sábado, 30 de diciembre de 2017

PARA TERMINAR EL AÑO


REGLAS FIJAS

Alguna regla oculta certifica
la vuelta hasta el origen -siempre el mismo-
de todo lo que vive y lo que muere.
Yo no sé descifrarla, lo confieso,
solo sé sorprenderme en su eficacia.

Todo lo que se muere da la vida
a nuevos seres que a vivir empiezan,
y todo lo que nace va sin tregua
hacia los negros brazos de la muerte.

El agua es nube y lluvia, y se repite
en río y mar que se evapora en nube;
la noche es solo el día entre paréntesis
que recupera aliento en la mañana;
la fruta es dulce zumo que se ofrenda
hasta ser savia y flor y otra vez zumo;
las manos del anciano se entrecruzan
con las manos del niño, como capas
de un mismo sedimento milenario.

El año que se agota da la mano
al nuevo que ya asoma y que, más tarde,
dará a su vez abrazo a un nuevo año.

Me miro y me descubro como ejemplo
de ese precepto oculto.
También yo soy paréntesis
de una ley que tendrá también vigencia
cuando el tiempo no tenga ya sentido.


¿Seré entonces igual que lo que he sido?

viernes, 29 de diciembre de 2017

EL JUGLAR DA CONSEJOS PARA LA NOCHEVIEJA


EL JUGLAR DA CONSEJOS PARA LA NOCHEVIEJA

Amigos los que fueredes a pasar Nochevieja
en los alegres antros do se face la fiesta,
escuchad las consejas que este juglar vos deja
si quisiéredes ser reyes esa noche o ser reinas.

Observad que el consejo non es de juglaría,
que está muy bien compuesto, con grande maestría;
será tanta la fuerza de esta mensajería
que todo el que lo siga me lo agradecería.

La primera conseja es vestir nobles galas
de esas que todo ahorran en telas jaspeadas,
es decir, id desnudas e desnudos y nada
torcerá la atención de las demás miradas.

No olvidéis los afeites e las caras pintadas,
mujer e ome sin ellos non ha de catar nada;
que la noche es escura e de algo hay que pintarla:
dad luz con coloretes e sacaréis tajada.

Empezad la bebida con alguna mesura
e veréis en los otros cómo su mente nubla
e caen en desvaríos como fruta madura:
a la tercera copa su color se demuda.

Es ese buen momento para empezar la lid,
que el campo está regado del fruto de la vid
e de otros buenos caldos que hacen mucho reír
e empujan con agrado al amor acudir.

Un poquito de humo acostumbra lograr
un ambiente algo nublo que anima a que el lugar
se llene de sustancias que no dejan pensar
e que a todos doctoran en arte de ligar.

Si quisiéredes las uvas a las doce tomar
y acompañar los tragos con algo de champán,
despejad bien la boca, no tengáis otro afán,
tragad bien la saliva e olvidaos de lo al.

(Ahora el juglar se pasa a hablar en singular;
porque le agrada el cambio, no busquéis lo enjuiciar).

El Año Nuevo empieza con felicitaciones
dando besos e abrazos e grandes achuchones;
remueve bien las mesas, las copas no abandones,
no pierdas ni un minuto en malas decisiones.

Empieza bien los bailes, busca buena pareja,
no te durará mucho si a solas tú la dejas;
cuando la noche avanza, todo el mundo se deja
y es ocasión propicia de hacer buena cosecha.

El tiempo ya no rige, la razón no se da;
usa con fuerza el brazo: es tiempo de apretar
y de que ni una brizna de luz pueda pasar
entre dos cuerpos juntos que embriagados están.

Lo demás no se cuenta: es todo puro afán;
deja que el carpe diem se haga presente y ya
non haya nada público, nada que relatar:
lo que solo es privado no se debe contar.

Así, en el Año Nuevo, ya al fin de la mañana,
levantarás la ceja, descubrirás que nada
ha cambiado sus formas, que todo se igualaba
con lo que el Año Viejo te dio y atrás dejaba.

Si pillaste algún cacho, no debes presumir
de lo que no pensabas ni en sueños conseguir,
y a este juglar que agora te quiere prevenir

has de darle su parte del vino y del botín.

