jueves, 8 de enero de 2026

EUROPA SIGUE EN LA PLAYA

 

EUROPA SIGUE EN LA PLAYA

La playa era un prodigio de blancura,

bañada por la luz que ofrecía el sol.

La hermosa Europa, sola y distraída,

sembraba perlas de deseos y amor.

Enamorose Zeus al verla en cueros,

adornada de todo su esplendor.

Deseoso, como siempre, de la carne,

en toro transformado apareció.

Tan hermosa apariencia fue bastante

para echarse en los brazos de aquel dios,

pues Europa, que a nada le hacía ascos,

se prestó a la conquista del amor.

La hermosa Europa se soñó amazona

y a lomos del aquel toro cabalgó;

cabalgó de toditas las maneras

que entonces le ofrecía la pasión.

Hasta Creta se fueron por el aire,

en continua y gozosa diversión;

y allí continuaron sus amores

por no romper de Zeus la tradición.

 

En Creta, Zeus dejó su faz de toro

y en su forma divina se mostró.

Si Europa fue propicia con un toro,

imagínense al verse con un dios.

Allí tienen tres hijos legendarios:

Radamantis, Minos y Sarpedón.

Cumplidos sus impulsos y cansado,

Zeus hacia el Olimpo se marchó

y Europa, amor de jefe de los dioses,

matrimonio formó con Asterión,

rey de Creta y de Europa, el continente,

mítico y legendario y fundador.

Por regalo de bodas Zeus Olímpico

en el cielo su nombre señaló

y a un conjunto de estrellas luminosas

con el sello de Tauro las nombró.

Siguen allí evocando sus amores

en recuerdo de lo que los unió

en Fenicia, en Creta y en Europa

y en el cielo en feliz constelación.

 

Desde entonces la vieja Europa sigue,

a lomos de una vieja maldición,

mirando hacia otros toros que la violan

cual imperios en vieja explotación;

ni sus viejos valores la mantienen

con vida y regular respiración,

pues vive a lo que mandan los caprichos

de algún atrabiliario dictador

llegado de los USA o desde el Kremlin,

de China y del Oriente. Ya no hay dios

que acabe de obligar a todo el mundo

a regirse en la colaboración.

 

¿Tendrá que soportar la vieja Europa

a otros toros sin alma ni valor,

que solo exhiben fuerza, bomba y tanques

como antiguo y cruel conquistador?

¿Será la vieja Europa complaciente

con tan clara y obscena violación?

¿O medrarán los bueyes, vista al suelo,

en feliz y beatífica oración?

La conseja es antigua:

¡Yanquis, go home!