lunes, 5 de octubre de 2026

DE IDA Y VUELTA

 

DE IDA Y VUELTA

Y desde hoy es ya todo memoria, esa especie de repesa que contiene en el presente los restos de los días y las horas.

Vuelta de Estambul y choque con la noticia del adelanto de elecciones en España. Pero vamos por partes. No haré ni un sucinto resumen de mi estancia en Bizancio: no estoy para tratados. Tan solo, como siempre, algunas notas que me surgen casi a vuelapluma.

La primera es la de la situación geográfica de la ciudad; esto seguramente explica todo lo demás. Puente entre mares y continentes, espacio de paso de grandes caminos para el intercambio, cruce de religiones... Con estos tres elementos se cuece todo lo que allí ha sucedido y sucede.

La segunda es la importancia que la estructura religiosa sigue teniendo en la realidad de cada día y en las costumbres de tantos millones de personas. Parece que se puede saborear una mezcla evidente y extraña de actividad comercial con las estrictas medidas religiosas impuestas por las leyes coránicas. Es verdad que, en los tiempos modernos, esta es casi la única república laica de la zona; pero la realidad diaria es muy distinta y los signos de superestructura religiosa son muy claros: por cada esquina una mezquita y en cada recodo algún texto del Corán, como si una gota malaya les recordara sus obligaciones. Para mayor desgracia, parece que en estos últimos años se camina hacia atrás en lo que a la presencia y al poder religioso se refiere. La presencia del burka y el hiyab es continua. El muecín se hace oír a cada pocas horas en toda la ciudad.

Un tercer aspecto llamativo es la mezcla de los elementos religiosos con la presencia del lujo y de los metales preciosos en adornos y en ventas. Habría que ver cómo se casa esto con la desigualdad de los habitantes en su desarrollo diario.

El desajuste de una ciudad inmensa, que no parece tener límites y la sensación de pérdida de la identidad personal en un conjunto tan enorme; algo propio de todas las megalópolis.

Las espléndidas mezquitas en su luz y en su recogimiento, en sus rituales y en sus muestras (hombres / mujeres) de discriminación.

La ingente cantidad de elementos que se repiten en la religión musulmana y en la religión cristiana. La lista de ejemplos sería muy larga.

Las reliquias, que recogen tanto la ingenua devoción de muchas gentes como la explotación turística que de ellas se hace. He ¿visto? el madero en el que flagelaron a Jesús, un pelo de Abraham, dos huellas del pie de Mahoma... Como para quedarse ciego de tanto ver. Y las personas guías esforzándose en presentar todo eso como algo que no ofrece dudas. Y yo disimulando por no estropear el momento...

El control exhaustivo de documentos en todo lugar, signo de la desconfianza en la que se vive por aquellos parajes y la devaluación que del desarrollo de la vida común tiene que suponer.

El respeto y casi devoción por los gatos, que campan a sus anchas por calles y lugares públicos como si fueran sagrados.

Y un conjunto de sensaciones que hay que ordenar un poco mejor y rumiar más despacio, pero que, en una primera aproximación, me dejan un sabor agridulce que confirma lo que conocía y que veo repetido en otros espacios y tiempos similares. Por debajo de todo ello existe una escala que apunta a la supervivencia y a su sustento en un lugar físico adecuado, a una estructura de ideas, muchas de ellas religiosas, que se ajustan al poder social y económico y que dan como resultado una realidad social y política determinada.

Como el Corán y la invitación al rezo se deja oír por todas partes, en unos minutos de relax le respondí con unos versos jocosos y de desahogo. Son estos:

SONETO PARA UN CANTAMAÑANAS

De Madrid a Estambul fui pasajero

por descubrir si Alá se revelaba

y encontré un muecín cantamañanas

que canta y reza todo el cancionero.

 

Parecía de un sonido mensajero

que no encuentra descanso y que proclama

cinco veces al día una soflama

monótona y extraña al viajero.

 

¿Qué canta el muecín en su atalaya

si despierta al dormido, y las conciencias

no están para monsergas ni creencias?

 

Que Yahvé le responda con sus rezos,

pero que ambos comprendan que no hay nada

como honrar el respeto y el silencio.