposiciones que le aguardan parece una evidencia; que ordenar la vida supone encauzar esas imposiciones (familiares, sociales, económica, políticas, religiosas…) tampoco parece que se pueda discutir; que existen muchas formas de encauzar esas imposiciones resulta irrebatible… Al fin y al cabo, es la vida, ese trocito de espacio y tiempo que se nos ha concedido y que ni siquiera sabemos si es solo individual o colectivo.
A José María Blázquez de Pedro no se le conocen relaciones amorosas estables. ¿Será su manera de entender el amor lo que se lo impidió? ¿Será tal vez la falta de esa relación la que le facilitó la manera de entender ese amor? ¿Interfieren ambas cosas?
Sirva solo de pretexto y de brevísima introducción para darle la palabra y que se exprese. A partir de aquí, cada uno se hará su composición de lugar.
Desde la Cárcel Modelo de Madrid, escribía este texto parA El Rebelde, en junio de 1904: VIDA: “Ven amada mía; ven, mujer exuberante y hermosa; ven, manantial fecundo de la primogenitura humana; ven, fuente abundosa del placer y de la dicha. Ven, ven a mis brazos. Ven, ven…
Quiero gozar, quiero reír, quiero amar, quiero procrear contigo. Quiero percatarme del respirar anheloso de tu pecho y del latir acelerado de tu corazón. Quiero entrelazar apretadamente mis brazos contra los tuyos. Quiero besarte mucho, mucho, con pasión de llama consumidora, con dulzura de murmuriente ritmosidad, con exquisiteces de plácida ternura, con sacudimientos de espasmódicos arrebatos. Quiero morderte los incitadores y lujuriantes labios, quiero paladear tu lengua, quiero apretar mi cara contra la tuya. Quiero que tus carnes, ahítas de belleza, pletóricas de gozos, saturadas de vigor, repletas de finura y rezumantes de vida, se besuqueen con las mías en frenético, bullente y desenfrenado voluptuosismo. Quiero hociquear en el surco adormecido de tus pechos robustos y turgentes. Quiero palpar las morbideces irreprochables de tus caderas y de tus hombros. Quiero sentir en mis espaldas el contacto escalofriante de tus manos tibias. Quiero refocilarme con el frescor de la brisa que se cuela por entre nuestras carnes conjuncionadas. Quiero aspirar con ansia el ardoroso perfume carnal que borbotea invisible de tu cuerpo gallardo. Quiero gozarte intensamente, extensamente, plenamente, saciadamente. Quiero verter con prodigalidad el germen de la vida en tu cuenca receptiva y fecunda de la maternidad. Quiero gastarme, derretirme, agotarme, consumirme en gozar contigo, al generar más vida. Quiero destrozar mi existencia en hacer surgir otras y otras existencias. Quiero descomponer mi ser para formar otros y otros seres. Quiero morir gozándote y creando vida. Quiero reír, quiero amar…
No te detengas, no dudes, no vaciles. Deprecia compasivamente a los mamarrachos que se atrevan a censurarte.
Sé despreocupada, sé valiente y no busques al unirte al hombre más vínculo que el del amor. Entona un canto libre a la vida, sin temor a nada ni a nadie. Natura, tu madre y receptora, así lo ordena. Desatiende al cura y al juez que se obstinan en sacarte el dinero, echando ridículas bendiciones sobre tu unión, como también a la sociedad injusta, corrompida y deformada que te censura por ser libertaria y digna. Canta, canta a la vida con libertad.
Atiende a Natura que ordena y santifica tan grandioso canto. Ven, ven a mis brazos, ven, ven… Goza, ríe, ama…
Ya viniste. Triunfó Natura. Gocemos y gocemos hasta aniquilarnos para crear vida”.
El contexto real es el de una respuesta a carta de una mujer bejarana, casada pero enamorada del anarquista. Pero esto, salvando el morbo, poco importa. Interesa más la concepción que Blázquez de Pedro tiene del desarrollo del amor en el ser humano, también del amor sexual. Y aún más, tal vez, el valor literario del texto.

