lunes, 20 de junio de 2016

DIEZ FRASES EN TORNO DE UNA MESA

 DIEZ FRASES EN TORNO DE UNA MESA

No existe concepción del mundo si no la ciframos en algún sistema.

No conozco ningún sistema mejor que el lingüístico para este cifrado.

Manejar ese sistema debería significar jugar con ventaja a la hora de entender el mundo.

Los ecos y las noticias que nos llegan del mundo y de las cosas son siempre imprecisos.

La palabra, ay, también, por definición, es imprecisa, imperfecta, menesterosa.

Llevo muchos años fajándome con el uso de la palabra y mis dudas no hacen más que aumentar.
¿
Serán equiparables la duda en la palabra y la duda del mundo y de las cosas?

Porque vivo siempre en algo así como en un “como si…”, pero nunca en la certeza de casi nada,

Me gustaría que la palabra y la realidad trabaran una buena amistad.


A ver si mañana el alba se desnuda y se me ofrece más diáfana para saludar al verano.

sábado, 18 de junio de 2016

ESO DEL ALMA


En la cultura occidental, creyentes y no creyentes, leídos y menos leídos, escritores y ágrafos, público en general tienen la idea de que eso del alma es cosa o del evangelio, o de Platón o de san Pablo. Y algo de ello hay, pues, no en vano, el par de ellos, Platón y después del converso Saulo, son los ideadores de todo el tenderete este que sostiene casi todo lo que en esta parte del mundo se ha pensado y se ha hecho.
Pero la historia es un poco más larga. Estos dos mil años son solo el último paso de una andadura más larga. Y, dentro de estos dos milenios, muchos otros lugares han estado al margen de este asunto, de estos personajes y de estos libros en los que se explican los conceptos. Así casi toda África, buena parte de Asia, toda América hasta el siglo dieciséis y algo parecido en Oceanía.
Sin embargo, cualquier rastreo acerca de la manera de vivir de los habitantes de estas otras tierras muestra bien a las claras sus creencias en algo parecido a esto que llamamos popularmente alma, espíritu, aliento vital… Los estudiosos antropólogos lo describen bien y nos trasladan muestras muy diversas de su interés por los muertos y por la continuación de la vida de estos, en otra vida distinta o en otra representación dentro de esta misma vida. Por eso los numerosos ritos de respeto y de temor hacia los muertos: comidas, restos, ruegos…, o infusiones de espíritus, desdoblamientos, hombres lobo…
Asunto muy complicado este, pero que pone de manifiesto la necesidad del ser humano en todas las épocas de sentirse continuado, de impregnarse de lo que le rodea y hasta de desdoblarse en otros seres infundiendo su espíritu en ellos.
En occidente -dejando a un lado la creencia o no creencia- el alma, en niveles de prédica religiosa, se entiende como algo que se adhiere al cuerpo y que lo abandona con la muerte. Se sitúa el concepto de alma en un dualismo que separa elementos y mundos físicos y mundos espirituales. En las culturas antiguas lo que se produce es una dualidad, es decir, una doble capacidad del alma, de tal modo que se entienden fenómenos distintos y hasta desdoblamientos en una misma persona. El ser primitivo parece que concibe el alma como algo pegado a lo sagrado de las cosas, de los elementos naturales. Su roce continuo con la naturaleza tal vez explique en buena medida el concepto de alma que posee, bien distinto del que posee el hombre de religión occidental.
A pesar de estas distinciones evidentes, parece evidente que el ser humano tiende a dejar el uso de esa palabra y a cogerse a ese concepto en cuanto la realidad se le escapa de las manos, sea en soluciones naturales o sea en contextos intelectuales y emocionales.

