martes, 28 de abril de 2015

LA MEMORIA DE TROYA


LA MEMORIA DE TROYA

Es tan grande el rencor que se concita  
en el duro interior de tus murallas,
que ni los dioses pueden hacer pausa
en esa guerra eterna de los pueblos
que habitan en las costas
del mar de los misterios, junto a Troya…

Allí Aquiles y Héctor en el campo
de batalla se ofrecen a la muerte,
las lanzas dieron causa a que las olas
se tiñeran de sangre y que los vientos
bramaran con su voz hasta el Olimpo.
Todo fue en Troya noche y destrucción,
todo se derribó y se hizo ruina.

Solo permaneció sin apagarse
la llama del amor, la complacencia
en la serena luz de la belleza
que hasta sus costas transportara Helena,
de dorados cabellos y ojizarca.
La belleza miraba por sus ojos
y la ciudad fue un templo
donde habitó la fuerza de lo bello
por encima de todas las batallas.

De Troya la memoria no es Ulises,
tampoco Agamenón, el rey de reyes;
es la fuerza infinita de los ojos de Helena,
la belleza que no admite que nadie

profane su fulgor y su potencia.

lunes, 27 de abril de 2015

EL VALOR DE LAS IDEAS



En alguna ocasión me he manifestado, en tono de queja, por la tendencia que creo observar en la ciudad en la que vivo (y en todos los sitios tal vez), según la cual la asistencia a actividades varias se produce no de acuerdo con el valor de lo que previsiblemente allí se va a exponer sino por la proximidad afectiva con quien va a exponer. Tal sucedería en casi cualquier manifestación: deportes, charlas, conciertos, teatro, exposiciones, bailes, mercados…
Entiendo la importancia de estar cerca de los que están cerca de nosotros biológica y afectivamente, pero entiendo menos que esta variable ejerza como única y absoluta. Es cuestión, como casi siempre, de grados en la actuación. Sinceramente, creo que esto empobrece, empequeñece y hace más pobre casi todo. Las adhesiones inquebrantables por la proximidad y el afecto personal producen un efecto espuma que se deshace al momento y se convierte en vapor muy pronto. Yo creo que sería mejor que, sin olvidar las “obligaciones” más próximas, pusiéramos en el mismo paquete un poco de serenidad y de pensamiento.
Aquí es donde empezarían a tener su acomodo y su peso las ideas, esos pensamientos que, equivocados o no, deberían conducirnos en la vida y en nuestras actuaciones diarias. Pienso que, si les diéramos espacio a las ideas, nuestras decisiones y nuestras resoluciones serían un poco más trabadas y algo más duraderas, nos empujarían en un sentido más positivo y general, nos alzarían la vista y traerían hasta nosotros no solo lo del mismo día sino lo del futuro más apartado. Si así fuera, lo preveríamos mejor y con más tino, seríamos más sólidos y no nos dejaríamos llevar por los primeros impulsos y ocurrencias.
Me interesa la reflexión sobre todo para el día a día, para lo que va sucediendo entre nosotros durante cada mes del año, para nuestra actividad continua, para nuestro menudeo. Pero hoy quiero aplicarla también para algo que se nos viene encima.
Durante el próximo mes de mayo, se nos va a recordar a diario que celebraremos elecciones municipales. Será, sin duda, un buen ejercicio colectivo de participación y debería ser previamente un educado intercambio de ideas y de propuestas encaminadas a mejorar la vida cotidiana de nuestra ciudad. La lógica supone que cada formación se presenta porque posee una concepción de la vida algo distinta de la que poseen las demás. Eso es lo que dice la lógica, la idea y la razón. Espero que así la propongan y la manifiesten, con libertad y sin necesidad de herir a los otros ni de buscar la humillación de nadie. La decisión final será de todos nosotros, los votantes, que, en nuestras papeletas, diremos lo que mejor nos parezca.
Me gustaría que en esas papeletas se concretara el poso de las ideas y no de las adhesiones a cualquiera de nuestros vecinos. Las personas, todas las personas, por el hecho de serlo, ya tienen alcanzados nuestro respeto y nuestra consideración, pues, como dijo el maestro, en el ser humano, ninguna cualidad puede ser alcanzada que sea  superior a la de ser persona.  No es la persona la que debe ser elegida sino las ideas que incorpore, la ideología que atesore y la implicación social que ello acarree. Son, en definitiva, las ideas lo que está en juego y todo lo que de su aplicación se deriva para cada uno de nosotros y para la ciudad. Porque, así como todas las personas han de ser respetadas, no debería suceder lo mismo con todas las ideas, en contra de esa expresión disparatada y tan manida de que “todas las opiniones han de ser respetadas”. No, en absoluto: aquellas que promuevan la injusticia, la desigualdad y el mal no han de ser tenidas en cuenta; como mucho, han de ser expuestas, pero para ser tiradas enseguida al cubo de la basura mental. Con las ideas nos jugamos el pensamiento, la forma de ver la vida, la actitud ante ella, la forma de convivir y el tipo de comunidad que queremos. Y, después, esto es lo que se traduce en el día a día.

