sábado, 9 de noviembre de 2013

EL TIEMPO RECOBRADO


EL TIEMPO RECOBRADO
De tarde en tarde vuelve aquella tarde
en la que todo fue conciencia cierta
del regalo perpetuo que es la vida,
como precioso don que se recibe
sabiendo que otorgarle por respuesta
cualquier adolescente negativa
no se llama vivir sino condena.

En su transcurso lento y generoso
fue aclarando la luz de la memoria,
como en lucha tenaz con la costumbre:
ese rastro perdido de lo que fue algún día.

Y llegaron los nombres de las cosas
con el sabor feliz de la sorpresa.
Aparecieron luego los objetos,
como si fueran ecos de las sílabas
en un espacio azul. Era la tarde
cielo, dolor, amor, rosa, destino.
Y era una fiesta llena de invitados
que inventaban de nuevo un nuevo mundo
con palabras hace ya tiempo escritas
y puestas a dormir en el olvido.

Camino del crepúsculo llegaron
las primeras noticias de la noche
en forma de señal que sobrevive
y hace el pasado luz resucitada.

Con todas las palabras celebramos
que el tiempo y el amor nos pertenecen
y el mundo vuelve a estar recién nacido

en el espacio azul de nuestros brazos. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

ESBOZO Y CASI ÍNDICE PARA UN PLAN POLÍTICO


El PSOE se prepara para celebrar su Conferencia Política durante este fin de semana. Hay varias personas que se “preparan” por lo que pueda pasar y tal vez quieran un buen lugar en la salida. Hoy me he encontrado con un libro de Beatriz Talegón, joven socialista que parece que apunta a recorrido largo en el asunto público. Alguna editorial ya se ha ocupado de hacerle sitio para que vaya mostrando su esquema. Por si acaso.
Su índice público es el que aquí se copia. Me huele un poco a aprovechamiento de asuntos de actualidad, mezclados con otros de recorrido más amplio y duradero. Son, además, ideas muy generales casi todas. Pero, como punto de partida para la discusión, no es mala cosa. Como siempre, yo echo en falta los asentamientos filosóficos e ideológicos que justifiquen estas u otras propuestas. No obstante, me daría con un canto en los dientes.
“NO NOS AVERGONCÉIS”    BEATRIZ TALEGÓN
PASOS ESENCIALES PARA CONSEGUIR EL CAMBIO QUE NECESITAMOS
EN LA ACCIÓN POLITICA
Abordar de manera prioritaria una reforma del sistema electoral.
Modificar la ley de partidos para garantizar un ejercicio pleno de la democracia:
   . Establecer medidas que comprometan el cumplimiento del programa electoral.
   . Elección de las candidaturas mediante primarias y listas abiertas. Un militante, un voto.
  . Limitación de los mandatos, limitación de las responsabilidades.
   . Exclusión en las listas de personas sentenciadas o imputadas por corrupción.
   . La disciplina de voto ha de venir desde las bases.
   . Patrimonio político transparente.
   . Obligatoriedad de realizar ruedas de prensa con preguntas abiertas y accesibles.
Rendición de cuentas y reprobación ciudadana de cargos a mitad de legislatura.
Consultas ciudadanas sobre la legislación especialmente sensible para la sociedad.
Presupuestos verdaderamente participativos.
Medidas contra la corrupción.
Fiscalización ciudadana mediante exposición mensual obligatoria en el distrito electoral.
Eliminación de las retribuciones vitalicias para los miembros del Gobierno.
EN LA ECONOMÍA
Creación de una banca ética de carácter público.
Establecimiento de la dación en pago de todas las hipotecas, paralización de los desahucios y revisión de las condiciones atendiendo a la realidad social.
Establecimiento de la tasación para las transacciones financieras (tasa Tobin).
Combatir la impunidad de los paraísos fiscales.
Equidad fiscal con impuestos progresivos.
Mayor dotación de la Oficina Antifraude y lucha contra la evasión fiscal.
Seguimiento y memoria de becas, subvenciones y patrocinios.
Reducción de los impuestos en el mundo de la cultura.
EN LOS DERECHOS SOCIALES
Reforzar, con carácter general, los pilares del Estado del bienestar.
Establecimiento de una renta básica para la ciudadanía.
Desarrollo de un plan de vivienda social accesible para todos.
Protección y apoyo a la maternidad.
Reducción de la edad de jubilación y fomento de la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.
EN LA MONARQUÍA
Consulta pública sobre la idoneidad de la monarquía parlamentaria como sistema actual de Gobierno.
EN LA RELIGIÓN
Actualizar los acuerdos con las entidades religiosas para garantizar un Estado laico y aconfesional.
EN LA DEFENSA
Reducción de los presupuestos destinados a defensa y sometimiento a consulta pública de la intervención en conflictos internacionales.
EN LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
Garantizar la plena independencia de los jueces y los tribunales.
EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
El Estado ha de asegurar fuentes de información pública veraces e imparciales.
EN MEDIO AMBIENTE
Promover actividades que conlleven la preservación y el cuidado del medio ambiente.
EN EUROPA
Desarrollo de la Europa social como prioridad.
Tributación europea.

Mayor peso a las decisiones del Parlamento Europeo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

ENTRE LA VOLUNTAD Y LA ABULIA


Con relativa frecuencia descubro en mis lecturas textos que me dejan perplejo y que me obligan a detenerme en su contenido o en su ritmo de expresión. A veces es porque me veo reflejado en buena manera en lo que ellos me gritan,  otras es exactamente por todo lo contrario. En algunos casos me apropio de ellos y los copio en mi pensamiento y en mis cuartillas. Con la primera fórmula supongo que crearé un poso de ideas que se removerá no se sabe cuándo para salir a la luz; con la segunda bien podría crear una antología de mis textos favoritos. Soy un ladrón de palabras y de ideas, lo reconozco; y me gustaría seguir siéndolo siempre: hay mucho tonto por el mundo, pero también hay muchas mentes muy bien amuebladas. De estas últimas me gustaría servirme. Estoy seguro de que ellas se sentirían contentas de que así fuera.
Hoy, por ejemplo, releyendo “La voluntad”, de Azorín, he dado con estas líneas:
“Creo que mi ironía es una estupidez. A ratos -y son los más-, toda mi impasibilidad se desvanece al soplo de alguna indignación tremenda. Decididamente, no me conozco. Y todos los esfuerzos por llegar a un estado de espíritu tranquilo resultan estériles ante estos impensados raptos de fiereza.
Yo soy un rebelde de mí mismo; en mí hay dos hombres. Hay el hombre-voluntad, casi muerto, casi deshecho por una larga educación en un colegio clerical, seis, ocho, diez años de encierro, de comprensión de espontaneidad, de contrariación de todo lo natural y fecundo. Hay, aparte de este, el segundo hombre, el hombre-reflexión, nacido, alentado en copiosas lecturas, en largas soledades, en minuciosos autoanálisis. El que domina en mí, por desgracia, es el hombre-reflexión; yo casi soy un autómata, un muñeco sin iniciativas; el medio me aplasta, las circunstancias me dirigen al azar a un lado y a otro. Muchas veces yo me complazco en observar este dominio del ambiente sobre mí; y así veo que soy místico, anarquista, irónico, dogmático, admirador de Schopenhauer, partidario de Nietzsche: Y esto es tratándose de cosas literarias: en la vida de diarias relaciones un apretón de manos, un saludo afectuoso, un adjetivo afable, o, por el contrario, un ligero desdén, una preterición acaso inocente, tienen sobre mi emotividad una influencia extraordinaria. Así soy yo, sucesivamente, un hombre afable, un hombre huraño, un luchador enérgico, un desesperanzado, un creyente, un escéptico…, todo en cambios rápidos, en pocas horas, casi en el mismo día. La voluntad en mí está disgregada; soy un imaginativo. Tengo una intuición rapidísima de la obra, pero inmediatamente la reflexión paraliza mi energía. En política, yo tal vez fuera el hombre de las soluciones instantáneas, de los golpes mágicos, de las audacias pintorescas…; pero hay algo en mí que me anonada, que me aplasta, que me hace desistir de todo en un hastío abrumador. ¡Soy un hombre de mi tiempo! La inteligencia se ha desarrollado a expensas de la voluntad; no hay héroes, no hay actos legendarios; no hay extraordinarios desarrollos de una personalidad. Todo es igual, uniforme, monótono, gris. ¡Día llegará en que el dar un grito en la calle se considere tan enorme cosa como el desafío de García de Paredes.
Y después de todo, ¿para qué la voluntad? ¿Para qué ese afán incesante que nos hace febril la vida? ¿Por qué ha de estar la felicidad precisamente en la acción y no en el reposo? Desde el punto de vista estético, una estatua egipcia, una de esas estatuas rígidas, simétricas, de inflexible paralelismo en todos sus miembros, es tan bella como la estatua griega, toda movimiento, toda fuerza, del lanzador de discos.
En cuanto al aspecto ético, es secundario. La belleza es la moral suprema. Uno de estos religiosos para mí es más moral que el dueño de una fábrica de jabón o de peines; es decir, que su vida, esta vida ignorada y silenciosa, deja más honda huella en la humanidad que el fabricante de tal o cual artículo. ¿Que no hace nada? Es el insoportable tópico del vulgo: ¡Hace belleza! Una mujer hermosa no hace nada tampoco; no ha hecho nunca nada; su hermosura es un azar venturoso de los átomos…”
Acción, iniciativa, actividad, movimiento, entusiasmo, ardor, celo, energía, deseo, ganas, interés, empeño, tenacidad, constancia…, VOLUNTAD.
Desgana, apatía, abulia, desgana, desánimo, indiferencia…, FALTA DE VOLUNTAD.
Supongo que matizaría algunas cosas, pero creo que yo también me hallo a medio camino entre el hacer y el no hacer, entre el Marta y el María, entre el estallido y la quietud, entre el ánimo y el desánimo.
No hace mucho que le dedicaba horas a Schopenhauer. Ahora lo recuerdo de nuevo. Como lo hace también Azorín.

Por cierto, si alguien quiere aprender a escribir, con apropiarse de las formas de La Voluntad tiene bastante.

martes, 5 de noviembre de 2013

LEÑA AL MONO


Resulta demasiado frecuente -y, según mi opinión, demasiado socorrido y sencillo para ser del todo verdad- afirmar que los políticos viven en su mundo y que lo más próximo a la realidad anda a años luz de ellos. No es fácil defender lo contrario porque la realidad casi apabulla en favor de los que defienden esa idea: obras faraónicas, proyectos sin explicar, aeropuertos vacíos, AVEs sin viajeros, leyes que parecen muy abstractas… El día a día indica que el ser normal, el de la calle, anda en otra dimensión, que sus esfuerzos se agotan en lo más pequeño, en lo inmediato, en lo que soluciona el presente sin mirar al futuro…, en el menudeo de las horas y los días: la compra, la comida, las letras de la luz, el agujero que no se tapa, la necesidad del hijo para el fin de semana, el capricho de un niño, o, como mayor dispendio, unos besos en busca del calor del amor de los más próximos. Poco o casi nada que ver con lo que los medios de comunicación vomitan a diario acerca de las preocupaciones de los políticos.
Todo eso es verdad, pero… hay algo que a mí no me ajusta.
Lo primero es esa especie de desgana según la cual parece que esperamos que los políticos nos tuvieran que solucionar todo. Sería tremendo arrojarse en sus brazos y olvidarnos de la responsabilidad que todos tenemos de ir ahormando nuestra propia vida, de ir solidificando un poco nuestros cimientos y de al menos hacernos copartícipes de lo que pasa por aquí y por allí. En todo caso, si no existe algún tipo de correspondencia entre lo que exigimos y esperamos de los representantes públicos y lo que les cedemos, la lógica se desbarata y todo andará ya manga por hombro. Por ejemplo, ¿cómo podemos pedirles trabajo si no les cedemos la organización del mismo? Porque si pedimos habrá también que dejar que el exigido tenga la capacidad para crear horarios, para formular producción, para cerrar y abrir centros de trabajo, y, en definitiva, para controlar y dirigir la economía. Como estoy seguro de que eso no se lo plantea la mayoría, al menos en términos absolutos, habrá que pedirle a esa mayoría que aporte lo que le corresponda del pastel, o de la falta del mismo, para que esto se mantenga. Porque, cuando todo va bien, tendemos a pedir que nos dejen solos y que nadie nos diga nada. En pura lógica, cuando vienen mal dadas, habría que tener la honradez o de seguir solos, o de reconocer el error de la época anterior. Esto, como todo lo demás, debería ser obra de toda la tribu; pero para ello tenemos que tener sentido social y comunitario.
El segundo elemento que no me ajusta es el hecho de que precisamente yo tengo que pedirles a los representante públicos que compaginen su estructural vital personal como si fueran una persona de la calle, pero que también tengan la altura de miras como para ver con perspectiva de futuro, para ir alentando propuestas que el ciudadano, uno a uno, no quiere, no sabe o no puede ver, precisamente por todas esas necesidades diarias que le roban el esfuerzo. O sea, algo muy diferente a lo que oigo a diario que se les exige. Dejar correr la actividad de la comunidad a su aire, sin perspectivas y sin previsiones y planificaciones, es ir al fracaso con toda seguridad. Mezclar ambas perspectivas no resulta sencillo, pero hay que aspirar a conseguirlo. Tanto me gustaría un ministro que pensara en lo que puede ser esta sociedad dentro de diez años como que tuviera un horario de ocho a tres y por las tardes saliera al parque a pasear con sus hijos o nietos, o que fuera al cine o al mercado de vez en cuando. ¿Qué diríamos de un ministro que cerrara el ministerio a las tres? De vago para arriba y mucho más. Pues hay que ponerse de acuerdo y ser un poco lógicos. Quizás empezando por ellos mismos que no han de sentirse con ningún destino histórico ni nada que se le parezca sino como un obrero más que trabaja con otros a España y que un día cualquiera deja el sitio para que empuje otro y nada más.
Me gustaría que la vida real estuviera compuesta de ambas partes. Y con la misma fuerza.

Mientras tanto, venga leña al mono. Entre otras cosas porque en demasiadas ocasiones se la merece. 

lunes, 4 de noviembre de 2013

DE PRONTO ES EL OTOÑO

DE PRONTO ES EL OTOÑO
De pronto es el otoño.
Con un ímpetu gris de adolescente,
nos persigue por todas las esquinas,
nos acosa en los parques, nos envuelve
con sus hojas el viento, por las calles
nos molesta lanzándonos objetos
que no encuentran su sitio y se equivocan,
y las deja desiertas y afligidas.
Con lluvia vertical en las ventanas,
desde cualquier lugar desconocido
envía hasta nosotros el recado
del sabor a disgusto de la melancolía
(tal vez en esas nubes que se agitan
y se van sin dar muestras de su adagio
en el espejo de su melodía).

En medio de ese otoño
tan repentinamente aparecido,
yo busco mi refugio
en la tibieza alegre de tus brazos;
tú acaricias los míos, y nos vamos
a defender la tarde en los cristales
de la terraza simple de los días.

Y en ella nos dejamos, con paciencia
aceptamos sin prisa lo que el tiempo
dejará en el balcón con su mirada,
y todo es allí paz, gozo, placer,

inconsciencia, abandono, dicha, nada. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

ANIVERSARIO DEL RAMÓN OLLEROS


Asistí ayer durante casi todo el día a las actividades que festejaban el cincuentenario del instituto Ramón Olleros en Béjar. Ha sido mi centro de trabajo de siempre y a él he estado vinculado profesionalmente casi de por vida.
Es el tiempo una línea que se estira y se va punteando hasta diluirse en bruma para quedarse en nada. Cincuenta años pueden no parecer muchos, pero, cuando uno los ha vivido casi todos en el entorno del hecho que se recuerda, sí que son casi todos.
Presentación del libro conmemorativo, conferencia para dar a conocer con detalle la historia física del edificio, actuación de un grupo coral, comida de confraternidad de profesores y muchos antiguos alumnos, algo de teatro y música ruidosa para final, más una exposición gráfica con motivos de todos estos cincuenta años.
Me lo pasé muy bien porque esta historia, en buena medida, es mi historia, porque pocas veces como esta para departir con antiguos colegas, para saludar y dejarse saludar por antiguos alumnos, para dejarse llevar por la nostalgia, para contarse batallitas del abuelo cebolleta, para arreglar otra vez el mundo, sobre todo el mundo de la enseñanza, para ver cara a cara cómo pasa el tiempo, que, lo diré otra vez, es lo que siempre pasa… Y para no poder atender bien a casi nadie pues las manos y los abrazos no daban abasto y el día era el que era. Y para notar la ausencia de aquellos a los que te hubiera gustado ver un rato para charlar y para recordar cualquier cosa.
Me interesa este último hecho de las ausencias, que se producen por muy diversas causas, y supongo que todas justificadas, aunque yo no les encuentre justificación (viajes, compromisos adquiridos…) y me pregunte por qué ocurren. Tengo para mí que la gente acude en general a los actos según se siente más o menos concernido por la llamada real o afectiva que se le haya hecho. Para este caso, creo que hay gente que no apareció tal vez porque los resultados de su estancia no fueron satisfactorios y le quede dentro algo de inseguridad y de falta de estima. En algún caso estoy seguro de que esa falta de autoestima y esa cautela a no encontrarse bien proviene de asuntos de tipo personal o familiar, o de imposición social. Podría concretar un buen puñado de casos que encajarían en estas dos variables. Y para estas, como para otras muchas, aseguro que todos se equivocan, que el paso del tiempo lo diluye todo y que, casi siempre, aquello que pensamos que puede ser desestimado por los demás en realidad no cuenta casi nada y que todo el mundo acaba por ser acogido con buena voluntad y con el ánimo de entender cualquier situación como normal.
Eché en falta a bastantes personas, pero nos juntamos muchos. Todos testificamos el paso de los años, la importancia de un centro educativo como este durante cincuenta años en una población como es Béjar y la satisfacción de haber sido protagonistas de todo ello.
Me parece que, aun siendo todo mejorable, las distintas actividades se desarrollaron con dignidad, con participación y con buena acogida. Creo que lo que en realidad quedará de este cincuentenario con el paso del tiempo serán dos cosas: el libro que se ha editado y el recuerdo agradable de todos los que nos juntamos. No es poco.
Como yo he participado con una colaboración importante en el libro y en todas las actividades del día, me siento contento y satisfecho.

Cuando -la noche ya dueña de las calles de esta ciudad estrecha- volvía a casa, pensaba en todo lo que ha quedado atrás en estos cincuenta años y en lo que puede venir en los siguientes. Del primer pensamiento puedo dar cuenta; del segundo se tendrán que ocupar otros. Es la vida y el implacable paso de los días.

viernes, 1 de noviembre de 2013

"TRUCO O TRATO"


Creo que no es la primera vez que me refiero a esta fiesta de otoño, fiesta de Halloween, que se ha extendido como las setas en el territorio de la piel de toro. Me sigue sorprendiendo su éxito repentino. O, acaso más que sorprendiendo, me sigue disgustando que se produzca este fenómeno. Me miro y me remiro por si habitara en mí alguna insana envidia o por si la causa de este sinsabor tuviera que ver con alguna frustración personal que me dejara en mal lugar y a los pies de cualquier oscura deficiencia. Y, por más que miro, no encuentro en qué me puede afectar personalmente que este hecho se produzca, salvo si aplico la teoría de la mariposa o el adagio latino aquel de nihil mihi alienum puto. Creo que es el fenómeno en sí lo que me llama la atención y sospecho que no es nada personal.
Porque en el hecho en sí lo que genéricamente veo es una muestra de las más elocuentes de papanatismo y de imitación acrítica de todo lo que nos llega del imperio de los Astados Unidos, del padre de los inventos y del amo de las costumbres. Si esto lo adobo con los medios de comunicación, con el género que mayoritariamente se encarga de extenderlo entre los niños colegiales y, sobre todo, con el ambiente general de la imagen y de la apariencia en el que nos movemos, tal vez la explicación se me haga más sencilla.
Pero es que, aunque me lo explique, no me siento complacido, porque casi ninguna de esas variables que enumero me parece que actúa de la mejor manera, o, al menos, de la menos mala.
Hay costumbres que necesitan muy poco tiempo para sentirse arraigadas en la piel de una comunidad; otras son promocionadas dejándose llevar por el viento que más sopla y al servicio de los intereses de los grupos que mejor pueden controlarlas. Cuando todo se pone a favor, es difícil imponer racionalidad y sosiego en su análisis. En Béjar tenemos ejemplos bien representativos. El asunto de los hombres de musgo, que no tiene en la lógica ni pies ni cabeza, tiene invención personal conocida, y ni siquiera alcanza la antigüedad de un siglo. Todo se puso a su favor para que casi todo el mundo lo dé por bueno, lo practique y lo promocione, como si de la creación del mundo se tratara.
Creo que el fenómeno este del “truco o trato” revive el mismo esquema. Pero con agravantes añadidos que son los que a mí me rayan en la sensibilidad: este asunto viene impuesto desde la larga distancia, no tiene ni dos días, nada tiene que ver con la cultura de la zona, y muestra un papanatismo muy difícil de entender. ¿Cómo no comprender el rechazo exagerado que se produce entonces, por parte de muchos, de todo aquello que provenga del imperio? Es el sencillo acto de acción reacción, tan poco racional pero tan frecuente. En él caigo yo demasiadas veces, aunque desde ese fondo que ahora acabo de esbozar.

Que viva el disfraz lo que tenga que vivir, que la gente se divierta lo que tenga que divertirse, que corra la imaginación y se desborde. Pero que lo haga desde la dignidad y desde la consciencia. Amén.