LA LLUVIA ME REGALA LA TRISTEZA
La lluvia me regala la tristeza
en todas esas gotas que golpean
la transparente paz de los cristales.
Cada gota señala un recorrido
y mil gusanos líquidos caminan
como buscando el suelo, donde unirse
en un solo caudal. Todas las gotas
se miran extrañadas, cual si fueran
deportistas en cruel competición.
El aire modifica su textura, planifica
el surco en que han de dar su último aliento.
Agua y viento se abrazan en un baile
que canta una balada vespertina
en el sonoro suelo del cristal.
Mi mirada traspasa la ventana
y ensaya el mismo baile con nostalgia,
por no poder cantar la melodía
que entonan en sus notas esta tarde
agua y viento a la vez. El cielo mira
la danza y la bendice. Yo retorno
al interior tranquilo de la sala
y entono en pensamiento los compases
que me suscita en grises la memoria
de todo lo que el tiempo no olvidó.
1 comentario:
Nostálgica y triste, pero bonita.
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