Es mucho. Es casi todo. Y depende de cada uno de nosotros. Naturalmente, cada cual sabrá, después de reflexionar y de razonar, cuáles son las ideas que mejor convienen a él y a su comunidad. Pues, pensemos en ellas y actuemos en consecuencia. Y que haya suerte.

sábado, 25 de abril de 2015

CONSEJOS PARA APOLO


CONSEJOS PARA APOLO
¿Por qué, Apolo, persigues a la ninfa
Dafne, la de cabellos alargados?
Déjala que se quede solterona,
para vestir santos y atizar los fuegos:
pasará más calor que los que se alcen
en busca de sus bosques, sus sargazos.

Pero, si acaso sigues en tu empeño,
disfrázate de árbol, busca un sitio
próximo al del laurel y ten paciencia,
escarba entre la tierra: los laureles
no paran de crecer. Y allí, en su seno,
lejos de las miradas envidiosas,
verás como ya Dafne se derrite
y se quema en la hoguera del amor.
Déjate de laureles, de coronas
y de guardar las formas exteriores.
Ya sé que eres un dios y es muy difícil
no presumir delante de los tuyos,
pero más vale el fuego bajo tierra
que el hielo en el desprecio y el dolor.

¿Que no es lo más normal andar vestido
de árbol todo el tiempo? Por supuesto.
Pero no es lo más raro: hay quien incluso
se viste de adefesio si con ello
alcanza su propósito anhelado:
amar en vegetal no es poca cosa:
ramas, raíces, savia, hojas, corteza…
Muchas formas de darle en la cabeza

a esa Dafne tan terca y pertinaz.

viernes, 24 de abril de 2015

ANUNCIOS POR PALABRAS EN PERIÓDICO LOCAL

 ANUNCIOS POR PALABRAS
Vendo peña con cruz, desafiante
al golpe de los vientos y a los hielos.
Incorpora estaciones del calvario
por caminos de tierra
(hay ruta alternativa entre castaños).

Cualquier interesado ha de prestarse
a celebrar convite en primavera,
con gaita, tamboril y santa misa.
Se exige la inclusión en secta bejaraui.



Alquilo librería en buen estado,
prácticamente nueva, muy barata,
por falta de clientes:
andan todos inquietos, pensativos
con el asunto de Belén Esteban
y el sorteo de la champions en el fútbol.




Regalo plaza céntrica, cuadrada,
Incluyo algún vecino, a convenir.
Aseguro portazos por las noches,
voces altas y golpes de ascensor.
No encontrarás ni sitio para el coche,
pero sí toneladas de colillas
regando el esquinazo y el portal.
Y, no lo olvides, el vecino es gratis.




Se ofrece lista entera (reservas incluidos)
de candidatos a las municipales.
Aseguro que no hay ideología
en las historias de sus componentes:
eso estaría mal visto en cualquier caso,
dónde vas a parar.
En el frontis, el lema socorrido
(ese no falla):
En Béjar, para Béjar y por Béjar.
Suena local, muy nuestro  y bejaraui.

Y luego, ya veremos.

miércoles, 22 de abril de 2015

LA PRESENCIA DE CERVANTES


Cada año, cuando el mes de abril se asoma a la casa de su vecino mayo, se nos refresca, a través de los medios de comunicación, la figura de Cervantes y de su obra inmortal, don Quijote de la Mancha. El paso del tiempo ha ido trufando fechas y hechos concretos, unos reales, otros desfigurados y tuertos, que tendría que venir a desfacer el propio héroe, y algún otro sencillamente inventado a mayor gloria del autor o de su cortejo literario.
La persona del escritor, con perdón, no es lo que más nos interesa; y no por faltarle al respeto a su persona, sobre todo porque, también en él, la principal cualidad sigue siendo precisamente la de ser persona. Pero es que, ay, el tiempo es el tiempo, esa bruja que mueve los vientos con su escoba y que desdibuja los hitos y los contornos para quedarse únicamente con los conceptos y con los símbolos.
Es verdad que la persona de Cervantes pasó por subidas y bajadas en la vida, que no fue oro todo lo que relució ante él y que el reconocimiento no le llegó sino cuando ya no le quedaba apenas tiempo para disfrutar de él. Pero después el camino se abrió y se ensanchó, y hoy capitanea y abandera el ejército de las creaciones en lengua española y sirve como ejemplo del que casi nadie se esconde y al que casi todos jalean y admiran. Sus obras y sus personajes son creación suya y creación de todos nosotros porque cada uno añade su visión y ayuda con el enriquecimiento de su interpretación personal. Con todas esas lecturas e interpretaciones se forma una biblioteca voluminosa en cuyas páginas se esconden ideales, valores, sueños y desengaños a partes iguales; la vida y la muerte se refugian en ella y allí nos aguardan para que nos sentemos a meditar y a echar nuestro cuarto a espadas también.
Cundo el calendario nos anuncia otro 23 de abril, fecha más del entierro que de la muerte del autor (pero esto qué más da), se despiertan en algunos los espíritus dormidos y se pone en marcha una procesión en la que se reivindican todos los valores que conforman una sociedad menos desigual, más ilusionada, menos apegada al beneficio inmediato y más aliada con el largo plazo, menos legañosa y más soñadora, menos conformista y más reivindicativa, menos
egoísta y más generosa… Otra sociedad y otra España diferentes se alzan en manifestación por el mundo con el caballero llevando el estandarte y arengando a los manifestantes.
No es fácil saber el número de asistentes a la manifestación, porque, en estos menesteres, depende mucho de quién sea el que cuente. Lo que importa es que el símbolo sirva y tenga vigencia, que la idea permanezca aunque cambien las formas en su encarnadura. El campo sigue estando ahí, para ser desbrozado, para ser arado, para ser sembrado, para ser aricado y para ser segado y cosechado. Vamos a ello.

