martes, 30 de junio de 2015

ES REALIDAD MÁS ALTA


ES REALIDAD MÁS ALTA

Es realidad más alta aquello que soñamos,
lo que nos lleva lejos de cualquier entrega
y mata sin piedad nuestra triste existencia.

Existir es estar para la muerte,
doblegarse al contagio con los otros,
ceder en cada toma de contacto,
ser menos esencial y menos hondo,
deshacerse en la dádiva y el roce,
prestar, arder, mermar, ser más pequeño.

Tampoco si es amor es más perseverante
pues entregas aún más lo que te pertenece
y dejas de dolerte y de vivirte
para ser más del otro y menos tuyo.

La conciencia del mundo nos deja doloridos
si no sabemos darle a tiempo un esquinazo
y mudarnos al tren de la inconsciencia…

En la inconsciencia vive sin reglajes
la loca de la casa, la que nunca
se somete al dictado de las normas,
la que viaja directa hacia los mundos
donde no se comercia con disfraces
ni se engaña en el seno de la figuración.

Me dormiré en el sueño y, suplicante,
le pediré a la noche que sea siempre,
que no me dé billete ni para el pensamiento,
para que no destruya las murallas

que encierran el tesoro de la imaginación.

lunes, 29 de junio de 2015

ESOS OTROS DÍAS


La práctica y la experiencia personal me enseñan reiteradamente que, cuando uno anda ocupado en asuntos que implican actividad externa, y esta, además, se realiza con gusto, la creación espera pacientemente hasta que el tiempo vuelve a dejarte en soledad y en rutina, en espacios aislados y en ritmos personales.
Mis hijos y mis nietos han estado conmigo durante unos breves días (siempre son breves para mí). Y… no he sentido ninguna necesidad de sentarme ante el ordenador para expresar ningún esbozo de idea. Todo se me ha ido en ellos y con ellos; en verlos tan alegres y contentos; en sentir que la vida les sonríe, y a mí con ellos; en constatar que el tiempo sigue inexorable su camino y los va conformando sin grandes sorpresas, salvo la de su hermosura y sus ansias por abrirse a la busca del misterio; en comprobar también que no es el mismo el ritmo en el que andamos corriendo los mortales, y en que hay que acompasar esos empujes para alcanzar un poco de armonía… En fin, en ver que la vida sigue y que te toca de manera intensa y que tú le tienes que estar agradecido sin dobleces.
¿Cómo imaginar un beso con los cientos que yo les he dado a mis nietos, Rubén y Sara, durante estos días? Cualquier simulación en la palabra sería demasiado pobre. ¿Para qué imaginar cualquier comida si he compartido todo en la mesa abastada de mi terraza? ¿Qué podría decir de cualquier niño si he andado mucho rato en el balbuceo de Rubén, en su deseo continuo de intentar los primeros pasos por los pasillos, en la complacencia de Sara en sus palabras, en sus dibujos o en sus ratos intensos de piscina? ¿Qué tengo yo que decirle a la vida si a quien antes tengo que decírselo es a mis hijos y los he tenido al lado para hacerlo? ¿Y cómo ver más feliz a Nena en su agotamiento que entre sus hijos y sus nietos también?
No, no. Vivir es la mejor escritura. Sobre todo si se vive con intensidad y la vida te permite alguna sensación que se parezca a eso que llamamos la felicidad. Es verdad que la creación te ofrece el privilegio de hacer crecer la vida a tu antojo y a tu sola medida y conveniencia. Tampoco es menos cierto que en la creación a nadie molestas pues todo es el producto de la imaginación y tú allí lo eres todo para dolerte y para gozarte.
Pero esa realidad de estos últimos días en mucho se parece a esa otra tan libre de la imaginación. A mí me ha la robado totalmente y yo en nada he sentido su falta ni su ausencia.
En realidad hoy la echo en falta y me refugio en esta de mi creación propia. Solo, con tiempo caluroso, con el silencio oscuro del pasillo donde ayer Rubén ensayaba sus pasos con mi ayuda, donde Sara cantaba sin complejos y donde todos íbamos de un sitio para otro sabiéndonos muy cerca.

