miércoles, 21 de enero de 2015

RENOVACIÓN DE VOTOS


RENOVACIÓN DE VOTOS

Llegados a ese punto kilométrico
que no mira hacia arriba porque estamos
en lo alto de la cima,
con área de descanso y con espacio
para mirar la cuesta y el abismo,
me propongo a mí mismo no negarme
a abrir de  par en par la puerta
que anuncie cualquier pista
de otro nuevo principio o aventura.

Todo ha de ser distinto, con la fuerza
de lo que aspira al otro lado de lo desconocido,
de aquello que me vaya sorprendiendo
con la revelación de cada día,
como si nada hubiera sucedido
como si se inventara la luz en cada esquina.

Aspiro a que me queme lentamente
el fuego que da vida y purifica,
el fuego creador, el que ve más,
el que enciende la luz del corazón.
Quiero seguir soñando,
quiero seguir ardiendo cada tarde
cuando se ponga el sol y la costumbre
me impulse hacia la inercia del olvido,
quiero ser aprendiz de toda cosa,
alumno sorprendido ante toda sorpresa,
ciego que abre los ojos y descubre
que todo está aguardando mi contacto.
Y si hay sombras oscuras que me asombran
por la presencia gris de la injusticia,
que también todas ellas me acaricien
los poros y me llenen la conciencia
para seguir sintiendo su amargura.

Hoy de nuevo soy joven y renuevo
con firmeza mis votos y promesas

de fe en los privilegios de la vida.

lunes, 19 de enero de 2015

FÁBULA DE LAS HORMIGAS



FÁBULA DE LAS HORMIGAS
(También para Sara y Rubén)

Sara y Rubén observan las hormigas:
insectos himenópteros, de color negro o rojo,
alados y sin alma,
con dos estrechamientos en su cuerpo.
Son niños y es verano. Las hileras
perfectas bajo el sol, de piedra a piedra;
el mismo afán, la misma simetría;
y un empeño infinito por no romper el orden.
¿Quién las manda y dispone?
¿Por qué no se rebelan y se buscan
la vida cada una por su cuenta?
¿Es temor lo que impide su arrebato?
¿A quién?, ¿por qué?, ¿hasta cuándo?

Ahora Rubén y Sara juegan en el parque.
Hay niños a su lado y hay personas mayores.
(Hombre: ser animado, racional,
vertebrado, capaz, libre, sesudo).
Hay también toboganes, escaleras,
y tubos y columpios y areneros.
Pero todos se empeñan
en el juego imposible de pelota.
Sara y Rubén observan
que hay voces a destiempo y que los padres
no guardan las distancias
como vieron que hacían las hormigas.

Sara y Rubén ignoran
que esos seres que gritan y se enfadan
a veces se dan golpes, se exterminan,
y cuidan de su nido en solitario,
rompiendo filas y agitando puños.

Yo los miro y vacilo:
no sé si guardar cola  en otro juego
o llevarlos de nuevo a las hormigas,
y sentarme con ellos a mirarlas

cómo siguen alegres en su empeño.

viernes, 16 de enero de 2015

INVITACIÓN


INVITACIÓN

Dame la mano y vamos
a buscar el camino de la infancia.
Éramos casi niños. En lo alto
jugaban las cigüeñas. Los senderos
eran todos abiertos y gozosos.

Recuérdalo sin prisa y en silencio.

Descubre en mí tu huella y tu camino,
levántate tú misma en mi estatura,
revisa las tormentas y los vientos,
las épocas de sol y de bonanza
de mis días pasados: son los tuyos.

Yo seré tu camino, tú mi senda.
Mi voz será tu voz y, cuando digas
“amor” sabré que yo amo y que tú aguardas

el eco agradecido de mi voz.

miércoles, 14 de enero de 2015

ALGUNAS DUDAS


Cansado como ando de proclamar la necesidad de querer y de ser querido, como contexto imprescindible para la supervivencia, me surgen, sin embargo, dudas ante diversas situaciones. Por ejemplo
.- Cualquier tipo de rito o costumbre nos rinde y nos adocena un poco, nos incluye en la masa pero nos hace menos críticos y responsables, y, con frecuencia, nos olvidamos de plantearnos si lo que hacemos tiene sentido o es pura inercia. Es un querer y ser querido flojo y pendulón.
.- La lógica pide acudir a los lugares en los que somos bien recibidos y desaconseja hacerse presente en los que no somos bien venidos. Pero ¿eso no nos empuja a la inacción y al inmovilismo, al desánimo y al acomodo más egoísta?
.- A pesar de la afirmación general del principio, a veces queda como un cierto regusto agridulce precisamente cuando no somos comprendidos por algunas personas. En esos casos, lo que realmente se esconde es un cierto desprecio a la capacidad del otro para estar a la altura en la comunicación.
.- Aspiramos al dominio de la razón porque la consideramos un elemento común y al alcance de quien quiera dominarla y ejercitarla. Con ella creamos el pensamiento, que es un territorio común. Pero, si la razón es común, ¿por qué aspiramos al pensamiento propio y particular como elemento distintivo y ennoblecedor del ser humano?
.- Para querer y ser querido se necesita la presencia al menos de dos elementos. No hay forma de concebir la existencia del yo sin la presencia del tú, porque solo desde el tú se puede reconocer el yo. Entonces, querer reafirma tanto el yo como el tú. Lo mismo sucede con ser querido.
.- ¿Querer y ser querido es lo mismo en cualquier situación personal o colectiva?

