miércoles, 15 de diciembre de 2021

IDEOLOGIAS

IDEOLOGÍAS

Esta misma tarde, apenas en una hora, se elegirá al nuevo alcalde de la ciudad de Béjar. Culmina así el proceso después de la dimisión de la ya exalcaldesa, Elena Martín Vázquez. Ya me pronuncié en su día acerca de lo sucedido y no tengo ningún interés en volver a hacerlo. Según las noticias que llegan, parece que el asunto no termina de estar decidido. Cada formación sabrá lo que ha hecho y de ello tendrá que responder. Al nuevo equipo de gobierno lo que debemos desearle es el mayor de los aciertos en su gestión.

Yo aplico hoy mi reflexión a unas palabras que el portavoz del PP ha pronunciado y que recoge la prensa. Están entrecomilladas y no contienen nada distinto a lo pronunciado. Son estas:

“El PP nunca ha puesto vetos a nadie por su ideología. Por ejemplo, hemos hasta en tres ocasiones sentarnos con Tú Aportas, y ellos nos contestaron siempre que tenían que hacer una asamblea y que no podrían hacer alcalde a nadie del PP. Creo que están equivocados, lo que hace falta son ganas de trabajar por la ciudad, no ideologías”. El destacado en negrita es mío.

De modo que no hacen falta ideologías. Vaya por dios. No es la primera ni la segunda ni la tercera vez que se manifiestan así, lo que indica que no se trata de ningún desliz sino de su manera de pensar y de actuar: lo creen de verdad, no fingen.

¿Qué queda cuando no existe ideología? Pues improvisación e intereses. Exactamente eso. Levantarse sin idea de lo que hay que hacer y tan solo esperando a ver si ha salido el sol o está lloviendo, a mirar si se ha roto una cañería o protesta un vecino de la calle nosecuántos. Y así, de golpe en golpe, de empujón en empujón, de improvisación en improvisación. Cuidado, que los intereses y las improvisaciones pertenecen más a aquellos que tienen tiempo y posibilidades de hacerlos suyos, no a la comunidad como tal, y mucho menos a los más necesitados. Eso sí, para conseguir los intereses sirve cualquier medio y cualquier excusa.

Todavía, a estas alturas de la vida, en medio del desbarajuste del postmodernismo y del pensamiento líquido, uno sigue pensando que una vida ordenada en una comunidad tiene como base un sólido conjunto de ideas, que comportan una manera de ver el mundo y que se traban en una ideología. Esa ideología es la que siempre estará en la base de las actuaciones. De esa manera, se aspirará a un modelo de ciudad, se alzará la vista y la mirada nos alcanzará para un plano de larga distancia, para planear actuaciones que alcancen a los presentes y a los que vengan detrás. Y esto para TODOS los que aspiran a ser representantes de cualquier grupo, porque quizás todos tengamos zonas de mejora.

¿Quién ha dicho que no hay maneras distintas de pensar y formas de interpretar la realidad? A unas las debemos llamar IDEOLOGÍAS, a otras simplemente INTERESES.

Para algunos, todo lo que no son cuentas son cuentos; para otros, las cuentas son el resultado de la aplicación de las ideas. Cada cual sabrá a qué modelo quiere apuntarse.

Sí sería deseable que, si nos apuntamos a lo de las cuentas, no deberíamos quejarnos cuando la realidad nos venga de espaldas. Porque repicar y andar en la procesión todavía no se ha inventado.

Y, por favor, por un mínimo respeto intelectual, que no nos perdamos en aquello de “hechos, no palabras”. Las ideologías deben llevarnos a los hechos, pero a los hechos pensados, ordenados a un fin y sin las trabas del instinto, de la inmediatez y de los intereses del egoísmo.

Por lo demás, suerte a todos, que soy pechero y sufriré o gozaré con lo que se decida.

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