Para tenerlos cerca hoy me apoyo en el débil valor de la palabra. Menos mal que su pobreza se ve mejorada con el deseo de que pronto se pueblen de nuevo los pasillos y yo deje las teclas otro poco. Mientras tanto, los traeré en mis palabras para que me hagan compañía y pueda pasar con más empeño estos calores densos que me agobian y me dejan tocado y apocado. 

jueves, 25 de junio de 2015

DEBERES VERANIEGOS

       DEBERES VERANIEGOS
.- Conseguir describir por fin el perfil fonético, caligráfico y semántico de tu adiós.

.- Averiguar pausadamente las señas de tu boca para instalar mi casa en ella.

.- Alquilar un apartado de correos desde el que facturar mi desencanto.

.- Cegarme en el ocaso con la luz y descubrirme cerca de tu aurora.

.- Huir de lo convexo hasta acercarme al centro indescifrable de lo cóncavo.

.- Hacerme un doctorado en espeleología y llegar hasta el centro de tu cuerpo.

.- Gozar del movimiento más armónico sintiendo que me gana la quietud.

.- Sentirme vertical cuando desciendo hacia lo hondo.

.- Apurar cada día como una incertidumbre, sabiendo, sin embargo, lo más cierto: la espera ineludible de la muerte.

.- Invocar sin soberbia la presencia sagrada de la lluvia.

.- Hacer que la vida tiemble cada día con la pasión de lo desconocido.

.- Que no me roce nada para que yo sea todo lo que toco.

.-  Que mi deleite venga no de lo que tengo sino de todo lo que sienta que me falta.

.- Abrir mi corazón a todo el aire, y, si lo envuelvo, que sea para regalo.

.- Dormir en cualquier parque aunque haya que alterar el orden púbico.

.- Romper con los disfraces que me ahogan y volverme a mi mundo simplemente.

.- No aspirar a la causa de las causas, para no dar de pronto con que nada la tiene.


.- Examinarme a plazos en septiembre y aprobar raspadillo, aunque sea copiando. 

miércoles, 24 de junio de 2015

ACASO LA POESÍA


ACASO LA POESÍA

Es una tentativa de amor en la palabra,
un lenitivo urgente ante el dolor,
el desmedido empuje ante la blanca
luz que prohíbe la resignación,
es láudano en envases, que siempre se desborda,
y llama a la invasión de la tormenta,
el gran descubrimiento de que hay vida
más allá de las horas del padecimiento,
o tal vez que la vida se esconde en el dolor,
es regreso al pasado con futuro
y es dolor en la hoguera del dolor,
es descubrir la causa de las causas
par entender que nada tiene causa,
es herir con la lanza en carne propia
y revelarse el mundo verdadero,
es intento fallido casi siempre
e imperfección segura en cada intento,
es ascesis con trazos de ida y vuelta
y es todo lo que anima y desalienta…:
el mundo del dominio de la imaginación.


O tal vez eres tú.

