martes, 25 de febrero de 2025

BREVES

 

BREVES

Somos tan solo un texto silencioso

que puede ser leído

de distintas maneras por los otros;

el críptico valor de la existencia

habita en el sabor de esa lectura.

 

La nieve es una extraña redundancia

del cielo contra el suelo y contra el agua,

repite su insistencia blandamente

sabiendo que el final de su porfía

es desaparecer, como lo hace

el sol que se disuelve en el ocaso.

 

La muerte se aproxima en el momento

en el que las secuencias de este mundo

se alejan de nosotros

y no nos hacen caso, simplemente

nos muestran su total indiferencia.

 

Si un cuerpo se incinera, se elimina

la identidad del muerto: las cenizas

igualan sus miserias o prestigios

a los ecos del resto de los muertos.

martes, 18 de febrero de 2025

NOSTALGIA Y PERSPECTIVA

 

NOSTALGIA Y PERSPECTIVA

 

Recuerdo hoy el espacio donde inmolé mi carne,

aquella luz intensa que iluminó mis ansias,

el juvenil impulso de devorar el mundo,

reunido allí en las carnes de otro cuerpo.

Azucenado día en que plantamos flores

en los limpios parterres del jardín

y abrimos un camino de acceso a la llanura

donde vivir el tiempo hecho para el amor.

 

En este largo tiempo de compartir conciencia

se han hecho lluvia y fuego

las vidas de los dos,

a menudo confundo

tus besos con mis besos

y no sé si te miro o son tus ojos

los que miran por mí.

 

Respiro y te respiro, veo a lo lejos,

donde anuncia el crepúsculo

sus ansias de ser noche,

un sosiego de huesos,

gastados del oficio

de gozar el amor,

en un campo de frío y abandono.

martes, 11 de febrero de 2025

AFORISMOS

 

AFORISMOS

 

. Para un historiador, cada episodio tiende a ser distinto y autónomo; para un filósofo, todos los episodios tienen un fondo común. El historiador tiende a particularizar; el filósofo tiende a universalizar.

. La historia está escribiendo en nuestros cuerpos un relato continuo de amor desconocido, un cuadro en lentitud y en claroscuros que luce en el museo de los espejos y acaso nadie mire.

. Rechazar algo implica definirlo por vía negativa.

. La fuerza de un mecanismo como el amor se prueba realmente cuando este se pierde y desaparece. “Se canta lo que se pierde”.

. ¿La idea de Dios va de obediencia o de libertad? ¿De temor o de confianza?

. Espíritu y materia; alma y cuerpo. Sea cual sea la naturaleza del espíritu, si tal existe, o es materia o se halla integrado en la materia. Química orgánica-química inorgánica.

. Ascesis: Silencio, quietud, paz y olvido en el olvido.

. Con demasiada frecuencia andamos tan preocupados por seguir vivos que nos olvidamos de vivir.

. Fluye el tiempo y dibuja con especial caligrafía en el espacio donde habita mi conciencia.

. Qué difícil fijar esa frontera que dibuja el aliento ante la muerte.

. Si cantas armoniosamente, todo te escucha; si escuchas con atención, todo te canta.

. Cae la nieve lentamente e inventa la balada del silencio.

. Crónica de actualidad: Mucha pose y poco poso.

. Metátesis ética: Ni atacar ni acatar.

martes, 4 de febrero de 2025

GARGANTILLAS DE SAN BLAS

 

GARGANTILLAS DE SAN BLAS

Tengo conciencia de haber tenido hasta la fecha una salud, si no de hierro, sí al menos de alguna aleación metálica. Esto me ha permitido moverme con normalidad y no haber hecho paradas largas en mi actividad y en mi vida. Sin embargo, también reconozco que, cada vez que me pillo un catarro o una gripe, me cuesta salir del atasco más de lo deseable. Ni con el jarro, ni con el jarabe, ni con el vick vaporub, ni con la regla de san Benito. Me suele quedar una tos, o mejor, como se dice, una tosica, molesta para mí y para los que me rodean, que no hay manera de darle esquinazo.