Aquello del alma religiosa, su origen, sus cultivos, sus fines y su aprovechamiento -no siempre con fines confesables- es asunto muy largo y difuso. Aquí solo se pone de manifiesto la existencia de un concepto parecido al de alma en todas las culturas, las más antiguas y las más modernas, las más próximas y las más alejadas. Y siempre en el límite de aquello que se nos va de las manos en la sorpresa, en la incomprensión o en el deseo.

viernes, 17 de junio de 2016

INTUYENDO LA DEFINICIÓN DEL "YO"

                 
Sin pretender abrir puertas que dan a un campo demasiado extenso y que implica demasiadas variables -otra vez el límite de las 30 o 40 líneas-, me pregunto por los límites del yo, de la individualidad, de la persona. Porque esa visión que dan una fotografía o una báscula resultan demasiado pobres como para quedarse satisfecho.
Mi yo abarca la suma de kilos que indica la báscula, y los rasgos físicos que se pueden medir y observar a través de los sentidos. Pero yo soy mucho más. Soy mis palabras, y mis intenciones; soy mis deseos y soy mis relaciones; soy la extensión en todo lo que toco y en todo lo que me toca, y así con todos los sentidos; y soy cierto grado de permanencia y de identidad en el tiempo y en el espacio, eso que me permite reconocerme como una unidad continuada y que me reconozcan los demás con el mismo nombre. Mi yo realiza movimientos de extensión y de contracción hacia las cosas y desde las cosas, y se diluye en otras extensiones que llegan más allá del horizonte. Mi yo termina formando parte de la conciencia final del universo. Yo soy un poco dios por ese poquito que me corresponde de lo extenso y porque el eco de mí mismo se extiende en todo aquello que me roza y que rozo.
Cuando la conciencia de esa reciprocidad disminuye y termina desapareciendo, es cuando mi yo también se pierde en el olvido y en la nada. Pero para entonces mi responsabilidad consciente no será.
Sí puedo y soy consciente de que mi yo vital me pertenece y pertenece a todos, de que los límites del individuo no son precisamente nítidos porque todo se impregna de la huella que lleva y trae el viento hacia mi yo y hacia el yo global del mundo.
Del mismo modo certifico que cualquier hecho o pertenencia personal, cualquier acción mental o material, cualquier ascendencia o descendencia me pertenecen y forman también parte de mi yo; lo mismo que todo aquello que hayan dejado en mí forma parte del yo de los otros.
Y admito que cualquier acción es como otro yo que me alarga y me predica en el tiempo y en el espacio
Por todo ello, dejaré para los más sabios la definición de individuo, pero me confieso amplio y derramado, dividido y acompañado siempre, en diálogo constante con lo más permanente y con lo más efímero de todo lo que me habita y de lo que voy construyendo en el camino vital.
También en estas líneas y en estas páginas, que ya se cuentan por millares y que van deshojando casi todos los detalles que me componen y que me dan a conocer a todos los demás “yos” que acompañan en esa última y colectiva conciencia universal.

Y, por supuesto, quiero ser y espero ser siempre conciencia y certeza de que estoy siendo, de que soy protagonista de las cosas, de que doy y me dan, de que voy construyendo y de que me construyen. Solo la conciencia certifica la vida, y solo la vida merece la pena si es desde la conciencia.

jueves, 16 de junio de 2016

!¿NACIONALISTAS...Y?!


