viernes, 28 de noviembre de 2025

LO IMPORTANTE

 

LO IMPORTANTE

Cualquier manual de teoría literaria o diccionario de términos filológicos recoge las definiciones de sinécdoque y de metonimia como recursos que toman la parte por el todo, o usan un término por otro por la contigüidad que poseen. Así “espada” por “torero”, o un “jerez” por un “vino de la comarca de Jerez”. Eso nos permite ampliar y recrear la realidad a nuestro antojo y mostrarla desde caras muy diferentes.

En la práctica diaria, todos somos poetas y ensayistas, pues usamos estos y otros recursos cuando hablamos con cualquiera e intercambiamos información. No, no somos escritores por ello: lo hacemos sin conciencia y sin notar el valor de transformación que conlleva. Los creadores, en prosa o en verso, utilizan estos recursos con conciencia de que lo están haciendo y para qué lo están haciendo. Por eso los seleccionan, los escogen, los regulan, los ordenan y los hacen aparecer y desaparecer según su criterio. Unas veces aciertan más y otras fracasan en el intento.

Pero decía que todos los usamos estos recursos en la conversación diaria, cuando hablamos del tiempo, cuando “cortamos un traje” a los vecinos o cuando arreglamos de un plumazo el mundo.

En estos últimos días se habla en todas partes de los cincuenta años transcurridos desde el final de la dictadura, de la sentencia condenatoria al fiscal general del Estado, del enjuiciamiento a los responsables de la DANA de Valencia, del enjuiciamiento a varios exdirigentes del PSOE, del rifirrafe continuo de los partidos y sus descalificaciones, de los partidos de fútbol...; qué sé yo, de todo lo humano y lo divino.

Pues en todos los asuntos introducimos sinécdoques y metonimias a gogó. Dicho de otro modo, nos acogemos a aquella parte que nos favorece y con ella abanderamos o echamos por tierra todo el contenido de lo que juzgamos. Esto lo podemos aprovechar desde un sitio y desde otro, con apariencia de tener razón.

Cualquier ejemplo nos sirve. Tomemos el que acaso sea el más extremo: la dictadura que sufrió este país durante cuarenta años. Ahora se produce el cincuenta aniversario de su desaparición («Buen don Guido, ya eres ido, y para siempre jamás»). Alguien afirma que en ese periodo se produjeron cosas positivas; otros aseguran que ese fue un período negro de nuestra Historia. ¿Quién tiene razón? Pues seguramente ambos. ¿Quién puede negar que, aunque solo sea por pura fórmula aritmética, algo se haría bien a lo largo de tantos años? ¿Quién puede negar que se produjeron atropellos sin fin durante esa larga noche de los tiempos?

¿Hay un empate en esta disputa? ¡En absoluto! Inmediatamente asoma el peligro terrible de la equidistancia («todos son iguales») y el del desánimo por parte de quien no analiza y se deja llevar por la comodidad de lo genérico. Entonces, ¿quién engaña? Pues aquel que toma la parte por el todo y se olvida de que el todo es mucho más que la parte.

¿Qué favor le hace a su postura aquel que rechaza de manera absoluta la afirmación del contrario y no defiende la suya ordenando en importancia lo que es importante y colocando en segundo orden lo que es menos importante? ¡Ninguno! Hay mil argumentos y ejemplos para dar a entender que la dictadura es mala por sí misma, con independencia de que produzca algún elemento positivo. Una breve lista de calamidades y de privaciones en ella: enjuiciamientos y asesinatos sin garantías, falta de libertades de todo tipo, asociaciones, desigualdad ante la ley, no diversidad de opiniones, no participación de todos, responsabilidad no compartida, organización social controlada, eliminación de los poderes que no se basan en la razón... Mil razones. Por cierto, también aquellas que tienen que ver con el progreso económico (¿cuáles son las dificultades económicas de los jóvenes actuales, comparadas con las que sufrimos muchos niños de la dictadura?) Por favor, lean, pregunten, comparen y decidan. Y ahora me sitúo en el otro sitio: ¿Voy a negar por ello que existan dificultades en la actualidad? Pues claro que no.

La realidad es siempre múltiple y un hecho hay que defenderlo sabiendo organizar y jerarquizar las razones: las más importantes no anulan, pero colocan, a las más débiles en segundo o tercer escalón.

En este esquema mental me gustaría que se produjeran los razonamientos. De un lado y del otro.

Cuando así no sucede, ¿qué nos pasa? Pues lo que estamos viendo; que la polarización nos invade, la razón se esconde y aparecen la exageración, la exclusión y el enfrentamiento continuo. El peligro de la equidistancia asoma y el desánimo puede hacer mella en mucha gente.