En estos días ando en ello y en ella. Me canso y me agoto, deseo pasar página y no veo el final del túnel todavía. Además, esta vez el calendario ha querido que la última parte -espero- resulte coincidente con la fiesta de san Blas, ese obispo medieval que parece -siempre en el territorio del parece- que curó a un niño con una cinta en la garganta. Supongo que desde entonces los milagros se habrán repetido por miles, pues la gente ha entendido que una exigencia tan sencilla como la de atarse una telilla unos días no supone demasiada carga y ahí anda con las cintas al cuello, no sé si para prevenir catarros, espinas en la garganta o toses a gogó. A ver si se acordara de mí y me quitara este peso de encima, que ya me carga en exceso y, total, un milagrito más poco le cuesta. Por cierto, que digo yo que ya podía haber dejado la fórmula del milagro para haberla utilizado desde entonces y habernos librado de tantos catarros, gripes y obstrucciones. Qué le habría costado al buen hombre. Pues ya ves, que no hubo suerte.

Y ahora, de la anécdota a la categoría.

Conozco la labor de personas muy cultivadas y sensatas que analizan la simbología y la importancia de todo eso que se ha dado en llamar “patrimonio inmaterial”. Admiro su trabajo y su labor, sobre todo cuando intentan no solo describir, sino interpretar el origen, las causas y las consecuencias de toda esta parafernalia que compone la cultura popular.

Hombre, curarse con solo ponerse una cinta al cuello, una telilla que apenas te cubre nada, no parece que se asiente en lo más racional. Si al menos fuera una buena bufanda, una braga o una gorra que cubriera bien las orejas… Como el personal sigue en sus trece de gargantilla al cuello, habrá que pensar que alguna fuerza extraña lo empuja a ello. A poco que nos sinceremos, estaremos a un paso de abrir la puerta a la influencia de las religiones, de las supersticiones y de todos sus misterios, entre los que se incluye no solo el miedo, sino también toda la sensación de falta de seguridad en la que el ser humano se ha movido y se mueve. A algunos ya les viene muy bien dejar casi todo en el misterio y en la leyenda. Dar un paso más significaría que se cayeran los palos del sombrajo y se derruyeran hasta las torres más altas.

Creo que sigue siendo verdad que la vida no se puede reducir a silogismos, que es un poco más rica e imprecisa que eso, que el corazón tiene razones que la razón no entiende, que las situaciones personales y sociales condicionan las creencias, las costumbres y las actividades, y todos los ingredientes que se le quieran echar a la ensalada; pero un análisis basado en la razón es aquel hacia el que deberíamos encaminarnos. Sin negar los orígenes de cada suceso, pero tratando de explicarlo y de modificarlo si no nos convence.

En último caso, reivindico algo que repito con frecuencia: Mejor no te engañes; pero, en último caso, engáñate sabiendo que te engañas.

Y ahí, al lado, las Águedas. Otra que tal baila.

Vuelvo a pensar en tantos etnólogos que conocen tan bien todo este mundo. A alguno lo admiro de veras. Les pido un paso más. Que desvelen el misterio, que analicen las causas y las partes involucradas en todo este embrollo, y que se mojen sin miedo. Ellos deberían ser los principales argumentos de autoridad.

No sé si no parece más evidente aquello de la cigüeña por san Blas que lo de la gargantilla.

A lo único que hay que tener miedo es al miedo. Y a las toses, que no se van lejos; a donde sean bien recibidas, pero lejos.

miércoles, 29 de enero de 2025

VALERO EN LA MEMORIA

 

VALERO EN LA MEMORIA

Hay días que se repiten, pero siempre son especiales porque guardan algún sabor que deja poso en la piel y en lo hondo de la conciencia y del corazón. Definitivamente, la niñez sigue siendo el territorio del misterio y de las ilusiones.

Hoy es 29 de enero y hay fiesta en Valero, el lugar donde vi la luz y el espacio en el que se me ofreció el primer cuadro de la vida. Ya casi no acudo a la celebración con mi presencia física, pero, durante este día, mis recuerdos están con todos los que la festejan, con los que también querrían estar y no pueden y con los que se fueron para siempre.

Hace ya muchos años escribí este poema, que hoy recupero con la misma ilusión y con la misma nostalgia.

 

VALERO EN LA MEMORIA

Tú fuiste siempre mi último refugio

al que acudir en tiempos de tormenta.

Desplomado del cielo, entre las aguas

del Chico y el Quilama, te sorprendes

mirando al sur, por entre los cañones

profundos y escarpados de tus sierras.

Apenas si adivinas a lo lejos

la lentitud del cielo entre la nieve

-cima del Calvitero-;

lo demás, roca y jara, encina y nube.

