martes, 18 de junio de 2019

MALAS TENTACIONES


              
MALAS TENTACIONES

En el silencio de la tarde hablaba
con el eco tenaz de su conciencia:
“Estoy en el final de mi segunda
carrera y esperando ver las listas
de un máster que se anuncia interesante;
sin ninguna intención de sacar pecho
-quiero decir de hacerme la importante,
pues los tengo abultados y turgentes-,
estoy de muy buen ver para el que mira,
lo que no es poca cosa en estos tiempos;
me ofrecen una beca que me cubre
comprar pan y, tal vez, de vez en cuando,
algún kilo de pollo: lo restante
tengo que conseguirlo por mi cuenta.

En el octavo izquierda habita un tipo
que nunca dio ni golpe, salvo el tiempo
en que anduvo rondando el precipicio
del mundo de la muerte en color blanco.
Hoy no sé de qué vive, pero sale
de casa bien vestido y con aspecto
de perdonar la vida a quien se encuentra.
Se dice que asesora a unos camellos
a cambio de una parte de las ventas
que ronda el porcentaje
del cuarenta por ciento.

Me quedo con las ganas cualquier día,
al bajar la escalera,
de hacer sonar el timbre del octavo izquierda”.

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