Entre esta concepción y la de la represión social continua, ¿cuál es la recomendable? A pensar al rincón.

jueves, 9 de noviembre de 2017

REDESCUBRIENDO UN TESORO


Hace ya bastantes años, cayó en mis manos -por cortesía de un buscador ratón de biblioteca- la fotocopia de una revista publicada en Béjar hace un siglo. Era época de agitación de ideas, de páginas y de personas que tenían mucho que decir desde y en la ciudad estrecha.
Había oído hablar de él pero nunca lo había encarado de manera directa. Era, y es y será, un personaje singular y muy llamativo. Su nombre es José Carmelo Blázquez de Pedro, más conocido por José María Blázquez de Pedro. Me acerqué con curiosidad a los números del periódico-revista Cultura y Tolerancia. Y descubrí, en cuanto abrí la ventana de sus páginas, la existencia de un ser excepcional. Amante de su familia, religioso primero y anticlerical más tarde, anarquista progresivo, agitador cultural, replicante irredento, provocador social, idealista infinito… y mil cosas más que me lo dejaron como una de las personas que merece la pena conocer y con las que es delicioso intercambiar ideas.
Por diversas razones, me olvidé un poco de él. Tampoco había demasiadas pistas para seguirle ni textos a los que acudir. No los había o yo no los conocía. Después, algunas citas concretas, varias alusiones indirectas y no mucho más.
Hoy -ayer- llega a mis manos un trabajo serio y concienzudo (350 páginas más cuadernillo) que rastrea la personalidad y la obra de este bejarano exento, único y, como tantos otros, casi desconocido por casi todos. Ni ha sido ni será seguramente políticamente correcto; por lo tanto, no interesa. Me apresuro con avidez a conocerlo algo más. Su personalidad y, sobre todo, sus textos. En ellos y en ellas están sus ideas. Pronto presentaré este libro e incitaré como mejor sepa a que otros lo conozcan también. Ando en sus páginas y cada línea es un gozo.
Una pequeña muestra. En un discurso a los obreros bejaranos, los anima a luchar por el horario de ocho horas y predica no a favor del trabajo y de los horarios interminables sino para entender el valor del tiempo libre y la dedicación de cada ser a sí mismo y no a la satisfacción de necesidades impuestas por los poderosos. Esto dice en el discurso: “Lo honroso, lo enorgulleciente, lo humano, lo natural, lo bueno, lo justo y lo bello es ser libres, es sentirse contentos, es hallarse dignificados es disfrutar de todo lo existente en igual proporción que los demás, es vivir cada cual su propia e independiente vida, en lugar de arrastrarse  de modo triste y miserable y supeditarla inútilmente al mango de una herramienta.
La culpa de todo esto -me diréis- no es nuestra, sino de la religión, que nos bestializa y degrada desde la niñez; del capital, que nos estruja sin conciencia y no nos deja el tiempo indispensable para sentir, observar, pensar y darnos clara cuenta de nuestro lamentable estado; y de la autoridad, que nos oprime, violenta, aprisiona y mata”.

Buenas palabras para una discusión seria y con dinamita. Quizás para después del fútbol. Cachis.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

ALBATROS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA


ALBATROS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA

Las alas desplegadas cara al viento,
señor de las tormentas, soberano
del mar y de los cielos, el albatros
es viajero alado casi siempre.
Vuela en lo alto del aire, se divierte,
juega a calmar las aguas y las calma
cuando planea majestuoso y lento,
príncipe de las nubes en su vuelo.

Mas, cuando vuelve a tierra, su presencia
se torna ordinariez, torpeza, desaliño,
se ríe de su presencia el marinero
y es otro su valor y su apariencia.

Es solo en las alturas
donde muestra su faz majestuosa.

Así también la luz que da cobijo
a la voz del poeta y lo convierte
en albatros del mundo imaginado
cuando vuela otros mares y otros cielos
y hace vivir los sueños y la nada.

También ha de volver a ras de tierra
y hacerse con los mandos de la vida,
esa vida sencilla y ordinaria
que lo iguala con todos los que pisan
la piel de las aceras.

Albatros cual poetas en el cielo;

poetas como albatros en la tierra.