lunes, 14 de agosto de 2023

INCONSISTENCIA

 INCONSISTENCIA

Ese empuje tenaz hacia el vacío

que persigue mis pasos y mis días

me obliga a un movimiento permanente

para darles certeza a mis sentidos

y afirmar que aquí me hallo persiguiendo

la plenitud, el sueño o el engaño.

 

Cada minuto soy un heterónimo

del que fui hace un momento. Nada dura,

todo es únicamente mientras suena

la voz de mi conciencia, que me dicta

renglones que se agotan sin el tiempo

de poder describirlos. Al momento

me asalta de inmediato un hombre nuevo,

un ser que se disuelve en nueva alquimia

y de nuevo se pierde en los espejos

sin mirarse siquiera o arreglarse

para salir al mundo y allí ser

un intento de estar

con conciencia segura de sí mismo.

 

No es descomposición, es aniquilamiento,

es ser para no ser y estar sin estar siendo.

 

Quisiera ser el huésped de unos ojos

que miran para ver y, al estar viendo,

se complacen en ello, abren las puertas

al sentido del gusto y al del tacto,

huelen la flor humilde y se confunden

con las caricias límpidas del campo.

 

Después, ya satisfecho,

consciente de lo inútil y lo falso

del concepto de tiempo,

dormirme en el vacío y olvidarme

incluso del pecado de olvidarme.

viernes, 11 de agosto de 2023

DE PRINCIPIOS Y CONSECUENCIAS

DE PRINCIPIOS Y CONSECUENCIAS

Esto del verano da para muchas cosas. Uno puede desajustar los horarios, inventarse piscinas y duchas para darle esquinazo a los calores, caminar por la sombra por la misma razón, aflojar las prisas, pasear por montes, ríos o montañas, darle al palique sin fines aparentes… En fin, que lo que no se nos va en lágrimas se nos va en suspiros y lo que nos quitamos de un lado lo ponemos en otro.

Es el caso que, en uno de estos días, al amparo de unas cañas, alguien, empeñado en que yo le puedo enseñar cosas, me incitó a que le propusiera tema de conversación. ¡Enseñar yo, a estas alturas y a estas harturas!

Lo malo es que a uno le va la marcha y entra al trapo enseguida. Así que, al cabo de pocos segundos, le puse encima de la mesa la siguiente propuesta: «¿Hay que realizar las obras (el comportamiento diario) atendiendo a unos principios morales y éticos previos, o hay que ejecutarlas pensando en las consecuencias que van a producir?».

Se me quedó mirando con ojos de extrañeza, como quien ve llegar un bulto y no sabe lo que se le viene encima y tardó en contestarme: «Yo, siempre que hago algo, lo hago pensando en las consecuencias que puede acarrear y en si va a ser bueno o malo para mí y para los demás».

Enseguida le contesté: «Pero si no te basas en unos principios morales y éticos previos, solo vas a usar criterios de utilidad; y eso se aproxima mucho al egoísmo. Además -la miré con algo de malicia- te has quedado sin principios, te has convertido en una mujer sin principios».

Su cara ya mostraba un retrato colorido de sorpresa y de no saber dónde meterse.

«Y tú, ¿qué piensas de todo esto?».

Me devolvía la patata caliente y me quemaba en las manos.

«Yo no me he manifestado ni a favor ni en contra de ninguna de las dos posturas. Es más, el asunto daría para muchas cañas y para muchos postres».

Su rostro pareció aliviarse un poco. La incité a que pensara un poco en ello y a que, para las próximas cañas propusiera alguna solución.  

Siento que, si ella no aporta alguna solución, yo tampoco voy a ser capaz de hacerlo. Lo que sí sé es que esta es otra forma de tomar cañas en verano. Y hasta en invierno.

Atendiendo a una solución u otra, se nos presenta una ética determinada que afecta a todos los actos de nuestra vida. Y esto sí que ya tiene peso y hondura.