 

 

Tus diminutas calles, avenidas

para el inmenso mundo en mi niñez,

las largas tardes del Humilladero

con las pozas del agua y el borcín,

las tiznadas cocinas, los sobraos,

las bodegas cargadas de matanzas…

Y los montes, señores de la vida,

con sus huertos minúsculos,

deudores del agua de los ríos,

robando las terrazas diminutas,

escalones al cielo de la sierra.

 

Desde lo más profundo de tus simas

me levanté a la vida sorprendiendo

el vuelo de las aves

y otras noticias que citar no quiero.

Tú me ofreciste, lento y tortuoso,

un camino de acceso a la llanura;

por él quiero volver hasta tus calles,

tus ríos y tus montes, que me enseñan

el origen fecundo de la vida.

jueves, 23 de enero de 2025

A CALZÓN QUITADO

 

A CALZÓN QUITADO

   ¿Se imaginan un juicio en el que el juez apareciera con los calzones quitados y la persona procesada (en este caso una mujer) apareciera toda toda desnudita, cual una Venus Afrodita? Pues le ha faltado el canto de un duro en el interrogatorio de un juicio en Madrid. El juez, un tal Carretero, que parece hacer honor etimológico a su apellido, ha entrado a saco y a calzón quitado en sus preguntas a una persona que acusaba de haber sido víctima de malos tratos sexuales. En este país de todos los demonios en el que se mezcla la cutrez más rancia con el desparpajo más snob y sin sentido, tenemos un día sí y otro también espectáculos de este tipo y del contrario.

Las preguntas inquisitoriales del juez, su continua interrupción a la interrogada, sus prejuicios evidentes, su vocabulario soez, su falta de escucha, y su muestra de superagente burdo, bronco y deabrido, y de estar por encima de todo lo divino y lo humano alumbraban un espectáculo casi dantesco y difícil de imaginar si no se escuchaba y se veían las imágenes.

Con ser este un espectáculo absolutamente desagradable y que no sé si técnicamente no anula cualquier sentencia de este juez en este juicio, convendría alzar la mirada y elevarse de la anécdota a la categoría. A pesar de los pesares. Porque el asunto afecta a la interrogada antes que a nadie, pero también nos alcanza a todos, en la medida en que sea o no reflejo de la sociedad en la que se produce.

Como siempre, algunas consideraciones en forma de guion:

. ¿Cuándo vamos a proclamar que los jueces no son otra cosa que obreritos de la justicia, que trabajan como los demás en una comunidad llamada España? Obreritos, nada más.

. Su independencia solo puede venir condicionada por tener los medios adecuados para no sentir ningún peligro de ser coaccionados por nadie. No más que cualquier otro servidor público, pero bueno… Lo demás es atenerse a la letra y al espíritu de las leyes, que elaboran otros, no ellos. Ah, y, si puede ser, en un horario fijado y controlado; porque a cualquier obrero se le debería fijar una curva de rendimiento para seguir manteniendo el puesto de trabajo.

. El fin de cualquier interrogatorio es el de encontrar pistas, indicios que encaminen al hallazgo de la verdad. Para ello, seguro que son necesarias muchas veces preguntas difíciles y hasta impúdicas: se trata de llegar a la verdad. ¿No se puede advertir esto a la interrogada y después mostrase con un poco de pudor y de serenidad a la hora de formularlas? ¿Un juez no tiene sentido común para saber que la interrogada está exponiendo elementos de su intimidad y que se valoran como se valoran en esta cultura? ¿Alguna vez entraremos a saco en poner al descubierto qué superestructuras han impuesto estos pudores sociales y culturales? También, y de qué manera, en el juez.

. Parece claro que una buena formación de los jueces en estos asuntos concretos vendría bien a todos, peo yo no estoy seguro de que esto arreglaría los desaguisados. El asunto me parece más complejo y que tiene muchas más aristas que limar.

. A mí me parece que esto obedece a causas que van desde lo biológico (sí, sí, he dicho biológico) hasta lo ético, lo social, lo económico y lo político. Casi nada. Levantar una bandera un día no está mal, pero tal vez esta sea el árbol y no el bosque.

Como es un terreno tan resbaladizo, recojo velas y lo dejo en forma de guion. Solo eso.

Y, por volver al espectáculo del principio, Carretero, a tus carretas y a la formación básica del sentido común y de la buena voluntad. Ahora creo que se llama educación infantil.

Lo del calzón quitado si eso lo dejas para otro día porque no sabrías controlarte.  

viernes, 17 de enero de 2025

CARTA A UN ¿DESCONOCIDO?

 

CARTA A UN ¿DESCONOCIDO?