DE UNAS HORAS DE LECTURA

             DE UNAS HORAS DE LECTURA

Y aquel que un día cualquiera de finales de año se levantó un poco tarde y decidió prescindir del paseo matinal y que a eso de media mañana -la casa ya serena y arreglada- decidió acudir a la biblioteca pública para reponer sus fondos de lectura y que allá que se fue y que lo recibió una atenta bibliotecaria a la que conocía porque cada poco tiempo iba a solicitarle libros y que dejó el que llevaba leído y que se puso a mirar las novedades por si algún título le llamaba la atención y que después de algunos minutos de mirar aquí y allá se convenció de que también este mes las compras habían ido en busca de los títulos más llamativos y comerciales y que le repitió a la encargada tenéis que comprar también libros de creación poética y de reflexión y que esta se le quedó mirando como hacía siempre en un gesto mitad de comprensión y mitad de compasión como si quisiera responderle sabrás tú cuánta gente pregunta por este tipo de libros y que por fin se dejó llevar por el instinto y que cogió uno escrito por una locutora de radio de la que ya había leído otra novela antes que no le dejó mal sabor de boca y que nada más llegar a casa se puso a ojear y a leer las primeras páginas y que enseguida comprobó que el asunto iba del paso del tiempo y de las diversas situaciones en las que uno se va encontrando a medida que va cumpliendo años en este caso de cinco en cinco y que se dejó llevar por la lectura bien por su claridad bien por la sencillez del argumento y que según iba leyendo consideraba si realmente le merecía la pena seguir entre las páginas pues esas edades le quedaban muy lejanas y si acaso le azuzaba el morbo era para recordarlas y que así lo hizo y que se reconocía totalmente alejado de aquello que leía y que empezó a pensar que tal vez nunca había pasado no por los quince ni por los veinte ni por los cuarenta que eran los cortes de edad que analizaba la autora y que como le ocurría tantas veces pensaba en la cantidad de elementos literarios que sobraban o había que situar en segunda o tercera línea por menos importantes por ejemplo tantas descripciones de viviendas o de bares cuando solo eran recipientes necesarios para el desarrollo de la acción y de la actividad de las personas y que cerró por un momento el libro y se dijo ¿no habré sido nunca un joven y no habré entendido que las páginas se llenan con palabras de todo tipo? Y que se dijo pues no me reconozco ni en los gustos ni en las acciones ni en las escalas de valores y que se miró y se vio otra vez muy raro ante sí mismo y aún más ante los otros y que a todo esto las páginas iban pasando y la lectura iba avanzando y que después de comer y de descansar otro poco (sin pijama ni orinal) se volvió a engolfar en la lectura y que cuando se quiso dar cuenta se le habían acabado las horas y las páginas y las luces del día y que eso de leer un libro en un día no era nada nuevo pero pensó en la contradicción aparente que suponía notarse lejos del libro y a la vez haberlo bebido en una horas sin descanso y que a pesar de ello se sentía satisfecho de haberse detenido en un panorama que debería suponer normal por frecuente en la calle aunque no se diera por aludido precisamente y que se volvió a mirar en el espejo y se decía qué raro tengo que ser y qué extraño ante los otros y que se consoló pensando que tal vez no solo cambian las edades sino las circunstancias en las que estas se producen y se desarrollan y que pensó en escribir una carta a Mara Torres contándole las impresiones que le habían causado sus “Días felices” y que se lo pensó mejor y se dijo mejor lo dejamos como está y estiramos las edades para llegar hasta las mías y así tal vez tenga argumentos para ver que realmente las edades no son otra cosa que estampas de la vida y fotografías que se van poniendo viejas pero que suponen un enfrentamiento cara a cara con esas circunstancias especiales que el paso del tiempo y de la vida te van presentando y a las que hay que encarar con buen humor y con el recuelo de la bondad y del sentido común y que dejó el libro en el estante y se fue  solazarse con un partido de baloncesto en la tele y que se dijo pues no sé muy bien qué decir ni qué escoger entre las dos cosas y que respiró sereno y se regañó pensando que cada hora tiene su afán y ahora tocaba alegrarse con cada canasta que conseguía el equipo que quería que ganara.

jueves, 28 de diciembre de 2017

CON SONES DIFERENTES


CON SONES DIFERENTES

Con una lentitud indescifrable,
las huellas sedimentan en mi piel
los restos de los restos de los días
que han poblado mis horas.
Soy producto de un tiempo que renueva
su lenguaje, distinto cada día;
y un día de mi infancia no es lo mismo
ni se cifra en la misma melodía
que la que oigo sonar en este instante.

Me refiero también a la palabra,
 a esa trémula suma de sonidos
que ahora canta con un son diferente
e imagina así mismo una medida
con límites acaso más complejos
que los que entonces eran solo simple
placer, agrado, gozo, regocijo:
un día era una frase conjugada
desde el eterno tiempo del presente.

Hoy la frase completa de mi vida
continúa conjugándose  y no sabe

cuál será su versión definitiva.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

EN EL MISMO SITIO


Pasado ya el fragor de la tormenta, con la comida aún sobre la mesa y la lengua mordida por no enturbiar el tono y el ambiente, me siento a echar un ojo al panorama. Repaso las últimas hojas del álbum y veo que todo sale repetido.
Vuelvo a mirar de reojo a Cataluña, a las urnas del 21 D, a las declaraciones y a la imagen del nuevo parlamento. Todo me reproduce lo que ya tengo visto. Y me invade el desánimo. Porque esto tiene pinta de enconarse aún más de lo que está y el futuro no augura buenos tiempos.
No entendía nada entonces y nada entiendo ahora; sin embargo, la realidad es muy tozuda y hay que saber capear el temporal con cabeza y con tino. Hay que seguir mirando y razonando el porqué de las cosas, de estas cosas también.
Hay dos ejes principales que han movido las ruedas de este tanque. Una empuja las fuerzas nacionalistas lejos de las llamadas unionistas; la otra deja a la vista los abismos entre izquierda y derecha. En ambos casos me siento a la intemperie y fracasado.
Los independentistas mantienen sus fuerzas y todas las ventajas que les ha de dar la ocasión de seguir gobernando y marcando el paso de las leyes y del tejido social desde sus medios. No sirve demasiado haber quedado por detrás en número de votos. En condiciones normales, sin una mayoría muy cualificada, en ningún lugar del mundo seguiría adelante ningún proceso inútil y excluyente. Aquí todo parece que sirve si conviene para el bien del convento. La razón cederá más espacio aún a la emoción y aquello de los pueblos elegidos será un buen frontispicio para mirarse todos a sí mismos y sentirse sagrados y magníficos. Digámoslo con todas las palabras: al lado del desprecio de los otros y de claras señales prefascistas, si es que la Historia enseña alguna cosa.
Las fuerzas de derechas son también mayoría, por más que estos epígrafes haya que revisarlos con cuidado. He dicho algunas veces que no hay nacionalistas de izquierdas, que ser nacionalistas y de izquierdas resulta incompatible en todo punto, que dividir, y encima separando a los ricos de los pobres, no tiene agarraderas en el abecé mental, que buscar las raíces en no se sabe bien qué pueblos conduce a las cavernas y da mil pasos hacia atrás, que cualquier ser humano, venga de donde venga, es siempre superior a cualquier otra cosa que se piense, que el mundo se dirige a las uniones y no a las retiradas (repito: sobre todo si se trata de ricos contra pobres), que no hay ni un silogismo que explique este desaguisado, que…
Y luego lo del campo frente a la población de las ciudades, el litoral distinto de los campos y montañas, las leyes de ocasión compensatoria para los sitios de escasa población, y todas las posibles variables.
Como me reclamo de izquierdas (muchas veces me miro y me sorprendo riñendo a esos que dicen ser de izquierdas), reclamo de esas fuerzas más fuerte claridad, más contundencia. Por ejemplo, creo que el PSC no tiene claro cuál ha de ser el peso del nacionalismo identitario en sus programas y cuál el de los programas sociales que acercan a los ciudadanos a la igualdad, sean de un sitio o de otro. Muchas veces lo veo más nacionalista que socialista; y esto me desagrada y me entristece. Otro tanto le ocurre a los Comunes: no sirve proclamar la equidistancia, no es tiempo de tibiezas.

Si traslado el esquema a toda España, me sucede otro tanto de lo mismo. La izquierda lleva tiempo, mucho tiempo, jugando al escondite con eso de fijar los territorios, de pensar que los males se evaporan partiendo y no sumando. Y son ya nuevos tiempos, los tiempos de dejarnos de monsergas provincianas y de mirar con gafas solidarias, de las que alcanzan lo mismo hasta las playas de Cádiz que hasta las montañas de Huesca. Definir y ajustar sujetos de soberanía sigue siendo una revisión pendiente de todo el mundo y yo se lo pido y exijo sobre todo a la izquierda. No con el fin mezquino del aprovechamiento personal de la derecha, sino con el fin último de rebajar las cuotas de la desigualdad. Jerarquizar principios es del todo necesario; saber cuál es el fin más elevado ayuda a andar caminos y a limar diferencias. La discusión no está en los territorios. El último objetivo es la dignidad del ser humano, no es ningún territorio, ni lo es ninguna tribu, por más que por sus venas sedimente un RH que dicen diferente. 

martes, 26 de diciembre de 2017

ALQUIMIA


ALQUIMIA

¿Es el amor el odio
dormido y en estado de reposo,
o es el odio el amor contaminado?

La vida es un compendio de verdades
trufadas de mentiras y un recuelo
de mentiras bañadas de verdades
que evitan que nos duela la certeza
de que hay un resbalón y una caída
ante el menor descuido o ante el hecho
de ser al fin, sin más, género humano,
 frutos de un sube y baja permanente,
con gotitas de miel y de vinagre.

Amor, odio, verdad…, extraña alquimia
en la que andamos todos embarcados

sabiendo que nos ronda la mentira.

lunes, 25 de diciembre de 2017

ESPERANDO LA COMIDA DE NAVIDAD


Por primera vez después de mucho tiempo, terminará el año sin haber vuelto a leer el Quijote. Se había convertido ya en una costumbre el hecho de empaparme con su lectura y con sus enseñanzas y este año apenas he salteado capítulos aislados. A veces elegidos al azar y a veces buscados por alguna razón concreta. Hoy, en espera de la comida navideña y después de rastrear por algunas páginas digitales, he decidido abrir el libro por donde el destino tuviera determinado. Le tocó al capítulo XXXVII de la segunda parte: Aventura del rebuzno. Aparentemente parece de transición y de divertimento solamente: Sancho intenta una demostración rebuzneril, los paisanos se sienten burlados y la emprenden a palos con él y con el caballero. Y hete aquí por dónde, ¡el caballero huye! Y me deja al pobre escudero apaleado. Lo aguarda alongado del lugar y cuando observa que ya no hay peligro para su integridad. ¿Pero dónde se ha visto tal disparate? ¡Los pájaros a las escopetas! ¡El valiente y esforzado caballero con miedo y calculando y razonando cuál puede ser su mejor actuación, y el miedoso de Sancho hecho un guiñapo!
Ambos se emboscan y estalla la tormenta. El autor se escuda en una afirmación que quiere sustentar todo lo que allí ocurre: “Cuando el valiente huye, la superchería está descubierta, y es de varones prudentes guardarse para mejor ocasión”. ¿Dónde, entonces, los caballeros andantes y sus gestas imposibles? Don Quijote se nos ha vuelto juicioso: “…has de saber, Sancho, que la valentía que no se funda sobre la base de la prudencia se llama temeridad”.
Aquí vio su ocasión Sancho para seguirle en su trampa. Para andar echando cuentas y bajándose a la realidad mostrenca, mejor en el pueblo y en el campo. A echar cuentas, a saldar el contrato y cada mochuelo a su olivo. Algo de regateo, la inclusión del valor imaginativo de la ínsula y adiós.
El caballero no se arredra ni se achica; practica claramente la huida hacia delante y llama a su escudero de todo: “Prevaricador de las ordenanzas escuderiles, malandrín, follón, vestiglo, asno, …un solo paso desde aquí no has de pasar más adelante conmigo”. Qué cabrón, no hay derecho. Lo que digo, los pájaros a las escopetas.
Y Sancho se me acojona y se me deshace en pucheros y en lágrimas, se propone asno con cola y “jumento para todos los días que me (le) quedan de vida”.
Vale, muchacho, te perdono la vida y vamos adelante, le viene a decir don Quijote.
Qué barbaridad. Repito, las funciones y las personalidades cambiadas. Y triunfante el que defiende sostenella y no enmendalla. Siempre he entendido que la personalidad del escudero se hace mayor, adquiere más peso y protagonismo que la del caballero en la segunda parte de la obra inmortal y acaba por hacerse más próximo y amigo del lector.
Pero a mí, como siempre, me interesa en la medida en la que pueda trasladar la consideración a mi vida y a la de mis contemporáneos. ¿Conviene alguna vez mantener la huida hacia delante aun sabiendo que no estamos siendo exactamente honrados? ¿Vale la mentira para ahorrar males mayores? ¿En qué condiciones se podría defender esa huida y ese cinismo? ¿Cuántos y cuándo somos caballeros, y cuántos y cuándo somos escuderos?

No, no era un capítulo de transición; en él se entrecruzan dos formas de comportamiento bien distintas. Tal vez como nos sucede a todos cada día. También en aquellos hechos que parecen sin importancia y de pasar el rato. Cada cual sabrá.