Como casi todo el mundo, ando un poco hastiado del proceso electoral; sobre todo porque no hay nada nuevo bajo el sol y se repiten las propuestas que todos conocemos de siempre, a poco que nos hayamos interesado por la cosa pública. ¿O es que nadie ha analizado los comportamientos y las propuestas fundamentales de cada formación política durante los últimos cuatro años?
Está bien que cualquier grupo organizado se manifieste porque hay que suponer que buscan el bien común. Pero esto es solo la suposición: la realidad se muestra bien distinta.
Ayer vi en un programa de la televisión pública unas cuantas entrevistas breves a representantes de grupos nacionalistas. Seguramente respondían a derechos electorales porque a todas les dedicaban el mismo tiempo y en todas las preguntas eran casi idénticas. Y todas producían en mí similar desilusión, incomprensión y hasta enfado. Dos eran las notas que resumen las respuestas de los candidatos nacionalistas: la petición de mejoras solo para sus territorios, y el arrogarse la representación de todos los habitantes de cada una de esas regiones.
Y yo, que seguramente sea muy corto de mente, me pregunto y pido luz para las dudas que me asaltan. Hasta donde llega mi sentido común y mis silogismos más sencillos, para aquellos que solo ven lo que les rodea y piden exclusivamente para sí se les reservan las calificaciones de egoístas, acaparadores, codiciosos, avaros, egocentristas… Y para los que se arrogan la representación de todos, las de farsantes, mentirosos, embaucadores, impostores…
No es realista negar que el ser humano se fija un poco más en lo suyo que en lo de los demás, y que cuida mejor su viña que la del vecino. Pero uno aspiraba y aspira a que la capacidad de ese ser humano le dé para levantar la vista y para ajustar esfuerzos y resultados, repartos y beneficios para todos, aunque estén un poco más allá en el espacio o en el tiempo. Muchas veces he puesto el ejemplo de aquel alcalde que, entendiendo que los del pueblo de al lado tenían más necesidad de una infraestructura, pedía esa infraestructura, no para su pueblo, sino para los del pueblo más necesitado. Esa visión separa unas políticas de otras, y define izquierdas y derechas. Por eso a mi sentido común le parece un oxímoron eso de ser nacionalista y de izquierdas. ¿Cómo se explica esta contradicción tan flagrante? Pues todavía hay algún partido (pocos, pero alguno) nacionalista que se define de izquierdas. En mi cabecita este misterio resulta tan abstruso como el de la Santísima Trinidad.
Y la sinécdoque de tomarse la parte por el todo. ¿Pero quién les ha dado permiso a estos señores nacionalistas para decir que representan a todos los habitantes de su región? ¿Por qué insultan y desprecian tan descarada como falsamente al resto de los partidos y de ciudadanos que no son nacionalistas? ¿Acaso un catalán que no sea nacionalista no es catalán? ¿Un vasco que no sea nacionalista no representa a personas vascas? ¿Por qué estos insultos tan frecuentes y tan estúpidos? Yo mentalmente me siento insultado y tratado de subnormal. Y me enfado mucho, claro. Intelectualmente esto no tiene un pase, pero comporta una carga de votos que me hace pensar o bien en mi escasa capacidad o bien en el egoísmo y estrechez mental de demasiadas personas.

Sobre el sesgo social y político de estas formaciones, mejor es que cada cual vea en qué parte del espectro se sitúan y a qué intereses obedecen. Y que saque sus consecuencias. Yo tendré que repensarlo más veces. De momento sigo sin entender nada, y esperando que alguien me lo explique. Más que nada para que mi consideración hacia estos grupos llegue hasta niveles soportables para la convivencia.

miércoles, 15 de junio de 2016

PARA EL FONDO POPULAR


PARA EL FONDO POPULAR

Cuatro patas tiene el perro,
todas son para carrera;
tú tienes dos: no distingo
si son patas o son piernas.

Pues si el agua por san Juan
quita vino y no da pan,
agotaré el vino añejo
y no comeré ya más.

Las mujeres bejaranas
tienen el pelo moreno;           
mi amada lo tiene blanco             
que es el color que prefiero.            

De flores de dedaleras
está la montaña llena;
faltan manos tejedoras
para coser ricas telas.

-¿Te regalo una rosa,
o prefieres un lirio?
-Regálame ambas cosas
y huélelas conmigo.