Las cañas refrescan el cuerpo, las ideas hacen otro tanto con las mentes. Y no hacen falta tantos desplazamientos, ni playas abarrotadas, ni ingresos por turismo, ni derroches o desajustes naturales, ni… O sea, que no está tan mal.

martes, 8 de agosto de 2023

ANTÍTESIS

 ANTÍTESIS

 

Me persigue hasta el límite del vértigo

la imagen de la muerte.

Viene a verme desnuda, sin ropajes,

a cara descubierta,

y me cuesta mirarla pues no alcanzo

a calcular el negro precipicio

que se asoma a sus pies.

Ella es el punto cero, el núcleo duro

que centrifuga todas las potencias,

la nada de la nada, el infinito,

el abismo de todos los abismos.

 

Del lado de la luz está la vida,

ese impulso por todo lo concreto,

por lo que a manos llenas toman mis sentidos.

Nadie viene a exigirme que la goce

más allá de mis propias sensaciones.

En esa libertad para gozarla

persiste mi interés para vivirla.

 

Me asusta esa figura tan perfecta

que anula hasta a la fuerza del silencio.

viernes, 4 de agosto de 2023

SUPERVIVENCIA, INTELIGENCIA, RAZÓN, FELICIDAD

 

 SUPERVIVENCIA, INTELIGENCIA, RAZÓN. FELICIDAD

                   Para Manolo Casadiego, que me prestó el pie de pensamiento

Agosto, mes con nombre de Augusto, días de estío, horas en las que todo se agosta, semanas en las que todo se paraliza, momentos en los que un tanto por ciento indefinido de la población se marcha a hacerse sitio al lado de otros cuerpos en las playas, final de proyectos que a veces duran todo el año en preparación… Días que dan incluso para pensar un rato.

El contexto en el que vivimos nos invita a creer que al menos rayamos la felicidad. ¿Por qué? Porque cumplimos con alguna holgura los elementos básicos que configuran ese estado de felicidad. ¿Cuáles? Saciar con suficiencia el hambre, saciar la sed y saciar el apetito sexual.

Es bastante para la supervivencia. Y, sin embargo, enseguida nos quedaremos insatisfechos, como con esa comezón que nos recuerda que nos falta algo, que eso es poca cosa.

Los humanos del contexto occidental nos hemos creado otras ocupaciones añadidas a esas que componen el primer nivel de felicidad, nivel que, en distintas medidas, comparte el resto de animales. Nosotros somos sobre todo seres consumidores, compradores de productos, como los que marcan las modas. También de las vacaciones. En cuanto hemos superado ese nivel exigido para la supervivencia, nos hemos convertido en una sociedad de consumidores, con todas las sumisiones que ello comporta. En esa sociedad de consumidores, la felicidad se busca en lo inmediato en lo de aquí, en lo que pide el instinto. El instinto, el deseo y la satisfacción material andan en el mis o nivel, lejos de cualquier otra meta que nos haga pensar, pesar y sopesar.

Lo malo de todo esto es que esta carrera no tiene límites ni meta, pues cuanto más consumimos, más nos incitan y en más cantidad seguimos consumiendo. De manera que aquello que parecía felicidad se convierte en una infelicidad, y, además, en grado permanente y constante. Porque no solo somos consumidores, es que, además, lo somos de manera compulsiva, haciendo prevalecer la escala de valores de las masas frente al pensamiento individual. O, si se quiere, dicho de otra manera, dando poder y mando a la moda y a sus caprichos. De esta manera, nuestra escala de valores corre el peligro de convertirse en la suma de preceptos que contenga el código social impuesto.

Para rematar el recorrido, habrá que tener en cuenta que esas modas están dirigidas, guiadas y reguladas por aquellos que poseen los medios económicos y los de comunicación. Por eso, estamos en peligro de convertirnos en objetos, en objetos de consumo, además de en sujetos de lo mismo.

Ante tal peligro, ¿qué hacer? La pregunta del millón.

