miércoles, 7 de septiembre de 2016

UNA MALA NOTICIA



Desde ayer por la mañana falta de su domicilio un chico de 15 años, P.G.L. Parece que lo último que hizo fue ir a recoger las notas de septiembre al colegio. Es vecino mío. Algunos grupos lo buscan, hasta hora de manera infructuosa. A mí no se me ocurre de qué manera puedo ayudar salvo ofreciéndome a la policía por si organizan alguna búsqueda. Ya lo he hecho.
Con toda la cautela del mundo, y más, porque se trata de un menor de edad, porque a mí me faltan todos los datos y porque lo que interesa por encima de todo lo demás es su aparición y que desaparezca la angustia de sus padres y seres más próximos, no puedo por menos que apuntar una brevísima consideración.
Es simple conjetura, sobre todo teniendo en cuenta que siempre la causalidad es múltiple y la variantes muchas. Todo apunta a una situación de dificultad académica y a la presión que el niño tiene que haber sufrido. No quiero restarle ninguna responsabilidad personal, pero ¿no deberíamos reflexionar acerca de cómo tenemos organizado todo ese mundo de la educación?: clasificaciones, notas, asignaturas, repeticiones, perfiles, éxitos y fracasos y mil variables más.
Sé que no es el momento, pero el hecho podría servir de pretexto para una reflexión amplia.
Ojalá aparezca pronto, sano y salvo P.G.L. Y ojalá él mismo también se incorporara a esta reflexión.

¡!! En tiempo real me comunican que la búsqueda ha terminado con éxito ¡!!  Estupendo. Pero la reflexión sigue pendiente.

1 comentario:

Gelu dijo...

Buenas tardes, profesor Gutiérrez Turrión:

Celebro la buena noticia.
Tenemos que reflexionar mucho, y dialogar con los hijos, para conocerlos y que nos conozcan.
Creo que son muchas las cosas que se deben cambiar, en la enseñanza, en las relaciones, en la sociedad, en la política…

Saludos.