Mañana me iré al campo, a faldear montañas y admirar valles ya bien floridos en la luz de abril. Le pediré al caballero que me deje subir a la grupa en su montura, para ir y para volver, que yo también voy cansado: “Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar… que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar”.

martes, 21 de abril de 2015

SONIDOS


SONIDOS
Sonidos que van y vienen
para prestarles su voz
a los suspiros que quieren
cantar con el mismo son.

Sonidos de los arroyos,
ecos que el tiempo olvidó
en la voz de las cascadas
cuando cantan su rumor.

Sonidos que lleva el viento,
recuerdos de tu canción,
voz que en el mar cuenta olas
que lloran de desamor

Sonidos de los silencios,
sonidos del que escuchó
los susurros de tu nombre
repitiendo tu canción.

Sonidos que me regalan
el color de la pasión
cuando te llamo y me dices

que mi voz es ya tu voz.

lunes, 20 de abril de 2015

MENTES MARGINADAS Y MENTES MARGINALES



Porque la mente no sigue los parámetros de la demoscopia ni se rige por los minutos de telediario, sino que camina medio escondida, hacia adentro y en busca no del aplauso sino de la verdad, esa región mítica y acaso inalcanzable que siempre se le escapa aunque siempre se muestra como amante hermosa.
Por eso, las mentes que se dibujaban en los recuadros anteriores son marginadas y marginales. Al menos hasta que el tiempo reposa y otras mentes, con la serenidad del poso que da el tiempo, vuelven sobre ellas y las descubren, las sacan a tomar el sol y algunos de los otros terminan agradeciendo su postura y su caminar.
Se es marginado por la colectividad, que manda al margen a quien le molesta, a quien critica la escala de valores establecida, a quien no se deja llevar por los moldes de la moda y a quien defiende su pensamiento con serenidad pero trabando causas y consecuencias, por más que vayan contra el sentir -que no el pensar- de la mayoría. El todopoderoso sistema de valores se encarga de mandarles el margen del olvido y del abandono. ¡Y posee tantas fórmulas…! Unas son silenciosas, otras bulliciosas e impúdicas, las más no solo marginan sino que además lo hacen pregonando su poder y su extrañeza porque se manifiesten otras posibilidades de encarar la vida. En la Historia solo apuntan unas cuantas lanzas y se oculta todo un ejército de soldados valientes y marginados. Repasarla es el mejor argumento para comprobar si es cierta la afirmación.
Marginal es otra cosa; es lo que carece de importancia, lo de categoría secundaria, lo de menor calado, lo prescindible… En alguna medida, aquello que es marginado podría parecer que queda en el campo reducido de lo marginal. Pero esto solo es momentáneo. De nuevo el tiempo suele hacer arder aquello que estaba apagado para que quien quiera se caliente a la lumbre y no pase frío. Lo hará siempre lejos del aire del día y de la ocurrencia del momento. Son, por tanto, conceptos bien distintos.
Sería bueno, por ello, o mejor menos malo, ser mente marginada. Y tomarlo con calma y no morir en el intento. La verdad, o la aspiración a ella, que tal vez sea la misma cosa, es muy terca y tiene unos pilares relativamente sólidos, de esos que resisten las primera envestidas del instinto y a la ceguera que provocan los rayos del sol cuando dan muy de frente.
Ser mente marginada no es la mejor salida, pero es la menos mala, la que apunta más lejos, la que sabe que hay días y más días, que el ser humano es siempre un aspirante a salvarse a sí mismo desde sus propias fuerzas y, a la vez, a reconocerse siempre débil y provisional, necesitado de los demás, asombrado y perplejo en ese afán continuo por hacerse más humano y más dueño de su propio destino.

Son muchísimos los que han sido mentes marginadas, y aparentemente marginales. No importa. Son ellos los faros, los que indican el camino menos malo, los que han alzado siempre la mirada para ver un poquito más allá del diario. Con la precaución necesaria para no invalidar el argumento de autoridad, hay que volver a ellos y a su ejemplo. Aunque no anden en listas ni ganen elecciones, ni ganen campeonatos ni ocupen minutos en los medios de comunicación. A mí me gustaría acogerme al calor de esos nombres y de esos ejemplos, a la fuerza de esas mentes hechas para razonar y para mejorar en lo posible el discurrir tranquilo por la vida.