Algún indicio en forma de esquema.

. Sería bueno distinguir entre impulso, inteligencia y razón.

. Si no embridamos los instintos, estamos en el nivel del resto de animales.

. La inteligencia -por más que nos resulte positiva, y lo es- posee un fin práctico, pues está al servicio de la supervivencia del que la posee y la desarrolla. Piénsese que los animales también son inteligentes, por más que su inteligencia esté menos desarrollada que la humana.

. La razón lo que busca es la reflexión, por encima de la supervivencia, anhela la verdad, aunque esta aparentemente no favorezca en su uso concreto al que razona.

. Vivimos un tiempo en el que el ser humano goza de más tiempo libre que nunca. La consecuencia lógica debería ser la de un mayor espacio y una mayor importancia para el razonamiento. La realidad más bien nos presenta un panorama bien distinto: nuestra cultura parece cada día más consumista e irreflexiva.

. El ser humano se está convirtiendo en un ser vacío, es decir, sin conciencia de su vivir, de su existencia, por la falta de razón. El ritmo de vida, los deseos inmediatos, el estrés… no dejan espacio para la serenidad y el alcance del pensamiento.

. Todo el mundo es mercancía para todo el mundo. Todos somos mercancía y esto nos lleva a la preeminencia de la inteligencia como utilidad frente a la fuerza de la razón

. De ello se deduce un distanciamiento cada vez mayor entre los seres humanos (a pesar de los atascos playeros y del culo al lado del culo).

. A pesar de ser cada vez más seres en este pequeño planeta, cada día andamos más solos, más olvidados de los demás.

. Este vacío de cultivo de la razón nos lleva a la necesidad de que sea llenado por otros vacíos conducidos por la utilidad y explotados por los poderes sociales. En verano, el turismo de masas es un buen ejemplo. O los macroconciertos. O mil ejemplos más.

. ¿Dónde ha quedado el ser humano, inteligente, sí, pero con capacidad para razonar?

. Hoy, como siempre, la necesidad de la razón se hace imperiosa.

Y un añadido como ejemplo definitivo: Escucho y veo que EEUU, Luxemburgo y Catar (¡tres de los países con mayor renta per cápita en el mundo!) han gastado, de lo que produce el planeta, lo que les correspondía para un año en menos de tres meses. Qué casualidad. Frente a ellos, los países pobres nunca gastarán lo que les corresponde: el patrón del dinero y de esta sociedad sin sentido no se lo permite. ¿Vivimos por encima de nuestras posibilidades, o no? Claro que, solo un minuto después veo dar cifras de los tropecientos millones de turistas que ya nos han visitado y los cuantiosos gastos que nos han dejado. ¡Contradicción tras contradicción!

Inteligencia sí, pero, sobre todo, razón. El panorama que se pinta no es precisamente positivo. Pero ya me dirán. Venga, a poner la sombrilla y al botellón.

lunes, 31 de julio de 2023

REVELACIÓN


Desde Málaga me envían el texto de un poema escrito en 1997, que yo tenía en el olvido y que entonces dediqué a Leti Majada cuando tenía cinco años. Me he alegrado mucho y lo rescato aquí.

REVELACIÓN

«Antoñito, Antoñito, dehpiétate»

 

Y se abrieron mis ojos a tus ojos,

donde encontré la fuente

de la azucena límpida de mayo,

con sus gotitas blancas de rocío.

 

Y miré más despacio tu sonrisa

y tu cara rosada. ¡Qué paisaje

para mis ciegos ojos sorprendidos!

 

Y analicé tu cuerpo,

tu cuerpo diminuto y vacilante

entre mis brazos, trémulos

del peso de la vida.

 

Y supliqué la paz de tu inocencia

a los dioses etenos.

 

Y deseé tu nombre de alegría

para tantos momentos de tristeza.

 

Y adiviné tu lengua, como cítara

arañando silencios al olvido.

