viernes, 1 de marzo de 2019

HENRI BERGSON SE PELLIZCA BUSCANDO EL ÉLAN VITAL



HENRI BERGSON SE PELLIZCA BUSCANDO EL ÉLAN VITAL

Oía Henri Bergson, desconcertado,
la cadencia de todos los relojes,
siempre al ritmo monótono y seguro,
abstracto y descuidado,
diríase que homogéneo y objetivo,
como parque científico
explorando principios y razones.

Otro flujo de fuerza más potente,
que duele y vivifica hasta el recuerdo
y empuja sin descanso hacia el futuro,
le circula sin freno por las venas.
Le duele la intuición, que no descansa,
que unifica las cosas con el ojo
del que alza la mirada sobre ellas
y hace suyo el conjunto y no las partes,
sin importarle causas ni motivos.

Por cómo es esa fuerza se pregunta,
raíz y núcleo exacto de la vida,
fuerza descontrolada y pasional
que impulsa a la materia y la conduce
hacia otras nuevas formas, a otras vidas
distintas, frescas, fuertes, primitivas.

Henri Bergson convoca a los relojes
a una nueva misión reveladora,
les inyecta un buen chute
de élan vital en vena y desde entonces
bailan todos un baile sin sentido,
mientras cantan las horas y los días.

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