Las palabras que siguen tienen un autor, que las firma y responde de ellas. A él solo hay que atribuirlas y a nadie más. Este es mi nombre y estos son mis apellidos: Antonio Gutiérrez Turrión.

En la Casa del Pueblo, PSOE, Béjar, alguna persona ha dejado este recadito colgado de la pared de la calle: «PUTAS Y SUS HIJOS». Resulta difícil descubrir cuál pueda ser el destinatario ni a quién se le atribuyen tales atributos: ¿algún vecino del edificio?, las militantes o simpatizantes del PSOE que respondan a la cualidad de madres y que tengan hijos?, ¿el sursum corda? Por localización (puerta de la sede del PSOE) habrá que deducir que es a sus militantes a quienes se les dedican tan lindos piropos, pero vete tú a saber. Tal vez la cobardía del aspirante a amanuense, que se esconde en el anonimato; acaso su estado mental, que en ese momento no le permitía concretar nada más, lo deja todo en la imprecisión… Qué sé yo.

Algo sí se puede afirmar del desconocido: con el sintagma nos ha dejado a dos velas acerca de su significado. ¿Quiénes: sus familiares, los vecinos, las mujeres del PSOE, él, ella o ellos mismos…? Qué lástima no concretar algo más para habernos enterado bien. Por otro lado, ¿a qué parte de la oración atribuimos este incompleto sintagma? Vamos a ver si al sujeto: ¿”Putas y sus hijos” hacen algo, son algo? O en el predicado: ¿Alguien fabrica "putas e hijos"? ¿Quién? ¿El que firma? ¿Alguna fábrica de jamones? Aclárese, hombre. O mujer. En fin, que se habrá quedado usted a gusto, pero necesita alguna lección para alcanzar la normalidad y la alfabetización. En nuestra lengua existen prefijos que señalan muy bien estas carencias; se trata de los prefijos sub- y an-. Si usted los aplica a normal y a alfabeto, verá lo que le sale. Hasta ahí supongo que sí llegamos. ¿O ni siquiera hasta ahí?

Ya ve que podíamos seguir hurgando en la herida de la expresión, pero ya es suficiente y hay otro aspecto que apunta mucho más al significado de esta pintada, sea cual sea el autor y el destinatario.

Verá usted, buen hombre, buena mujer o lo que coño sea; esto de insultar no es buena cosa, se lo aseguro, indica falta de educación y de empatía. ¿No ve usted, pobrecito, que se vive mejor intercambiando opiniones y razonamientos que insultando y escondiéndose sin dar la cara? Cuando no se tienen apoyos en la razón uno pierde el respaldo, y usted ni ha dado razones ni tiene apoyo. Permítame que le cuente algo: “imbécil” es un término que significa falta de apoyo por no tener báculo, esa cosa que tienen los obispos. Después, figuradamente, se atribuye a quien no sabe razonar. Pues sabe qué le digo: usted es un pobre imbécil, no ha alcanzado ni siquiera la normalidad ni el alfabeto. Se lo diré de nuevo: alguien que no alcanza lo normal es un subnormal (prefijo sub-, por debajo; normal ya lo entenderá usted).

Le prometo que yo querría que las personas hablaran, intercambiaran opiniones, trataran de convencerse unas a otras; y, juntas, con buena voluntad, tratar de alcanzar una convivencia positiva y amistosa. Se vive mucho mejor, se lo aseguro. No le veo a usted con las mejores cualidades para ese intercambio, pero no se preocupe: seguro que tendrá algo que aportar que sea mejor que este sintagma incompleto, insultante y cobarde.

La Casa del Pueblo, lugar donde usted ha puesto al aire su estulticia, quiere acoger a todo el que desee venir con buena voluntad y aportar serenamente y con razones lo que crea conveniente para la mejora de los miembros de la comunidad. Le escribo de manera personal, pero puedo garantizarle que esto es así. Eso sí, hay que venir con buena voluntad y con un poquitín de formación; si no, resulta muy difícil ponerse de acuerdo en nada.

Así que aquí sigo tratando de descifrar estas cuatro palabras. En su estructura, en su significado y en su destinatario, que, supongo, no será usted mismo.

Ánimo, buen hombre, o buena mujer o lo que usted o ustedes sean. Bajen los humos, vénganse a razones, no insulten, abran las manos para un apretón de amistad… Y aprenda o aprendan al menos a formar un sintagma en condiciones. Si no, resulta todo muy difícil y no llegamos ni a la normalidad. Y ya, en estos tiempos que corren…

Un saludo.