       Málaga 1997

miércoles, 26 de julio de 2023

NÚMEROS, IDEAS, SENSACIONES

 

 NÚMEROS, IDEAS, SENSACIONES

A falta de los votos del exterior, el resultado de las elecciones del pasado domingo está fijado. Veremos si todavía no tenemos que bailar algún tango más. Todos los partidos -menos VOX- manifestaron su alegría por los resultados obtenidos. Como siempre, todos salen ganadores de la contienda.

Pues mi análisis no es tan optimista. Veamos.

Vivimos en una democracia numérica, según la cual, el que logra una mayoría de escaños en el Parlamento es elegido presidente de Gobierno. Esta es la ley existente y a ella hemos de atenernos. A mí, que tal vez no conozca otra fórmula menos mala que esta, no me convence del todo. Algo que se basa solo en números y en contar me resulta muy pobre. Tal vez por ello muchos se sirven de cualquier artimaña con tal de arañar un voto. Habrá que señalar, además, que no sirven lo mismo todos los votos, pues, dependiendo de territorios, el escaño se vuelve más caro o más barato y, por si fuera poco, los partidos que no son principales se dejan en el camino un río de papeletas sin que les saquen ningún rédito. Así que, democracia numérica, vale; pero sin sacar pecho, porque, si no se llena de contenidos, queda bastante desangelada.

Pero, más allá de los números, uno aspira a que estén las ideas. Y ahí ya los resultados no los veo tan claros. Si simplificamos en izquierda y derecha -o en progresistas y conservadores, tanto monta-, las cuentas se me vuelven más confusas. Y, por encima de todo, cuando uno piensa que en los últimos años se ha adelantado mucho en derechos y en aproximación social en salarios e igualdad de oportunidades (para mí en eso se resume la justicia y la felicidad de una sociedad) espera en conciencia que los resultados sean de victoria clara y hasta aplastante. De modo que no me sirve que la suma de escaños sea positiva para la izquierda, aunque por muy estrecho margen. No estoy para tirar cohetes con estos resultados tan estrechos. La convicción en que las ideas progresistas (socialdemócratas en este caso) son más positivas para toda la sociedad tenían que llevarnos a esperar siempre un resultado muy amplio. Y no ha sido así. Si se sigue pensando en las ideas y no solo en los números, la alegría se vuelve contenida. Está bien cortar el paso a la extrema derecha, pero prefiero un camino positivo desde las propias ideas que desde el rechazo de las ajenas.

Porque, además, ¿a quién le atribuimos el calificativo de progresistas? ¿Tal vez al PNV, partido al que solo le interesa lo que beneficie a su tierra, sin tener en cuenta para nada a los demás? ¿Acaso al resto de nacionalistas e independentistas cuando superponen las ideas territoriales a las ideas sociales y comunes? ¿Y si le añadimos algún tinte de racismo y de complejo de superioridad? Pero ¿cuándo un nacionalista ha sido de izquierdas? ¡Si eso es como intentar mezclar aceite y agua! ¿Qué acordar con los que (en mi opinión: ya sé que judicialmente no es así) han dado un golpe de Estado en Cataluña (los otros dos han sido el de Tejero y el absolutamente escandaloso del CGPJ) y representan a la más rancia burguesía de aquellos territorios?

Conjugar ideas con números y escaños no va a resultar nada sencillo, por mucho que se intenten limar asperezas y buscar aproximaciones. La única verdad absoluta es precisamente que no hay verdades absolutas. Pues a hablar. Vaya un juego de equilibrios entre ideas e intereses políticos y hasta personales que nos espera.

Preveo un mercadillo del PP buscando votos con VOX y con los nacionalistas de derechas. Después se abrirá el mercadillo del PSOE. Pero serán dos mercadillos diferentes. El del PP no necesita extenderse demasiado: con un par de puestos en la calle tiene suficiente. El del PSOE necesitará poner mesas por demasiadas esquinas.