No des tu cuerpo a la tierra,
tampoco lo des al sol;
solo puede ser su dueño

quien te ofrezca más amor.

martes, 14 de junio de 2016

QUEJA Y DESEO


QUEJA Y DESEO

Nadie puede impedir que con las olas
el mar nos deposite sus bostezos
en la arena gastada de las playas.
Cuando se acerca la estación que duerme
en la escondida luz de su memoria,
el cielo se proclama y se hace fiesta,
las aves se despiertan y se afanan
en anunciar al cielo su llegada.

Todo es feliz comienzo y vida plena
en la naturaleza.

¿Por qué tanto precepto, tanta guía
que niega para el hombre
-más para la mujer-
que la vida se ensanche y se propague
y que el miedo sea pasto de las llamas
del reino del olvido?

Hoy es noche de luna y nos sonríe.
Démonos, pues, la mano y caminemos
por donde venga el eco de la brisa,
sin otro mandamiento que ese impulso
que nos lleva a la fuente de la vida.
Que en ella nos perdamos

hasta romper el límite del gozo.

lunes, 13 de junio de 2016

CUANDO EL RITO ES DE TODOS



Los antropólogos, hermanos de leche de historiadores, sociólogos y psicólogos, se afanan por poner de manifiesto las formas de vida de nuestros antepasados. En sus conclusiones, terminan por confirmar que no hay casi nada nuevo bajo el sol y que hay muchas costumbres que perduran porque son la manifestación de esa otra parte más oscura del ser humano que no controla y que le produce una mezcla de temor y de devoción.
A veces las experiencias se mezclan y uno entonces puede comprobarlo con más evidencia. Leo una obra de Lucien Lévy-Bruhl, “El alma primitiva”. Trata precisamente de algunas de estas venas que llevan al corazón y que se expresan en lugares muy distantes, como muestra de que afectan al ser humano como tal en sus usos y costumbres, con independencia de dónde viva.
Ayer mismo asistí a una muestra de esa esencia cerca de mí. Falleció una persona nacida en mi pueblo de nacimiento. Como vivía en Béjar, las honras fúnebres se celebraron aquí. Valero, el pueblo en el que nací, dista de Béjar unos 35 kilómetros, pero se tarda bastante en llegar, pues la carretera en estrecha y tortuosa. Es, además, un pueblo envejecido, tal vez más que otros. Estos son días de recolección de polen y miel, y los habitantes del pueblo se afanan en recolectar la miel y el polen de sus colmenas, muchas trasladadas y asentadas a centenares de kilómetros de distancia.
A pesar de todos los inconvenientes, casi todo el pueblo se hallaba presente en la ceremonia. Así lo hacen cada vez que se produce un fallecimiento. No importa demasiado que el finado fuera amigo, simplemente vecino o que incluso apenas se dirigiera con alguien  la palabra; incluso es posible que, al día siguiente, todo vuelva a la distancia y a la separación de caminos y de intereses. La muerte de un vecino es un poco la muerte de todos ellos. Sucede sobre todo en las comunidades pequeñas, aquellas en las que la vida se estrecha y roza continuamente por las casas y las calles. En cuanto la comunidad de agranda, la costumbre pierde fuerza y se destensa hasta quedarse entre personas más allegadas. Al fin y al cabo, el pueblo es un eslabón más próximo a la tribu que una ciudad más grande.
En ningún caso significa eso que la presencia sea más sincera ni más sentida, ni tampoco lo contrario. La realidad es que en estos casos de comunidades más pequeñas, se actúa más por representación obligada que por otros valores, sin que ello signifique que no estén presentes también estos últimos.
Sea donde sea el sepelio, parece como si toda la comunidad se desplazara para formar parte de la ceremonia, como si todos fueran oficiantes de un rito que les afecta de forma directa.

Me gustan más las ceremonias en los pueblos. Allí todo se encarna en el paisaje, en el espacio y en el tiempo, que no solo el fallecido sino todos los demás componentes de la comunidad comparten y en los que son sacerdotes. El paisaje todo se viste de luto y se duele mientras el horizonte se pierde por el cielo para. desde él, volver a renacer la vida de diario.