martes, 23 de junio de 2015

ESTOY PENSANDO EN SARA


El tiempo atmosférico debería apresurarse y tomar una decisión rápida en esta tarde en la que amenaza la tormenta pero que puede acabar en simple amago. Si ha de llover, que llueva, y que lo deje en los próximos días, porque el refrán castellano es bien explícito: “El agua, por san Juan, quita vino y no da pan”. Que llueva esta noche y nos anegue, y que deje que la noche de mañana sea de purificación y de misterio, que nos pille a todos regados y empapados de la gracia de la vida.
Porque, por estos pagos, ya todo es de verano. Hoy mismo los colegios y los centros educativos han echado el cierre, y los alumnos llenan ya mi plaza sin horarios ni prisas.
También, en Ávila, Sara ha dejado el camino de colegio, del colegio de aprender, porque ella tiene otro colegio un mes de verano al que llama su colegio de jugar. Y a los dos acude gozosa y abierta, repleta de sonrisas y de pasar las horas comiéndose el tiempo. Sara está de vacaciones.
Pero sus vacaciones este verano son un poco especiales: Sara ha cumplido seis años y ha terminado su ciclo de enseñanza preescolar. El curso próximo será ya una niña de enseñanza infantil. La vida se desplaza en línea recta y ella ha cogido velocidad para asomarse a ella, para abrir los espacios y los tiempos, para ensanchar sus fuerzas y sus costumbres, para ir descubriendo algún territorio nuevo de su precioso mundo. No vislumbro ninguna dificultad académica pues sus avances son extraordinarios. Pero eso no es lo más importante. Lo que se hace importante es el crecimiento, la novedad continua, la curiosidad sin tregua, los primeros vagidos del razonamiento, las contradicciones que se van asomando en el camino, el choque entre el deseo y la realidad, el vaivén infinito entre lo que le queda por delante y el ritmo desigual que cada cosa exige, el cauce que cada caminito particular va fraguando día  a día…, la vida en todos sus extremos, en todas sus dificultades y en todos sus milagros.
Sara vive en una casa dentro de un recinto algo apartado de la calle. Pronto se atreverá a asomarse sola a ver qué se divisa en las aceras, sentirá el empujón inevitable de armarse ella solita de valor y de gritar con calma su presencia. Se asomará a la verja y abrirá sus ojos. Acaso dudará porque dar ese paso impone mucho: afuera está el peligro, y afuera está la gloria. Sospecho que los primeros días deseará muy pronto la presencia inmediata de sus padres en los que refugiarse y sentirse segura. Después, quién sabe cuándo, se atreverá un poquito; y luego, otro poquito algo más largo; y vacilará entre la calle y el patio de su casa… Y así con los vaivenes de la vida.
¡Cómo la veo crecer gozosamente! Con interés por todo, con mirada traviesa, con la seguridad de ser siempre querida, con la satisfacción de quien avanza y deja que su mente se haga grande, con la certeza de que la vida la quiere y ella quiere a la vida, con el sentimiento de que ha caído en gracia a todo aquello que la rodea… Y con mi satisfacción enorme de verla tan alegre y tan niña, tan segura y tan tierna, tan convencida de que le queda todo por vivir, por vivir la vida que ella se vaya construyendo, a medio camino entre lo que los demás le piden y todo lo que ella tiene que imponer como algo propio y más auténtico.

Me gustaría que esta tarde lloviera mansamente y que nos cogiera a ambos de la mano y por sorpresa, dejándonos llenar de cada gota, abriendo nuestros poros y sintiéndonos libres y contentos. Tampoco es pedir tanto.

lunes, 22 de junio de 2015

...Y TAN ALTA VIDA ESPERO...


Vuelvo a la imagen de Teresa de Jesús en sus palabras y en su figura. Mis lecturas a veces pueden parecer no buscadas pero no es cierto del todo: siempre hay alguna explicación, aunque esta no sea muy explícita. Ávila, por ejemplo, significa para mí desde hace ya años algo fundamental tanto biológica como sentimentalmente.
Me atrae la figura de esta mujer porque, aunque yo no he resuelto mi vida como lo hizo ella, sí me seduce su fuerza y su empeño en buscar su camino, su propia senda, el mundo que le interesaba a ella por encima de imposiciones y de tendencias. En algún momento -no desde el comienzo sino cuando ya tenía sus añitos- determinó que su camino era el suyo, el que ella creía mejor para su desarrollo y para su realización. La España que conoció y que la rodeaba no era precisamente muy acogedora con la mujer, y mucho menos con la mujer emprendedora y soñadora; en realidad contaba muy poco, casi nada o directamente nada en casi todos los campos: social, económico, religioso…
Teresa se dio cuenta de que en su roce con el mundo, su persona se empequeñecía, su cesión tenía que ser continua y escasamente correspondida, y además, esa cesión se tenía que hacer en favor de ideas que no la llenaban de ningún modo. Ante eso, eligió el camino del apartamiento, de la separación, de la conformación del mundo como su propio mundo. En ese mundo propio se afirmó, se realizó, se conformó y desplegó su energía y su actividad incansables. Y en ese su mundo particular sí que ella fue protagonista absoluta, por más que fuera para negarse en favor de su amor religioso.
¿Le mereció la pena apartarse del roce con el ambiente de su época? Tal vez porque, en cualquier caso, eligió su propio y personal vocación. No era demasiado bueno el contexto: analfabetismo generalizado, corrupción religiosa y social, favoritismo, cerrazón cultural, pobreza por todas partes, fanatismo religioso, lisiados y menesterosos, guerras inacabables, falta de confianza social, imposibilidad de abrirse al razonamiento y a otras culturas…

El caso es que esta ristra de ajos malolientes me trae un olor que me resulta familiar… Como si fuera cinco siglos después, allá por el futurísimo siglo veintiuno. Prefiero no seguir indagando. Si acaso para señalar cuáles podrían ser las Teresas de nuestros días. Tampoco me las imagino en Telecinco.

sábado, 20 de junio de 2015

HÉROES SIN APELLIDO


En esa hora incierta de la Historia, en un ángulo oscuro de la noche en el que barruntar siquiera los primeros indicios de la aurora es algo extraño, los hombres se bajaron de los dioses. O tal vez fueron los dioses los que dieron acceso a los mortales a conocer las salas del Olimpo, sus dimes y diretes, sus fisgoneos continuos y ese ramalazo de humanidad de la que todos parecían andar impregnados. En ese intercambio de papeles y en esa mezcolanza, también los mortales quedaron abducidos por rasgos divinales y algunos se instalaron en escalones medios entre la tierra y el reino celestial. ¡Cuánto engaño y misterio y cuánto hijo del cielo y de la tierra! Después serían del Río, de la Iglesia o de otros moldes.
En esa página del libro de la Historia es donde por primera vez se ensalza la presencia de los dioses y se alaba el proceder del héroe, de todos los dioses y de todos los héroes que en el mundo han sido. Me renovó esta idea la lectura en la que ando de repaso de la epopeya latina por excelencia: La Eneida virgiliana.
Pero es que nada es nuevo ya en Virgilio y todo se había de quedar viejo y ejemplo repetido en cualquier tiempo. Antes todo lo griego, después todo lo histórico y en todas las latitudes. Dioses y héroes a gogó por todas las esquinas, salvadores del mundo y guías comunitarios que llevan a las masas a pacer a donde mejor quieren, epónimos y ejemplos con su varita mágica y sus fuerzas sin límites.
Repasar el perfil de esos héroes es como ver seguido el cambio de valores en la Historia, y como dividir en bloques los deseos de unos y de otros.
Yo entiendo la presencia de estos héroes como ejemplo de pueblos primerizos que buscan su identidad frente a los otros, pero me quedo helado al repasar sus hechos, sus hazañas. Siempre matando y poniendo cabeza a tierra al adversario, siempre por encima de cualquier norma, siempre lejos del tipo medio, siempre asustando a todos. Qué empeño con marcar las diferencias siempre frente a los otros, siempre perdonavidas por el mundo, nunca débiles de nada, ni siquiera portadores de la compasión con los otros.
Menos mal que, con el paso del tiempo, sus fuerzas y sus rasgos se han ido suavizando: nuestro Cid es muy bruto y de un tajo deja a cualquiera sin cabeza, pero ya no es aquello de calmar océanos ni devastar ejércitos enteros con una sola lanza. Que se me antoja a mí que vaya un empeño en eso de matar y más matar, en eso de conquistar y más conquistar. ¿No tendrían otras ocupaciones más provechosas?
Hoy los héroes son otros, pero lo son también. Hoy andan en pantalón corto y corren en la hierba, o visten de corbata y dirigen el rumbo de las bolsas; otros marcan su territorio con menos apariencia pero con garras más fuertes y engañosas. Hay héroes del deporte y hay héroes que se quedan en los barrios marcando territorio. Hay héroes que viajan todo el tiempo por el mundo y los hay que se mueven caminando y dejándose ver entre los próximos. Hay héroes…
Con ser tan variados nuestros héroes, me parece, no obstante, que todos se dirigen hacia fuera, enseñan a las masas mucho más que a sí mismos, reciben los honores y servicios siempre con las enseñas de la publicidad. No hace falta abundar en su señalamiento.
Pero es que hay otros héroes que miran hacia dentro, que buscan en sí mismos superar con el esfuerzo de su voluntad y de su imaginación los obstáculos que cada día les muestra el paso de la vida, que apenas son ejemplo si no es para sí mismos, que se alzan porque saben que caer es lo normal y más frecuente, que reconocen que todos fallamos y que nadie es más que nadie ni esto tiene importancia, que no es frente a los otros como se hacen más fuertes sino agrandándose a sí mismos y creando la vida en cada momento.

Eneas está dotado de diversas virtudes, no solo de la fortaleza sobrehumana. Pero, aun leyendo entre líneas, me quedo con mis héroes anónimos, con esos más sencillos. Aunque no den principio a ningún pueblo ni les dediquen calles ni batallas, aunque no sean protagonista de ningún programa ni de ninguna tesis doctoral.