Mis sensaciones no son las mejores. No me gustaría asistir a un espectáculo de continuo regateo. Ni creo que sea bueno para la comunidad en general ni para la fortaleza de las ideas en particular. Pero hay lo que hay, y un bloqueo y una repetición de elecciones tampoco augura nada bueno.

De nuevo me ronda la cabeza la idea de que esta España de nuestras entretelas es el país más antiguo de Europa y, sin embargo, sigue siendo un país fallido. ¡Ay, el asunto territorial!

Y los versos de Goytisolo: «De todas las historias de la Historia, / la más triste, sin duda, es la de España…».

Es lo que hay.

lunes, 24 de julio de 2023

DIPUTADOS

 

 DIPUTADOS

Me levanto con el runrún de los resultados electorales. Tal número de diputados para unos y tal para otros. Un laberinto. Ya diseccionaremos. También con el resultado de algún partido disputado en la madrugada. Y me enredo con esto de los diputados y de lo disputado.

Otra vez en busca del patriarca de la tribu para que nos dé pistas. Putare es verbo latino que significa pensar. Así que, en buena lógica, re-putare implica repensar, pensárselo dos veces, no hablar a tontas y a locas. Y enseguida me entran las dudas y me aparece un racimo de uvas si tiro de un grano o de un gajo.

Porque inmediatamente pienso en diputados y en diputación, aquellas personas y aquel lugar en el que se tenían que pensar las cosas dos veces antes de enunciarlas y de aprobarlas. Sería muy ejemplar que lo hicieran con una sana disputa y no con insultos y con palabras propias de la lucha grecorromana. De esa manera adquirían reputación, serían tratadas como personas reputadas y hasta se podrían alcanzar muchos de los retos propuestos. A veces, lo que se hace es reptar, o sea, rebajar todo a ras de tierra, como hacen los reptiles. Para alguno de ellos, como se sabe, hasta se detraen fondos. Y pueden terminar con miembros imputados. Con frecuencia uno piensa que casi todo se sustancia en el recuento de votos, de modo que con un simple contador tendríamos bastante.

Putare y disputare poseían, además, en Latín, el significado de limpiar. Y por esta línea también salen racimos de cerezas y de uvas del cesto.

Cuando un árbol crece, se le embrida con la poda, se le amputan los brotes que sobran para que crezca con limpieza. Como a los seres humanos, igualito. Algo parecido a lo que a casi todos nos hacían de pequeños cuando nos colgaban el sambenito de los apodos.

Como la vida da muchas vueltas y la lengua es un ser que, como los demás, nace, crece, se desarrolla, cambia constantemente, se multiplica y muere, va comprando propiedades y vendiendo otras, invade campos de la realidad y se retira de otros. Es la vida misma.

Véase, si no, el mundo de las cuentas y de los dineros: contar, computar (doblete, como tantos otros), cuenta, contable, contabilidad, cómputo, descuento, descontar, contante y sonante…

O trasladémonos al mundo de las computadoras o territorio computacional que está en la base de la principal revolución de la Historia.

Que nadie crea que intento contar un cuento, porque aspiro a no ser un cuentista.

De modo que, sin arrimar historia a cada una de las palabras, nos ha salido un racimo curioso a partir de Putare; un racimo, como todos, incompleto y que se cuelga para que quien quiera coma alguna uva y añada las que considere.

Los diputados deberían conocer bien lo que implica su cargo, nosotros también. Para pedirles algo más de serenidad y de razonamiento y para que cada vez que se cita el Congreso de los Diputados o las Diputaciones, creamos que allí ejercen su trabajo personas reputadas y sensatas. Si no, los vamos a tener que podar y mandarles un manual de buena ética y comportamiento. A ellos y a todos nosotros.

N.B. A todo esto, no he dicho nada del partido que se ha disputado esta madrugada. ¿Habrán pensado e intercambiado opiniones razonadamente entre los jugadores durante el juego? Ufffffffffff.