viernes, 6 de diciembre de 2019

CONSTITUCIONALES Y CONSTITUCIONALISTAS



De nuevo, en el fondo, la palabra. Cada año se celebra (¿se recuerda, se conmemora…?) el día de la Constitución. No todos lo hacen de la misma manera ni con el mismo entusiasmo precisamente.
En los últimos tiempos, escuchamos cómo se lanzan improperios a la cara, tildándose unos de constitucionalistas y negando tal condición a los demás, mientras los otros les devuelven lindezas de todo tipo. ¿Hasta qué punto es esto cierto? Otra vez nos persiguen las palabras. Pobrecitas ellas, siempre imprecisas y confusas al lado de la realidad que intentan representar. Vaya por Dios.
Tal vez nos equivocaríamos un poco menos si fuéramos a la raíz de la familia léxica. No parece ser otra que CONSTITUCIÓN. Y más atrás todavía CUM más STARE, lo que nos lleva a la situación -y acaso a la voluntad- de estar en común, de vivir en común, de acuerdo con unas reglas que nos permiten salvar los mínimos de una convivencia. Eso y no más, ni menos, debería ser una Constitución, eso que tal día como hoy recordamos. De CONSTITUCIÓN podemos trasladarnos a CONSTITUCIONAL, a través del sufijo abundancial –AL, para recoger todo aquello que se relacione con la Constitución. Por eso tenemos un alto tribunal que juzga y decide cuando hay dudas de si algo tiene o no parentesco con la Constitución. Aún hemos de añadir un sufijo más: -ISTA para encontrarnos con el término CONSTITUCIONALISTA, que añade al significado algo así como cierta afición y deseo de valorar positivamente la Constitución. Son elementos de fijación filológica para no perdernos por el camino. Siempre se pide perdón por tener que dar estas explicaciones a todos los que no frecuentan esta disciplina, como si fuera algún pecado servirse de ella. Ya está bien, pero se pide perdón y a otra cosa.
He escrito antes “cierta afición y deseo de valorar positivamente”. Lo hago por analogía con otros términos: animalista, federalista, feminista, cuentista… Y ahí anda el nudo y la dificultad.
Hay gente que no exige esa actitud positiva y de complacencia para con la Constitución existente, y solamente pide que el que sea se someta a sus mandatos, aunque tenga que taparse la nariz para ello.
Según el criterio que utilicemos, el cuadro de constitucionalistas tiene una forma y unas dimensiones, o tiene otras muy distintas.
Las actitudes no se pueden codificar fácilmente, pertenecen más al ámbito personal y a las convicciones individuales; así que no es fácil obligar a nadie a que sea constitucionalista. Sin embargo, sí se le puede obligar a que sea constitucional, o sea, a que se rija por las reglas que constituyen el articulado de la Constitución.
Pero es que, además, a la Constitución se puede llegar con el ánimo de modificarla y hasta de sustituirla. Con esta mirada amplia, podríamos concluir que constitucionales tenemos que ser todos y que constitucionalistas podrían ser considerados también todos, incluidos los que no se sienten muy cómodos en ella y buscan su modificación y hasta su sustitución.
Nos falta, no obstante, un requisito que resulta fundamental e imprescindible. Nadie puede ser acogido bajo el nombre de constitucionalista si no está dispuesto a seguir los caminos marcados para las modificaciones buscadas en los propios códigos existentes. Y, con este requisito, ya no estoy dispuesto a defender que todos los partidos españoles son constitucionalistas, ni mucho menos. Al menos en algunas de sus actuaciones. A las pruebas me remito.
Así que convendría no tirarse los trastos a la cabeza con simpleza y acaso con alguna falta de razón, ni tampoco arrogarse cualidades que no se aceptan en la práctica.
Nuestra Constitución, como todas, es una diana a la que se puede disparar con cualquier clase de intención; se deja hacer de todo. Pero, ojo, solo si se ha pedido hora para ello y no se atropella a los que también están en la sala de espera para felicitarla.
Qué lejos todo ello de una actitud de lealtad y de espíritu comunitario. Y no digamos ya del entusiasmo colectivo. “De todas las historias de la Historia, la más triste, sin duda, …”

No hay comentarios: