viernes, 1 de abril de 2016

MORIR PARA VIVIR


MORIR PARA VIVIR

Morir para vivir y hacer más clara
la luz y más presente la excelencia
de los cansados días del calendario.

Abrió los ojos para ver el mundo
y vio gentes buscando entre sus sueños
imposibles promesas y frustradas
sensaciones de alzarse a lo más alto:
trabajos sin descanso, prisas, voces
suplicando el favor de otras miradas;
rebajas incontables, sacerdotes
del templo y del dinero, viejos trucos
para robar los besos fugazmente;
familias desahuciadas por empréstitos
de cifras imposibles, empujones
y letras y más letras de los bancos;
y prisas, muchas prisas, siempre prisas.

Volvió a casa con ansias de vacío,
de quitarse la sed de tanta sed,
de ser ausencia y nada,
de morir para ser el pensamiento puro.

Y despertó en silencio y asombrado,
mucho más él que todos los deseos;
y fue alegría y risa derramada
y visión más fiable de todo lo presente:
el mundo fue su mundo, el verdadero
misterio de las cosas.
El mundo estaba en él y en su mirada
era ya todo azul y todo pretendía
la senda de su luz y de sus ojos,
el camino de vuelta hacia la fuente
donde el río proclama el agua clara

y es bella la mujer y misteriosa.

1 comentario:

Inmaculada garcia dijo...

Bonitas y realísticas palabras!!