Por desgracia, este ejemplo extremo se puede trasladar fácilmente a la actualidad política, social y hasta personal.

Fui aprendiz de carbonero en la niñez, no hortelano; pero sé que los rábanos no se han de coger por las hojas, pues corremos el riesgo de que se nos queden enterrados.

Una hermosísima canción pedía en su letra distinguir «lo que tiene importancia» de «lo importante». Pues eso. 

jueves, 27 de noviembre de 2025

EXAMINO LA ATMÓSFERA CELESTE

 

EXAMINO LA ATMÓSFERA CELESTE

 

Examino la atmósfera celeste

en esta tarde luminosa y lenta

de un noviembre de otoño. Mi mirada

se dirige a la luz de las estrellas.

El cielo es todo azul. Dios está en calma.

Es la naturaleza un sueño dulce.

 

Mi estado de confianza dura poco,

solo mientras recuerdo otros sucesos:

los hechos desgraciados producidos

al amparo engañoso que provoca

la civilización y sus acosos

-Hiroshima es de fuego y Nagasaki

es un grito terrible entre cenizas-;

hay tsunamis, volcanes, terremotos

que rugen con su furia desatada

y anuncian que ellos solos son bastante

para expandir la muerte y el abismo;

nadie sabe si hay vida en otros mundos,

y, si la hay, desconocen la existencia

de este exiguo y minúsculo planeta;

hay plagas y epidemias y tragedias...

 

Miro al sol y le pido humildemente

que atempere sus rayos, y a la atmósfera

que siga en equilibrio mucho tiempo,

como boina que ampara la existencia

de ese rastro de vida que me acoge.

 

En esta situación, me veo inquieto,

me puede el pesimismo, me persigue

un rastro de tristeza y de desánimo.

Una nube traspasa el horizonte.

Un pájaro se posa en una rama.

Hay personas del brazo paseando.

 

Miro de nuevo al sol y al firmamento

y entono una oración en el silencio.

jueves, 20 de noviembre de 2025

LOS PÁJAROS A LAS ESCOPETAS

 

LOS PÁJAROS A LAS ESCOPETAS

Creo que ya he utilizado alguna vez este marbete popular, pero no me importa repetirlo.

Resulta que, el mismito día del dichoso aniversario, una sala del Tribunal Supremo se despacha con la sentencia (aunque sea con el formato tan frecuente del filtrado) que condena al fiscal general del Estado, dicen que por revelación de secretos, aquella noticia que había dado a conocer antes un asesor perverso, verrugado, malencarado y bachiller llamado Miguel Ángel Rodríguez, que ya traía tras de sí una amplia trayectoria de hechos de la peor calaña e intención.

Las sentencias se acatan, pero no hay por qué compartirlas. Para un estado de derecho, la verdad es la verdad judicial. ¿Hay que repetirlo más veces? Por eso se acata.

Pero

«No he de callar por más que con el dedo,

ya tocando la boca o ya la frente,

silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?

¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,

puede hablar el ingenio, asegurado

de que mayor poder le atemorice...».

Francisco de Quevedo. Epístola satírica y censoria...

Cuesta pensar en la bondad y en el asiento jurídico de esta sentencia a la vista de lo que se ha conocido del juicio y de los testimonios que en él se han aportado y que se deben valorar como prueba. Esta vez parece que de poco o de nada han servido.

Cuesta tanto o más discutir y polemizar con un alto tribunal, compuesto, se supone, por personas muy cualificadas y que no deben dejarse llevar por tendencias ideológicas personales, tan lícitas como obligatoriamente separadas del análisis de las pruebas.

Pues, a pesar de esas costas, que asumo en mi debe, tengo que confesar que no entiendo la resolución. Y mucho menos con una justicia tan garantista como la española.

Es cierto que la legislación siempre concede un margen de interpretación, porque la vida no cabe encerrarla literalmente en la ley y en los preceptos; por eso la interpretación de los tribunales y los márgenes en los castigos: de tanto a tanto. No me cabe en la cabeza ni en ningún margen legal o temporal la solución que le han dado a este caso. De nuevo, los pájaros se han vuelto contra las escopetas, y lo que fue en origen una confesión de un defraudador confeso y la propagación de un bulo por parte de un asesor perverso, verrugado, malencarado y pendenciero se ha vuelto contra quien señaló que algo era incorrecto y que la verdad era algo totalmente distinto a lo que se propagó.

