CONTEMPLACIÓN
Mirador del Buen Duque, padre Roca,
mañana clara, octubre, veintidós.
Dios también está azul esta mañana.
En la ladera norte de la sierra,
los colores reclaman su presencia,
el verde se degrada en amarillo
y los ocres señalan que el otoño
ha instalado su hogar entre nosotros.
Este otoño es despojo de materia,
de aquello que se muestra innecesario,
es eco de los ecos que perviven
y van hasta humillarse y apagarse.
Como a vivir invita al que contempla
lo que le ofrenda la naturaleza.
Ungido por la luz, que de los cielos
baja a tomar contacto con el suelo,
mis sentidos se esponjan del misterio
de la naturaleza, de ese don
que ofrece la materia en su camino
de nacer y morir continuamente,
sin causas que lo expliquen ni lo
empujen.
Así mi vida toda, en la que paso
también mis estaciones;
mas, ay, con permisos limitados
en la carrera inútil
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