Tengo muchas más dudas, pero no me apeo de la necesidad general porque me parece una aventura extraordinaria, y no está de más recordar que uno es poco serio si no se aventura, y también es poco respetable si no se toma cada aventura en serio.

martes, 13 de enero de 2015

RAZONES PARA UN AMOR VERDADERO

RAZONES PARA UN AMOR VERDADERO
Tener el corazón sin presupuesto
y despertar oliendo la nostalgia,
recordar el amor como el tranquilo sitio
donde comprar la casa de los sueños,
leer todo tu cuerpo lentamente
como un iluminado que contempla
cómo vas emergiendo de tus ropas,
rodearte la cintura con mis ojos,
jurarte que tu cuerpo es una fiesta
que no se acaba nunca,
tocar tu piel y alborotar mi pulso,
sacar sobresaliente en el examen
de acceso en libertad a tus caderas,
descorcharnos el sexo para amarnos
y que el tiempo se olvide de nosotros,
abandonar las velas de mi barco
ancladas en las costas de tu cuerpo…


Compruebo que he vivido entre paréntesis

y necesito amor a fuego lento.

lunes, 12 de enero de 2015

"COMPENDIO DE UN PASADO"


             “COMPENDIO DE UN PASADO”
Para Higinio Mirón Fernández
(Con motivo de su libro Compendio de un pasado)
He leído con gusto el libro “Compendio de un pasado. (República convulsa, rebelión militar represiva, personaje valorado)”, que has tenido a bien regalarme. Sabes que otras obligaciones me impidieron asistir a su presentación en Béjar. Gracias por ello.
Te he dicho varias veces que, en mis manos, los libros corren el “peligro” de ser leídos rápidamente. Parece una broma, pero no sucede lo mismo en todas las manos. Pues dicho y hecho. Fin de semana y lunes, y ya lo he terminado. La jubilación da tiempo libre y en mí ha aumentado aún más las ganas de seguir gastándome los ojos en las páginas.
Pero lo que importa es su contenido, no que yo lea o no.
Tengo que felicitarte por el trabajo realizado, por el esfuerzo puesto en el mismo y por el resultado conseguido. Sé que supone para ti el fin de un anhelo, la meta de una larga carrera y la satisfacción de una misión cumplida. El mandato de honrar a los padres no es, por supuesto, privativo de la religión cristiana; lo es de cualquier cultura, y del sentido común. Dedicarles todo el esfuerzo que tú le has puesto cumple con nota muy alta este mandamiento. Sobre todo porque de las páginas de este libro (como también de la “Antología de su legado documental”) se desprende un cariño intenso y una admiración muy definida. Esto te honra, y, sobre todo, horna la memoria de tu padre. De él seguro que has aprendido el ejemplo de la honradez, del comportamiento, de la bondad de los ideales, de la importancia de la justicia, de la igualdad y de la bondad como líneas de comportamiento en la vida. Con la publicación de este libro has conseguido que también sea ejemplo de todas esas virtudes para los lectores de buena voluntad. ¿No te parece algo admirable?
Me quedo con las palabras que copias en la página 298 acerca de las intenciones con las que has escrito el libro, pero quiero añadirle la sensación que me deja de ese amor de hijo, de esa presentación no en primera persona sino en tono familiar, de la falta de cualquier tono de revancha y del entusiasmo por recoger cualquier elemento que sirva para completar un retrato completo de lo que puede simbolizar tu padre para vosotros sus familiares y para todos los demás.
La primera parte del libro a mí me interesa menos, aunque  comprendo que le pone marco y contexto a la vida concreta de Pedro. Son datos más generales y sabidos. Lo que me llega a la fibra (no te imaginas lo llorón que soy y la cantidad de veces que me emociono) es la intrahistoria, la presencia de personas que dejan su vida desde cualquier puesto sencillo y normal al servicio de algunas ideas que las empujan en el comportamiento de cada día. Hay muchas, más de las que imaginamos. Tu padre fue, sin duda, una de ellas.
Siéntete orgulloso de él y que él se sienta orgulloso de ti.
No des ninguna importancia a las erratas (que las hay, claro que las hay, y siempre me dices que no te riña por ellas): hay elementos mucho más importantes que esos. Un día, tomando un café, te señalo algunas.
El escrito de Belén es para enmarcar; también el de Felipe Comendador. El ejemplo de Norman Bethune es estremecedor: conozco su vida porque un amigo malagueño le ha dedicado muchas horas y muchas páginas.
Que las encinas extremeñas sigan reproduciendo por sus campos los ecos de los ejemplos de sus gentes de buena voluntad y que asciendan serenamente hasta estas montañas bejaranas.

domingo, 11 de enero de 2015

TIRAR LA IMAGEN


Parece que casi cuatro millones de ciudadanos se han manifestado en París a raíz de los atentados cometidos por islamistas hace apenas unos días. Seguramente habrán sido muchas más personas las que lo habrán hecho en otros lugares del mundo. Muchos de ellos han sido de religión islámica.
Está bien que esto suceda, pero en su entorno se mueve todo un abanico de variables, de intensidades, de búsqueda de causas, de consecuencias y hasta de precisiones léxicas.
No es fácil dar con la tecla que realmente afine el concierto. Creo, sin embargo, que, también en este asunto, hay consideraciones más importantes y variables de menor recorrido.
Yo quiero insistir en el hecho mensurable y comprobable con la simple lectura de que en el Corán se habla y se recoge la presencia y la conveniencia de la yihad en numerosas ocasiones. Olvidarlo es falsear la realidad y no querer ver la tormenta cuando te está cayendo el chaparrón encima. Es verdad que después las interpretaciones pueden ser más o menos rígidas, pero la masa para hacer el pan es esa y no otra.
Enseguida nos apresuramos a afirmar que la mayor parte de los musulmanes es gente de paz, como si con ello descubriéramos el mediterráneo. Pues claro, solo faltaba. Como en cualquier religión. El asunto no es el de las personas sino el de los textos y el de las teorías en las que se basan ciertas actuaciones y ciertos comportamientos en la vida. Si no aprendemos a diferenciar una cosa de la otra, andaremos siempre en la superficie de la cebolla.
Porque si identificamos a las personas con las religiones, entonces, cada vez que pongamos en cuestión una idea o una teoría recogida en los textos de esa religión estaremos poniendo en cuestión a las personas que la practican. Y entonces la consecuencia es inmediata: lo que se ha de mover en el nivel del respeto a la persona se convierte en un miedo invisible y continuado en el que nos sumergen y del que no nos dejan salir. Sucede con cualquier religión, sobre todo con aquellas que se identifican con la totalidad de un Estado o con un período largo de la Historia en el que esa religión ha sido o es única o predominante. La costumbre, la cultura general, los dogmas, los prejuicios y toda una retahíla de prácticas adquiridas, nos llevan a sentir miedo ante la posible crítica de cualquier texto, de cualquier principio y hasta de cualquier práctica de esa religión. Por desgracia, no sucede nada similar en el sentido contrario.
¿A quién se le puede escapar que hay gente a la que le parece ridícula y de nula calidad racional e intelectual la existencia de cualquier religión, y mucho más la existencia de ciertos dogmas o de ciertas prácticas litúrgicas? ¿No se le echa un carro de improperios encima a aquel que se desliza un poco en la broma o en la burla, en sociedades en las que esa religión es la más extendida? ¿Hace falta salir de nuestras fronteras para constatar esta realidad? Ni siquiera del pueblo o ciudad en la que vivimos. Las religiones viven mejor en el misterio y en el silencio; cuando se ponen a la luz y se razonan sus principios, entonces se les caen muchas hojas a sus libros.
Pues hay que sacar a la luz -con respeto y educación, pero sin miedo- cualquier duda y opinión que nos susciten esos textos, sean la base del islam, del cristianismo o del judaísmo. Ese es el mejor respeto que podríamos mostrar a los que practican esas religiones: comentamos sus textos, extraemos consecuencias razonadas y razonables y procuramos hacer la convivencia un poco más soportable y menos misteriosa y asustada. ¿Por qué no puedo yo hacer análisis sobre el Corán o la Biblia y sí lo puedo hacer sobre un soneto de Quevedo? ¿Y por eso no respeto a sus seguidores? No se puede confundir el respeto con el miedo, y mucho menos con el temor a cualquier castigo social o religioso. Nos jugamos tanto como nuestra dignidad como personas. Ellos también se la juegan y por eso queremos comentar y opinar. Por eso el respeto total a las personas y el menor miedo posible a razonar acerca de los textos. Por muy sagrados que sean.
Tengo un amigo que descubrió, después de muchos años, que tenía guardada una imagen de la Virgen. Decidió tirarla a la basura porque estaba ajada. Cuando fue a tirarla, no se atrevió. Algo atávico funcionó en su interior para prohibírselo. Yo creo que ese algo no estaba muy lejos del miedo. Lo mismo le sucede a otra persona muy próxima que no se atreve a rechazar amablemente la imagen de una virgen que circula por las casas y que de vez en cuando le llevan hasta la suya.

Que se abran las ventanas, que entre el sol, que se crucen sin miedo las ideas, que no se anule al hombre como ser capaz de pensar y de decidir su futuro, que no se atemorice a nadie con anuncios de castigos. Repetiré los versos de otro día: “Siempre la claridad viene del cielo. / No confundáis el cielo con los dioses.”