Acepto también que la sentencia tendrá sus considerandos y sus explicaciones, que no está redactada y que habrá que atenerse a esa redacción. Y todas las consideraciones que se me quieran hacer. A día de hoy, me parece un disparate mayúsculo que hace que se pierda algo más la confianza en la justicia si es que no andaba ya bastante perdida.

También sé que habrá algunos que le den la vuelta al enunciado y sostengan que qué bemoles tiene el tribunal para juzgar en contra de casi toda la opinión pública. Tienen su derecho, pero con su pan se lo coman.

La inferencias y consecuencias que de esta sentencia se derivan creo que son mayúsculas y que casi todas irán en beneficio de aquellos verrugados y malencarados que propagaron el bulo, así como de todos sus correligionarios. No entro ni a enumerarlas porque me asusto.

El tiempo dirá. Hoy no es precisamente un buen día para mi forma de pensar.

lunes, 17 de noviembre de 2025

FILOSOFÍA POPULAR (GRUPO MAYALDE)

 

FILOSOFÍA POPULAR (GRUPO MAYALDE)

En conmemoración (espero que también en celebración) de que hace ahora medio siglo que se instauró el sistema democrático en España (poco importa si fue en la muerte del dictador o en el momento en el que se votó la Constitución), se ha preparado una serie de actos públicos que lo recuerdan y que invitan a la reflexión. El título general era este: Ciclo de conciertos “España en libertad, 50 años”.

Uno de ellos se celebró ayer mismo en el teatro Cervantes de Béjar. La variable elegida era la de la música (“Sonidos de la democracia”) y el grupo que lo escenificaba era Mayalde: La Maya-Aldeatejada, Eusebio, Pilar y familia. En el telón de fondo, la Delegación del Gobierno de Salamanca y nuestros impuestos.

El teatro estaba lleno desde bastantes minutos antes del comienzo. Difícil encontrar un sito tan espectacular como este histórico teatro bejarano, que tanta tradición atesora, y contar con el grupo Mayalde, portador de las mejores esencias de la música folclórica.

No puedo tener más que encendidos elogios para lo que son y representan las personas creadoras del grupo Mayalde. Los conocí hace cincuenta años, en esos albores de la democracia y en el empeño común de dar a conocer este tipo de música de tan honda raigambre entre las personas más sencillas y que siempre habían hecho y siguen haciendo comunidad. Eusebio mismo lo recordó al comienzo nombrando entre la nómina de grupos el de Oro Viejo, aquel conjunto de amigos amantes de la música al que dediqué y dedicamos tantos ratos y cuya huella aún queda por ahí. En público quedamos en darnos un abrazo al final del concierto.

No conozco a nadie que sepa llevar el telón de fondo de un espectáculo con sus explicaciones como lo hace Eusebio. Él es el alma de todo lo que acontece encima de las tablas; sus palabras ponen causa, pausa, mitificación y desmitificación, guasa y seriedad a todo lo que después es música y canción, instrumentos y escenificación. En varias ocasiones acudió a la palabra FILOSOFÍA como base racional de todo lo que allí se cocía. De modo que aquello que una buena parte de la propaganda más barata y bullanguera entiende como cosa vulgar resulta que tiene su fundamento en una base filosófica que explica las costumbres, los gustos, las relaciones y la convivencia de las gentes de la intrahistoria; es decir, de todos los que viven las historias más cotidianas porque las han oído y recibido de sus mayores y se encargan de tansmitirlas a sus descendientes de la manera más sencilla y próxima. Detrás de todo está la filosofía de la vida, una manera de interpretar los quehaceres y las sensaciones más sencillas y a la vez más hondas. Repito: no conozco a nadie que sepa explicar de manera más precisa y firme el esquema de valores que comporta la música y la representación de este tipo de cultura. Inevitablemente, aparece el contraste con algún tipo de música más actual, que no hace otra cosa que disfrazar los elementos de la música más tradicional con disfraces ruidosos que aíslan a la persona de la participación; aunque la reúna por miles en lugares en los que ni se puede oír ni se puede pensar. Mil gracias y mi admiración más absoluta.

