POETAS Y FILÓSOFOS
Dejar la puerta
abierta a varios tipos de lectura tiene sus ventajas y sus inconvenientes (o,
como decía un antiguo alcalde de la ciudad estrecha, sus pros y sus
“encontras”): se te cuelan libros intrascendentes al lado de otros que se
repiten por la huella que han dejado. Uno de los que componen este último
apartado es Juan de Mairena, ese compendio de filosofía popular del
filósofo heterónimo de don Antonio Machado, profesor de casi todo y agitador de
conciencias entre sus alumnos y lectores. A él vuelvo con frecuencia y de él
extraigo ideas que me sirven para rumiar y para darle forma a mi manera de ver
la vida.
Cuando he leído un
libro varias veces, lo que suelo hacer es revisar con calma aquello que he
dejado subrayado o apuntado al margen. Es lo que más me ha interesado en otras
lecturas y es también lo que me resume el contenido.
Juan de Mairena me ha
gastado varias veces el afilado del lápiz con el que subrayo o apunto. Por eso,
apenas tengo que volver y tomar una idea para darle vueltas en la noria de la
razón.
Ahí va un ejemplo:
«Después de la verdad -decía mi maestro- nada hay tan bello como la ficción.
Los grandes poetas son
metafísicos fracasados.
Los grandes filósofos
son poetas que creen en la realidad de sus poemas.
El escepticismo de los
poetas puede servir de estímulo a los filósofos. Los poetas, en cambio, pueden
aprender de los filósofos el arte de las grandes metáforas, de esas imágenes
útiles por su valor didáctico e inmortales por su valor poético. Ejemplos: el
río de Heráclito, la esfera de Parménides, la lira de Pitágoras, la caverna de
Platón, la paloma de Kant, etc.
También de los
filósofos pueden aprender los poetas a conocer los callejones sin salida del
pensamiento, para salir -por los tejados- de esos mismos callejones; a ver, con
relativa claridad, la natural aporética de nuestra razón, su profunda
irracionalidad, y a ser tolerantes y respetuosos con quienes la usan del
revés...».
Filosofía y poesía;
poesía y filosofía. ¿No son, en el fondo, la misma cosa? ¿En cuánto se
aproximan? Si esto fuera verdad, ¿en qué lugar se sitúa una buena parte de la
creación poética que circula por el mundo? ¿Qué fondo tiene la poesía que yo
mismo creo? ¿Por qué cada día reduzco más el círculo de mis lecturas a la
poesía y a la filosofía? Esa verdad a la que tanto filósofos como poetas
aspiran ¿en qué medida es subjetiva u objetiva? ¿Es más en los poetas que en
los filósofos?
Y en este plan.
No puedo olvidar que
Juan de Mairena es un filósofo metafísico y poeta, porque don Antonio Machado
fue tanto un poeta como un filósofo popular y metafísico a la vez.
Tal vez todos
deberíamos ser algo así como una mezcla de ambas cosas, buscadores de una
verdad que no se nos dará nunca por completo, pero que nos empujará
continuamente a buscarla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario