viernes, 9 de febrero de 2018

IRENE LA "PORTAVOZA"


IRENE LA "PORTAVOZA"
(Irene Montero se define “portavoza”
de Podemos en el Congreso)

Sobre una idea que quisiera
gritar a todos a un tiempo
que ha de llegar el momento
de la igualdad verdadera,

se ha soltado la vocera
más joven del Parlamento
clamando a los cuatro vientos
su afán de portavocera.

Ella dice portavoza,
cual si fuera quinceañera,
y se ríe, lisonjera,            
con el candor de una moza.

No des, Irene, la nota,
Irene (paz) y Montera:
parecerás majadera:
chitón y pon punto en boca.

Porque la risa y la mofa
contra la mujer opera
y no es lo que tú quisieras
ni lo que busca esta estrofa.

¿Que la Historia te provoca
porque dibuja y enseña
de la mujer las miserias
y la trata como tonta?

No diré que sea otra cosa;
no se muestra lisonjera
y lo puede ver cualquiera
que a pensar se predisponga.

Pero no te haré la ola
al escuchar la monserga
y defender la excrecencia
de nombrarte portavoza.

La palabra me convoca
a ver la Historia y la histeria,
y creo la misma miseria

portavozo y portavoza.

jueves, 8 de febrero de 2018

ES EL MIEDO


ES EL MIEDO

Es el miedo a la muerte lo que inclina
a forjar la figura de los dioses
y a vivir cultivando las visiones
de lo que ni siquiera se adivina.

Vivir sin ese miedo certifica
un camino repleto de pasiones
y una vida colmada con los sones
que cantan los valores de la vida.

Vuela veloz y aléjate del miedo,
arrójate sin alas al vacío,
vive sin que te asusten otras voces.

No hay nada más allá de tu universo
ni ofrece soluciones el abismo.

Sé tú mismo, sin frenos ni reproches.

miércoles, 7 de febrero de 2018

EL DEDO EN EL OJO


El café estaba caliente y el primer sorbo debía esperar. No había prisa pues la meteorología apenas permitía el paseo durante la tarde. Así que pegaron la hebra por donde mejor les pareció. O tal vez no porque en la mesa de enfrente se sentaba una mujer hermosa y joven, que parecía absorta en la lectura. En otra mesa, una mujer entrada en edad también se recuperaba esperando a alguien que no llegaba. Los ojos de ambos se mecían de un lado hacia el otro, pero enseguida se quedaron fijos en los de la mujer joven. Y acaso eso fue el pretexto.
- La evolución es fascista, efectiva y excluyente: no tiene en cuenta nada más que la posición del más fuerte. La fuerza física es más natural que todas las leyes inventadas por el ser humano. Su aplicación daría mejores resultados. Lo que pasa es que no podemos decirlo así a lo bruto porque no nos lo admite lo políticamente correcto.
- Pero ahí es cuando interviene la inteligencia humana, esa cualidad que tanto ha costado elaborar y que doma la fuerza bruta de la naturaleza, hasta convertirla en algo beneficioso para todos los miembros de una comunidad.
- No, no, eso tiene trampa. Las leyes tienen que elaborarse en un proceso lento y fatigoso, mientras que las leyes naturales operan solas y sin coste en su proceso. Es más fácil y menos costoso que un águila se coma a un conejo que la elaboración de una ley en el Congreso.
- ¿Entonces qué propones?
- No propongo nada; simplemente describo y coloco elementos encima de la mesa para la discusión. Fíjate, además, en otra cosa. Una vez que la ley entra en vigor, hay que interpretarla y esto se hace mejor desde la situación de los poderosos, que tienen más posibilidades de convencer con la fuerza de la palabra propia o de sus abogados. Y no todo el mundo tiene ni el mismo dinero ni la misma formación.
- Ahí tienen que aplicarse los elementos correctores desde la comunidad.
- ¿Y por qué hay que hacer esto si la naturaleza no ha prestado igualdad biológica en todos los seres? Ojo, tampoco en lo que a inteligencia y habilidades se refiere. De este modo, muchas de esas habilidades dependen de las condiciones sociales en las que cada uno se desarrolle. Y ya dije antes que, evidentemente, estas son desiguales.
-Déjame que siga tu razonamiento y que lo estire un poco. De esa manera, deberíamos olvidarnos de todos los avances médicos que prolongan la vida de las personas, o dejar abandonado a su suerte a cada uno según las circunstancias de la vida. ¿Quieres que lo imaginemos en algún ser próximo a ti?
- Estoy proponiendo elementos para la discusión, no pronunciándome en ningún sentido.
- Tómate ya el café y, a pesar del frío, vamos a dar un paseo; en él seguiremos glosando tus malas ideas.

La última mirada, al salir de la cafetería, fue para la mujer joven, que seguía enfrascada en su lectura. Por la calle adelante, la mujer mayor caminaba con la persona a la que había estado esperando. La tarde estaba fría pero salieron camino del parque y se les veía gesticulando e interesados en el diálogo.

martes, 6 de febrero de 2018

ES CUANDO... ES CUANDO...


Se vive y se desvive en el mundo especial que rigen a su antojo las emociones. Lo demás es acaso demasiado proceso natural, leyes abstrusas, sucesos por venir impepinables, futuro agazapado a la espera de dar salto a la escena. Para darle la réplica y atarlo con una cuerda fuerte a todo ese demás, usamos la razón y los teoremas, nos sometemos como convencidos a lo que ya sabemos del todo inevitable.
La pasión es sin duda muy distinta, es improvisación y torrentera, es aluvión y mar embravecida, es desplome y es fuego.
Pero ¿y el silo de pasiones de otros tiempos? ¿Dónde y de qué manera la forma de vivir y de sentir de viejas épocas? ¿Cómo saber del ansia y de la risa de los abuelos de nuestros abuelos, que ya fueron cadena y eslabón de sus abuelos? Y aquí lo que ahora importa.
Las sensaciones se viven y se queman al momento, son fuegos en la fiesta y picos de locura o de tristeza. ¿Cómo volver a ellos en la larga cadena de los siglos? ¿Cómo dar con la tecla que afine con el núcleo que pueda definir bien la tristeza, o el filo de la risa, o el miedo, o el amor? Intento precisar, hacer la prueba, y siempre me decanto por buscar un ejemplo que concrete aquello que pretendo definir; me voy de la definición a las imágenes… ¿Que qué es la tristeza? Pues es cuando alguien se muestra así o asao… Y enseguida aparece un decorado con ojos o con rostro de tristeza. Necesito una historia para poder dar fe de lo que siento cuando quiero definir ese concepto. Toda emoción necesita una historia para poder acercarse a ella desde fuera. E incluso desde dentro, pero no hilaré tan fino para que no se muestre el traje demasiado transparente. En esa historia se halla compendiado todo lo que sabemos en realidad de nosotros mismos y todo lo que podemos comunicar a los demás para que lo compartan y para que permanezca a lo largo del tiempo.
¿Y cuál es ese molde necesario para pasar a ejemplo y a figura los conceptos? Son muchas las maneras que podemos usar: la pintura, la música y sus notas, los gestos y las muecas…, las ciencias y las artes.
Hay uno que siempre está esperando y que trabaja desde hace mucho tiempo, todo el tiempo. Se trata del poder de la palabra, de todo lo que llena y ha llenado en libros y en poemas, en consejas y en coplas, en preceptos y en fábulas, en conversaciones, en…
A través de todos estos moldes se nos ha ido transmitiendo todo lo que sabemos de los otros, para conocernos a nosotros mismos y, lo que tal vez sea más importante, para asentar nuestra escala de valores y nuestra forma de vida, siempre cambiante y siempre al amparo de lo que el paso del tiempo ha ido conformando.
Por eso la importancia decisiva de la lectura y de la comunicación con los otros a través de la palabra.
Llegar a los conceptos no es siempre tan sencillo; los hay demasiado abstractos e imprecisos. Pero entonces acude la palabra y comienzan las historias. Es cuando… Es cuando… Es cuando…

Y así vamos tirando torpemente, alucinados con el poder deslumbrador de la palabra, dioses encadenados, milagreros con causa.

lunes, 5 de febrero de 2018

CON DIOS AL CALOR DEL BRASERO


Con el susto de las nieves y del frío -más real este que las otras por estas latitudes occidentales-, me paso largas horas leyendo en mi estudio y discurriendo un poco (“hay gente pa tó”) en lo que me transmiten esas líneas pensadas antes por otras personas y pasadas al papel con la intención de que alguien más se las encuentre, dialogue con ellas (con las líneas y con quienes las han escrito) y así siga la rueda de los pensamientos y de las ideas.
A tiro de mi vista se pone un muy corto ensayo acerca de la importancia de Dios a lo largo de la Historia. El ensayista concluye que cada vez esta ha ido a menos. Me parece algo evidente y no puedo menos que estar de acuerdo con él. La idea general no quiero ni discutirla. Si acaso merece algo la pena, es explicar por qué se ha producido esto y pronosticar qué puede suceder en el futuro, si la tendencia seguirá en la misma dirección o no.
Pero es que la explicación y la glosa nos llevaría a una extensión muy grande y a un ensayo voluminoso. Prefiero seguirme sujetando al formato que me he impuesto de unas líneas que marquen algún indicio y un pequeño índice de lo que pienso.
Si Dios existiera, existiese o hubiera existido, termina resultando casi lo mismo que si no existiera, existiese o hubiera existido porque el acceso del ser humano a Él y a su conocimiento parte siempre del ser humano y la representación es siempre la que nosotros hacemos con nuestros escasos medios mentales. Y el ser humano es poquita cosa y obedece casi siempre, si no siempre, a necesidades personales. No pienso solo, claro, en la representación visible, sino en la mental y conceptual, en la de sus atributos y cualidades y hasta en la de su definición.
Desde este punto de vista, bien puede afirmarse que Dios ha existido y existe, pues muchos seres humanos siguen dándole forma y sentido. Es lo mismo que sucede cuando uno tiene un sentimiento determinado que convierte la realidad o irrealidad en lo que le dicte ese sentimiento, con independencia de los elementos externos y de la razón. Por supuesto, este Dios solo existe para el que cree en Él y las representaciones terminan siendo tantas como creyentes.
Si tal cosa fuera verdad, nada parece impedir que la figura y hasta la identidad de Dios haya cambiado a lo largo de la Historia: el ser humano ha ido cambiando también sus percepciones y la representación de todo lo que llega y elabora en sus sentidos. Los elementos aceptados o rechazados, las escalas de valores, las costumbres y las formas de vida poco tienen que ver en nuestros días con los de hace varios siglos.
A medida que el ser humano se ha ido incorporando a sí mismo como conocedor de las leyes que racionalmente explican el mundo, las explicaciones religiosas se han vuelto menos necesarias tanto en el tiempo como en la intensidad. Dicho de otro modo, la ciencia quita cada día alguna página al libro sagrado y Dios se va quedando más cada día al amparo del brasero en los días de invierno.
Tal vez lo que realmente hayamos hecho es cambiar las deidades y hacer subir a la pasarela a dioses con otros rostros, pero que también nos arrastran y nos someten, con su amor o con su espada. Ahí sigue el del dinero, o los nuevos de la fama, o de eso que llaman el triunfo, o los de las modas, o… O sea, que tal vez siga existiendo Dios, pero con otro nombre y con otro careto distinto lleno de colorines y de ráfagas de luz como nuevos milagros deslumbrantes.
¿Seguirá existiendo Dios en el futuro? Todo indica que sí. Más difícil es determinar con qué cara lo representaremos.
Y, si seguimos pensando en el Dios religioso, ¿qué futuro le auguramos? Me declaro incompetente para tal pronóstico. En todo caso, si lo reducimos al brasero, y quiere llamarme, que lo haga con las manos abiertas, con el consuelo en los labios, con el amor por bandera, con la alegría en la atmósfera, con la compasión en el rostro y en el corazón. Y que nunca lo haga (quiero decir que nunca me lo figure o lo defina) como dueño del palo y de la espada, del castigo y del miedo, del misterio o del enfado.

Luego ya viene todo eso tan esforzado y denso de las explicaciones filosóficas y de los pensamientos elaborados y complejos. Pero eso, que a mí no me disgusta, mejor para otra vez. 

viernes, 2 de febrero de 2018

FECHAS


FECHAS

Las fechas siempre dicen muchas cosas
si volvemos con calma a recordarlas.
Son como aquellos puntos kilométricos
en los que, al lado de un oscuro número,
duerme un ramo de flores que mantiene
el aroma de un caso desgraciado
que no quiere perderse en el olvido.

La distancia marcada no es igual para todos,
a pesar de que el sitio y el contorno
parecen detenidos para siempre;
y tampoco la meta es vislumbrada
con igual nitidez por los viajeros.

Al lado de las flores hay espinas
conviviendo con ellas, como hay fríos
que clarean los campos y hay calores
dorando las espigas o las nieves.

Yo repaso mis fechas señaladas
en las hojas al bies del calendario
y me encierro amagando entre sus horas

un diálogo a solas con el tiempo.

jueves, 1 de febrero de 2018

BECARIOS EN EL PALACIO DE LAS DUEÑAS: UN SÍMBOLO


En medio de la tormenta que no cesa del asunto catalán -yo creo que estamos mucho peor que hace tan solo unas semanas-, escucho la noticia de que tan solo unas docenas de españoles son dueños de más del 4% de la riqueza nacional. Y, al lado de ello, sigue todo lo de los escándalos judiciales, la parada en las pensiones, los trabajos precarios…, y hasta el invierno que parece querer recrudecerse en estos días.
Después hay otros hechos que resultan sintomáticos por lo simbólicos, pero que, al ser de menor cuantía, ni entran en las preocupaciones, o, si lo hacen, son fogonazos que se apagan como los fuegos artificiales al final de unas fiestas.
Me entero de que la casa de Alba quiere contratar dos becarios, especialistas (universitarios) en asuntos agrícolas y de jardín, sin sueldo y por unos meses, para el arreglo de su palacio de las Dueñas, aquel en el que nació el poeta don Antonio Machado, en Sevilla. La fortuna de esta familia se cifra en varios miles de millones de euros.
Los comentaristas se extrañaban en sus comentarios, y yo me extrañaba, una vez más, de que ellos se extrañaran. Pero, ¿qué hace todo el que puede en las mismas circunstancias? ¡Si al que no lo hace lo llaman tonto! Los medios de comunicación en los que daban y comentaban la noticia están llenos de becarios sin paga y con horarios casi infinitos, y lo mismo un número elevadísimo de empresas. NO ESTÁN FUERA DE LA LEY. Ni de forrarse con ella tampoco.
Y, sin embargo, los llamamos de todo. Y con razón, pero con ignorancia. ¿Por qué? Porque acudimos a la ética y no a la ley. Y, amigos míos, eso de la ética está bien y es imprescindible para la existencia de ciudadanos leales y honrados (nunca renunciaré a ella ni me apeo de los imperativos categóricos de Kant); pero tenemos que discutir si es anterior, coetánea o posterior a la ley; y hasta dónde podemos y debemos exigirla.
Lo que tenemos que cambiar es EL SISTEMA que les permite estos desaguisados escandalosos y dejar para un segundo orden la posibilidad de que cada persona añada su carga ética o de vergüenza torera en las situaciones individuales. Si no, corremos el riesgo -a la vista están las pruebas- de que, encima de explotadores, se rían de nosotros y hasta nos inviten a una cerveza para que se lo agradezcamos.
Este sistema produce monstruos, ciudadanos desiguales hasta límites insoportables y situaciones que son un bofetón en cualquier cara y mente decentes. La llamada crisis ha venido a jibarizar a la clase media y a dar alas a los pocos que ya formaban parte de los elegidos; además, los grupos más necesitados se han vuelto más necesitados y mayores en número.

No deberíamos escandalizarnos tanto de hechos aislados sino de lo que simbolizan y de los sistemas que los permiten y hasta los justifican. Podemos caer en el error de criticar lo que, por otro lado, estamos permitiendo. Y así seremos siempre becarios de la casa de Alba o de cualquier otra casa en la que suenen las monedas en abundancia.