El colofón más espectacular se produjo con la traca final. La experiencia, el buen hacer y la convicción en los valores que muestra siempre Eusebio (porque cuanto más convencido está uno de lo que hace más fuerza tiene para convencer a los demás) consiguieron que prácticamente todas las personas intentaran un baile en forma de pasodoble en los pasillos y entre las butacas del teatro. ¿Alguna vez en toda su historia había visto el teatro Cervantes bailando a todos sus espectadores en el patio de butacas? Apunto este hecho y esta fecha para la historia de este teatro e incluso para la pequeña historia de la ciudad estrecha. Una fiesta común, una participación total, un entrañamiento personal de lo que representan la vida en común y los valores compartidos. Como afirmó, no tan jocosamente, Eusebio, casi todos los que allí estábamos no habríamos nacido si no hubiera sido por la existencia de un fuego cuya primera chispa tal vez se encendió bailando un pasodoble. Solo faltó rematarlo con aquella vieja costumbre de los bailes del pueblo en medio del galanteo: “¿Me la dejas?”. Y así en medio de la fiesta de todos, con todos y para todos.

Después departimos unos minutos recordando aquellos comunes viejos tiempos musicales de comienzo de la democracia y certificamos la alegría de volver a sentir juntos lo importante que es la filosofía que ampara y sustenta este tipo de música y de vida. Y nos dimos los abrazos prometidos desde el escenario.

Sí, la filosofía, las ideas que sostienen una forma de sentir y de comunicar la vida de las gentes. Siempre la filosofía. Aunque parezca que es un pensamiento de andar por casa. Y lo es; pero porque se desnuda de toda parafernalia para quedarse solo con la esencia y lo elemental.

Ayer fue para mí toda una clase en el recuerdo y en la sabiduría popular. Y como, además, se adornó con el condimento del recuerdo y la amistad, miel sobre hojuelas.

jueves, 13 de noviembre de 2025

APARIENCIAS FÍSICAS

 

APARIENCIAS FÍSICAS

A la aldea global solo podemos acceder a través de imágenes, esas que nos sirven los medios de comunicación de todo tipo; de otra manera resultaría imposible. Ahora podemos ver el aspecto de cualquiera, incluso el deterioro que se va produciendo en las personas que ejercen poderes, a medida que pasan los años. El mundo ya ni parece líquido, sino directamente gaseoso, de usar y tirar. Si echamos en falta las ideas y las reflexiones más allá de lo inmediato, no sé cómo vamos a pedir que de esos dirigentes o gentes famosas nos lleguen consideraciones y razonamientos serenos y pausados. Hoy tal vez tengan un poco más de razón aquellos que afirman que una imagen vale más que mil palabras, a pesar de que sigo defendiendo que, sin la palabra como representación y cifrado, no existe nada, absolutamente nada

Sigo considerando que la expresión oral de una persona dice de ella casi todo. Velocidad, tono, léxico, pausas, timbre... Casi todo. Pero, como la realidad es tan amplia y el horno no está precisamente para la serenidad y para la reflexión, no está de más quedarse con las caras que ponen todos para extraer de ellas la información que nos interese.

Echemos una mirada a los representantes internacionales. No quiero comprometer a nadie, pero ¿qué nos dice la imagen de Trump? Esos gestos, esos movimientos de manos, esos señalamientos, esos primeros planos firmando decretos a gogó...Yo veo enseguida la figura de un empresario sin escrúpulos, un ser escasito de ideas y nulo para pensar que el mundo es una cosa de muchos y no solo de él, un perdonavidas, un arreglaconflictos de mentira... El mundo comienza y termina en él y en sus intereses. Yo, perdón, lo veo como el chulito del pueblo que se cree superior a los demás y que esconde el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza, solo cubierta por esa melena que le sobrevuela y que debe de estar asustada por el abismo que ve debajo de ella.

Vayamos al otro lado del charco y parémonos en Rusia. El rostro de Putin es mucho más avieso y da mucho más miedo; refleja una imagen indefinida y oscura, con rasgos duros e impertérrito ante cualquier circunstancia. ¿Qué tramará este sujeto? ¿Quién puede fiarse de él? La veleta de Trump está siempre a lo que le diga el viento; la de Putin no se mueve si no es después de descifrar un algoritmo. Si el americano semeja el tonto del pueblo, el ruso representa al agente secreto que siempre fue.

Se trata solo de un apunte, pero aspira a señalar lo importante que es el aspecto físico de cada persona en su vida y en su comunicación. De la suya y de la nuestra, pues todos subimos de vez en cuando a la pasarela y desempeñamos una representación en la vida diaria.

No haré el ejercicio de dibujar un apunte acerca de los líderes nacionales, ni de cualquier otra persona próxima o lejana. Es labor de cada uno, según su gusto y sus ganas. Pero nos saldría un álbum muy colorido.

Es lo que tiene el mundo licuado en el que vivimos y la falta de solidez en la que estamos instalados. Los chispazos nos llegan con las imágenes y andamos metidos en unos continuos fuegos artificiales. Habrá que acostumbrarse a descifrar imágenes que aparecen y desaparecen a la velocidad de la luz y no dejarse deslumbrar por ellas.

jueves, 6 de noviembre de 2025

LUZ

 

LUZ

 

La sucesión de tiempos desdibuja

el tiempo de la luz, que es permanencia.

Levita sobre el peso de las cosas

un empuje diáfano y celeste,

ajeno del plural y de las normas,

que invita a cada instante a no pensarse

como hecho abandonado y olvidado,

empobrecido y solo, sin la fuerza

de lo que aspira a ser siempre lo mismo,

a superar el tiempo y el espacio.

 

El hecho individual se viste de palabra,

se torna singular y se limita,

y ya pierde el afán de ser eterno,

no sabe que a su lado viven otros

sucesos traspasados por la luz

que es la que purifica y hace a todos

partícipes de un mundo

más alto y permanente.

 

Cuando el tiempo se expande y aniquila

las reglas de los límites del tiempo

para quedarse puro y transparente,

solo espacio de luz, fuego que arde,

todo es un solo espacio, un solo tiempo

con esencia de luz que ciega y mata

con sus límites últimos fijados

en otra realidad que es más propicia

para los gozos del conocimiento.

jueves, 30 de octubre de 2025

ARGUMENTOS DE AUTORIDAD

 

ARGUMENTOS DE AUTORIDAD

 En su obra Conocimiento y libertad, el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky reproduce unas palabras de otro gigante del pensamiento moderno: Bertrand Russell. Son estas: «Aquellos cuyas vidas son fecundas para ellos mismos, para sus amigos o para el mundo están inspirados por la esperanza y sostenidos por la alegría: ellos perciben con su imaginación las cosas posibles y la manera de ponerlas en práctica. En sus relaciones privadas no sienten ansiedad por temor a perder el afecto y el respeto de que gozan: tratan de dar libremente su afecto y su respeto, y la recompensa les viene por sí misma sin buscarla. En su trabajo no les inquieta la envidia por sus competidores, sino que se preocupan sin más de la tarea que hay que realizar. En política no consumen su tiempo y su pasión defendiendo privilegios injustos de su clase o nación, sino que aspiran a hacer que el mundo en su conjunto sea más feliz, menos cruel, con menos conflictos entre ambiciones rivales y con un mayor número de seres humanos cuyo crecimiento no se vea empequeñecido y paralizado por la opresión».

Esperanza, alegría, imaginación, afecto, respeto, no envidia, superación del interés personal y aspiración al bien común, libertad. Todo un esquema de vida que podría hasta sonar voluntarista y falto de realidad dura e inmediata.

Pero las metas no se alcanzan si no se marcan en el mapa, si no se organizan los caminos para llegar hasta ellas, si no se prende la ilusión de ponerse en marcha. Las palabras reproducidas no son ocurrencia de un ilusionista ni de un indocumentado, pues ni Chomsky ni Russell lo son precisamente.

Bajar a ras de tierra y vestirse el traje cotidiano de la realidad más inmediata resulta algo más complicado pues el contraste es muy grande. Y no solo en los ambientes políticos, en los que hoy reinan el insulto y la polarización, el enfrentamiento como método y la reducción del horizonte a un deseo inmediato de rebajar la realidad al bulo y a la apariencia de que el contrario ha sido pillado en renuncio y ridiculizado. También lo es en casi todos los ambientes sociales, con ese individualismo tan feroz como ridículo en el que reina el que mejor maneja o posee los medios para aparentar más y mejor.

Con frecuencia acudo a estos argumentos de autoridad en mis páginas, tal vez como escudo salvador para que no se me agoten los ánimos y conserve algún resto de esperanza en la mejora de mí mismo, de la comunidad y de cada uno de los individuos que la componen.

Contrastan estos pobres ánimos con la certeza de que existe mucha gente con conciencia positiva y con visión comunitaria. Pero la veo tambalearse como me veo a mí mismo con altibajos constantes.

Ahora mismo -solo a título de ejemplo- gobiernan los países más poderosos del mundo (America first) unos tipos que se muestran sin ningún pudor como dueños personales de decisiones que afectan a toda la comunidad en general. Y exhiben sus proclamas como si fueran caprichos de quita y pon, que sirven por la mañana pero que nadie sabe si durarán hasta la tarde. Todo ello sin ningún razonamiento ni consideración. De este modo, ¿cómo se puede acceder a la interpretación del mundo y a su posible transformación?